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lunes, 29 de marzo de 2021

En los veneros del pueblo

 

Fuente: Eldiario.es 

 Manuel Cañada

[ Recuperamos, en el aniversario de la muerte de Miguel Hernández este extraordinario y entrañable artículo que nuestro querido amigo Manolo Cañada, compañero de luchas y fatigas publicó en eldiario.es en junio de 2017]

Corrían los días de octubre de 2010. Isidoro Moreno, un veterano compañero de Arroyo de San Serván, militante comunista desde su juventud, había sufrido un derrame cerebral, seguido de pequeñas embolias y su salud se deterioraba a pasos agigantados.

Fuimos a visitarle a su casa y Vale, su mujer, nos contó la asombrosa historia: Isidoro llevaba meses sin hablar, la mirada perdida, fugitivo el ánimo, umbrío por la pena. De repente, una noche, sentados para cenar alrededor de la mesa camilla, Isidoro comenzó a agitarse y a señalar nerviosamente el televisor. Qué te pasa, qué quieres, Isidoro. De sus labios salieron las primeras palabras, tras meses de silencio tenaz: “Es Miguel Hernández, el poeta”, dijo, y su cara se pobló de una enigmática alegría. Desde un rincón secreto de la memoria, el gran poeta de Orihuela le rescataba del mutismo.

Isidoro nació y murió campesino. Pertenecía a “la España joven y jornalera, la del trabajo excesivo y el pan menguado”, que cantara Miguel Hernández. Él había sido un niño yuntero más, un grano de avena estrujado, carne de yugo arando rastrojos.

Por eso quizás, a pesar de que no frecuentaba la literatura, su identificación con aquel poeta resultaba tan sencilla: “Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él (…) Era un escritor salido de la naturaleza, como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba a las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras” (Pablo Neruda).

martes, 2 de junio de 2020

Mínimo sí, vital ni por asomo

El Gobierno demuestra una enorme soberbia al despreciar la nueva oleada de pobreza que está generando la crisis del coronavirus. La mejor prueba de ello es que para optar al ingreso mínimo vital se tendrán en cuenta los ingresos percibidos en 2019.



Manolo Cañada y Rafael Juan
Marea Básica contra el Paro y la Precariedad

La aprobación, por parte del Gobierno Central, del ingreso mínimo vital, está generando una cascada de sensaciones encontradas. De un lado tenemos la propaganda gubernamental, que nos vende la medida como “lo nunca antes conocido”, como una “medida histórica”, comparable a la también socialista Ley de Dependencia. Durante un período de más de un mes, hemos ido pasando de su aprobación inmediata a un “estamos aún en estudio” que ha supuesto un recorte en los fondos que se le van a dedicar y, por tanto, en el número de personas a las que les va a llegar.

En este mismo lado de las sensaciones tenemos a una capacidad de adoración mediática que teníamos casi olvidada concentrada en torno al PSOE por algunos medios afines, sobre todo el grupo PRISA. Hacía mucho tiempo que desde la SER y El País no se alababa una actuación del entorno socialista de Pedro Sánchez como ha ocurrido con el ingreso mínimo vital. Seguro que en ello ha influido el que la medida haya sido, finalmente, comandada por un hombre “del sistema”, José Luis Escrivá. También el hecho de que la decisión final haya sido tan pobre que incluso ha obtenido el apoyo soterrado de la derecha, el silencio programado del empresariado (con alguna declaración altisonante para despistar) y hasta el aplauso de la Iglesia Católica.

Por último, en el mismo lado, la algarabía, el gallinero, el casi ruido de sables con el que la derecha quiere tumbar al gobierno desde una de las actuaciones políticas más despreciables que se recuerdan.

Estos tres hechos provocan la ilusión de que realmente se ha puesto en marcha una medida que va a servir para paliar la extremadamente grave situación por la que millones de familias pasan y van a pasar por culpa de la anterior crisis de 2008 y también por la actual crisis sociosanitaria. Los anuncios del gobierno durante un mes, repetidos por los altavoces de los dos partidos que lo conforman, los grandes y elocuentes titulares mediáticos, repetidos por doquier, incluso por la prensa derechosa, y el “no podemos criticar al gobierno porque están los ultras dándole por todos los lados”, todo ello, creemos que tapa la realidad que ya, desde antes de salir la medida en BOE, hay miles de personas que están descubriendo.

La realidad es fácil de desgranar. Se trata de conocer cuánto dinero se dedica a esta medida, y qué personas podrán optar a ella. Y, como complemento, es conveniente ponerlo en comparación con cantidades previstas en los programas electorales de PSOE y UP (sin pandemia de por medio) o cantidades que se están dedicando a salvar empresas o a presupuestos inamovibles, como puede ser el caso del Ministerio de Defensa.

