Diosdado Toledano
(Miembro de Socialismo21, de la Presidencia federal de IU y
de la mesa estatal del Frente Cívico, activista social)
Precedida de la movilización histórica de la Vía catalana
del 11 de septiembre, en un contexto favorable donde los graves errores del
gobierno del PP han jugado a favor del discurso independentista, la apuesta
plebiscitaria de ArturMasen las elecciones del 27S ha fracasado.
En efecto, el voto a favor de las opciones independentistas
solo suma el 47,8% de los votos en Catalunya y el 44,4% en la provincia de
Barcelona cuyo número de votantes alcanza el 74,7% de quienes han ejercido el
derecho a votar en el conjunto de Catalunya.
Los 62 escaños obtenidos por “JuntspelSi” son 9 menos que la suma alcanzada por CIU y ERC en 2012. Los
72 escaños de la suma de “Juntspel Si” y CUP son 2 menos que en la anterior
legislatura. La mayoría absoluta de
escaños de los independentistas sin haber obtenido la mayoría absoluta de votos
es consecuencia de una ley electoral no
proporcional. En consecuencia la mayoría absoluta de escaños no tiene
legitimidad plebiscitaria sin la mayoría absoluta de votos
Constatadas estas cifras sería un gravísimo error restar
importancia al ascenso del independentismo en la sociedad catalana en los
últimos años, o esperar a que baje el “souflé”. Ignorar las causas y
factores que lo explican, y seguir con el “tancredismo pasmado” de Mariano
Rajoy que confía al paso del tiempo la disipación de los problemas, además de
no facilitar la búsqueda de una solución democrática y negociada a las
legítimas aspiraciones de una mayoría social en Catalunya que rechaza el
“status quo”, devuelve la iniciativa al movimiento independentista que solo ha
de esperar una nueva oportunidad para alcanzar su propósito.
Las ondas sísmicas del 27-S
ArturMas marcó el terreno de juego al dar carácter
plebiscitario a la convocatoria electoral. La consecuencia ha sido la
polarización del debate electoral en la cuestión nacional, la presencia o no de
una Catalunya independiente en la Unión Europea, la conservación o no de la doble nacionalidad,
las exageraciones entre el ascenso al paraíso o la caída al infierno de una
Catalunya Independiente, etc. El debate sobre la gestión del gobierno de CiU ha sido escamoteado al no
encabezar Artur Mas la candidatura de
“Juntspel Si”, y con ello se ha dificultado centrar el debate en el modelo de
Catalunya que cada cual defiende, y en el contenido de las alternativassociales
y económicas.
Pero al abrir la caja de Pandora de los sentimientos y
emociones, el aprendiz de brujo “ArturMas” ha hecho salir los diablos que
amenazan su futuro inmediato. El ascenso
de Ciudadanos de 9 a 25 diputadosrecoge la mayor parte del extraordinario
aumento de participación en estas elecciones.También capitalizan los temores
que entre la ciudadanía catalana
castellano parlante han causado, tanto el discurso independentista, como
las incertidumbres económicas y sociales anunciadas por bancos y grandes
empresarios catalanes, como por el propio gobierno del estado. SiCiudadanos consigue
organizar el éxito electoral, consolida el sorpasso alcanzado en las ciudades
de tradición obrera y popular en el cinturón industrial de Barcelona,la
fractura social y cultural en Cataluña pasará de ser un riesgo a convertirse en
realidad. El “Lerrouxismo” del siglo 21 habrá resucitado.
El doble movimiento, ascenso de Ciudadanosy “batacazo” del
PP en Cataluña que pierde 8 escaños, promete tener una dimensión estatal en la
perspectiva de las elecciones de diciembre. El PP y Mariano Rajoy han dejado de
aparecer como los únicos garantes de la unidad de España.
El fulgurante ascenso de la CUP que pasa de 3 a 10 escaños
obtiene la llave de la estabilidad y gobernanza del espacio independentista en
Catalunya, los convierte en los sepultureros de ArturMas. Su oposición a la
investidura de Artur Mas como Presidente queda reforzada con la matemática
parlamentaria: aunque se abstuvieran,Artur mas no volvería a ser presidente, a
menos que algún escaño de alguna de las bancadas preste su abstención o voto
favorable, cuestión hasta el momento poco probable.
