lunes, 22 de mayo de 2017

La rebelión de las bases




Manuel Marrero Morales

 Colectivo Prometeo
FCSM


     Contra todo pronóstico del aparato socialista y del aparato mediático del régimen, en unas primarias con voto secreto, la referencia de los avales y todas las predicciones han saltado por los aires. Ha ganado la militancia crítica con el aparato, la militancia que se piensa de izquierdas y que considera que su partido es de izquierdas.
    El PSOE, en su proceso de descomposición y descenso sin frenos cuesta abajo, con todas las alarmas encendidas, se ha dado una pequeña tregua. La militancia, descontenta y avergonzada le ha respondido a sus dirigentes que "no nos representan". Este PSOE que, al parecer, desea la militancia es el de un partido alejado del camino hacia el centro derecha, que le produjo éxitos electorales anteriormente. Antagonismo, pues, entre militancia y dirigentes. Mayor consonancia entre militantes y votantes.
Es curiosa la correlación entre los avales (6.000 firmas explicitas más para Susana Díaz, los avales del miedo y de la dependencia del puesto de trabajo) y los resultados del voto secreto (15.000 votos más para Pedro Sánchez). Susana perdió 5.000 avales que esperaba fueran votos, 2.000 de ellos en su feudo andaluz. Con poca elegancia intelectual hasta en el perder.

A mí no me parece que para PODEMOS sea una buena noticia este resultado; porque Pedro Sánchez es menos claro, más cambiante, menos predecible. Es capaz de ganar más en un río revuelto de indecisos, porque "parece hasta de izquierdas".
Ahora vienen algunos de los retos: congreso de redefinición del partido, posición ante el gobierno del PP, política de alianzas, mociones de censura, propuestas para gobernar,...
Si Pedro Sánchez tuviera alguna veleidad izquierdista de poner en cuestión los gobiernos de Rajoy y Cifuentes, el PP lo amenazará con unas elecciones anticipadas. Así que, lo más probable es que veamos en las próximas fechas mucha política de gestos, dentro de lo correcto y asumible por el social liberalismo y por algunos sectores de la socialdemocracia, sin modificaciones sustanciales en las propuestas económicas y de gran calado para las élites económicas, que ya irán embridando al candidato, si en vez de mirar para la Francia de Macron o la gran coalición alemana, se le ocurriera mirar para Portugal y su gobierno de izquierdas.




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