La situación actual es fruto de la salida de una crisis que, nadie lo oculta ya, ha supuesto el enriquecimiento obsceno de las clases ya antes más acaudaladas y el empobrecimiento extremo de quienes ya lo eran, añadiendo en esta bolsa a las personas que han ido consiguiendo empleo pero que es tan precario que malamente les da para cubrir los gastos de vivienda y suministros básicos, exorbitados y sin control público.

lunes, 25 de mayo de 2020

Julio Anguita, semilla de un mundo nuevo


Manolo Cañada

“Dicen, Dolores, que has muerto. Qué tontería. Pervives en cada uno de los que te quieren y… ¡son tantos!”. Plaza de Colón, Madrid. Es 16 de noviembre de 1989. Ha muerto Dolores Ibárruri, Pasionaria, y alrededor de 200.000 personas nos congregamos para darle el último adiós. Un rumor de respeto y cariño ha acompañado el féretro desde la sede del Partido Comunista, que dista más de un kilómetro. Hace un momento Rafael Alberti, desde la tribuna, ha recitado un poema a Dolores, entraña de la clase obrera, flor del pueblo, “voz de la España de los brazos pobres y explotados”, como cantara otro poeta gigante, Miguel Hernández. Pero quien habla ahora es Julio Anguita: “Tú has hecho desde tu partido algo extraordinario: trascenderlo, superarlo. Tú, comunista ejemplar, eres de todos: de los que han levantado el puño y de los que se han santiguado”. La voz de Julio, serena y emocionada al mismo tiempo, estremece la plaza. “Acabas de explicarnos una lección política: se es más comunista en la medida en que se es más para el pueblo”. Julio Anguita, sin saberlo, está haciendo el mejor retrato de sí mismo.

Estos días, a pesar del confinamiento, de nuevo se ha alzado una formidable oleada de afecto y reconocimiento popular. El aplauso interminable de los vecinos en Córdoba, las muestras espontáneas de agradecimiento y de pesar en toda España, el desborde en las redes sociales. Hasta los adversarios más enconados se han visto arrastrados al elogio. Yo estuve allí, Yo le conocí, Mi padre fue muy amigo suyo, No olvidaré el día que le dio el primer infarto… Como en cualquier auténtico acontecimiento que nos marca vamos colgando nuestros recuerdos en la percha de la memoria colectiva. Intuimos la excepcionalidad del personaje y la relevancia de su fallecimiento. Pero ¿de dónde emana ese respeto casi unánime a su figura? ¿Cómo es posible que el líder de una fuerza política minoritaria, que rondaba los dos millones de votos, concite tanta consideración e incluso admiración entre las gentes más diversas? Dignidad, coherencia, principios, honestidad, ética, firmeza, coraje, lealtad al pueblo. Quizás en ese apretado ramillete de virtudes se encuentre la explicación a la anomalía de su extendido prestigio.

Decir Julio Anguita es decir dignidad. “Política es para nosotros la ciencia y el arte de transformar la realidad”, afirmaba. La política es una función noble, no una profesión, ni el departamento o el teatrillo donde los capataces se dedican a administrar los intereses de los dueños del cortijo. Y mucho menos la sentina predilecta de ladrones de cuello blanco y trileros, como ha ocurrido tantas veces en la historia de España.
Julio iba en serio, respetaba a la gente. Y por eso despreciaba con toda el alma la política-espectáculo, a riesgo de ser presentado -como lo hacían con inquina los poderosos- como un perro verde, como un ser arisco y altivo. Se negaba a firmar autógrafos –“Yo no soy una estrella de cine”- o a las pegadas de carteles para la foto, a la degradación de la política en una actividad frívola o envilecedora, en una droga más de evasión de la realidad. La política era para él, en primer lugar, pedagogía. “Junto a Lenin hay que convocar a Sócrates y su mayéutica”, decía. Explicar, explicar, explicar. Había que llevar al pueblo fuego, pero fuego racional. Ibas a un mitin de Julio y, aunque no tuvieras la más mínima noción de economía o ecología, salías sabiendo en que consistían los acuerdos de Maastricht o qué cosa era la obsolescencia programada.


Decir la verdad al pueblo, esa era su divisa. Socializar el saber, correr los velos del fetichismo de la Economía o del Derecho y, al tiempo, hacer a la ciudadanía partícipe de la situación. No espectadores ni testigos, sino sujetos activos. Es ahí, en ese suelo tan firme, donde arraigarán con fuerza dos conceptos fundamentales para Julio: el programa y la elaboración colectiva.

Pero no basta con tener principios, también hay que tener el coraje para defenderlos. El coraje para enfrentarse al Obispo, al Rey o a los golpistas. El coraje de esperar a los fascistas en el despacho del Ayuntamiento, un 23 de febrero, sabiendo que arriesgaba literalmente la vida. “Nuestra insensatez, nuestra locura, nuestra dignidad”.

