jueves, 30 de marzo de 2023
China:La cuenta atrás comenzó
lunes, 8 de agosto de 2022
Lo que Taiwán desvela: el horizonte histórico de la época
lunes, 4 de julio de 2022
OTAN: la autonomía estratégica de Estados Unidos
Manolo Monereo
"Este 'momento unipolar' tuvo una consecuencia perfectamente lógica y predecible: predispuso más a EEUU al uso de la fuerza en el exterior. Eliminada la amenaza soviética, EEUU quedó con las manos libres para intervenir prácticamente en cualquier lugar y momento que considerara oportuno", Robert Kagan (2003)
domingo, 3 de julio de 2022
La Gran Mentira
Colectivo Prometeo
sábado, 23 de abril de 2022
Un mundo que cambia de base 500 años después
Manolo Monereo
Para Aníbal Quijano, maestro.
La importancia de una buena teoría
Entender el mundo para transformarlo. Esa fue siempre la esencia del marxismo, una específica relación entre teoría y práctica desde el punto de vista de las clases trabajadoras. Era tan importante este aspecto que Lenin dio un paso más y nos dijo que sin teoría revolucionaria no había práctica revolucionaria. Conocimiento de lo que hay y voluntad revolucionaria anudaron un tipo de partido, una organización que se proponía ser vanguardia política y vanguardia teórica. Era mucho y, a veces, imposible. La historia se mueve a saltos, por rupturas. Hoy estamos en una de ellas, similar a otras y, a la vez, radicalmente diferente. Se ponen en cuestión 500 años de historia y una crisis civilizatoria que directamente impugna la relación entre capitalismo, sociedad y naturaleza. El final de los tiempos es siempre el comienzo de lo radicalmente nuevo. En esas estamos sin saberlo. No tenemos una teoría lo suficientemente afinada para que nos guíe en un mundo que cambia aceleradamente.
500 años nos miran
Decía Aníbal Quijano: “Cuando los europeos llegaron a estos territorios y conquistaron a las sociedades aborígenes nacieron, al mismo tiempo y a la misma oportunidad, tres categorías históricas: América —y en aquel primer momento América Latina—, el capitalismo y la modernidad. Después de 500 años los tres están en crisis”. Lo dijo en 1991; era ya verdad en esa fecha. Ahora estamos en su conclusión. Iniciamos una larga transición donde se anudan cuatro grandes cuestiones: la crisis del capitalismo globalizado neoliberal, la gran transición geopolítica, la mutación ecológico social del planeta y el declive del occidentalismo. Hay que saberlo expresar, hay una acumulación de crisis que se anudan en torno a un cambio de fase que inicia una nueva época. La trampa de Tucídides aparece con toda su fuerza. La gran cuestión de la época: ¿el declive de la hegemonía de Occidente organizada por los EE.UU. nos llevará a una crisis terminal de la especie? Hay que entenderlo bien, no de la vida; ésta continuará sin la especie del hýbris, de la desmesura, de lo fáustico.
Romper con los códigos vigentes
El modo liberal euroamericano de exponer los problemas es tan conocido que lo asumimos dócilmente. Enumeramos los problemas de la humanidad y luego buscamos quien los solucione. Queda bien pero no sirve para mucho. Se dice que hay una crisis ecológica planetaria; se constata que hay problemas serios de desigualdad y pobreza; a renglón seguido se dice que, dada la riqueza reinante, todo se podía resolver en un espacio corto de tiempo y, sin más, se mira al cielo y se espera que las Naciones Unidas lo resuelvan. El mundo no funciona así. Por detrás y por delante de los problemas está el poder, la competencia entre grandes potencias, las relaciones determinantes entre poder económico, ideológico y militar y, sobre todo, ordenación jerárquica de la toma de decisiones a nivel mundial. Un mundo que funciona así no es agradable, pero es el que existe. La fase histórico-social está marcada por una gran transición geopolítica; pasamos de un mundo unipolar organizado y dirigido por los EE.UU. a otro multipolar que señala como nuevos actores determinantes a China, India, Indonesia, Pakistán y la reconstituida Rusia. El eje del poder transita, después de 500 años, de Occidente a Oriente. Esto transforma el mundo que hemos conocido. Dicho de otro modo, los “sures” del mundo tendencialmente se organizan frente al imperialismo colectivo de la triada y exigen voz, pluralidad y multiculturalidad. El mundo ya no será solo Occidente. La colonialidad del poder está radicalmente cuestionada. El mundo construido desde la península euroasiática que hemos conocido como Europa, definitivamente se acaba.
domingo, 6 de marzo de 2022
Ucrania es solo el inicio: El objetivo es China
Manolo Monereo
jueves, 24 de febrero de 2022
Rusia toma la iniciativa: Tucídides ya llegó
| Rusia y las bases de la OTAN |
Manolo Monereo
sábado, 1 de enero de 2022
2022: el año que viviremos peligrosamente
Tabla del Juicio Final.Museo de Tudela
Manolo Monereo
A la memoria de Marco Rizzardini, amigo y compañero de sueños.
