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martes, 14 de diciembre de 2010

Conferencia de Pedro Montes


El estado del bienestar en el marco de la Unión Europea


Pedro Montes



1. El Estado del bienestar se puede caracterizar por los siguientes rasgos económicos y sociales:

Alta ocupación en la economía, es decir una baja tasa de paro,  por el doble motivo de que no puede existir Estado del bienestar con un paro elevado y porque el Estado del bienestar requiere de una prestación de servicios intensivos en trabajo.

Un poderoso sistema fiscal que aporte al Estado recursos financieros para sostener buenos servicios públicos y capacidad para llevar a cabo una redistribución de la renta. Cuanto más ecuánime y justo sea el sistema fiscal en cuanto a las fuentes de extracción de los impuestos mejor cumplirá su función para el Estado del bienestar.

Unos servicios públicos generalizados y universales que cubran aspectos básicos de las necesidades de los ciudadanos como son la sanidad y la educación.

Garantías de seguridad económica para los trabajadores, bien cuando acaban su vida laboral,  con el sistema de  pensiones,  bien cuando se interrumpe por las razones que sean su relación laboral, como situaciones de incapacidad o paro.

Atención y protección a sectores marginales de la población o en situaciones personales complicadas: mayores sin derecho a pensión, enfermos desvalidos, inmigrantes, etc.

2. ¿ Cómo medir el desarrollo del Estado del bienestar en toda comunidad y como llevar a efecto comparaciones entre países?

Me parece que la medida más universal que tenemos para calibrar y comparar el Estado del bienestar es el porcentaje que los gastos del sector público representan con respecto al PIB. En la medida en que el sector público a largo plazo debe mantenerse en equilibrio presupuestario, los ingresos públicos servirían del mismo modo para medir el Estado del bienestar,  pero estos oscilan más que los gastos con la evolución de la economía y los gastos representan compromisos y derechos más estables. Por otro lado, su desglose arroja mas información sobre el Estado del bienestar, sin perjuicio, como ya se ha señalado, de  que los ingresos no son neutros.

Conferencia Juan Francisco Martín Seco


JORNADAS SOBRE FISCALIDAD, GASTO SOCIAL, ESTADO DE BIENESTAR Y POLÍTICA TERRITORIAL

IMPUESTOS: NECESIDAD, SUFICIENCIA Y PROGRESIVIDAD
Juan Francisco Martín Seco
Córdoba, viernes 28 marzo



INTRODUCCIÓN

Casi todas las críticas al sector público, la mayoría de las posturas contrarias a la intervención del Estado en la economía, terminan en una queja acerca del alto grado de presión fiscal y en denostar a la Hacienda Pública como estructura parasitaria de la sociedad, que esquilma el sacrosanto fruto del trabajo individual. El hecho fiscal es campo abonado para que el liberalismo económico coseche adeptos. Ciertamente a nadie le gusta pagar impuestos y, por esa razón, en este ámbito los razonamientos demagógicos encuentran fácil eco.
Por otra parte, la forma en que los tributos nacieron y se estructuraron a lo largo de la historia colabora también a la propagación de esta actitud negativa. La estructura impositiva guarda una correlación casi perfecta con los distintos mecanismos y formas organizativas del poder. En aquellas épocas históricas en que el poder se fundamentaba de manera especial en la dominación de los vencedores sobre los vencidos, eran estos los que soportaban casi en su totalidad las cargas fiscales. En la etapa feudal, la imposición recaía sobre los braceros, jornaleros, campesinos y plebeyos en general, y servía para financiar los gastos suntuarios y las aventuras bélicas de señores y reyes. A menudo, resulta difícil distinguir lo que eran tributos en sentido estricto de lo que más bien se podía considerar como rentas o gravámenes sobre las tierras; del mismo modo que a veces cuesta discernir en las relaciones jurídicas de aquella época dónde terminaba el dominio sobre la tierra y dónde comenzaba el ejercido sobre las personas. En las monarquías absolutas, los tributos tenían como objeto mantener a la Corona. No existía, por supuesto, distinción entre el patrimonio del príncipe y el del Estado o nación. La carga tributaria recaía sobre el pueblo llano, mientras que la nobleza y el clero estaban exentos de todo gravamen.