“Hay personas que no pueden ser vendidas porque no pueden ser compradas. Julio Anguita es una de ellas”. Con esas palabras le describe José Saramago. Ahí reside otra de las grandes razones que explican el aplauso atronador de estos días. Julio es el político honrado, que lo primero que hace -tras ganar las elecciones municipales en 1979- es poner un letrero en el despacho de la alcaldía advirtiendo a los amigos y militantes del partido que se abstengan de pedir prebendas o tratos de favor. El mismo que renunciará a la pensión vitalicia de diputado, el que avisa permanentemente sobre el peligro de “ser abducidos por la liturgia institucional” y las mieles del Palacio. “El sistema es como Salomé, una voz seductora que te va envolviendo poco a poco”.

miércoles, 8 de abril de 2020

Coronavirus: La era está pariendo un corazón. Es la hora de la renta básica

 
Fotograma " Yo,Daniel Blake" Ken Loach

Manuel Cañada
 Marta Sánchez de Ron
 [ Junto a Marta Sánchez, nuestro queridísimo amigo y compañero de tantas luchas en la misma trinchera, Manolo Cañada, nos regala un artículo sobre la Renta Básica que merece la lectura reflexiva y tomar buena nota de las ideas y propuestas que en él aparecen]

    Yo, Daniel Blake es una de las últimas películas de Ken Loach. En ella se cuenta la historia de un carpintero inglés de 59 años que se ve obligado a recurrir a la asistencia social. Pese a que el médico le ha prohibido trabajar, la administración considera que no reúne los requisitos para acceder a las ayudas sociales. La película narra el calvario burocrático de Daniel Blake y también el de Katie, una madre soltera que cría a sus dos hijos al tiempo que intenta abrirse camino con trabajos temporales. Ken Loach retrata con sutileza y sensibilidad la urdimbre kafkiana que oprime a quienes sufren el paro, la pobreza o la precariedad.
    Pero si alguien piensa que la dura semblanza que traza el director de cine inglés es privativa de la Inglaterra de Margaret Thatcher o de Tony Blair sencillamente desconoce en qué país vive. Por eso sorprende la esquizofrenia de algunos dirigentes de la izquierda española, vieja y nueva, avezados en emocionarse con relatos como los de Ken Loach pero incapaces de discernir algunos de los mecanismos más elementales del sometimiento que escarnecen a los Daniel Blakes y Katies de nuestros barrios.
   Las rentas mínimas de inserción constituyen una de las piezas centrales que atrapa a los más humildes en la tela de araña de la precariedad. La dilación, el control social, la arbitrariedad, la estigmatización, el clientelismo son algunas de las características consustanciales a todas ellasLos informes del Defensor del Pueblo lo constatan año tras año: “Se siguen recibiendo de forma periódica quejas relativas a la tramitación de solicitudes de rentas mínimas y a su gestión”, señala el último de ellos.
  El toreo en la tramitación, el silencio administrativo, la paralización de los expedientes, la suspensión cautelar, e incluso el extravío de las solicitudes son algunas de las innovadoras prácticas que acompañan la gestión cotidiana de las rentas mínimas. En Madrid, como refleja el Defensor del Pueblo, “el plazo medio de resolución es de 204 días”. En Extremadura, entre 2013 y 2015, 14.000 solicitudes no llegaron siquiera a ser valoradas. La criba de pobres nunca termina: un día los descartados son los solteros y al día siguiente quienes tienen estudios universitarios o quienes han sido autónomos o aquellos que disfrutan el imperdonable privilegio de ser contratados por un mes…

martes, 11 de febrero de 2020

Paz y Esperanza

Guayasamín: Los trabajadores


Manuel Delgado

    Tiene que venir un relator de la ONU para que sepamos que en España hay gente que vive peor que las personas refugiadas. Ha visto el espanto. Dijo caerse de culo, al ver cómo viven los recolectores de fresa. Al ver lo que lleva décadas denunciando un relator llamado Diego Cañamero, de un pueblo llamado El Coronil, o Manolo Cañada en Mérida, sintió vergüenza porque España sigue siendo un lugar para la extrema pobreza, fruto de la extrema riqueza en pocas manos. Andalucía, con su hermana Extremadura, en eso de la extrema injusticia, de la desigualdad extrema, van a la cabeza. 
    Alguien ha decidido que esté pasando en nuestra tierra Alguien decide cada día que no deje de pasar. Será así mientras en Andalucía, en Extremadura, no decidamos que ya está bien de obedecer, de someternos a esos "alguien". 
   Logramos la Autonomía, nos falta la Dignidad. Andalucía la conquistó con y para los "currelantes", no para darle una medalla a una duquesa, subvencionar a los terratenientes, y que, finalmente, nos gobiernen los "señoritos a caballo", traídos de la mano de décadas de corrupción, de clientelismo, de traición, de vergüenza. 

No a la Represión contra el SAT




Manolo Cañada
     En agosto de 2012 los compañeros del SAT irrumpieron en el Mercadona de dos ciudades andaluzas para denunciar, mediante una expropiación de alimentos, la pobreza y precariedad que estaban provocando las políticas antisociales del gobierno y que oprimía a miles de familias. Una semana más tarde, 70 personas de la Plataforma por la Renta Básica replicábamos la acción, entrando en el Carrefour de Mérida.

domingo, 30 de junio de 2019

La doble muerte de Pedro Rubio





    Nuevamente nuestro queridísimo Manolo Cañada nos regala un soberbio y estremecedor artículo que explica perfectamente nuestras lacras y nuestra Historia


lunes, 20 de mayo de 2019

¿Parados? ¡Que se jodan!





