Jordi Adell
Profesor del Área de Didáctica y Organización Escolar de la Universitat Jaume I (jubilado)
Miembro del colectivo DIME
Hace tiempo que asistimos a una extraña confluencia de ideas entre ciertos sectores educativos de nuestro país. En este texto, de la mano de varios textos anteriores, analizaremos algunas de las características del discurso reaccionario en educación y, brevemente, hipotetizaremos alguna de sus causas, imaginaremos las consecuencias de su extensión y sugeriremos algunas medidas para evitarlo a largo plazo. Sobre el pensamiento político en educación pueden verse los análisis de Apple (2013) sobre las orientaciones conservadora, neoliberal y progresista y, como ejemplo de pensamiento reaccionario, cualquier obra de Hirsch (2021). No tendría el menor interés en volver a revisar algo sobradamente analizado si no fuera porque en los últimos tiempos hemos asistido a una preocupante asunción de algunas de las ideas clave del marco reaccionario por parte de docentes que, en otros ámbitos de su vida, se sienten y declaran progresistas e incluso de izquierdas.
Análisis previos
Lo cierto es que no estamos descubriendo ningún secreto. En "La moda reaccionaria en educación", Jaume Trilla (2018) ya denunció la involución del discurso pedagógico que ha tenido lugar en nuestro país en los últimos años a través del análisis de las ideas que conforman las diversas posiciones reaccionarias, de sus estrategias discursivas y de los objetivos de sus ataques. Trilla resume el discurso reaccionario en cuatro puntos: a) la nostalgia por un pasado idealizado en el que reinaba la disciplina y la autoridad del docente; b) la reducción de la educación a la transmisión y evaluación de contenidos; c) la obsesión por “excluir, dividir, segregar… será por sexos, por capacidades o por lo que sea” (id.: 8); y finalmente, d) las denuncias de adoctrinamientos varios. En el libro se incluyen, además, una crítica a la falta de rigor de algunos enfoques de las pedagogías progresistas actuales y una serie de propuestas sobre “cómo hacer pedagogía hoy” (id.: 120).
Trilla clasifica a las personas y grupos que defienden posicionamientos reaccionarios en educación en tres tipos:
"reaccionarios tout court y sin fisuras (la carcundia); profesionales de la docencia que se ofenden si se les confunde con los anteriores, pero que abominan de cualquier propuesta o práctica innovadora (los del gremio); e intelectuales prestigiosos que, por su cuenta o apadrinando a los anteriores, con gran desparpajo formulan dicterios gratuitos o proponen puras futilidades (los eximios) (Trilla, 2018: 13)."
El Colectivo de Docentes DIME (2022), en un artículo titulado “El discurso rojipardo en educación”, denuncia el hecho de que medios de comunicación progresistas publiquen artículos de opinión y entrevistas a defensores del pensamiento reaccionario en las que “desbrozada la argumentación rimbombante y conspiranoica de su discurso, afloran elitismo, neorranciedad, clasismo y un profundo desconocimiento de historia y de investigación educativas”. Según el Colectivo DIME, tres axiomas articulan el citado discurso: “La educación consiste en (re)transmitir contenidos... La cultura del esfuerzo y la meritocracia… Hay pedagogos y pedabobos” (sic).