Conferencia Agustín Moreno


LA OFENSIVA NEOLIBERAL CONTRA LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y EL DERECHO DEL TRABAJO
Agustín Moreno García
Córdoba, 5 de Abril de 2008


Las condiciones de vida y de trabajo de la mayor parte de la Humanidad se ven cada día más afectadas por el capitalismo global y por la estrategia neoliberal desarrollada. Estamos en un momento histórico en el que el desarrollo de las fuerzas tecnológicas y productivas han alcanzado un grado tal que permitiría alimentar y satisfacer las necesidades de las personas. Pero, paradójicamente, vemos que el afán del capitalismo por aumentar su tasa de ganancia hace que crezca la pobreza y la desigualdad a nivel mundial y local, que se recurra al uso de la guerra para resolver las contradicciones en la lucha por las materias primas y los mercados, y que el deterioro medioambiental parezca imparable.  
           
            Los ataques a los derechos sociales y laborales de los trabajadores vienen cada vez más impulsados por estrategias supranacionales, desde el ámbito mundial al de la Unión Europea. Conviene hacer un repaso a los ejes de esa ofensiva, para saber por dónde vienen los peligros, criticar las medidas por su ineficacia desde el punto de vista de la mayoría  y reflexionar sobre alternativas teóricas y prácticas.

  1. La política neoliberal

Tres décadas después de la crisis económica de 1973, el capitalismo parece haber cambiado drásticamente, se ha vuelto “global” y se presenta (tras el derrumbe del llamado “socialismo real”) como el único sistema posible, avanzando como una apisonadora sobre los derechos de los trabajadores. La clase obrera ha perdido una parte importante de su fuerza política y organizativa, sus principales organizaciones políticas, sindicales y sociales se han debilitado y ha sufrido un retroceso ideológico. Con el cambio de milenio triunfa un capitalismo salvaje más parecido al del siglo XIX, que el que se correspondería con los progresos científico-técnicos de la humanidad.

Conferencia Ramón Franquesa- Antoni Monserrat



 


SOLIDARIDAD INTERTERRITORIAL Y FINANCIACION

Ramon Franquesa, Antoni Montserrat

 

La descentralización en el proceso constitucional de 1979


Una vez fracasado el proceso modernizador implícito en el modelo austriacista, el ingreso en la modernidad del Estado Español, estuvo asociado en el periodo borbónico, durante una buena parte del siglo XIX, a un proceso de centralización liberal dirigido a establecer un mercado nacional y en función de ello una unidad jurídica y funcional que acabara con el relativo aislamiento y fraccionamiento territorial en el plano económico con el que venia funcionando España. Este proceso supuso un largo esfuerzo por unificar desde el marco legal, hasta la moneda o los pesos y medidas.
Impulsado por la burguesía industrial, básicamente asentada en Cataluña y el País Vasco con frecuencia este esfuerzo fue dirigido contra la nobleza. Pero, este proceso no dejo de provocar resistencias entre parte del campesinado, que al perder con la desamortización, sus derechos de uso sobre las tierras comunales, con frecuencia reacciono con un rechazo a esa nueva arquitectura económica y politica. Las guerras carlistas, en zonas de España, donde los campesinos perdían más derechos y donde la privatización desde el capital industrial era más fuerte, marcaron la construcción de una cultura de oposición a ese modelo de Estado, en particular en Cataluña y el País Vasco.
La débil burguesía, tenderá con frecuencia a llegar a acuerdos con los sectores más retrógrados de la sociedad española. El resultado será que se llegará al siglo XX, con un Estado articulado de manera oligárquica y corrupta, construido sobre un entramado de centralización de los recursos públicos que a duras penas permitía sobrevivir a una burocracia asentada en Madrid. Una burocracia con reminiscencias imperiales, en un país pobre y realmente poco desarrollado. Si bien la burguesía  logro constituir un único mercado nacional, la construcción del estado fue tardía, primitiva y a diferencia de otros países europeos, poco capaz de articular e impulsar una modernización del país, con una persistente crisis fiscal por falta de legitimación.

