domingo, 31 de mayo de 2020

Colectivo Prometeo: Siempre Antifascistas


Campo de concentración nazi:Los españoles antifascistas saludan a las tropas liberadoras
( a las de Estados Unidos también)

sábado, 30 de mayo de 2020

No es un debate sencillo, pero el miedo y la contención no son el camino



Julen Bollain
Tinixara Guanche

Este viernes se ha aprobado en el Consejo de Ministros el tantas veces anunciado ingreso mínimo vital. Una medida que parece que conocemos de toda la vida y que lleva ya meses provocando un ir y venir de noticias. Información que ha generado, dicho sea de paso, una serie de falsas expectativas en mucha gente que, a la hora de la verdad, verá que no puede acceder y simplemente no entenderá el por qué de tanto bombo.
Porque la verdad es que durante estos meses el presupuesto inicial del ingreso mínimo vital se ha reducido de unos 5.000 millones de euros a 3.000, el número de familias beneficiarias, de alrededor de 1.000.000 a 850.000 e incluso, hemos pasado de escuchar que esta prestación no iba a estar supeditada a la búsqueda activa de empleo, a leer al ministro Escrivá diciendo que “para cobrar el ingreso mínimo vital será obligatorio buscar trabajo”.
Y entre dimes y diretes, finalmente, ha llegado el día de su aprobación. Ha tardado, y mucho. Y en nuestra opinión, lamentablemente, esperábamos más. Porque no sólo ha defraudado las expectativas a muchas de las personas que golpeadas por la desigualdad estructural o por la pandemia que se las ven y se las desean para poder cubrir sus necesidades, sino que además defrauda una apuesta real y decidida por la redistribución de la riqueza. Ha abandonado, a cambio de las recetas de siempre, el camino que lleva a ampliar miradas y a ensanchar políticas que den una respuesta estructural a los retos del siglo XXI.
La derecha acudirá feroz a gritar contra la paguita, y nosotras sentiremos el peso de la tristeza y la decepción. Porque, al final, queriendo acallar a unas y contentar a otras, se ha quedado en tierra de nadie.

Refrescando memoria: Los 10 puntos del Frente Cívico


En momentos como los actuales no está de más recordar propuestas que , transcurrido el tiempo, siguen siendo viables y necesarias.Cualquier paso en esa dirección, la de ampliar derechos colectivos debe ser bienvenido y servir de estímulo para andar más camino

viernes, 29 de mayo de 2020

y III. Mortalidad por coronavirus.


Antonio Pintor
Colectivo Prometeo

Mascarillas, pruebas diagnósticas y mortalidad por coronavirus.

En la pandemia causada por el coronavirus el número de personas fallecidas a causa de la enfermedad ha sido uno de los elementos más utilizados por la oposición política para atacar al gobierno de España. La manipulación que desde distintos medios se ha estado haciendo para trasladar el mantra de que el gobierno mentía acerca de estas cifras ha sido descarada y carente de justificación pues no parece que en principio haya ningún responsable de estas muertes que no sea el coronavirus, sin embargo al sembrar la duda acerca del rigor en las cifras puede verse el intento de transmitir la idea de culpabilidad de las muertes hacia el gobierno, creando un estado de desconfianza en la población hacia las informaciones oficiales.


En un momento con más dudas que certezas ante la terrible enfermedad que nos asola, en el que seguir las recomendaciones que nos dan desde el ministerio es la mejor y única herramienta que disponemos en la lucha contra esta enfermedad, la oposición se dedica a cuestionarla y sembrar el escepticismo. Es lamentable, además de un craso error, que los intereses partidistas de quienes representan la derecha se haya impuesto a la sensatez y protección de la salud de los españoles. El papel de la oposición política de nuestro país en esta crisis sanitaria no solo no ha aportado ninguna ayuda a quienes se han visto en la responsabilidad de enfrentarse al grave problema sanitario causado por la epidemia sino que se ha convertido en un problema añadido. Instalada en un discurso negativo ante todo, incapaces de aportar soluciones, siendo su única preocupación desde que se inició la crisis el acoso y derribo del gobierno, con tal descaro que incluso han llevado a la practica el dicho marxista ¡de Groucho!: “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Así hemos podido ver cómo, a posteriori, reprochaba al gobierno no haber implantado antes el estado de alarma, siendo fácil comprobar en las hemerotecas las declaraciones y conductas que en esos momentos protagonizaban figuras destacadas de la política y medios afines a la derecha, que instalados en la normalidad e incapaces de ver el peligro, como nos ocurría a todos, acusaban al gobierno de alarmismo ante una infección que no suponía riesgo alguno. No quiero pensar la que hubiesen montado si en esos momentos en los que el número de infectados era mínimo y aún no se había producido ninguna muerte, se hubiesen tomado las medidas que se vio obligado a instaurar semanas después ante la evidencia y la gravedad de los acontecimientos que se avecinaban. Como muy bien le dijo el ministro Salvador Illa a la diputada del Partido Popular, si en un momento en que había 416 casos nuevos y 95 fallecidos se niegan a apoyar el estado de alarma quien se va a creer que con 17 casos y ningún fallecido lo iban a hacer. Es pura hipocresía.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Constitución de 1978: un texto y dos almas.





Ángel B. Gómez Puerto.
Doctor en Derecho
Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba



A mi alumnado de primer curso del Grado en Derecho, al inicio del estudio de la materia Derecho Constitucional, les explico que la Constitución hay leerla en su integridad, en toda su sistemática de títulos, capítulos, secciones y artículos. Y que hay que estudiarla a la luz de las grandes decisiones constitucionales, y de los valores superiores y principios transversales de todo el texto constitucional. Planteamiento muy distinto es el que, de manera cotidiana, intentan trasladarnos algunos representantes de la soberanía nacional, diputados y senadores, y esos representantes de los medios de comunicación, todos ellos convertidos en “intérpretes supremos” del texto constitucional, que desde su auto calificación de “constitucionalistas” subrayan con negrita determinados preceptos constitucionales y dejan en absoluto olvido otros, como si en realidad no existieran. Ya saben, lo que no se nombra, no existe.
El objetivo de este breve texto es traer a la divulgación la literalidad de determinados artículos, que también existen en nuestro texto constitucional de 1978. Vamos a ello. Estos son los preceptos olvidados, desde mi punto de vista, esa otra Constitución que también existe y que debiera tener más incidencia real y efectiva.
La Constitución, tras un excelente y profundo Preámbulo, se inicia con un artículo primero que proclama que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

martes, 26 de mayo de 2020

Solidaridad con Javier Cuesta.¡Stop Fascismo!

