Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Sí, deberíamos preguntarnos ¿qué está ocurriendo cuando, pese a la cantidad de barbaridades que ocurren a nuestro alrededor, la humanidad no toma las riendas para frenar la deriva que nos lleva al abismo?; porque hoy ya no es un único problema ni se circunscribe exclusivamente a un lugar concreto.
Vivimos en un mundo que se deshumaniza y me hace recordar las advertencias y llamamientos realizados al respecto por el fallecido Papa Francisco. Lo dijo en relación a Gaza, pero también a otros genocidios, guerras, desigualdades y desastres naturales que afectan a la humanidad.
En definitiva, estamos ante la pérdida de valores y de la empatía, víctimas de un paradigma que preconiza el afán de lucro y poder por encima de cualquier consideración. La ingeniería social que el neocapitalismo salvaje lleva mucho tiempo implementando ha fomentado el individualismo y torcido los mimbres de la solidaridad. Entre tanto, atrofiados e inmersos en el consumismo voraz, la sociedad se ha ido acomodando sin cuestionar las consecuencias, sin reflexionar sobre los efectos negativos que las redes sociales podían generar, sin tener en cuenta cómo podían manipular la información, controlar los relatos y generar una desinformación que facilite el pensamiento único y dificulte el pensamiento crítico y la capacidad de reacción ante los acontecimientos.
Cuando un bulo, y como tal confesado en el juicio, tumba al Fiscal General del Estado cuya actuación fue la de mostrar la verdad ante una mentira que afectaba a la Institución constitucional que representa, (la función de defensa de la verdad y esclarecimiento de los hechos es inherente a la fiscalía), se tambalea mucho más que la credibilidad en la Justicia. No solo supone inseguridad jurídica para la actuación fiscal; amenaza también a la defensa de los intereses de la ciudadanía ante posibles abusos y actuaciones delictivas que puedan llevar a cabo determinadas élites.
El filósofo Byung-Chul Han, en su obra “La sociedad del cansancio”, define muy bien al ciudadano actual y cómo se ha convertido en esclavo voluntario. En el fondo viene a ser el modo en que el individuo se somete al sistema, un sistema patológico, que acaba engulléndolo sin necesidad de atarlo con cadenas físicas, porque él mismo ya se ha encadenado a las exigencias del sistema so pena de quedar excluido.
Richard Gere en la presentación del documental grabado en España junto a Hogar Sí, nos ha recordado algo que nadie quiere oír: cualquiera puede acabar en la calle. Nadie está a salvo pese a la fama o el patrimonio que haya tenido, porque basta una estafa, despido, o enfermedad, (en EE UU es así y aquí lo será si continúan las privatizaciones y los recortes en sanidad), para verse expulsado, y sino que se lo pregunten a las 37.000 personas sin hogar que hay en España. En la medida en que la ultraderecha prospera y el Estado de Bienestar se recorta en aras de otros intereses, la situación empeora.
Gere habló de las interconexiones entre todas las calamidades que están ocurriendo en la sociedad y de la necesidad de ver a las demás personas como iguales, so pena de convertirnos en engranajes de un sistema que expulsa a quienes sobran para mantener la maquinaria funcionando. En su documental no apunta a la caridad sino al sistema.
Lo incómodo es que tiene razón. Morir en la calle no es inevitable. Sí es una decisión política
Vivimos en un mundo enfocado a las guerras y la educación está enfocada en esa dirección. Estamos viendo como la U E se somete al armamentismo y las guerras, apoya a genocidas como Nethanyahu y destina ingentes cantidades de dinero a la guerra en Ucrania y al equipamiento de la OTAN. Saben muy bien que la Paz solo es posible cuando las personas son formadas para creer en ella y defenderla. Lo mismo ocurre con la democracia.
Lo cierto es que estamos en un punto crítico. La sociedad se dejó llevar plácidamente y el sistema terminó, como dice Byung-Chul Han, engulléndola. Eso es cierto, pero no por ello puede permitirse la humanidad dejar de reaccionar para frenar la debacle y corregir el paradigma actual.
Si hablamos de genocidios debemos ser conscientes de que no es el único el de Gaza. Existen referencias a otros siete en el mundo que no están recibiendo atención mediática. Pero el pisoteo de las normas de guerra genera el sufrimiento humano y el riesgo de genocidio que vemos hoy. Las violaciones de mujeres y niñas, el hambre, la sed y la privación de asistencia médica se están utilizando actualmente como armas de guerra.
Por si las atrocidades ya conocidas fuesen pocas nos faltaba otra no menos atroz. Los “safaris humanos” llevados a cabo en Sarajevo. La Fiscalía de Milán está investigando los viajes de guerra de los noventa que los fanáticos de las armas de la extrema derecha realizaban a Bosnia pagando por disparar a personas que transitaban por la ciudad sitiada. Se estima que fueron asesinados más de 11.000 civiles en esas cacerías humanas. El precio del viaje y “safari” se estima entre 80 y 100.000 euros.
Tanto la subtitular de la oficina de la ONU para los DD HH como la asesora especial sobre el genocidio han recordado la responsabilidad colectiva de prevenir esa atrocidad.
Al-Nashif lamentó en el marco de la 58 sesión del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, las profundas divisiones del mundo actual y las posiciones extremas que alimentan los conflictos y la violencia. “Las normas globales que nos protegen a todos, empezando por la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos, están sometidas a una presión sin precedentes”, sostuvo.
Recordó también que la ONU fue creada para evitar la repetición de un crimen tan inhumano como el Holocausto, y subrayó que hablar de prevención sin acciones no funciona.
Cuando se dice que el Presidente del Gobierno merece un tiro en la nuca, o que ojalá se suicide un niño de 8 años, porque es hijo de un parlamentario electo que pertenece a otro partido, difícilmente se puede conjugar con la legislación vigente ni defender como libertad de expresión. Por mucho menos tenemos a personas condenadas por delito de odio, o incluso, terrorismo.
Lo cierto es que los proyectos de los dirigentes actuales están férreamente orientados a la guerra y la educación enfocada en el mismo sentido, alimentando el odio al otro y el miedo al supuesto enemigo. Mal futuro tienen la Paz y la Democracia si la ciudadanía no logra dar un vuelco a tiempo a esta situación.

1 comentario:
Es cierto que la ciudadanía está muy desorientada y que el discurso que prevalece es el que es. El tecnocapitalismo ha sabido utilizar los medios de que dispone para confundir a la ciudadanía para preservar sus intereses. Como saben que el único modelo social que les puede permitir realizar el dominio absoluto, es el autoritario, nos lo vende de desde su visión y defensa de la libertad, que no es otra que la libertad de someternos y volver a ser súbditos. Lo malo es que cuando tomemos conciencia del engaño, es posible que sea tarde. Aunque la historia nos dice que cualquier régimen se puede subvertir si tomamos conciencia de su iniquidad.
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