Conferencia Antonio Garcia Santesmases


¿TIENE FUTURO EL ESTADO DEL BIENESTAR?( EL DEBATE ETICO-POLITICO)
Antonio García Santesmases
Esta pregunta puede parecer sorprendente en un país como España en el que  la agenda política está polarizada en torno a  los temas  de la nación, de ahí que el debate  predominante verse acerca de si  España es una  nación, si el  Estado español es  un  Estado plurinacional que alberga distintas naciones en su seno, o si  la nación española se define como una nación compleja y plural que abarca en su interior  distintas naciones hasta constituir una nación de naciones.
 Este ha sido el caso en las últimas elecciones generales donde el debate acerca del nuevo Estatuto de Cataluña y del denominado proceso de paz ha marcado la campaña electoral. Han pasado los meses y todo parece haber cambiado;  más allá de los sentimientos identitariros, vuelven las viejas preguntas: ¿Es capaz el Estado de asegurar la lealtad de los ciudadanos?; ¿a quién debe conceder el derecho de ciudadanía?; ¿cabe una integración social sin derechos y sin bienestar?  El lector conoce la enorme cantidad de artículos periodísticos y de ensayos filosóficos que hablan de  la necesidad de acabar con el modelo social europeo por entender que un modelo basado en la intervención del Estado, en la reglamentación de las relaciones laborales, en un sindicalismo fuerte y en unos derechos laborales consolidados no puede resistir la prueba de la competitividad económica, de la deslocalización de las empresas y de la innovación tecnológica. En la última campaña electoral a la presidencia de la república francesa  se ha vuelto a hablar  de la necesidad de recuperar el mérito, el esfuerzo, el amor al trabajo y de enterrar definitivamente el espíritu del 68. El entierro de aquella revuelta antiautoritaria  va  unido a un canto a favor de  los valores de la familia, de la religión cristiana y de  una identidad nacional renacida.

Conferencia Joaquín Arriola

La Nueva Orientación de las Políticas de Gasto en la UE:
La Política de Ciencia e Innovación

Joaquín Arriola Palomares
Universidad del País Vasco /Euskal Herriko Unibersitatea



1. Como medir el neoliberalismo

Se suele señalar como una de las características definitorias del neoliberalismo una supuesta tendencia a reducir el papel del estado en la economía. Esto, que pudiera ser cierto de forma puntual, en la aplicación de programas de corte neoliberal en América Latina o en otros lugares, resulta contingente al propio neoliberalismo, como se puede observar en los países más desarrollados, donde tras varias décadas de aplicación de dichos programas, el peso del Estado en la economía no solo no se reduce, sino que aumenta.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, la reducción estructural en el peso económico del estado se produjo durante la década de los setenta, en pleno contexto de la crisis industrial mundial, y antes de la aparición del neoliberalismo[1].



Gasto público corriente
Fuente: Eurostat. Elaboración propia



Así, si el gasto público corriente en 1980 (llegada de Ronald Reagan al poder) representaba el 28,6% del PIB en Estados Unidos o el 39,8% en Alemania, en 2006, tras un cuarto de siglo de neoliberalismo, en Estados Unidos el gasto público corriente se eleva hasta el 33,1% del PIB, en Alemania al 40,1%, etc.


Por tanto, al margen de lo que prediquen sus intelectuales orgánicos, no es la desaparición del estado de la economía lo que persigue el neoliberalismo. Pero si una transformación radical, estructural de sus funciones y objetivos de política. La redistribución de renta entre clases sociales es una de las orientaciones de política vigente en el periodo del capitalismo fondista ha cambiado de signo: con el neoliberalismo ya no se trata de utilizar los recursos del estado, fiscales y regulatorios, para transferir ingresos de la clase de los propietarios hacia las fracciones de menores ingresos de los trabajadores, sino para lo contrario, para facilitar un proceso de reacumulación de capital y una concentración de ingresos dentro de la propia clase de los propietarios. Este proceso, que se puede analizar de diversas maneras, queda reflejado por ejemplo en el gráfico siguiente, como la pérdida de participación de los ingresos directos, vinculados a la renta relativa, en la financiación del gasto público, en la brusca desaparición de los impuestos al patrimonio y la continua disminución de la imposición al capital.