Estatua de Federico García Lorca en la Plaza de Santa Ana, en Granada, el pasado 18 de mayo, durante una manifestación de la ultraderecha

    En la noche del pasado sábado 23 de mayo, los neofascistas que han entendido que tienen la impunidad para ir de matones contra el resto de personas que tienen la honradez y dignidad de no pensar como ellos, un joven músico, Javier Cuesta, tuvo que sufrir el allanamiento de su vivienda (la de sus padres, con quien convive) y una buena paliza por el mero hecho de haber colgado de su balcón una bandera republicana en homenaje a nuestro querido compañero Julio por su reciente fallecimiento. Este es el comunicado que Javier ha hecho público, y que Daniel Bernabé difundió en sus redes sociales (https://twitter.com/diasasaigonados/status/1265032984211701760?s=20):


Desde el Colectivo Prometeo queremos trasladar a Javier nuestro más absoluto apoyo, cariño y cercanía, no ya sólo por su reconocimiento a Julio, sino también por haber sido víctima de estas alimañas que sacan a relucir su concepto de la libertad: no dejar tranquilo a nadie que piense diferente a ellos. En la misma Granada, la estatua de Federico García Lorca instalada en la Avda. de la Constitución amaneció tatuada con la esvástica en su frente, o unos días antes, a otra situada en la Plaza de Santa Ana, le colocaron la bandera de la España monárquica en sus manos. ¿Imagináis lo que hubieran dicho y hubiese pasado si a una estatua de una víctima como Miguel Ángel Blanco la hubiesen adornado con la bandera de sus verdugos?

En el Gobierno reina el caos, la derecha toma la calle y los poderes conspiran: el momento es excelente



Fuente:Cuarto Poder
Manolo Monereo

Para Juan Rivera, por recordar en voz alta

      Se dice que ha sido una metedura de pata de dimensiones épicas; sin embargo, lo que realmente se trasmite es que hay un duro conflicto en el Gobierno y que se está llegando a un punto de no retorno. Seguramente no es para tanto, pero esta lectura es posible y, lo más significativo, sirve para dar argumentos a una operación en marcha contra el Gobierno que dura meses. Se produce en un momento, hay que subrayarlo con fuerza, en el que asistimos a la rebelión de las élites económicas, empresariales y políticas que no tienen ningún reparo en usar a fondo a la extrema derecha para decantar el proceso a su favor. El problema real, lo que desvela el conflicto en el Gobierno, es determinar quién va a dirigir el proyecto de reconstrucción económica y social una vez que se controlen las consecuencias socio-sanitarias de la pandemia de covid-19. Este es el debate político relevante. Lo demás es secundario.
Hay que volver a insistir. Tenemos que distinguir dos momentos, el del control de la pandemia y el de la reconstrucción. La clave está en entender que los dos están íntimamente unidos; es decir, lo que se haga ahora, las medidas que se tomen ahora, marcarán la orientación y el tipo de reconstrucción del país. El dilema redistributivo, el reparto de los costes (siempre desiguales), tiene que ver con el modelo de desarrollo que se quiere para España. Para decirlo con más claridad, ¿vamos a seguir basándonos en salarios bajos, en la precariedad laboral y en un Estado Social cada vez más limitado o en salarios dignos, derechos sociales para todos y todas y un control estricto de los grandes poderes económicos? No nos engañemos, esto significa reinsertarse de otra forma en una Unión Europea que va a acentuar dramáticamente la diferenciación y la asimetría entre el Norte y el Sur.

Sr. Presidente, superemos esta catástrofe con la mirada puesta en la emergencia social y ecológica


Yayo Herrero, Fernando Prats, Alicia Torrego y Antonio Serrano
Fuente: www.forotransiciones.org
Publicado en eldiario.es

Señor Presidente, ha asumido usted, junto al resto de líderes políticos, la responsabilidad institucional de hacer frente al que posiblemente constituya el mayor desafío no solo de nuestra historia sino también de la humanidad. No solo tienen ante ustedes la tarea de superar la catástrofe generada por la COVID-19, sino que también han de diseñar las grandes apuestas del país hacia un futuro lleno de dificultades y desafíos en el que se juega el devenir de las actuales y futuras generaciones en el planeta.

Nuevos retos, nuevos paradigmas
La COVID-19 constituye un drama epidemiológico sin parangón desde la gripe de 1918 y requiere dar urgentemente respuestas sanitarias y sociales sin olvidar que la crisis de salud, más allá de su relación directa con el comercio de animales salvajes, también tiene que ver con la progresiva destrucción de la naturaleza, la dependencia de una movilidad extrema y su profunda interdependencia con el sistema-Tierra.

Por ello, hay que poner encima de la mesa que la COVID-19 no es la única ni la más grave de las crisis que ya estamos enfrentando y que el cambio climático y la desestabilización de los ecosistemas naturales ya están proyectando escenarios de colapsos globales irreversibles en tiempos medibles a escala humana. De hecho, existe evidencia científica de que desde mediados del siglo pasado hemos inaugurado un nuevo ciclo histórico en el que los límites físicos y la biocapacidad del planeta están siendo desbordados por la acción humana. El origen del problema es el conflicto entre un planeta Tierra con recursos limitados y finitos y un sistema socioeconómico que se basa en la expansión continua y que avanza impulsado por la dinámica de la acumulación y del consumo.

Sabemos que es así. El mítico informe del Club de Roma anunciaba en 1972 que, a falta de cambios de alcance civilizatorio, estaríamos abocados a inaugurar una época forjada por la irrupción de crisis globales interrelacionadas y confluyentes hacia una crisis ecosocial global. Y desde entonces, innumerables trabajos científicos de los principales investigadores de NNUU y las principales universidades del mundo en torno a la energía, el clima, la biodiversidad, la alimentación o la salud, han venido advirtiendo sobre el continuo deterioro de la situación y la necesidad de afrontar cambios de profundidad, escala y velocidad hasta ahora nunca vistos.

Es más, ya en 2015 la Agencia Europea de Medio Ambiente apuntaba en su informe sobre el estado de la Unión que “un análisis de conjunto denota que ni las políticas ambientales ni la mejora de la eficiencia a través de la tecnología bastan por sí solas para lograr la Visión 2050. Vivir bien sin rebasar los límites ecológicos requiere transiciones fundamentales en los sistemas de producción y consumo, los responsables últimos de las presiones medioambientales y climáticas. La propia naturaleza de estas transiciones requerirá introducir cambios de gran calado en las instituciones, las prácticas, las tecnologías, las políticas, los estilos de vida y el pensamiento predominante”.