 Manuel Cañada Porras
 miembro del Campamento Dignidad y de la Marea Básica contra el paro y la precariedad

    11 de julio de 2012, Congreso de los Diputados. Rajoy explica desde la tribuna los nuevos recortes sociales. Justo cuando anuncia una merma brutal en las ayudas al desempleo, entre el aplauso de los suyos se alza la voz enérgica de Ana Fabra: “Sí señor, muy bien, muy bien. ¡Que se jodan!”.
El exabrupto revela la catadura moral de la diputada del PP, pero nos equivocaríamos estrepitosamente si pensáramos que se trata de una simple grosería, privativa de una persona o de un partido. En el lapsus de la parlamentaria aflora un hondo desprecio de clase, reprimido habitualmente por la corrección y el cálculo político. En ese desdeñoso ¡que se jodan! se condensa toda una visión sobre el desempleo y los parados que está arraigada en la práctica cotidiana del poder. Veamos, para muestra, un reciente botón del abuso ordinario:
25 de abril de 2019, Mérida. Juan Carlos Nieto, funcionario en el Servicio Público de Empleo (SEPE) se dirige a la directora provincial de Badajoz para manifestarle su preocupación social y laboral ante la sanción que vienen sufriendo algunos desempleados. Todos los meses, entre ocho y diez parados –solo en la delegación de Mérida- son castigados con la suspensión de un mes en la prestación o el subsidio por no comparecer a los controles de presencia. Pero, como manifiesta Juan Carlos Nieto, los sancionados difícilmente pueden acudir a las convocatorias cuando las cartas han sido devueltas al remitente, es decir al SEPE, y por lo tanto desconocen la citación. “Este requerimiento, este control, no se hace de forma aleatoria sino que se efectúa de manera planificada y arbitraria con el objetivo de imputar una falta, y por tanto una sanción en la percepción de la prestación”, afirma el funcionario en su escrito, a quien esta actuación del organismo público para el que trabaja, le genera “no solo muchas dudas jurídicas, sino sobre todo morales”.

lunes, 15 de abril de 2019

¡No somos ignorantes, somos ignorados!




“No somos ignorantes, somos ignorados. Los pobres somos sujeto. Las cosas se consiguen con la movilización. Los pobres son minerales de primera, cuando se organizan”. Manolo Cañada, Campamentos Dignidad Extremadura


Redacción Paradigma
Un buen día, mucha ilusión y mucha esperanza”, así describe Lola Contreras Izquierdo, la presidenta de la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados, el día de hoy, con motivo de la VII Jornada Andaluza de Barrios Ignorados que se ha celebrado en la mañana del 13 de abril de 2019, en el Centro de Servicios Sociales “La Foggara”, en la Barriada de Palmeras, Córdoba. La asociación ya lleva 10 años, desde que se constituyó en 2009, reivindicando los derechos de los barrios más excluidos y de las personas que habitan en ellos, que podrían encuadrarse en el derecho a una vida digna y en igualdad con cualquier barrio del mapa andaluz.
Lola Contreras Izquierdo ha explicado a Paradigma el objetivo de las jornadas: “Hemos venido a Córdoba para analizar las políticas de la Junta de Andalucía destinadas a sacar a las familias andaluzas de la pobreza y la exclusión. En concreto, queremos analizar colectivamente la renta mínima, puesta en marcha por el gobierno autónomo en enero del 2018. Contaremos experiencias de personas que la han solicitado, y compartiremos los obstáculos que se han encontrado. Vamos a conocer experiencias como la Marea Básica a nivel estatal que trabaja con las familias afectadas para sumar. Asimismo, analizaremos la prestación de Servicios Sociales en los barrios ignorados y para las familias afectadas. Queremos que las familias de un barrio ignorado tengan las mismas condiciones de vida que las familias de otros barrios. Hemos rescatado a la Banca, vamos a rescatar a las personas”, concluye Contreras.
Las jornadas fueron inauguradas, además de por la propia Lola Contreras, por Paco Povedano Cáliz de la Asociación de Barrios Ignorados de Córdoba e Isabel Ambrosio, Alcaldesa Córdoba, y han contado con presencia de unas 120 personas de cuatro provincias andaluzas (Sevilla, Jaén, Granada y Córdoba), una veintena de colectivos, personas de la Marea Básica contra el Paro y la Precariedad de Extremadura, Madrid y Barcelona. También asistieron el Primer Teniente Alcalde, Pedro García, y el Concejal de Servicios Sociales, Juan Hidalgo. La alcaldesa reafirmó el compromiso municipal de buscar el equilibrio entre barrios y la igualdad entre personas, y puso como ejemplo que el presupuesto destinado a Servicios Sociales se duplicó en cuatro años. Paco Povedano Cáliz informó de que el Plan Integral establece un compromiso para y con la corporación municipal, agradeciendo este compromiso al gobierno municipal, pero advirtiendo que “nos tendremos que pelear con ellos para seguir avanzando”.

sábado, 9 de febrero de 2019

El crimen fue en Azuaga




Un bar es un sueño
en la luz de los vasos
y permite la droga azul del vino
para olvidar horarios cotidianos.