No salgo de mi sorpresa. La izquierda, casi toda, nada dice sobre los nuevos y viejos problemas de la seguridad, de la paz y de la guerra. Cuando digo nada, es nada. Mientras, los presupuestos militares crecen y crecen; las nuevas tecnologías se aplican vertiginosamente en la modernización de los arsenales nucleares y convencionales; aparecen nuevas formas de conflictos político-militares en las llamadas “zonas grises” donde el uso y abuso de conceptos como “guerras híbridas” se imponen sin saber con precisión qué significan. A los viejos términos conocidos como tierra, mar, aire, espacio, se le añaden el conceptualmente más complejo de ciberespacio; es decir, la red se convierte en instrumento al servicio de la rivalidad geopolítica.
Asombran la velocidad, los ritmos endiablados que anudan investigación básica, aplicación y producción en un continuo que no parece tener fin. No existen desde hacen muchos años tecnologías de doble uso: todas se aplican directa o indirectamente en un sistema que integra en un único mecanismo empresa, ciencia, tecnología, organización y estrategia-político militar. La llamada revolución en asuntos militares se convierte en permanente. No nos dejemos engañar: las clases dirigentes conocen con mucha precisión lo que pasa; simplemente que intentan, como siempre, eludir el debate y convertirlo en algo lejano, accesible solo a minorías. La llamada política de defensa (o de ataque, depende) es demasiado importante para que los ciudadanos la entiendan, la definan y la decidan.
sábado, 11 de diciembre de 2021
Europa, ¿campo de batalla de las grandes potencias?
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| Luchadores.Siglo III a.C.Ufizzi |
Manolo Monereo
Para Jean Pierre Chevènement
Noticias inquietantes. Son muchas y andan sueltas. Parecería que tienen vida propia y siempre desconectadas de las demás. Las coyunturas históricas las unifican y les dan sentido: a) el fiasco de la Cumbre de Glasgow; b) el potente retorno de la energía nuclear; c) el agravamiento de los problemas migratorios; d) el conflicto Polonia/Bielorrusia; e) el anuncio de la llamada "brújula estratégica" de la política de defensa de la UE. Cada dato exigiría grandes explicaciones y análisis pormenorizados. ¿Qué les da sentido? Que el mundo, mejor dicho, las relaciones de poder global se están modificando, que la decadencia del imperio americano y la emergencia de China están generando una dinámica histórico social que unifica procesos, que pone en crisis la globalización tal como la hemos conocido e impone cambios geopolíticos de enorme magnitud.
El fiasco de la cumbre de Glasgow. A estas alturas sabemos que las enormes expectativas creadas no se van a cumplir. Hablo de fiasco y no de fracaso porque no había razones objetivas para pensar que las grandes potencias se pusieran de acuerdo en un tema como este. El (neo)liberalismo ecologista, más o menos progresista, da para lo que da y, desde luego, nunca estará a la altura de los desafíos de un futuro que se está organizando en el presente. La durísima competencia político-militar que vive el sistema-mundo tiene en su centro la lucha por unos recursos naturales escasos y cada vez más caros. Desligar debate ecológico social de los problemas reales del poder lleva a la frustración, cuando no a la melancolía.
El potente retorno de la energía nuclear. En la política real los debates nunca se cierran. Muchos, ingenuamente, pensábamos que este problema estaba en vías de solución. No es así: Gran Bretaña primero, después Francia y ahora claramente China apuestan por la energía nuclear y algunas importantes instituciones como la UE están discutiendo su posible (re)clasificación como renovables. Sibilinamente se indica que la matriz energética del futuro será plural hasta el punto de que centrales de carbón que se iban a cerrar tendrán que seguir abiertas y, lo más significativo, que será necesario volver a poner en funcionamiento alguna de las ya clausuradas. Solo Alemania parece firmemente decidida a oponerse a estas posiciones con el apoyo de algunos países como España. No hace falta ser especialmente mal pensado para relacionar renovación y modernización de los arsenales nucleares con el plutonio como subproducto y combustible de las centrales de ciclo cerrado que tienen a Francia como gran productora.
sábado, 25 de septiembre de 2021
Biden movió ficha: America First
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| René Magritte |
lunes, 16 de marzo de 2020
China: Elogio de las fronteras
Fuente: Cuarto Poder
Las crisis desvelan la realidad, la hacen evidente y la superan. Esta existe “de aquella manera”, oculta más de lo que aclara y, lo peor, convierte lo fundamental en secundario o hasta terciario. Las fronteras son un signo de libertad y de existencia de un estado que es algo más que una estructura de poder; genera identidad, seguridad y horizonte de sentido; también es capacidad de gestión, de hacer frente a las crisis asegurando la eficacia, la movilización de recursos y su empleo eficiente. Un estado fuerte es esto, garantía de la soberanía frente a las oligarquías internas y frente a las grandes potencias de un orden mundial jerarquizado y en perpetua lucha por el poder.
