Goval
Colectivo Prometeo
“La Escuela española,
en armonía con la tradición de sus mejores tiempos, ha de ser ante todo católica” (Ley de Educación de 1945)
“La única escuela libre es la escuela laica” Henri Peña Ruiz.
La Junta de Andalucía parece empeñada en recuperar este principio fundamental de la legislación franquista. Hace varios días la Consejería de Educación ha remitido una circular a todos los centros escolares proponiendo-demandando la realización de actividades en relación con “la música de Semana Santa”, especificando que se pueden realizar “visitas a capillas”, u organizar “museos cofrades”.
Hay que aclarar que todas las músicas tienen cabida en las escuelas en la materia específica de formación musical, aunque es muy difícil de conocerlas en los 45 minutos semanales a que ha quedado reducida esta materia, para permitir los 90 o 120 que se dedican a Religión. La circular no especifica que se puedan realizar procesiones por el centro o por los alrededores con los niños vestiditos de legionarios y las niñas de mantilla mientras se cantan canciones como “Soy el novio de la muerte”, aunque se permite sin problema semejante representación de necrofilia (término cogido prestado a una chirigota de Cádiz) con actores de 4 o 5 años de edad; como está programado en algunos colegios de Málaga y Sevilla y denunciado en la Delegación de la Consejería de Educación por el grupo territorial de Málaga de Andalucía Laica.
La circular podría haber propuesto también procesiones rogativas para pedir que llueva, haciéndolas coincidir con la próxima visita del presidente andaluz al Papa , al que pedirá interceda ante Dios para que nos envíe la lluvia.
Pepe Aguza
Colectivo Prometeo.
Está claro que el ser humano no escarmienta y sigue ignorando la realidad de esta pandemia, que tantos miles de contagiados y muertos está causando no sólo en nuestro país si no a nivel mundial. Somos tan irracionales e inconscientes que hacemos caso omiso a recomendaciones y normas para evitar su contagio, a pesar de que la consecuencia más inmediata sea la Muerte.
Si bien la primera oleada, cogió a todo el mundo de imprevisto ante el desconocimiento de la enfermedad, algunos países como China, Corea del Sur, Nueva Zelanda o Finlandia, reaccionaron rápida y enérgicamente ante la crisis que se avecinaba y consiguieron contener su expansión. Sin embargo la mayoría de Estados no quisieron reconocer los peligros que suponía el virus y su facilidad de transmisión, así como sus diferentes mutaciones y siguieron actuando alegremente, negando los riesgos que entrañaba y produciendo cientos de miles de contagios y muertes.
Nuestro país, dado al jolgorio, fiestas, celebraciones, al turismo, sol y playas como principales fuentes de economía (en lo que le han convertido), tampoco quiso mantener una actitud rígida de acción, aparte de las múltiples contradicciones del Gobierno y la actitud de confrontación de la oposición que tampoco ha favorecido el bloqueo de las sucesivas oleadas, provocadas por falta de unanimidad de actuación en las distintas Comunidades, fronteras abiertas y celebraciones de actos, puentes festivos y Navidades, con el supuesto pretexto de “salvar la Economía, en vez de la Vida”.
Cuando se produce un grave accidente, un atentado o cualquier tragedia, los medios de comunicación dan una importancia enorme y aunque bien es cierto que con la pandemia, están diariamente en candelero, la opinión pública ya no toma en consideración ni les preocupa las miles de muertes que el virus está causando.
A principio de la crisis, todo eran espectáculos teatrales y aplausos desde los balcones a los “abnegados sanitarios que arriesgaban sus vidas”, sin embargo pronto todo se olvidó y la vida seguía como si la enfermedad fuera de otros. La lucha por la Sanidad, la Educación o los Servicios Públicos quedaba sólo para campañas electorales.