La juventud está sola
con los brazos cruzados
y busca en el amor
las gotas del milagro.

    Así comenzaba el poema que Manuel Pacheco escribiría días después del suicidio de Diego Sánchez Molina. El 6 de febrero de 1987, el joven de 21 años se ahorcaba colgándose de una viga en el corral de su casa, en Azuaga, días antes de ingresar en prisión condenado por “escándalo público”. Aquel crimen con forma de suicidio estremecería a toda Extremadura.
La trágica historia comienza un año antes, el 2 de febrero de 1986, en el hostal Las Conchas, un singular bar y restaurante de la localidad, cuya fachada e interiores están literalmente forrados por miles de conchas marinas. “No hay como el calor del amor en un bar” canta por esas fechas Gabinete Caligari. Diego y su novia, María, se encuentran aquel mediodía en el local, tomando una copa junto a otra pareja, sentados frente a una de las chimeneas del amplio salón. Es domingo y los jóvenes, ven la televisión, bromean y se besan. Como tantos otros, en cualquier rincón del mundo, van descubriendo el amor a tientas, acercando los cuerpos interrogantes, explorando los caminos innumerables del deseo.
“Cerca de nosotros había una pareja, unos niños que jugaban al futbolín y el juez, que no sabíamos quién era. Nuestro comportamiento era normal y, en determinado momento, Diego se levantó para sacar un paquete de tabaco de la máquina. Luego, cuando regresó yo puse una pierna sobre las suyas y Diego me dio un beso. Fue entonces cuando este señor, el juez, se levantó y fue a llamar a dos policías municipales que, vestidos de paisano, también se encontraban allí”. Así lo rememorará María unos días después de que Diego se quite la vida. El juez de distrito de Azuaga, Antonio Navarro, se dirige a la pareja y recrimina su conducta: “Esto no se puede hacer en público”. El joven, asombrado de que alguien al que no conoce pueda censurarle de ese modo, responde airado: “Con mi novia, puedo hacer lo que me sale de los huevos”. Y el juez replica: “Por decir eso no vas a ir al calabozo, vas a ir a la cárcel”. Ahí comienza el calvario de Diego Sánchez Molina. De nada servirá que, al enterarse de quién es aquella persona, intente varias veces, pedirle perdón. El juez, en aquel mismo momento, ordena a los policías municipales que detengan al joven y le metan en el depósito municipal: “No dejen entrar a nadie, sólo a sus padres si quieren llevarle comida o mantas”.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Las fosas de la Transición:los pioneros extremeños de la Memoria


 Manolo Cañada
 “En casa de la carnicera se venden huesos rojos para el cocido”: así reza la pintada que alguien ha estampado frente al domicilio de Felisa Casatejada. Felisa regenta una carnicería en Casas de Don Pedro, un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. En la localidad se ha producido una inquietante revolución: los vecinos han conseguido exhumar la primera fosa común de fusilados republicanos desde la guerra civil. Es 13 de mayo de 1978, nace allí el primer movimiento por la memoria histórica, que se extenderá por toda Extremadura.
     Hubo otro 78, hubo otra Transición, distinta a la fábula oficial, al cuento de hadas que se intensifica estos días con motivo del cuarenta aniversario de la Constitución. La narración del poder nos habla de padres de la patria, de borbones providenciales, de consenso y cambio pacífico. Un relato edulcorado en el que está prohibido mencionar las palabras represión, miedo y movilización popular. Pero la transición no puede entenderse sin ellas. Sin los 188 asesinatos provocados por la violencia institucional entre 1976 y 1983 (Mariano Sánchez Soler), sin la tutela y amenaza permanente de los poderes fácticos. Y tampoco sin la lucha constante de los movimientos populares, cuya expresión más genuina será, durante esos años, el movimiento obrero, que protagoniza “el período de conflictividad más intenso de toda Europa”, como nos recuerda Emmanuel Rodríguez.
     Es en ese contexto de hervidero popular, de poder constituyente en ciernes, donde fructifica el movimiento que lucha por la dignificación de los represaliados del franquismo y por el rescate de la memoria. Entre 1978 y 1983, sólo en Extremadura, serán 37 los pueblos en los que se exhumen las fosas comunes, desafiando a la extrema derecha, a las presiones gubernativas y policiales, e incluso a la actitud pasiva o renuente en las direcciones de los principales partidos de la izquierda. Un potente movimiento popular, precursor en la reivindicación de la memoria histórica, pero que, sorprendentemente, es hoy prácticamente desconocido, quizás porque su simple recuerdo desestabiliza el relato tramposo de la transición. “Curiosamente” la memoria sobre el primer movimiento de la memoria brilla por su ausencia.