Por eso, señor Presidente, tras el drama de la COVID-19 ya no podemos aspirar a reconstruir un pasado, una “normalidad” que nos ha traído hasta aquí. No es posible superar una catástrofe con las mismas lógicas que la crearon. Más bien, se trata de convertir lúcidamente la crisis epidemiológica en una oportunidad de cambio. Resulta imperativo reformular los paradigmas del pasado y alumbrar estrategias de emergencia y excepción que sostengan la vida y posibiliten formas de existencia democráticas y justas en un planeta habitable. No nos cabe duda de que esa es la dirección en la que habría que incardinar los programas de acción post-virus, europeos y nacionales, so pena de que inversiones multimillonarias orientadas a reactivar las viejas lógicas económicas se conviertan en un nuevo, y posiblemente definitivo, impulso a la destrucción de los sistemas vitales (y de la especie humana) de la Tierra.

Julio Anguita, semilla de un mundo nuevo


Manolo Cañada

“Dicen, Dolores, que has muerto. Qué tontería. Pervives en cada uno de los que te quieren y… ¡son tantos!”. Plaza de Colón, Madrid. Es 16 de noviembre de 1989. Ha muerto Dolores Ibárruri, Pasionaria, y alrededor de 200.000 personas nos congregamos para darle el último adiós. Un rumor de respeto y cariño ha acompañado el féretro desde la sede del Partido Comunista, que dista más de un kilómetro. Hace un momento Rafael Alberti, desde la tribuna, ha recitado un poema a Dolores, entraña de la clase obrera, flor del pueblo, “voz de la España de los brazos pobres y explotados”, como cantara otro poeta gigante, Miguel Hernández. Pero quien habla ahora es Julio Anguita: “Tú has hecho desde tu partido algo extraordinario: trascenderlo, superarlo. Tú, comunista ejemplar, eres de todos: de los que han levantado el puño y de los que se han santiguado”. La voz de Julio, serena y emocionada al mismo tiempo, estremece la plaza. “Acabas de explicarnos una lección política: se es más comunista en la medida en que se es más para el pueblo”. Julio Anguita, sin saberlo, está haciendo el mejor retrato de sí mismo.

Estos días, a pesar del confinamiento, de nuevo se ha alzado una formidable oleada de afecto y reconocimiento popular. El aplauso interminable de los vecinos en Córdoba, las muestras espontáneas de agradecimiento y de pesar en toda España, el desborde en las redes sociales. Hasta los adversarios más enconados se han visto arrastrados al elogio. Yo estuve allí, Yo le conocí, Mi padre fue muy amigo suyo, No olvidaré el día que le dio el primer infarto… Como en cualquier auténtico acontecimiento que nos marca vamos colgando nuestros recuerdos en la percha de la memoria colectiva. Intuimos la excepcionalidad del personaje y la relevancia de su fallecimiento. Pero ¿de dónde emana ese respeto casi unánime a su figura? ¿Cómo es posible que el líder de una fuerza política minoritaria, que rondaba los dos millones de votos, concite tanta consideración e incluso admiración entre las gentes más diversas? Dignidad, coherencia, principios, honestidad, ética, firmeza, coraje, lealtad al pueblo. Quizás en ese apretado ramillete de virtudes se encuentre la explicación a la anomalía de su extendido prestigio.

Decir Julio Anguita es decir dignidad. “Política es para nosotros la ciencia y el arte de transformar la realidad”, afirmaba. La política es una función noble, no una profesión, ni el departamento o el teatrillo donde los capataces se dedican a administrar los intereses de los dueños del cortijo. Y mucho menos la sentina predilecta de ladrones de cuello blanco y trileros, como ha ocurrido tantas veces en la historia de España.
Julio iba en serio, respetaba a la gente. Y por eso despreciaba con toda el alma la política-espectáculo, a riesgo de ser presentado -como lo hacían con inquina los poderosos- como un perro verde, como un ser arisco y altivo. Se negaba a firmar autógrafos –“Yo no soy una estrella de cine”- o a las pegadas de carteles para la foto, a la degradación de la política en una actividad frívola o envilecedora, en una droga más de evasión de la realidad. La política era para él, en primer lugar, pedagogía. “Junto a Lenin hay que convocar a Sócrates y su mayéutica”, decía. Explicar, explicar, explicar. Había que llevar al pueblo fuego, pero fuego racional. Ibas a un mitin de Julio y, aunque no tuvieras la más mínima noción de economía o ecología, salías sabiendo en que consistían los acuerdos de Maastricht o qué cosa era la obsolescencia programada.


Decir la verdad al pueblo, esa era su divisa. Socializar el saber, correr los velos del fetichismo de la Economía o del Derecho y, al tiempo, hacer a la ciudadanía partícipe de la situación. No espectadores ni testigos, sino sujetos activos. Es ahí, en ese suelo tan firme, donde arraigarán con fuerza dos conceptos fundamentales para Julio: el programa y la elaboración colectiva.

Pero no basta con tener principios, también hay que tener el coraje para defenderlos. El coraje para enfrentarse al Obispo, al Rey o a los golpistas. El coraje de esperar a los fascistas en el despacho del Ayuntamiento, un 23 de febrero, sabiendo que arriesgaba literalmente la vida. “Nuestra insensatez, nuestra locura, nuestra dignidad”.

“Hay personas que no pueden ser vendidas porque no pueden ser compradas. Julio Anguita es una de ellas”. Con esas palabras le describe José Saramago. Ahí reside otra de las grandes razones que explican el aplauso atronador de estos días. Julio es el político honrado, que lo primero que hace -tras ganar las elecciones municipales en 1979- es poner un letrero en el despacho de la alcaldía advirtiendo a los amigos y militantes del partido que se abstengan de pedir prebendas o tratos de favor. El mismo que renunciará a la pensión vitalicia de diputado, el que avisa permanentemente sobre el peligro de “ser abducidos por la liturgia institucional” y las mieles del Palacio. “El sistema es como Salomé, una voz seductora que te va envolviendo poco a poco”.

domingo, 24 de mayo de 2020

Julio Anguita para jóvenes


José Manuel Gómez Jurado
Historiador

Corren ríos de tinta para despedir a Julio Anguita, en un mes de mayo que en su Córdoba se ha tornado gris en medio de tanta tristeza; es cierto, hoy no sale el sol ni aunque quisiera. «Se nos ha ido como del rayo» uno de los mayores referentes políticos de la izquierda que ha dado este país. Pero no, no ha muerto, porque no mueren los maestros, ni los versos de un gran poeta, ni los recuerdos de aquellos y aquellas a quienes tanto queremos. Nos deja toda una serie de referencias, de caminos, de lecciones valiosas para continuar en una lucha por la que él ha dado la vida. Y ese es el homenaje que quiero, desde mi modesta reflexión, rendirle.
No pretendo en este artículo hablar de su vida política, de sobra conocida por obras como Atraco a la memoria, que escribe junto a Juan Andrade. Diálogos tan interesantes como los que establece con el politólogo Juan Carlos Monedero en el libro: Conversación entre Julio Anguita y Juan Carlos Monedero: A la izquierda de lo posible, o quizás su obra en el que condensa buena parte de sus ideas políticas: Combates de este tiempo. Lo que pretendo más bien, es extraer de manera resumida alguna de esas ideas que nos deja y que deben ser útiles para la juventud española.

sábado, 23 de mayo de 2020

Lo que Julio querría (creo) [y II]





Rafael Juan
Colectivo Prometeo
Cuando mi hermano Juan Rivera me dijo el martes que, en un pis-pas, en un ratillo que había tenido entre clase y clase telemática, había redactado un artículo que iba a titular "Lo que Julio no querría" le dije, en un atrevimiento inconsciente, que lo publicara como un primer capítulo que se cerraría con otro artículo que redactaría yo sobre lo que Julio sí querría. Digo inconsciente por muchos motivos, pero, principalmente, porque, cuando Juan escribe, no deja palo sin tocar y, además, lo hace con un arte pa’rabiar. Es para lo único que la música le ha agraciado. Cuando ya sale por la garganta, el cantar abandona su significado. En eso somos siameses.

