Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Vivimos un momento en el que todo se está viniendo abajo. Tal como afirmaba en otro artículo, es el momento de las inseguridades, de las incertezas, de la nebulosa y el miedo.
La crisis de todo está servida: política, económica, estratégica y civilizatoria están siendo la comparsa de la decadencia del hegemón estadounidense.
Partimos de la unipolaridad y estamos padeciendo las consecuencias de su abuso, arbitrariedades y amenazas en un afán desesperado por mantener su poder hegemónico, con el mundo rendido a sus pies y, saltándose todos los principios, acuerdos y leyes que regían las relaciones internacionales, sustituye las relaciones normativas por la ley de la selva, es decir la ley del más fuerte, con el fin de impedir que prospere cualquier atisbo de posible competencia.
El primer objetivo de los EE UU era impedir que Europa y Rusia se unieran en un bloque y para eso era necesario enfrentarlas e impedirlo, objetivo de la guerra en Ucrania, con lo cual se debilitaría a Rusia y, con respecto a la U E, cortándole las relaciones económicas con Rusia se conseguiría someterla a la dependencia de los EE UU tanto en el terreno comercial como en el de defensa frente al supuesto enemigo ruso, metiendo a la OTAN en el juego de tal manera que sirva de provocación a Rusia y de ruina económica para la U E, a la que somete cada vez a los caprichos armamentistas.
Hay que reconocer que, debilitaran o no a Rusia con esa guerra, el objetivo con respecto a la U E fue un éxito rotundo logrando frustrar su desarrollo como potencia, eliminando su capacidad de competidora económica y convirtiéndola en importadora dependiente de USA. El tiro en el pié que se dio la U E sometiéndose a las exigencias e imposiciones de Trump y a la OTAN frustró su desarrollo económico y dio al traste con su peso político. Y no solo consiguió eso el hegemón estadounidense; también ha conseguido el enfrentamiento interno y frenar el avance hacia su cohesión, fortalecimiento y consolidación como entidad de peso en el contexto actual.
La única esperanza frente a este panorama planteado por el hegemón y sus aliados, los señores de la guerra, es que ya no se trata de luchar contra un único rival. La situación actual sobrepasa el ámbito de China como posible emergente con el que competir por el liderazgo; tampoco el carácter de la OTAN como todopoderosa y protectora leal de sus miembros parece ser el fundacional, de hecho, de entidad defensiva en caso de ataque a alguno de sus miembros se está convirtiendo en punta de lanza para provocar a o atacar a terceros y…, si a Trump y a su “América primero” le viene bien, también puede amenazar o atacar a los suyos. Eso sí, siguiendo con su técnica de interponer a terceros para la misión, (como puede ser a Marruecos frente a España). Por otro lado están los BRICS; pero aún hay más cosas a tener en cuenta. Incluso empieza a cuestionarse si manda Trump o Netanyahu en la política de Oriente Medio, porque el país que fuera definido por los EE UU como “nuestro buque insignia en Oriente Medio” está teniendo al mando a un matón genocida que aspira no solo a desobedecer, que ya lo hace, sino a mandar incluso sobre quién contribuyo a la creación de Israel.
En esta feria, no todo el mundo comprará lo que Trump quiere vender, o mejor dicho imponer, y vamos a ver un ejemplo. Es cierto que dentro de la U E hizo y hace mucho daño, pero lo bueno es que cada vez son más los Gobiernos europeos a los que no les está gustando tener que comprar bajo amenazas el discurso que venden los EE UU.
Con tantos frentes abiertos como crea Trump, es normal que algunas cosas se le pasen por alto y ya se sabe, cuando conviertes el mundo en una selva no te puedes quedar dormido porque hay muchas fieras que tienen que velar por su espacio para poder vivir y corres el peligro de que se despierte algún león que llevaba décadas dormido.
No es nada extraño que con tantas distracciones el mundo se haya ido olvidando de la Commonwealth británica (o Mancomunidad de Naciones). Trump también parece haberlo olvidado. Se trata de una asociación voluntaria de 56 países independientes y soberanos, la mayoría de ellos fueron antiguas colonias del imperio británico, y está liderada por el Rey Carlos III del Reino Unido.
Los objetivos de esta Mancomunidad de Naciones son la cooperación económica y política, el apoyo a las naciones pequeñas, el desarrollo social y ambiental, (impulsa programas conjuntos de educación, ayuda humanitaria y protección de los océanos, sin olvidar la lucha contra el cambio climático), y promueve cultura y deporte, organizando los Juegos de la Commonwealth cada cuatro años.
Entre los países que tienen lazos históricos con el imperio británico están Canadá, Australia y la India. En cuanto al Estado unitario de Reino Unido, está conformado por cuatro países constituyentes: Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte; en esta última, desde 1922, ya solo incluye Irlanda del Norte.
Y ahora vamos a ver a cuento de qué viene hablar hoy de la Commonwealth y del despertar del león dormido. Cuando el orden mundial establecido está colapsando y existen serias amenazas sobre nuestras cabezas, si no queremos perecer, algo hemos de hacer y hay que despertar a tiempo.
En su día, Carney, primer ministro de Canadá, le dijo al presidente de los EE UU “Canadá no está a la venta”, a lo que Trump respondió con un “nunca digas nunca” y añadió “me encanta Canadá”.
Pues bien, el primer ministro canadiense, ante las amenazas de Trump solicitó la presencia del rey Carlos III en el Parlamento para reforzar el sistema constitucional y la defensa frente a las posibles amenazas. Posteriormente, los primeros ministros de Canadá y Reino Unido, (Marrk Carney y Keir Starmer), mantuvieron conversación telefónica y acordaron reforzar sus relaciones comerciales y de defensa, además de tratar la visita del Rey Carlos III a Otawa.
Hasta ese momento Londres había sido el representante confiable en Europa durante más de cien años; siempre se alineaba con la política estadounidense y Trump pensó que hiciese lo que hiciese, siempre le tendría a su favor, pero tensó demasiado la cuerda y los aranceles, los insultos a los aliados y demás desmanes que ya le conocemos, y sobre todo las presiones y amenazas a un país de la aparentemente dormida Commonwealth cambiaron la situación y, cuando en la conferencia de prensa conjunta celebrada en Downing Street el gobierno británico anunció que Inglaterra firmó oficialmente los Acuerdos de Londres-Otawa, incorporándose a un bloque económico radicalmente rediseñado, exclusivo y fuertemente militarizado, al que Carney y Starmer llaman el Commonwealth Common, y del que EE UU no tiene la llave.
A Trump, en 2025 le estaban cerrando las puertas desde dentro en acuerdos de la Commonwealth. En 2026 se le revela Netanyahu queriendo adelantarlo en el mando en Oriente Medio y su influencia, a decir de algunos expertos estrategas, tampoco es ajena a la pretensión de que sea Marruecos quien controle el paso del estrecho de Gibraltar; de ahí su preferencia porque Ceuta y Melilla pasen a incoporarse a Marruecos.
Será bueno tomar nota de lo que se cuece y hacerlo a tiempo para que el rugir del león no nos pille en territorio equivocado y rodeados de falsos amigos.

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