Manuel Delgado Milán
FCSM Córdoba
Uno de los mayores errores estratégicos de las fuerzas
del cambio (además es para mi una fuente de frustración personal) ha
sido dejar casi a sus anchas a los partidos monárquicos para que
presuman de fortalezas en lo que son sus mayores debilidades.
Presumen los partidos al servicio del IBEX35 de legales,
de constitucionalistas, de defender la unidad de España, frente a los
que rompen la cohesión social y la convivencia.
Vayamos a los hechos, son sólo unos ejemplos:
LEGALES.- Los jueces europeos han condenado a España por
dejar indefensas a millones de familias ante los abusos de la banca.
Han echado a la calle durante veinte años los jueces españoles a cientos
de miles de familias porque los gobiernos de Felipe González, de Aznar,
de Zapatero y Rajoy, no traspucieron e implementaron la Directiva
93/13. Aún siguen las resistencias, del Tribunal Supremo, a hacer
efectivos los Derechos Humanos a un techo y condiciones dignas para
menores y ancianos.
Nadie se ha querellado por el mayor crimen de la
democracia. El que, para mayor beneficio de los menos, de ladrones, es
el que ha generado más dolor, ha roto familias, y muchos suicidios.
CONSTITUCIONALES.- Una carta, una noche de Agosto y
acabaron con ella, reformando un artículo. Merkel, Zapatero y Rajoy
fueron suficientes para hipotecar los derechos sociales, entregando a
los españoles como siervos del poder financiero.
Haría falta un libro para explicar todos los atentados a
la Constitución que acordamos en el 78. Un acuerdo precario, por
cierto. De mínimos poco amarrados, bajo supervisión militar, pero
acuerdo lleno de esperanzas de mejora. Mejoras las hubo, y también
retrocesos en derechos laborales, venta de lo público a las familias del
régimen, desarme de la poca industria, entrada de multinacionales,
capitalismo de amiguetes, y corrupción a mansalva.
Amnistías fiscales a los ricos corruptos, de los dos
partidos que los sirven, acaban de ser declaradas inconstitucionales.
¿Hacía falta declarar lo evidente?. No paga más quien más tiene,
directamente no pagan ni parte de lo robado, mientras trabajadores y
autónomos malviven pagando hasta sus robos. Ya sabemos que estamos
salvando a los bancos que nos estafaron con más miles de millones de
euros, a autopistas privadas fracasadas o al proyecto Castor, de los que
nos recortan en sanidad, o educación. No hay dinero para dependencia,
para investigación del cáncer, para transición energética a renovables,
en que no haya ansianas que mueran de frío este invierno. No hay dinero
para hacer realidad la letra de una Constitución de la que presumen, los
constitucionalistas.



















