Lo que digo no es popular, lo sé. Hay fronteras y fronteras y hay estados y estados, pero sin ellas no hay libertad posible. Se dirá que no son por sí mismas salvaguardia de las libertades, es verdad, pero son la garantía de las mismas. No hay república, sociedad de hombres y mujeres libres e iguales sin estado-nación, sin fronteras seguras y sin un poder soberano. Recuerdo aquí un libro bellísimo de Regis Debray que se llama precisamente Elogio a las fronteras. En él nos cuenta el conocido intelectual francés la importancia de un mundo basado en la diversidad, en la pluralidad, en la existencia de culturas fuertemente autónomas, en diálogo permanente con las otras en un pluriuniverso que gestione los conflictos y los problemas globales. Lo primero es superar esa vieja idea occidental y cristiana de una humanidad definitivamente unificada entorno a un gobierno mundial que aseguraría un nuevo orden edificado sobre las ruinas de los viejos estados. La cuestión es siempre la misma, ¿qué estado unifica?, ¿qué potencias construyen el gobierno mundial y frente a quién? Y ¿qué geo cultura terminará teniendo la hegemonía?
jueves, 23 de mayo de 2019
Europa frente a China: es la geopolítica, es la geopolítica
Fuente:Cuarto Poder
Manolo Monereo
No empiezo por aquello de “es la geopolítica, estúpidos” por dos razones, porque me parece de mala educación y, sobre todo, porque ayuda poco a adentrarse en un tema tan complejo como este. Da un poco de vergüenza decirlo, en etapa electoral, ya no se hace política en serio, a lo grande. Todo el mundo quiere cambiar Europa sin saber si es posible o no y en qué dirección. 30 años después, todos defienden la Europa social, un nuevo modelo de desarrollo europeo y la necesidad de una transición energética. De la emigración, lo justo. Y no mucho más. De rondón, se habla de ejército europeo, de una mayor autonomía de EEUU y nada se dice de lo fundamental, a saber: de la suspensión por parte de EEUU del Tratado de las fuerzas nucleares de alcance medio (INF), del incremento sustancial de los presupuestos militares, de una carrera armamentística que se acelera y de una UE que, conforme más se integra, neoliberalmente hablando, menos papel juega en un mundo que está mutando radicalmente.
De geopolítica se puede hablar mucho y de varias maneras. No es este el lugar para entrar en debates de fondo. Algunos entendemos la geopolítica como un arte de base estatal o paraestatal, que se fundamenta en ciencias como la geografía, la demografía, las relaciones internacionales y, sobre todo, política y ciencias militares. Se puede decir que, de una u otra forma, existe un equilibrio, un cierto orden de poder que identificamos con el término sistema mundo capitalista. Su característica: estar organizado jerárquicamente, donde sus específicas relaciones y su modo de distribución del poder concretan cada etapa histórica. Los actores, en un sentido amplio, se sitúan ante cada momento en función de si se está en fase de equilibrio u orden –más o menos estable- o de desorden y caos. La clave es siempre conocer y actuar cuando el sistema se transforma, cuando vive una transición como la actual en la que se rompe con viejas hegemonías y se busca un nuevo orden basado en reglas de juego distintas y una nueva distribución del poder. En estas estamos ahora.
domingo, 3 de septiembre de 2017
Patriotas
Juan Balsera Santos
Colectivo Prometeo
Fuente: Diario Córdoba
En estas fechas estivales se han venido sucediendo una serie de noticias y acontecimientos que han estado pasando desapercibidos para la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. Estas acontecimientos han tenido, y tienen, como principal protagonista a los Estados Unidos y como actores secundarios a Corea, China, Rusia, Siria, Irán, Unión Europea y, cómo no, Venezuela.
Donald Trump ha llegado a la presidencia del país con el ejercito más poderoso del planeta para intentar imponer al resto del mundo su poderío militar, ya que el económico voló hacia otras latitudes hace décadas. Como botón de muestra de lo que digo tenemos la deuda externa de EEUU, si China y demás países exigieran su pago, inmediatamente pasaría a estar en banca rota; aunque sus mensajes suelen ser catalogados de paranoicos y contradictorios, no debemos en ningún momento perder de vista que representa al mayor imperio de nuestra época.
En mi modesta opinión, lo que lo diferencia de otros presidentes anteriores es que su lenguaje es más directo y la sumisión que requiere la va solicitando de sus aliados-súbditos de forma descarada y sin retórica, como se suele decir, por la cara, que para algo soy el que mando. Los únicos países a los que da un trato preferencial son Reino Unido e Israel, sus fieles escuderos.
sábado, 26 de agosto de 2017
Dolor y desmemoria
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| El padre de un niño, Xavi, fallecido en el atentado de Barcelona, se abraza con el imán de Rubí |
Julio Anguita
Colectivo Prometeo
Frente Cívico "Somos Mayoría"
Fuente: El Economista.











