Manolo Monereo
Colectivo Prometeo
«La tarea más inmediata es asegurarse de que ningún Estado o combinación de Estados obtenga la capacidad de expulsar a los Estados Unidos de Eurasia o de limitar significativamente su decisivo papel de árbitro«
Zbigniew Brzezinski, 1997
¿Una tercera guerra mundial a pedazos?
En 2014 el papa Francisco, creo recordar, describió un mundo de matanzas recurrentes, de crímenes, hambre, pobreza, desigualdades sociales insoportables y conflictos militares cada vez más graves; él entrevió que se estaba forjando “La guerra mondiale a pezzi”.
Bergoglio, como buen jesuita, tuvo olfato, pensamiento geopolítico y sensibilidad por los problemas sociales. Conforme pasa el tiempo, la idea de que hemos entrado a una “Tercera guerra mundial a pedazos” cobra un nuevo sentido y se va imponiendo como interpretación de que los conflictos están interrelacionados y que tienden a un punto de quiebre, de ruptura. Otros autores, como Trenin o Todd, vienen hablando de lo mismo.
¿Qué unifica a estos conflictos? La respuesta económica, político-militar del Occidente colectivo (organizado y dirigido por Estados Unidos) para mantener, preservar, cueste lo que cueste, su “orden internacional” y sus “reglas”. Éste es el fundamento de su cohesión interna, las raíces de clase de su proyecto.
El “pacificador” Donald Trump ha bombardeado siete países —Somalia, Yemen, Irán, Nigeria, Siria, Iraq y Venezuela— en tres continentes, ha asesinado a la dirección política iraní mientras estaba negociando, raptó al presidente Maduro y a su compañera Cilia tras matar a decenas de militares y amenaza brutalmente con intervenir militarmente en Cuba, tras someterla a un asedio que no busca otra cosa que su rendición incondicional por medio del hambre, la miseria, la enfermedad. Amparó y justificó, junto con la mayoría de la clase política occidental, el etnocidio del pueblo palestino, que todavía se mantiene.














































