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viernes, 27 de diciembre de 2019

Julio Anguita: Los polvos y los lodos



Fuente:El Economista
Julio Anguita 
Colectivo Prometeo
 
     Todo cristalizó en la década de los 90 del siglo pasado. El hundimiento de la URSS en 1991, el neoliberalismo creciente desde los 80, la falta de nervio teórico, político y programático de la socialdemocracia, conjuntada con la orfandad subjetiva de muchas organizaciones comunistas de Europa Occidental, desembocaron en el pensamiento único de carácter neoliberal y sus edulcorados relatos acerca de El Dorado de la nueva época.
    El libre mercado y su expresión máxima, la Organización Mundial del Comercio (OMC), se erigieron en La Meca de una humanidad en creciente desideologización y disciplinada por los tres arcángeles del orden triunfante: el mercado capitalista como único marco para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios y la competitividad como el élan vital del nuevo orden que se organizaba en función de la mística del crecimiento sostenido. Francis Fukuyama (El fin de la Historia) anunció que comenzaba una nueva era en la que el capitalismo globalizado construiría una nueva era en la que el sueño social de Marx se realizaría en toda su plenitud.
    Entre nosotros los europeos, la plasmación de la nueva escatología política se sublimaba en la construcción de una UE que decía conjuntar en su seno los sueños centenarios de una Europa unida -a través de un "espacio europeo integrado" con plena cohesión económica y social - y el Nuevo Orden Internacional (NOI) que venía a clausurar "para siempre" bloques, guerras, carreras armamentísticas y desigualdades sociales. La lectura en hemerotecas de los discursos de la mayoría de las fuerzas sindicales y políticas sumadas a los análisis, comentarios y aleluyas de los creadores de opinión de la época son más que explícitos. La palabra que, cual tótem, armonizaba y tutelaba el conjunto era la de modernidad. Y se oponían a esa modernidad, a saber: cualquier tipo de proteccionismo, el derecho tuitivo, la intervención pública en fijar reglas y garantías para los desfavorecidos, los servicios públicos como tales y los contenidos económicos y sociales de los textos constitucionales inspirados en los Derechos Humanos. Y en general toda aquello que pudiese ser interpretado como límite, coerción o simple obstáculo para la voluntad omnímoda del capitalismo globalizado o neoliberalismo.

martes, 23 de julio de 2013

Así es el capitalismo: El 1% más rico aumentó sus ingresos en un 60% en los últimos 20 años

 Vídeo en inglés "La desigualdad de la riqueza"
Las 300 mayores fortunas del mundo acumulan más riqueza que los más de 3.000 millones de pobres. Así lo afirma el profesor Jason Hickel, de la Escuela de Economía de Londres, asesor del movimiento The Rules, que lucha contra la desigualdad.

Estas cifras nos ofrecen una comparativa clara e impresionante: las 200 personas más ricas tienen aproximadamente 2,7 trillones de dólares, y eso es mucho más que lo que tienen 3.500 millones de personas, que tienen un total de 2,2 trillones, según Hickel, citando un estudio reciente de la ONG Oxfam, y recalca que el 1% de los más ricos aumentó sus ingresos en un 60% en los últimos 20 años con la radicalización de las políticas capitalistas.
En el vídeo “La desigualdad de la riqueza mundial”, el movimiento The Rules (Las reglas del juego) expone cómo crece esta desigualdad social con el paso del tiempo en diferentes países. Así, durante el período colonial, la brecha entre los países ricos y los pobres aumentó de 3:1 a 35:1. Desde entonces, la brecha ha crecido hasta un nivel de 80:1.
De acuerdo con el economista, el crecimiento de la brecha se debe en parte a las políticas económicas neoliberales que instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) han impuesto a los países en desarrollo durante las últimas décadas.
“Estas políticas están diseñadas para liberalizar los mercados a la fuerza, abriéndolos a fin de dar a las multinacionales un acceso sin precedentes a tierra barata, recursos y mano de obra. Pero a un precio muy alto: que los países pobres pierdan alrededor de 500.000 millones dólares/año de su PIB”, explica el profesor citando al economista Robert Pollin, de la Universidad de Massachusetts.
Rebelión