Y la verdad es que, con ir contestando a cada uno de sus “lo que Julio no querría” de su escrito, en sentido inverso, valdría más que de sobra para rellenar con mucho más sentido estas líneas. Pero ya que lancé el órdago, intentaré trasladar lo que me pide el cuerpo, desde el más profundo respeto a Julio y sin, por asomo, querer hacer de “traductor” suyo.

Hace ya la friolera de 25 años, cuando tenía esos mismos aproximadamente, visitó la isla de Lanzarote, donde por motivos laborales residía, José Luis López Aranguren. Ya uno venía de las huelgas contra la LRU, del movimiento anti-OTAN, y de experiencias desde grupos cristianos de base. Pero recuerdo que la charla de Aranguren que disfrutamos (tuvo que ser de las últimas pues un año después fallecería) en la casa de Tahiche del también entonces recientemente fallecido César Manrique, fue la gota que me hizo dar el paso del compromiso social y político. Recuerdo que Aranguren incidió en el inconformismo y la rebeldía que debían ser propias de la juventud y nos llamó a ejercerlas. Famosa quedó su frase “La juventud es la edad del inconformismo, de la exigencia de perfección, del hambre y de la sed de justicia”. Y de allí salimos con la determinación de que había que “pringarse”. A los pocos días visitaba la sede de IU de la isla y me afiliaba. No podía ser de otra forma. Uno había vivido (aún joven y desde fuera) los años de la alcaldía de Julio, su salto a la Junta y, posteriormente, su brillantísima, intachable en todos los aspectos, etapa como parlamentario y candidato a la presidencia del gobierno. Y fue en Lanzarote donde lo conocí en persona, un día que viajó hasta allí a apoyar un mitin de la campaña de las elecciones generales de 1996 en el Hotel Lancelot donde, según contaba luego cuando volví a Córdoba, me reconoció porque oyó a lo lejos decir un “sipote”, y dijo: “allí hay uno de Córdoba”. En aquella isla magnética y apasionante tuve la fortuna de conocer a otro personaje de los que marcan: José Saramago, quien vivía en el pueblo de Tías y tuvo a bien ayudar, apoyar, incluso yendo muchos miembros de su familia en las listas de IU por su pueblo y donde hiciera falta. Más tarde, en 1999, tendría lugar en ya mítico encuentro de Julio, Saramago y otro “extraterrestre”, Manolo Cañada, en Cáceres. Son las vivencias, los maestros, que, en mi caso, me han marcado en mi formación como ser social. No me extenderé más en “historias de abuelito cebolleta”, pero me sirven para llegar a tres de las muchas características que creo comunes a estos cuatro personajes, cada uno en sus ámbitos de actuación: la rebeldía, la valentía y el compromiso con la utopía, y que me van a llevar a señalar, al menos, tres cosas que Julio querría.

Julio querría, no es novedad, lo dijo miles de veces, que la sociedad fuera rebelde. Rebelde desde el concepto intrínseco de oponerse a lo injusto, de no asumir lo que se impone de forma dañina. Es decir, una sociedad rebelde, pero con causa. Y Julio querría que antes de rebelarnos, estudiáramos, reflexionáramos, discutiéramos en el sentido platónico de la dialéctica y llegáramos a consensos que dieran forma y argumentos a nuestras reivindicaciones. Querría que en la situación en la que estamos, la clase trabajadora, más allá de aplaudir sus intervenciones en televisión, más allá de reconocer que siempre tuvo acierto en sus reflexiones, más allá de ahora llorar su pérdida, diera sentido a esa admiración poniendo en práctica aquello que supuestamente compartían con él. No le valía el “dales caña, Julio”, sino que a los que eso le decían, les respondía: “no voy a un circo romano. Tú también tienes que actuar”. De eso fui testigo en numerosas ocasiones.

jueves, 21 de mayo de 2020

Lo que Julio no querría (creo) [I]



Juan Rivera
Colectivo Prometeo
Esta primavera con una esquina rota (como diría Benedetti), nos ha robado el mes de abril mientras nos arrebataba a Julio"con quien tanto quería”
Desde que el sábado 9 la llamada de Irina me alertó de que algo te había pasado (habíamos hablado por última vez el viernes sobre las 10 de la noche) hasta que el sábado 16 Agustina me comunicó la amarga noticia, mil imágenes y recuerdos se han ido agolpando en mi cabeza. He preferido esperar para  escribir unas líneas y así introducir un poco de cerebro a lo que dictaba el corazón.
Hoy, tras leer tantos y (en su gran mayoría) buenos artículos sobre tí y encontrarme tu rostro en cientos de twitter, whatssaps, telegrams, páginas de facebook... he pensado: “En las actuales circunstancias, ¿qué no querrías?”. Tras ello me atreví a esbozar estas líneas.
    Ni pretenden sentar cátedra ni defender esencia alguna. Tampoco son el guión de un sermón  predicable en púlpitos siempre rechazados. Solo quieren tirar del hilo de los recuerdos y recoger algo de las centenares de conversaciones, ocurrencias, reuniones, comidas, copas... compartidas. La memoria siempre es selectiva y lo escrito aquí es la mía.
    La primera vez que escuché hablar de tí fue la noche de las primeras elecciones municipales, allá por abril de 1979. Un militante de mi pueblo comentó que en la capital, Córdoba, había ganado la candidatura del Partido encabezada por un maestro pero ignoraba como te llamabas. 
     En septiembre empecé la Universidad y ya sabía tu nombre: Julio Anguita. Esos primeros años te miré con ojos de asambleario de extrema izquierda cuando coincidíamos en la lucha por una  Autonomía plena (manifestaciones 4 diciembre, referéndum del 28F)
     Tras las generales de octubre de 1982 cuando muchos abandonaban el barco del PCE, la mayoría abatidos por  la tristeza de la derrota y la minoría por el carnet del PSOE y coche oficial, un grupo de universitarios decidimos nadar contracorriente y enrolarnos en la nave tocada pero a la que no queríamos dejar hundirse. 
    A partir de ahí se agolpan elecciones de mayo del 83, con los 17 concejales de 27 y la calle Ambrosio Morales a rebosar gritando “Qué “demasiao”, qué “demasiao”, que hasta los reservas los hemos “sacao”,  Manifiesto de las amapolas del 84, los Comités Anti-OTAN, la asamblea de Convocatoria de Andalucía en la antigua Universidad Laboral de Sevilla ( hoy Pablo de Olavide) para proclamar  en abril del 86 tu candidatura  (allí nos pilló  la formación de IU a nivel estatal), las mágicas e ilusionantes elecciones autonómicas del 86 (“En junio, Julio”) tras el mazazo del referéndum OTAN... 
En esa época agradecimos infinitamente tu apoyo a la asamblea local de IU Cabra, viniendo  al acto de presentación (enero del 87). Fue la primera ocasión que intervinimos juntos  en público. No podía  imaginar las veces que nuestro común camino de militancia se entrelazaría después. A los pocos meses repetiste deferencia con los "pelmazos egabrenses" ("Gracias al latín" te apostillaba siempre) y volvimos a  compartir  escenario en el  mitin de cierre de las municipales, barrio de Gargallo (junio del 87).