La transición, como apuntará Emilio Silva, “se fundamentó en un pacto de silencio y olvido con respecto al pasado”. Un pacto, con tres pilares: amnistía, amnesia y equidistancia. La ley de amnistía del 77 constituirá un despropósito mayúsculo, que acabará amparando incluso a los torturadores de la Brigada Político Social o legalizando las incautaciones –el robo- a centenares de miles de familias republicanas. “Pensar que el mundo de los vencedores estaba amnistiando al mundo de los vencidos, después de la perpetua venganza que fue el franquismo, suena a broma pesada; y pensar que los vencidos estaban amnistiando a los vencedores, sin que nadie hasta el momento hubiese establecido nada sobre los delitos por ellos cometidos, resulta absurdo(Francisco Espinosa).

martes, 25 de septiembre de 2018

Para que la lucha continúe, todos y todas somos los Campamentos Dignidad Extremadura



Imagen de la entrada en el momento del informativo regional. Fuente: lamarea.com


    El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a las nueve personas de los Campamentos Dignidad de Extremadura que se atrevieron a protestar en el plató de TVE en Mérida (¿la televisión de todos los españoles?) pidiendo mejores condiciones de vida para la población extremeña más desfavorecida.

     Tienen que pagar 8.100 euros (900 por cabeza) más las costas de este juicio injusto. En total 11.562 euros. Llama la atención este castigo cuando los grandes poderes premian a estafadores, ladrones, golfos y sinvergüenzas. Es el momento de la solidaridad. De echar una mano a los que han estado tanto tiempo dando la cara por tanta gente humilde y machacada.
    Nuestro hermano Manolo Cañada, uno de los represaliados, se encarga de recordarnos todos los días, de palabra, pero sobre todo por su acción, que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Pues ahora toca derrochar ternura, afecto, cercanía, solidaridad. Es el momento de, tras entrar y ver los distintos vídeos que las gentes de los Campamentos Dignidad están haciendo llegar a todos sitios, hagamos nuestra aportación para que la enorme injusticia cometida con ellos y ellas se transforme en cariño y ayuda. En ponernos en su pellejo y acercarnos a su bello acto de rebeldía.
    Desde el Colectivo Prometeo, además de solidarizarnos en todos los sentidos con nuestra gente de Extremadura, os instamos encarecidamente a que hagáis las aportaciones que sean posibles, y que animéis por vuestra cuenta a amistades y familia, en la cuenta corriente que tienen abierta para poder hacer frente al pago de la condena:
La Caixa
ES44 2100 4294 4322 0012 8747


¡¡SI NOS TOCAN A UNO/A, NOS TOCAN A TODOS/AS!!

     A continuación tenéis varios vídeos. Os recomendamos que los veáis. Ponen los pelos de punta. Dan ánimo y nos ayudan a seguir creyendo que hay otro futuro para nuestro maltrecho pueblo. Un futuro de derechos, de trabajo, de pan, de techo y de dignidad. Un futuro de solidaridad entre los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, sin importar de dónde vienen, qué creen o cómo hablan. Una clase trabajadora unida sin fronteras por sus condiciones de vida digna. Aquí tenéis al pueblo, unido, ayudándose, luchando y enarbolando la bandera de la dignidad. ¡Difundid, por favor!

martes, 28 de agosto de 2018

Memoria Histórica: " El crimen de Feria: La Transición del Miedo"


Fuente:Actual Hogar del Pensionista.Antiguo Cuartel de la Guardia Civil
 Manolo Cañada
 [ Nuestro querido Manolo vuelve a regalarnos una joya de investigación fundida con exquisita literatura.El mejor antídoto contra la Desmemoria cultivada por el Sistema]
    
     Joaquín vive con su familia en Hospitalet de Llobregat y ha venido a pasar unos días de vacaciones en el pueblo. Han venido solo él y su madre, dado que el padre —que trabaja en la SEAT— no ha podido acompañarles por motivos laborales. Feria, como tantas localidades de Extremadura, ha sufrido la hemorragia de la emigración. “Francia, Cataluña, el País Vasco, Madrid, Valencia… hay gente de Feria por todos sitios. El que conseguía trabajo tiraba de la familia y esta, a su vez, de otra. El pueblo se quedó vacío”. Quien lo cuenta es Lázaro Portero, un vecino al que le tocó irse a Alemania. En 1950 la población contaba con 4.450 habitantes; a día de hoy, el número de residentes se ha reducido casi a una cuarta parte, no alcanza siquiera los 1.200.
    La noche de la tragedia Joaquín está con dos de sus mejores amigos, Paco Becerra y Francisco Ramírez, también, como él, menores de edad. Los tres han dejado la escuela al llegar a los 14 años y han empezado a “despertar al tiempo y al amor”, como cantará por aquellas fechas Triana, la banda sevillana de rock. Forman parte de la generación de la transición, los hijos del agobio, los curriquis de barrio o de pueblo, la juventud temida y odiada por el poder, que se encargará de mancillarla sistemáticamente, tildándola como pasota, primero, y después como quincallera y yonki.
Sierra de Feria
Feria:Sierra y Castillo
      Son las fiestas del pueblo y prácticamente todo el mundo está en la verbena, en el baile de la plaza. A las once de la noche, los tres colegas se desplazan a unos barrancos cercanos al cuartel de la Guardia Civil para hacer sus necesidades, a hacer de vientre -la forma más común y púdica de decirlo por entonces. “Por allí iban y van muchos chavales y parejinas. Cosas de críos”. Ahora es José María Cordero, el dueño de un bar en la calle Atrás, muy cercano a donde ocurren los hechos, quien habla subrayando con la sonrisa la ausencia de malicia de los jóvenes.
   Y entonces es cuando se comete el homicidio, el brutal y absurdo asesinato. “Por entonces yo tenía la casa donde fue a parar uno de los disparos, escasamente a 25 metros del cuartel. Había estado allí cinco minutos antes, sentado en el umbral con mi hija. Pero coincidió que en ese momento había ido a comprar unos helados con ella. Cuando volvía a la casa me encontré a dos de los chavales corriendo la calle abajo. Y, después, mi suegra me dijo 'ahí parece que han tirado unos cohetes', pero claro, estábamos en fiestas, y nunca sospeché lo que había ocurrido, ni que habíamos estado a cinco o seis metros de donde murió el muchacho. Me enteré de la desgracia por la mañana. Y fue cuando vi los casquillos de las balas, la sangre y las heces”. Quien lo recuerda es Claudio Martínez, un maestro de Feria, jubilado ya, que por entonces daba clases en Canarias y pasaba en el pueblo las vacaciones.

