Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2026

La Unión Europea en guerra, Alemania al timón



Manolo Monereo
Colectivo Prometeo 

«La tarea más inmediata es asegurarse de que ningún Estado o combinación de Estados obtenga la capacidad de expulsar a los Estados Unidos de Eurasia o de limitar significativamente su decisivo papel de árbitro«

Zbigniew Brzezinski, 1997


¿Una tercera guerra mundial a pedazos?

En 2014 el papa Francisco, creo recordar, describió un mundo de matanzas recurrentes, de crímenes, hambre, pobreza, desigualdades sociales insoportables y conflictos militares cada vez más graves; él entrevió que se estaba forjando “La guerra mondiale a pezzi”. 

Bergoglio, como buen jesuita, tuvo olfato, pensamiento geopolítico y sensibilidad por los problemas sociales. Conforme pasa el tiempo, la idea de que hemos entrado a una “Tercera guerra mundial a pedazos” cobra un nuevo sentido y se va imponiendo como interpretación de que los conflictos están interrelacionados y que tienden a un punto de quiebre, de ruptura. Otros autores, como Trenin o Todd, vienen hablando de lo mismo.


¿Qué unifica a estos conflictos? La respuesta económica, político-militar del Occidente colectivo (organizado y dirigido por Estados Unidos) para mantener, preservar, cueste lo que cueste, su “orden internacional” y sus “reglas”. Éste es el fundamento de su cohesión interna, las raíces de clase de su proyecto.

El “pacificador” Donald Trump ha bombardeado siete países —Somalia, Yemen, Irán, Nigeria, Siria, Iraq y Venezuela— en tres continentes, ha asesinado a la dirección política iraní mientras estaba negociando, raptó al presidente Maduro y a su compañera Cilia tras matar a decenas de militares y amenaza brutalmente con intervenir militarmente en Cuba, tras someterla a un asedio que no busca otra cosa que su rendición incondicional por medio del hambre, la miseria, la enfermedad. Amparó y justificó, junto con la mayoría de la clase política occidental, el etnocidio del pueblo palestino, que todavía se mantiene.

jueves, 23 de abril de 2026

La alianza entre Alemania y Ucrania, núcleo del Ejército Europeo








Manolo Monereo
Colectivo Prometeo


A Miguel Candel

No es fácil pensar estratégicamente en un mundo plagado de conflictos. La clave: atisbar las tendencias de fondo. La reacción contra el eje Netanyahu-Trump es tan comprensible que no siempre somos capaces de entender que la política que efectivamente realizan tiene referentes claros, nítidos, en prácticas políticas arraigadas norteamericanas y que la llegada de una nueva administración demócrata no implicaría cambios sustanciales, entre otros muchos factores, porque los poderosos lobbies israelitas seguirán conservando su poder de veto en la política de un país que lucha desesperadamente por no perder su hegemonía. Se trata del poder global y de cómo mantenerlo. En esto hay pocas diferencias entre las clases dirigentes de los EE.UU.

Los frentes político-militares, las líneas de fractura del Viejo Orden están en procesos complejos de cambio, de transformaciones que de una u otra forma tienden a converger en un enfrentamiento general. Un lugar central sigue siendo Ucrania y el enfrentamiento que ―por intermediación y activo compromiso del gobierno de Zelenski― mantienen la OTAN y Rusia. Siempre retengo en mi retina y reproduce mi mente un mapa de un libro de Brzezinski (El gran tablero mundial. Página 92. Paidós 1998) donde se ve Europa y en su centro, en forma de montera, cuatro países unidos.

lunes, 13 de abril de 2020

Operación Zapatero 2: Calviño como leitmotiv


 ¿ Así nos quiere el Capital?