miércoles, 20 de mayo de 2020

Julio Anguita, una lección de vida


Javier Madrazo Lavín

   La última vez que visité a Julio Anguita en Córdoba fue en diciembre de 2017. Recuerdo las conversaciones en el salón de su casa, las sobremesas en las tabernas de la “Judería” y la oportunidad única de poder descubrir de su mano los secretos que aún esconde el emblema de la ciudad que tanto amó: la Mezquita. Fueron unos días intensos, en los que compartimos, como siempre hemos hecho, confidencias, reflexiones en torno al pasado, el presente y el futuro, y también cómo no, momentos divertidos. Julio Anguita ha sido, entre otras muchas cosas, una persona alegre y vital. Se desmonta así el primer mito sobre su figura, aquel que le dibuja como un hombre circunspecto y serio. Dicen que en política es imposible hacer amigos. Discrepo. Julio los ha tenido; muchos, leales y sinceros. Confío en haber sido uno de ellos y haber aprendido de su ejemplo.
   Le conocí en 1989, aunque tuve ocasión de tratarle personalmente, cuando se desplazó a Euskadi en 1994 para participar en la campaña electoral, en la que me presenté como candidato al Parlamento vasco. Encontré en él un hombre tímido, humano, sensible, empático y tremendamente afectuoso, al que me he sentido unido desde entonces. Nada que ver con aquella imagen de persona altiva, distante y fría que sus adversarios ofrecían de él. En aquel tiempo, Julio Anguita irritaba al poder y a los poderosos por su coherencia y convicciones. Basta recordar sus pronunciamientos condenando la corrupción de los sucesivos Gobiernos de Felipe González y las privatizaciones de empresas y servicios públicos.
No se trata ahora de resucitar el pasado, pero tampoco debemos olvidarlo. Las críticas contra él fueron despiadadas; las conspiraciones internas para debilitar su liderazgo fueron constantes y las falsedades orquestadas para erosionar su prestigio se sucedían unas a otras. Me refiero, sin ir más lejos, a la famosa “pinza” con el Partido Popular de José María Aznar que tanto daño le hizo por incierta e injusta.

La derecha, la propiedad privada y los privilegios de clase

"Manifestante" con descapotable y chófer.Siempre hubo clases


Como el rayo herido te has marchado, camarada.
Huérfanos estamos y ya tu ausencia amaga
y ya tu eco asoma.
Se apagó tu voz: tu corazón, presente.
Herencia de tu verbo hoy quiero ser,
vanguardia de la idea que alumbraste,
afilado futuro entre tus manos
que hienda los relieves del presente,
retumbar de tímpano latente..
De aquí partimos hoy,
de la imposible altura que legaste
para impregnar de honestidad los actos,
para caminar el porvenir de la utopía.
La razón fue tuya, compañero,
la razón es tuya, amigo Julio.
Allí cabalgaremos junto a ti
hasta hacerla carne enrojecida
esfera del tiempo intacto entre los hombres
caudal que a la justicia dé su nombre.

En memoria de Julio Anguita.
Jorge Alcázar
Colectivo Prometeo
   Algo se está moviendo en las entrañas de nuestro país cuando la derecha política y mediática vuelve a empuñar la bandera del derecho a la propiedad privada. Algo ocurre cuando la blande frente a la izquierda, para criminalizar a la izquierda. Algo se mueve en las casas palaciegas, en los edificios de la alta burguesía, entre servicio y servicio en los magníficos salones de los barrios ricos de España, cuando en la calle rica se grita contra el gobierno. Algo se mueve entre bastidores, en las juntas y despachos donde se realiza “la otra política”. Cuando la élite envía a sus líderes de la derecha nacional, emisarios de la corte, para inocular el miedo a la gente, para azuzar este miedo contra la izquierda y provocar la revuelta. Estos heraldos negros han hablado: Pablo Casado, quien ha señalado que “el gobierno atenta contra la propiedad privada”1; Abascal, que incluso va más allá y soflama que “con Iglesias, la propiedad privada y nuestros ahorros están en peligro”2; o la moderación descubierta, Inés Arrimadas, acusando al gobierno de “defender solo lo público y atacar la propiedad privada”3. Ellos y por extensión esos otros seres minúsculos, se han erigido en defensores de la propiedad privada y del derecho que todos podemos ejercer sobre esta. Obviando que este derecho aparece ya blindado por la Constitución española en su artículo 33, y centrándose solo en su punto primero (“Se reconoce en España el derecho a la propiedad privada y a la herencia”, Art. 33.1)4, los líderes neoliberales se convierten así en la vanguardia política de la defensa a ultranza que una parte de nuestro país está llevando a cabo para preservar sus intereses. Y aquí conviene hacer ya la distinción nítida entre la defensa del derecho a la propiedad privada y la defensa de los intereses de clase. Indico esto a estas alturas del escrito porque entiendo que el principal mal al que nos podemos enfrentar (y ya lo estamos haciendo) es al de la confusión de términos a la hora de establecer el debate político e ideológico, confusión que nos impide hacer un análisis crítico de la actual situación en nuestro país (y por actual no solo me refiero a este período concreto, sino a un período mucho más amplio que abarca varias décadas). Conviene, por tanto, empezar con esta distinción, no solo nominal, sino como pretendo mostrar, real y sustancial, entre el derecho a la propiedad privada y la defensa de unos intereses de clase, pues uno y otro tienden a mezclarse como si fueran parte de un mismo todo, de una forma intencionada que persigue enturbiar los conceptos para ponernos la camiseta que no nos corresponde.

