miércoles, 15 de julio de 2026

La Mantis Religiosa




José Antonio Naz Valverde
Colectivo Prometeo
Presidente de Europa Laica


El nombre de este insecto le viene por su postura de rezo cuando se prepara para la caza y es conocida por comerse a su pareja durante el apareamiento.

Es la imagen que me ha venido a la cabeza, como una buena metáfora, al leer las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal, señor Argüello. Declaraciones que no sólo son un insulto a los sectores o personas a las que se refiere, sino también una provocación moral e intelectual a la ciudadanía en general, viniendo del máximo representante de la Iglesia Católica en nuestro país.

Se ha remitido a las pruebas para decir que el Estado, sin ética, se convierte en una banda de ladrones. Y lo dice desde la “autoridad moral” de quien representa a una Institución que se ha apropiado del 80% del patrimonio Nacional que explota en beneficio propio y de más de 100.000 propiedades inmuebles de todo tipo. Una institución que recibe de ese Estado “ladrón” todo tipo de privilegios económicos, estimados en unos 13.000 m€ anuales, permitiéndole lucrarse con la educación, la sanidad, los servicios sociales, los geriátricos y hasta con la caridad, todo exento de cualquier tipo de impuestos.

Ha denunciado, al puro estilo de VOX, las paguitas y las limosnas, lo que nombra como “Caritas laico” del gobierno a las personas migrantes y las más necesitadas. Olvida que el Caritas que la Iglesia controla y utiliza para hacer apostolado clientelar funciona con fondos públicos y de particulares, mientras la organización que la mangonea no aporta ni el 5% del presupuesto, que a su vez es una mínima parte de lo que recibe del Estado via recaudación fiscal (ese 0’7% de quienes marcan la casilla, que se detrae de la caja común).


Se ha referido también al orgullo gay como un pecado de Satán. Supongo que estaría pensando en la cantidad de miembros del clero homosexuales, que en muchos casos practican su “antinatural tendencia” abusando de menores, cientos de miles de víctimas que han sido ocultadas y silenciadas y que en su inmensa mayoría siguen sin recibir ni justicia ni reparación.

Y este ataque al gobierno se produce en un momento álgido de las relaciones de aquel con la Iglesia Católica, donde las muestras de amor llegan al clímax de someter la cámara legislativa al púlpito del jefe del Vaticano y aplaudirlo extasiados hasta la extenuación. En un Estado que, traicionando la Constitución, somete sus poderes a la influencia y dirección de la Iglesia. 
Con unos partidos democráticos y progresistas que, con honrosas excepciones, anteponen esa relación tóxica y masoquista a su propia existencia. Parece que el animal ya se ha comido la cabeza de su amante y ha suplantado su cerebro. La visita del Papa ha sido una prueba evidente, donde todos los estamentos han seguido las indicaciones y se han adelantado a los deseos de la Jerarquía Católica.
Aunque mantiene las conexiones nerviosas y las estructuras necesarias para seguir incrementando el placer de sus privilegios. Ahora le queda la tarea de seguir fagocitando poco a poco el resto del cuerpo desde su interior, hasta dejarlo en una piel vacía. Llevar su corrosiva ideología a los órganos - instituciones administrativas y a los tejidos sociales, ya lo ha conseguido en una parte, ligada sobre todo a los partidos de derechas.

Desgraciadamente, en el ejemplo de la naturaleza ya no habría nada que hacer. Espero que en la vida político-social se pueda reaccionar. Aunque parece que, visto lo visto, la reacción tendrá que comenzar en la sociedad. En los colectivos directamente atacados y acosados o señalados por la ideología, las declaraciones y las actuaciones de la institución que representa Argüello; en toda la población que defienda los DDHH; en la ciudadanía que quiere una democracia avanzada y por tanto laica; en los sectores más desfavorecidos y los trabajadores, que necesitan un mejor reparto de la riqueza y la eliminación de privilegios; en la intelectualidad y todas las personas racionalistas y librepensadoras, aunque sólo sea por desterrar el cutrerío cultural. 
Es de suponer que partidos como BNG y PODEMOS, que se posicionaron ante el disparate del tratamiento institucional de la visita del Sr. Prevost mantengan la coherencia, conscientes de la necesidad de actuar en esa dirección por la propia supervivencia. 
Y, con el optimismo de la razón, pienso que todos los demás partidos democráticos podrán ir recobrando la cabeza, aunque sea por la presión de sus bases.

Declaraciones como estas, como tantas otras y tantos hechos, de la Conferencia Episcopal, deberían hacer reflexionar a esa mayoría no creyente y a los sectores creyentes democráticos, y convencernos de que debemos movilizarnos por un Estado laico para garantizar y desarrollar una verdadera democracia.

La moraleja de la metáfora es clara: la única garantía de supervivencia es separarse de la mantis religiosa. No se puede esperar un cambio en su naturaleza. Como en aquella otra fábula en la que el escorpión responde a la rana que le pregunta por qué le picó cuando le había ayudado a pasar el río: “Está en mi naturaleza”













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