miércoles, 1 de agosto de 2018

La huelga del 78: andamios de esperanza



Manolo Cañada

[Nuestro queridísimo Manolo Cañada vuelve a regalarnos el mejor antídoto contra el olvido: el recuerdo de como la clase obrera, con su lucha y sacrificio, impulsó las conquistas sociales. Contra la Desmemoria impuesta, Memoria Histórica]

 -Pero papá –le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿Quién hizo el mundo?
-Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. El mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.
Eduardo Galeano


     El mundo lo hicieron los albañiles, decía aquel padre acuciado por el hijo, en el cuentecillo de Eduardo Galeano. Pero además, también fueron ellos –y por extensión el conjunto de la clase trabajadora- quienes alumbraron los cuatro derechos y el poquito de democracia del que disfrutamos. Las televisiones y los periódicos nos machacan todos los días con el relato cansino de los vencedores. Para los grandes medios de comunicación, como denunciaba Pasolini, “sólo lo que pasa dentro de Palacio parece digno de interés y de atención; lo demás es minucia, hormigueo de gente, cosas informes, de segunda categoría”. Pero, por lo general, es fuera de palacio donde nace todo lo bello y digno que hay en la vida.
    Hace unas semanas se celebraba el 35 aniversario de la Asamblea de Extremadura y se acercan ahora los fastos de la Constitución española del 78. Arreciará de nuevo el discurso zalamero sobre la modélica Transición, las bondades del consenso y la clarividencia de los padres de la patria. Una trola que cada vez cuela menos, porque casi todo el mundo sabe ya que el rey está desnudo -con cuentas en Suiza pero desnudo- y el edificio de la segunda restauración borbónica, que parecía inquebrantable, se deshace vertiginosamente.
Pero hay otro posible relato, distinto al oficial, que se sale de “los pentagramas canijos, estrechos, de la Cultura de la Transición” (Guillem Martínez). Y en Extremadura también. Hay otra transición distinta a la de los ramallos e ibarras, a la de los masa godoy y los díaz-ambrona. Una transición sin latifundios que se renuevan a golpe de subvención pública, sin bonetes y sin tricornios. Distinta a la Extremadura del Yuste imperial y el Guadalupe milagrero. Y diferente también a la del cuento de la modernización capitalista y el nuevo caciquismo. La otra Transición, la de los ignorados, la de los de abajo. La transición del chaval de 15 años que el 14 de agosto de 1977 trepó al balcón del Ayuntamiento de Badajoz y colgó allí una bandera repudiada todavía entonces, verde, blanca y negra. La transición de los campesinos cortando las carreteras con remolques de tomate. La transición de los jornaleros de Tierra de Barros, con sus hogueras de madrugada, abriendo la puerta al primer convenio del campo. La transición del Movimiento Democrático de Mujeres, de los colectivos de renovación pedagógica o del movimiento vecinal reivindicativo. La transición de Voz Castúa y de las asociaciones que pusieron en pie el I Congreso de Emigrantes Extremeños. La transición de los colonos y ecologistas que impidieron que se instalaran las industrias celulosas en las vegas del Guadiana y que Monfragüe se llenara de eucaliptos. La transición de los miles de extremeños que, burlando los cordones policiales, por caminos y trochas, llegaron a Villanueva de la Serena el 1 de septiembre de 1979 para exigir la paralización de la Central Nuclear de Valdecaballeros. La transición, en suma, de una indomable clase obrera que salía a la luz con luchas épicas como las huelgas indefinidas de la construcción en Cáceres (33 días) y en Badajoz (57 días).