¡Vaya señora…!



Juan García Ballesteros 
Presidente del Colectivo Prometeo

Esta Sra., presidenta de la Comunidad de Madrid, está fuera de la triste realidad que le rodea. No, porque no sepa la dura situación que está padeciendo la sociedad madrileña (tantos fallecimientos y tantos contagios), sino porque su egocentrismo, su autocomplacencia y sus intereses económicos y de partido (antepuestos a la vida de las personas) le llevan a declaraciones vergonzosas y a soltar barbaridades sin argumentos con el único objetivo de atacar al Gobierno.
La extrema derecha, que no cree en la democracia, ni en el estado derecho, ha jaleado al barrio rico de Salamanca en Madrid (la Comunidad con más personas fallecidas) a romper el confinamiento en la calle Nuñez de Balboa para que sus vecinos ricos, grupos extremistas, salgan a la calle, gritando “libertad”, cuando están en plena vía pública ilegalmente (la policía contemplativa), arremetiendo contra el mobiliario urbano, sin tener en cuenta la distancia social para pedir la dimisión del Gobierno, jugando con la vida (parece que le da igual que las personas mueran) de los madrileños. Se manifiestan de forma violenta (ellos tan de “orden”), temiendo que el Ejecutivo los pueda privar de los enormes privilegios de los que han gozado desde el franquismo. Pero lo más grave es que el Alcalde, Sr. Almeida, los ha defendido (después se ha dado cuenta de la barbaridad y ha reculado) y que la Presidenta, Sra. Ayuso, no sólo ha tenido al desfachatez de apoyarlos, sino que ha lanzado una terrible provocación a toda la sociedad “Esperen a que la gente (su gente rica, la que teme perder sus privilegios) pueda salir a la calle porque lo de Nuñez de Balboa les va a parecer una broma”.

martes, 19 de mayo de 2020

A la muerte de Julio



Juan García Ballesteros
Presidente del Colectivo Prometeo

    La muerte de nuestro amigo y compañero Julio Anguita supone para el Colectivo Prometeo una pérdida irreparable. En sus 21 años de política activa siempre ha luchado para mejorar la vida de la inmensa mayoría de la ciudadanía, demostrando una entrega, una honestidad, una coherencia y una honradez que ha sido faro y guía para varias generaciones. Una persona buena, respetuosa, que llevaba la ética por bandera. Se nos ha apagado el sol que nos iluminaba y nos aportaba la energía y el calor necesarios para seguir adelante en este proceso de cambio social. Estamos hundidos en la tristeza y la desolación, sintiendo que ya no oiremos su voz, su mirada sincera y su sonrisa franca y alegre. Se ha ido un maestro, en el sentido profundo de la palabra, que amaba su profesión y disfrutaba con sus alumnos en las clases. Le gustaba madrugar, pasear por su amada Córdoba y escuchar copla ¡Qué admirables ratos pasábamos recreándose en el dominó! ¡Cómo le gustaba jugar, callado, serio, pensativo! Se ha ido un compañero, un amigo entrañable, pero su ejemplo seguirá entre nosotros para continuar la labor que por la que tanto luchó, cambiar hacia una sociedad más justa, más igualitaria, más humana ¡Julio siempre estarás con nosotros, no te olvidaremos!


lunes, 18 de mayo de 2020

Sentido homenaje del Colectivo Yay@flautas de Córdoba a nuestro compañero Julio


Las amigas y amigos del Colectivo Yay@flautas de Córdoba han tenido el detalle precioso de dedicar su "paseo virtual" de hoy lunes día 18 de mayo de 2020 a nuestro queridísimo Julio. Han hecho fotocomposiciones de imágenes tomadas en anteriores "Lunes al Sol" y han editado este vídeo con frases dichas por Julio.

Desde el Colectivo Prometeo no podemos sino agradecer y reconocer a nuestras compañeras y compañeros Yayos y Yayas que no se rinden a dar la batalla por dejar un mundo mejor.



domingo, 17 de mayo de 2020

El hoy y el mañana: razones para nuestro compromiso.

 
El hoy y el mañana: razones para nuestro compromiso.
El mejor homenaje que le puedes hacer a la memoria de Julio es leer el manifiesto y seguir en la lucha
A continuación solo se reproduce el artículo, para firmar tienes que acceder por el enlace anterior
     Nos enfrentamos a una de las situaciones más graves de nuestra Historia. Padecemos una pandemia enraizada en última instancia en el cambio climático que la civilización del crecimiento sostenido y depredador de la naturaleza ha originado. La epidemia ha acelerado y agravado aún más la crisis sistémica ya anunciada por científicos, economistas y analistas. España está ante una recesión económica sin precedentes. Y ello sitúa al Gobierno - a cualquier Gobierno- y a la sociedad en su conjunto, ante un problema de extrema complejidad. Se necesitan recursos cada vez más abundantes y perentorios para gastos sanitarios de urgencia y para atender las consecuencias del obligado parón productivo: cierre de empresas, incremento exponencial del paro, precariedad y la exclusión social existentes desde hace décadas. Sin obviar, sobre todo en estos momentos, las imprescindibles inversiones en investigación.

    Por exigencias derivadas de la Justicia, los Derechos Humanos y el mandato constitucional, ni los poderes públicos ni la sociedad pueden olvidar que en pleno siglo XXI, cada español y cada española tiene derecho a una vivienda digna, a un régimen público de Seguridad Social, a la Enseñanza, a la Sanidad, a pensiones suficientes, a la atención a la dependencia, al disfrute de un medio ambiente adecuado y a la percepción de un subsidio personal cuando ésta se haya visto afectada por la “pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”, tal y como dice el artículo 25 de los DDHH y recoge también el artículo 41 de nuestra Constitución.

El cumplimiento de estas obligaciones legales y morales por parte de los poderes públicos necesita, aparte del consenso y apoyo de la mayoría social, un acopio de recursos sin precedentes. Y estos recursos no tienen otra fuente y origen que el contribuyente, bien por ser asalariado, bien por ser autónomo o empresario, o bien por poseer rentas y recursos de toda índole. Pero es el caso que el cierre de empresas, los Ertes y el desplome del sector turístico, conducen a una bajada prevista del PIB del 9,2% Y a ello se le suma el aumento, también previsto, del déficit público desde el 2,8% a finales del 2019, al 10% del PIB para Diciembre del 2020. Es decir, más gastos ineludibles, menos ingresos y, además, más deuda pública. Y todo esto en el marco de una pandemia que sigue generando contagios, personas hospitalizadas y muertes, sin que todavía haya vacuna que la erradique.