Las CUP se convierten, si mantienen la coherencia del
discurso social anticapitalista, la defensa de la soberanía popular consecuente
y por tanto la necesidad de liberarse de la dominación de las estructuras
oligárquicas de la UE, en un problema mayúsculo para Convergencia Democrática,
pero también para los partidos eurófilos y recentralizantes del estado español.
El movimiento de fondo independentista tiene a partir de ahora una fuerza
emergente y decidida. Las dudas y
frenadas de Artur Mas, su equipo convergente, o la propia ERC, tienen a partir
de ahora un excelente competidor y una alternativa.
El retroceso del PSC que pierde 4 diputados queda
relativizado por el derrumbe del PP, y también por el hundimiento de las
expectativas de “Catalunya si es pot”.
El resultado de “Catalunya si es pot” debe abrir una serie
reflexión entre todas las fuerzas que propugnan la transformación social y
política en Cataluña y España. De las
expectativas de 22 a 23 escaños concedidas por la encuesta de La Vanguardiaa de
12 de julio a una hipotética candidatura entre ICV y PODEM, a los 18 o 19 escaños concedidos a “Cataluña
Si es pot” por la encuesta del CIS el 9 de septiembre, a los 11 escaños
finalmente obtenidos el 27S, retrocediendo dos escaños respecto de los
resultados de la coalición de ICV-EUiA, obligan a la reflexióny exigen
responsabilidades políticas.
El éxito de las candidaturas como Barcelona en Comú, Ahora
Madrid, Zaragoza en Común, ponen en evidencia los déficits participativos, de
transparencia, de amplitud de confluencia de “Cataluña si es pot” que han
dejado fuera a muchas gentes necesarias y han provocado desilusión, y que una
gran parte de ese electorado potencial se haya desplazado hacia la CUP, o bien
otras opciones que respondían a sus temores, o se hayan quedado en casa.
En definitiva, la composición de la candidatura no ha
entusiasmado, su discurso ante los elementos centrales del debate no ha tenido
el impacto deseable, su posición ante el debate de Cataluña y la UE no ha ido
al fondo de la cuestión y ha sido superado ampliamente por la coherencia de la
CUP en este tema.
Otra reflexión se impone, el exceso deintervención en la
campaña de líderes del resto de España, en un debate tan emocional y fácilmente
manipulable como el de esta campaña electoral, no ha tenido el resultado
apetecido y ha pasado factura.
¿ Y ahora que?
El panorama que se dibuja es de enorme inestabilidad.
Inestabilidad en la gobernanza de la Generalitat. Previsible inestabilidad en
el gobierno del estado español tras las elecciones generales. Todo ello en un
contexto de estancamiento en la UE que lastra la débil recuperación económica
en España. Nuevas turbulencias económicas aparecen en el horizonte
internacional, mientras se pudre la
crisis política, social y económica en la UE, incapaz de resolver los problemas
que ha causado, movimientos migratorios, crisis interminables como en Grecia, etc,
etc.
En Catalunya, independientemente de sus problemas inmediatos
de gobernanza, las espadas seguirán en alto mientras no se aborde el problema
de España, su renuncia a la soberanía popular, y el consiguiente sometimiento a
los poderes oligárquicos de la Unión Europea.
Es la hora de construir un discurso y una alternativa de
liberación social y popular que ofrezca una esperanza a la mayoría social, a la clase trabajadora, al
conjunto de pueblos del estado español.
Hay que avanzar en la construcción de la Unidad popular con
un proyecto decidido para enterrar la constitución del 78 víctima de su pecado original, de
obsolescencia, de la contrarreforma del artº 135, y abrir un Proceso
Constituyente donde se recupere la soberanía popular, se blinde la economía al
servicio de la mayoría social, se garanticen el pleno empleo digno y los
derechos sociales, se avance en la democracia directa y participativa, y se
reconozca el derecho de autodeterminación de los pueblos para facilitar el
diálogo y compartir solidariamente un proyecto común, la Unión de repúblicas
del estado español.
28 de septiembre 2015