miércoles, 2 de mayo de 2018

La Luz de la Memoria

     Quien olvida sus orígenes acepta su derrota. Nuestro querido compañero del FCSM Manolo Cañada  deleita mientras nos hace revivir las vicisitudes del Primer Congreso Obrero celebrado en Extremadura.Corría el año 1902, mes de Abril, abonado en nuestra Historia a sueños de rebeldía.



viernes, 23 de marzo de 2018

Manolo Cañada: “Los movimientos sociales tienen mayor potencia transformadora que los partidos y los sindicatos”

Manolo Cañada (izda.) realizando la Marcha Básica junto a Eugenio Romero
La Marcha contra el Paro y la Precariedad, que salió el pasado 10 de marzo desde León, está llegando a Madrid, para desembocar en una gran manifestación el próximo sábado a las 17'00 horas desde la Plaza de España hasta la Plaza de las Cortes.

En el siguiente vídeo, Manolo Cañada explica el desarrollo y objetivos de la Marcha, y llama a la participación de todos y todas.



Ayer, CTXT publicaba una extensa entrevista con una de las almas de esta movilización, Manolo Cañada, nuestro admirado compañero del Frente Cívico y de tantas luchas por la justicia social. Os la dejamos aquí pues la consideramos de una extraordinaria clarividencia a la hora de exponer los objetivos y los medios de organizar la reivindicación. Cosa que es, además, sello de identidad de Manolo.

¡Gracias Manolo por todo lo que nos aportas a toda la sociedad!

Puedes leerla pinchando AQUI.

lunes, 19 de marzo de 2018

Contra el paro y la precariedad


El pueblo vuelve a tomar las riendas de su futuro. El invierno caliente (que millones de personas no han podido tener por no poder pagar la electricidad para calentar sus hogares) se está mostrando en las calles y carreteras de nuestro país. Hartas de dirigentes corruptos y de quienes los mantienen en el poder con su apoyo en el Parlamento, las personas que están sufriendo en sus carnes los recortes de derechos, de prestaciones y de condiciones laborales y de vida, vuelven a las calles. Primero fueron las movilizaciones por la enseñanza pública, después la histórica huelga feminista, el sábado 17 por el mantenimiento del sistema público de pensiones, y, ahora, vuelven las marchas, en este caso y bajo el mismo lema de 2014, pero vertebradas en torno a otro derecho humano fundamental, que es la Renta Básica Universal. En Córdoba, Las Marchas de la Dignidad fletan un bus para la manifestación del dia 24 en Madrid.

Acto de presentación de la Marcha Básica en San Carlos Borromeo, Madrid, el 9 de marzo

Desde el 10 de marzo, la Marcha Básica camina desde León hasta Madrid, sumando etapas y apoyos a su paso. Primero fueron las compañeras y compañeros de Asturias, de Catalunya, de Extremadura, de Euskadi, de Galicia. Nuevas etapas se han ido sumando, sobre todo en el entorno de Madrid. Mansilla, Mayorga, Rioseco, Villarrubia, Valladolid, Tordesillas, Medina del Campo, Arévalo, Sanchidrián, Villacastín, San Rafael, Collado Villalba, Las Matas, Aravaca y, el 24 de marzo, Madrid, donde confluirán, donde confluiremos, gentes de todo el Estado para gritar lo que nuestros compañeros y compañeras reclaman en las carreteras: 
  1. Empleo digno: La miserable recuperación de puestos de trabajo no puede ser a costa de haber aprovechado la farsa de la crisis para que los salarios estén en la tercera parte de lo que estaban antes de 2008. Las empresas no han dejado de tener pingües beneficios, los ricos son cada vez más ricos. No cabe pues, ni bajo esa excusa inocua, justificar los salarios miserables y bajo condiciones de explotación que el "mercado" ofrece.

viernes, 2 de marzo de 2018

En Marcha por lo Básico. Ahora en Asturies



En Gijón el pasado miércoles 28 de febrero y en Langreo el día 1 de marzo, la Marcha Básica sigue su difusión y su acopio de fuerzas. Los compañeros Ramiro Pinto de León y el extremeño universal omnipresente Manolo Cañada, estuvieron en tierras asturianas promoviendo la Marcha que recorrerá el trayecto desde León a Madrid entre los días 10 y 24 de este mes, que nos lleva de nuevo a las calles a luchas por los derechos básicos. Y nada más básico que la Renta Básica Universal





domingo, 11 de febrero de 2018

Córdoba: Reunión de Colectivos con Marea Básica


     El pasado viernes representantes de distintos colectivos nos reunimos en el Rey Heredia para intercambiar opiniones con Hontanares Arranz y nuestro queridísimo Manolo Cañada.Sobre la mesa dos propuestas de trabajo.La primera, introducida por Hontanares analizó la Carta Social Europea, suscrita por nuestro país e incumplida, como suele suceder con las leyes que puedan favorecer a trabajadores y trabajadoras, desde su firma.
     La segunda, presentada por Manolo,se centró en las movilizaciones alrededor de la Marcha Básica contra el Paro y la Precariedad que culminarán en Madrid el próximo 24 de Marzo