Este es el hoy de España. De cómo lo abordemos dependerá el mañana. Y en el mañana van a vivir nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones venideras de españoles y españolas. Es una cuestión de responsabilidad colectiva: optar entre un futuro para la inmensa mayoría o un desastre, también para la inmensa mayoría. Porque constituiría un inmenso error retornar -como si nada hubiese pasado- a la salida de la crisis del 2008, haciendo recaer, otra vez, sacrificios y penurias sobre trabajadores, asalariados y sectores populares en vez de buscar una nueva salida en la que prime la Solidaridad y el no dejar a nadie atrás. Tanto los Gobiernos de turno como la sociedad deberemos estar a la altura del reto, asumiendo que nos llevará tiempo. Construir el mañana supone priorizar objetivos, potenciar mecanismos e instrumentos de intervención en la realidad y sustentar todo el proceso en parámetros éticos y de conductas de moral pública consecuentes con ellos.
A nuestro parecer, los objetivos a conseguir son tres: la concreción en la práctica de los Derechos y Deberes contemplados en el Título Primero de la Constitución, la creación de un tejido productivo que ligue la economía al territorio, a las necesidades materiales de la mayoría social y lo haga menos vulnerable a crisis como ésta y, en tercer lugar, políticas medioambientales que combatan el cambio climático y a las que toda la actividad productiva y de consumo superfluo se supediten. En resumen: pleno empleo, democracia económica y calidad ambiental.

El hoy y el mañana necesitan, además, de un Estado fuerte y de una sociedad civil igualmente fuerte. Un Estado que en el caso español está formado por tres Administraciones: la central, la autonómica y la local. Y una sociedad civil que, de manera consciente y cohesionada, sea capaz de confrontar con el Gobierno de turno sí éste se aleja de los objetivos constitucionales de justicia social a los que se debe. Una sociedad civil que igualmente asuma su imprescindible parte de protagonismo en la salida de estos momentos críticos y en la construcción del porvenir. Que comprenda el ciudadano y la ciudadana que el recurso de mirar hacia otro lado, obviando su participación, afectará negativamente a su vida y a sus libertades.

Corresponde a los poderes públicos arbitrar las políticas y los mecanismos eficaces para disponer de las infraestructuras pertinentes y acopiar los recursos económicos y financieros necesarios. Y desde luego, tres de ellos son inaplazables: una fiscalidad justa tal y como se desprende del artículo 31.1 de la Constitución, el acogerse al punto 4 del artículo 135 de la Carta Magna y por último, desarrollar consecuentemente los artículos 128, 129, 130, 131 y 132 del citado texto.

Julio, nuestro queridísimo amigo, ha fallecido





Lamentamos profundamente tener que darte la noticia que nunca quisimos dar:nuestro queridísimo camarada, compañero y, especialmente amigo, Julio Anguita ha fallecido.

viernes, 15 de mayo de 2020

15 M en nuestra Memoria: artículo de Julio " Son los Nuestros"



 Hace 9 años, los y las componentes del Colectivo Prometeo nos sumamos con ilusión y desde el primer momento a la movilización del 15M.
Apostamos por ella ( enlace 6 Mayo, abajo) y el tiempo nos dio la razón.
Días después, publicábamos el artículo de nuestro querido Julio " Son los Nuestros". Como casi siempre , había hecho la lectura correcta.
Hoy,  en el noveno cumpleaños creemos que merece la pena releerlo.Lo tienes en el enlace


Enlace al artículo " Son los Nuestros".Julio Anguita
Enlace 6-Mayo-2011 convocando la manifestación del 15M 


Situar el socialismo en la agenda política

 
 
Fuente:Cuarto Poder
Manolo Monereo

Para Julio Anguita, maestro y amigo

Nuova Direzione es una organización política de reciente creación formada por cuadros sociales y políticos de la izquierda italiana. Las tesis aprobadas en su Congreso fundacional tienen mucho interés porque recogen los cambios en el funcionamiento del capitalismo en una sociedad como la italiana, que vive una crisis orgánica. No se trata aquí de sintetizarlas ni de comentarlas, sino de situarlas en un contexto presidido por la derrota, la carencia de proyectos solventes y la búsqueda desesperada de referentes. La izquierda italiana no existe como fuerza relevante en la vida pública. Hay una izquierda social y cultural rica pero dispersa, dividida en compartimentos estancos y sin capacidad de contribuir positivamente a un proyecto alternativo de país.
     Las tesis apuntan a situar de nuevo el socialismo como proyecto histórico. La palabra clave es fundación. No se intenta revisar, de oponer por enésima vez teoría y práctica, el socialismo pensado por los padres fundadores y el socialismo realizado. La tarea es de cimientos, de arquitectura, de edificio. Pensar la sociedad alternativa desde las contradicciones del capitalismo realmente existente y más allá, desde la experiencia histórica de su construcción y derrota. Tomarse en serio la filosofía de la praxis y fundar, no solo teoría, sino estrategia, programa y pasión colectiva. Luchar contra un imaginario que vive, después de 30 años, bajo el síndrome TINA, no hay alternativa. Es una tarea colectiva, de militantes, de intelectuales críticos que se insertan en las clases populares y que generan un proyecto alternativo viable.

jueves, 14 de mayo de 2020

Protesta en favor de la Renta Básica de Cuarentena


      Que todas aquellas personas que estén en situación precaria, sin ingresos y con necesidad de ayuda inmediata puedan solicitarla y, de forma inmediata, el Gobierno haga los pagos sin necesidad de que aporten documentación de forma urgente. Y en la declaración de la Renta del próximo año, que se ajusten cuentas. Eso es lo que pide la Marea Básica contra el Paro y la Precariedad y la Plataforma Cordobesa por la Renta Básica Universal.

En la tarde de hoy jueves han paseado varias personas, guardando las distancias exigidas y portando mascarillas, llevando carteles alusivos a las reivindicaciones de los mencionados colectivos. Además de la Renta Básica de Cuarentena, exigen que sigan prohibiéndose los desahucios mientras la crisis continúe, que se paguen los ERTE's de forma inmediata, que se prohíban los cortes de suministro de servicios esenciales y que se regularice a las personas inmigrantes en nuestro país.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Afortunadamente España no es el barrio de Salamanca