Fuente:Cuarto Poder

 Manolo Monereo

Para Juan Francisco Martin Seco, lo vio y lo sigue viendo

   La historia, en determinadas condiciones, se repite. A veces, rima y, a veces, no; pero se repite. Eso lo sabían Maquiavelo y Hobbes; desde luego, lo sabe Luciano Canfora. Las estrategias políticas la toman como referente y organizan en torno a ella las decisiones a tomar. Ahora estamos en el intento de repetir la historia con estrategias parecidas y con los mismos objetivos: “Asegurar el control y el dominio de los que mandan y no se presentan a las elecciones”. La operación Zapatero 2 pretende que el Gobierno acabe haciendo lo que no quiere hacer, creando las condiciones objetivas y subjetivas para ello.
    Los datos son conocidos. La etapa de Zapatero puede ser dividida en dos. La primera, la de los derechos, la de la apuesta por la España plural y el Encuentro de Civilizaciones. La segunda —él la cuenta a su manera en sus memorias— la que acepta el chantaje de los poderes europeos ante el altar del sacrificio de Grecia, chivo expiatorio de una época y de una política. El famoso Plan E estuvo lleno de buenas intenciones pero fue insuficiente y le faltó un proyecto real de superación de una crisis de grandes dimensiones.
   Desde el primer momento, hubo un forcejeo muy duro dentro y fuera del Gobierno y pronto la Unión Europea comenzó a mandar ultimátums. Recordemos aquello de que había que refundar el capitalismo, limitar el poder del capital financiero, regular más y mejor la circulación de capitales, prohibir los paraísos fiscales, asegurar que las multinacionales pagaran sus impuestos y la imperiosa necesidad de un sistema fiscal más justo. ¿Qué quedó? Nada.
Vino la segunda parte, fue más clara y peor. Vivimos el chantaje de los mercados y el dictado inapelable del Príncipe moderno, es decir, del Banco Central Europeo, un dictador nada benévolo. Zapatero lo vivió dramáticamente y terminó por aceptarlo. Había otras opciones, pero el poder es el poder y los mercados lo son. Se llegó hasta el final; es decir, modificar la sacrosanta Constitución Española por la vía rápida y con nocturnidad. Según cuenta José Bono, Rubalcaba lloró amargamente ante semejante desatino. El PP, esta vez sí, salió al rescate y apoyó la reforma. Zapatero llegó más lejos: anunció que no se volvía a presentar a las elecciones, se inmoló ante los poderes económicos.
Hoy estamos en un escenario parecido. De un lado, una atmósfera de solidaridad, cooperación y ayuda mutua en el marco de un discurso donde, recurrentemente, se habla del bien común, del valor de las personas, de no dejar a nadie atrás y de una salida justa y democrática de la crisis para no repetir los gravísimos errores de la anterior crisis. De otro lado, una inmensa polarización política, una guerra sin cuartel en las redes, donde las fake news se mezclan con todo tipo de descalificaciones e insultos, se le niega la legitimidad al Gobierno y se criminaliza hasta límites golpistas a UP y a Pablo Iglesias.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Patriotas



Juan Balsera Santos
Colectivo Prometeo

Fuente: Diario Córdoba

En estas fechas estivales se han venido sucediendo una serie de noticias y acontecimientos que han estado pasando desapercibidos para la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. Estas acontecimientos han tenido, y tienen, como principal protagonista a los Estados Unidos y como actores secundarios a Corea, China, Rusia, Siria, Irán, Unión Europea y, cómo no, Venezuela.
Donald Trump ha llegado a la presidencia del país con el ejercito más poderoso del planeta para intentar imponer al resto del mundo su poderío militar, ya que el económico voló hacia otras latitudes hace décadas. Como botón de muestra de lo que digo tenemos la deuda externa de EEUU, si China y demás países exigieran su pago, inmediatamente pasaría a estar en banca rota; aunque sus mensajes suelen ser catalogados de paranoicos y contradictorios, no debemos en ningún momento perder de vista que representa al mayor imperio de nuestra época.
En mi modesta opinión, lo que lo diferencia de otros presidentes anteriores es que su lenguaje es más directo y la sumisión que requiere la va solicitando de sus aliados-súbditos de forma descarada y sin retórica, como se suele decir, por la cara, que para algo soy el que mando. Los únicos países a los que da un trato preferencial son Reino Unido e Israel, sus fieles escuderos.