domingo, 6 de marzo de 2016

En respuesta al sr. Inocencio Arias

 
El Bosco: " Extracción de la piedra de la locura"

Jorge Alcázar
 FCSM y Colectivo Prometeo

     Las líneas recogidas en este escrito tienen por objeto responder al sr. Inocencio Arias, quien en un artículo publicado en el Diario Córdoba semanas atrás (18/02/16), planteaba, y respondía asimismo, cuánto pagaría Pedro Sánchez en un hipotético pacto de gobierno con Podemos.
     Es claro y notorio cuales son las ideas políticas del sr. Arias, quien, como él mismo reconoce, ha “defendido a España “durante 44 años, debido esto, entre otras cosas, a que accedió a la carrera diplomática en el año 1967 (en pleno franquismo). Pero por si quedaban dudas, uno no tiene más que leer lo dicho por él en el citado artículo. Para Arias, es sorprendente que en el documento de trabajo del PSOE sólo se dediquen “alambicadamente cinco palabras” al problema de la integridad de España, mientras que se dedican páginas enteras a cuestiones como cargos, euro, democratización de instituciones, género o cooperación. Él, que ha defendido a capa y espada España y su unidad, que se ha partido la cara por este país, no puede entender que la cuestión de la integración no figure dentro de las prioridades de pacto en este escenario político. La única explicación -según el ex-embajador en la ONU- es el guiño que Sánchez les hace a sus socios “podemitas”. Sin embargo, llaman la atención los calificativos que el sr. Arias dedica a las otras propuestas del documento. Para Arias, estas contienen “buenas intenciones, no pocos brindis al sol, bastantes quimeras, y, a veces, un voluntarismo zapateril”. Deseos formulados que tienen más de “carta a los Reyes Magos de un crío de clase media que se cree hijo de Bill Gates” que de documento político serio. Para este señor, que se jugó una cena con su “colega” Corcuera que consistía en apostar sobre con quién formaría gobierno Sánchez, financiar lo propuesto en el documento de los socialistas es “absolutamente irrealizable”, pues “lo ve cualquiera que sepa hacer cálculos”. Me imagino la cara que habrá puesto cuando viera lo planteado por Podemos, lo que no me imagino es a qué se refiere con lo de saber hacer cálculos (¿cálculos a lo Barcenas?, ¿a lo Rato?, ¿a lo Botín?, ¿a lo Troika?). Pero señor Arias, entonces, ¿cómo aportamos soluciones a los problemas que padece la sociedad española?, ¿cómo terminamos con el paro y la precariedad laboral?, ¿cómo con los desahucios y la pobreza energética?, o ¿cómo blindamos los servicios públicos de todos y para todos? ¿Tendremos que inventar nuevas reglas de cálculo?
Está claro que para usted estas cuestiones también son brindis al sol y quimeras. Está claro que en su concepción de la política no cabe la premisa de ejercer un ministerio por el bien común, en donde igualdad de derechos y oportunidades, o justicia social y económica, sean la meta de las acciones desarrolladas por un gobierno. Mientras, la unidad de España debe aparecer en el frontispicio de lo real, realizable y necesario, ¿no?, sr. Arias. Pues mire, para mí, al igual que para usted, las propuestas del PSOE son brindis al sol y quimeras, mas no por su imposibilidad material de realización, si no por el sujeto del que provienen, y ahí también coincido con su excelencia en lo del voluntarismo zapateril propio de los artistas –que tan bien usted identifica- del trilerismo político de izquierdas: Felipe y Guerra, Leguina y Borrell, Susana Díaz, Fernández Vara, y el largo etcétera. En esa enumeración de nombres, tan loados por su excelencia, se recoge la más fiel tradición de lo que ha sido un PSOE tan necesario para “su régimen y su España” y tan dañino para la clase trabajadora de este, sí, mi país. Para mí, sr. Arias, la unidad de España es una cuestión que, en comparación con el exilio forzoso de mi hermano, la imposibilidad de jubilación de mi padre autónomo, el desahucio de la familia de mi alumno, la lista de espera que mi tía tiene que hacer para que le traten un posible tumor, o la situación híper precaria que mis amigos tienen en el curro, me la trae al pairo, sin sentirme menos español que usted. Es más, por decirle, hasta la galopante corrupción que corroe a esta “su España” o la mordaza continua ejercida sobre sindicalistas e incluso sobre la misma Rita Maestre, mire usted por donde, me son un “pelín” más prioritarios. Y está claro, y yo lo entiendo, que usted defienda como un león la unidad de esta España -la suya- de la oligarquía franquista y post franquista, de las élites y de la Escopeta Nacional. Y entiendo de la misma forma, que en esa concepción de España y su unidad, la defensa de los intereses, necesidades y derechos de los españoles ante la Troika o “los mercados” sea menos felina, pues cada cual lucha y defiende desde su trinchera. Por tanto, siga usted luchando y partiéndose la cara por lo que quiera, que viene a ser, según se desprende de sus palabras y de su vida y obra, por sus intereses y los de su clase, pero no pretenda de nuevo engañar a nadie con la tan manida, roída y rancia unidad de España, situando el debate donde a usted y a los suyos les interesa; pues desgraciadamente, ustedes, sus políticas y sus privilegios, han conseguido unirnos a decenas de millones de personas en la precariedad, la desigualdad y la pobreza. Basta ya.


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