 
Chirigota " Cai de mi arma" 2018

                                                                     A Julio, camarada,compañero y amigo


Juan Rivera
Colectivo Prometeo 

      A la espera de que un Osborne, Ussía,Inda, Losantos, Herrera o cualquier otra persona de catadura-no pienses mal, no pone “cara”- similar ( perdón, altura intelectual) se decida a hacer de Boccacio (fue el autor del Decamerón y primer biógrafo de Dante, el que adjetivó como “Divina”-allá por el siglo XIV- al libro de su paisano hasta entonces llamado “Comedia”) y  ponga el título definitivo a la actuación que representa desde el confinamiento, la Derecha hispana- multicéfala como la Hidra de Lerna, siempre cabeza de serpiente y aliento venenoso-, aunque no tenga claro el nombre sí  ha acotado  la categoría artística donde encuadrarla: astracanada con chabacanerías pensadas para hacer llorar, histrionismo máximo y ópera bufa.
  Porque su sobreactuación política en época de Pandemia  para motejar al actual Gobierno de peligroso comunista- bolivariano está siendo más falsa que “el cosas veredes amigo, Sancho” atribuido al Quijote.Como con los empadronamientos de okupas,las suculentas pagas a inmigrantes por no hacer nada , las armas de destrucción masiva de Aznar o la pobreza de la Iglesia,  da categoría de verdad absoluta, como  si la hubiese visto ( el clásico “yo tengo un amigo, que tiene un amigo, que tiene un amigo") a una falsedad. 
    Igual que cuando millones de españoles vieron salir del armario al perro Ricky  en el programa “Sorpresa ,Sorpresa”["el mayor bulo de..."] para degustar el unte de foigras, mermelada o nocilla (según la versión) de su dueña: el emisor sabe que es mentira pero es especialista en mantener con aplomo la trola.
     Y este uso perverso del engaño convierte a España en el paraíso del embustero.Con  goteo de moco de  nariz y  caída de baba de símbolo distintivo, siempre hay una claque dispuesta a aplaudir a cambio de remuneración y entrada gratuita al primer Ayusín de turno que proclame en un balcón , estudio radiofónico o plató televisivo “¿Piove?Porco Governo”(¿Llueve? Cochino Gobierno).
   En nuestra Patria siempre  se encuentra disponible  para lo que haga falta esa masa irredenta que en la tesitura del refrán “Cuando el sabio señala la luna...” siempre mira el dedo.En un cerebro rojigualdo como Dios manda no hay espacio para proverbios chinos. 

martes, 12 de mayo de 2020

Soberanía (monetaria) o barbarie



 Fuente:Cuarto Poder

Manolo Monereo
Stuart Medina

      No se puede escindir la política monetaria de la política fiscal. Cuando se intenta, las motivaciones no suelen ser inocentes y las consecuencias pueden ser desastrosas. Esta esquizofrenia monetario-fiscal suele ser una estratagema para limitar el poder del Estado sometiéndolo a instancias no democráticas.
      La moneda es un elemento integral de las relaciones de poder que se establecen dentro de un Estado pero también en la jerarquía de Estados. El diseño de los mecanismos de creación y destrucción de moneda tiene efectos sobre el acceso a la misma y, por tanto, sobre su distribución en la sociedad.
      En el Estado capitalista se concede una licencia a las entidades bancarias, frecuentemente privadas, para que operen otro circuito monetario que se apalanca sobre el dinero del Estado. Éste se inicia con la concesión de crédito, lo cual implica la creación de depósitos o dinero bancario en el mismo acto, y se cierra con la amortización de los préstamos. Este mecanismo otorga un inmenso poder a la clase capitalista pues le permite decidir qué recursos se movilizan y qué actividades económicas se realizan. Pero al mismo tiempo, el sistema financiero capitalista genera inestabilidad pues encadena ciclos especulativos con prolongados períodos de depresión. El Estado capitalista crea grupos privilegiados con mejor acceso a la moneda para facilitar el proceso de acumulación.

El Estado, dotado de soberanía monetaria, puede compensar la inestabilidad del sistema financiero con una estricta supervisión bancaria y actuando de forma anticíclica gracias a su capacidad ilimitada de emisión que le permite pagar los “platos rotos” cuando una burbuja se pincha. Como dice Warren Mosler, no hay crisis financiera lo suficientemente profunda que no pueda ser resuelta con un déficit lo suficientemente amplio. Sin el sustento de las instituciones monetarias y fiscales del Estado capitalista, el circuito monetario bancario sería mucho más inestable y quizás inviable. Escindir el circuito monetario-fiscal sirve para debilitar el control democrático sobre el sistema financiero y acentuar la inestabilidad financiera.

Solo quien ignora esta naturaleza dual de nuestro sistema monetario y fiscal podría haber diseñado la unión monetaria europea. En esencia, la eurozona ha demostrado ser un torpísimo experimento de esquizofrenia monetario-fiscal que ha socavado el control democrático y nos ha incapacitado para responder a las crisis financieras y económicas. No hacía falta más que mirar al continente africano donde la más antigua unión monetaria, la del franco CFA, ha sojuzgado a las antiguas colonias francesas condenando a su población a buscarse un futuro abriéndose las carnes en las concertinas de Ceuta y Melilla o afrontando una peligrosa travesía en patera.

La pandemia de la covid-19 y sus secuelas económicas van a exponer en toda su crudeza la pérdida de soberanía democrática y capacidad de respuesta de nuestro Estado. El euro nos hará más parecidos a esos Estados fallidos anclados en el subdesarrollo y menos a esos estados del Norte de Europa que ansiábamos ser.

Mascarillas, pruebas diagnósticas y mortalidad por coronavirus. Pruebas Diagnosticas (II)


Antonio Pintor
Médico
Colectivo Prometeo
II. Pruebas diagnósticas.
 
   «Hacer pruebas, pruebas y más pruebas» es la mejor estrategia de lucha contra la COVID-19, aseguraba el Secretario General de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus en la rueda de prensa celebrada el pasado 16 de marzo. En nuestro país los políticos, especialmente quienes observan desde la barrera, también insisten en hacer pruebas a todo el mundo y, por supuesto los expertos taberniles vociferan desde las redes la conveniencia de pruebas a tutiplén y, lógicamente, estas inquietudes hacen que la población sienta la necesidad y pida que le hagan “las pruebas”.
¿Pero cuál de todas? ¿Qué conviene medir? ¿A quién? Preguntas que no tienen una respuesta fácil al salirse del ámbito determinista en el que solo existe una respuesta correcta (P. ¿Cuál es mi nombre? R. Antonio) para entrar en el de la ambigüedad en el que existen múltiples respuestas posibles y su elección dependerá del objetivo que nos marquemos y de los medios que tengamos. Con respecto a lo primero resulta obvio que el gobierno ha antepuesto la protección de la salud a otros posibles intereses y entre los medios tenemos las pruebas de las que trataré de mostrar una panorámica de las disponibles. Al igual que ocurre con las mascarillas, estamos ante una situación compleja que requiere el abordaje desde el conocimiento científico-técnico y no desde la emoción intuitiva.
El sujeto protagonista de esta historia es el virus CoV-19. El premio Nobel de medicina Peter Medawar utilizó una acertada e ilustrativa metáfora cuando dijo que un virus es “una mala noticia envuelta en proteínas”. Esta sencilla definición nos servirá de guía para mostrar el mecanismo en el que se basan las distintas pruebas para la detección del virus.