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viernes, 19 de agosto de 2016

80 aniversario del asesinato fascista de Federico García Lorca



En la madrugada del 18 de agosto de 1936, justo un mes después del golpe militar fascista en España (eso que algunos cargos del PP siguen llamando "glorioso alzamiento nacional"), los asesinos afines a Franco fusilaron a Federico, el poeta al que este país, entre otras muchas cosas, aún le debe una tumba. Todavía hoy, dependiendo de qué bando eres, se te obvia en una cuneta sin posibilidad de que te busque, o ponen un pipicaca de perros encima de tu fosa común o, por el contrario, eres enterrado entre grandes honores y recordado cada quincena a bombo y platillo. Pues Federico es de los primeros. De los que ni 80 años después sabemos dónde fue tirado y abandonado. Esperamos que no sea también de los segundos.

Qué casualidad (o quizá no) que el provocador Obispo de Córdoba hiciera tres días antes unas declaraciones, las que le tocaba este mes, en las que llamaba a la desobediencia civil contra la Ley contra la LGTBIfobia de la Comunidad de Madrid. Seguramente Demetrio, de haber tenido la suerte de vivir aquella gloriosa época, hubiera pedido estar presente en el fusilamiento de Federico, para administrarle la extrema unción. Algunos estemos esperando que caiga sobre él el peso de la ley que le cayó a Guillermo Zapata por la milésima parte y se de cuenta de que, aunque no se lo pueda creer, callado está mucho más guapo. Entre otras cosas para no provocar más homofobia que pueda acabar en casos parecidos a los que sufrió Federico.

En todo caso, y aprovechando que entramos en fin de semana y que, ¡por fin! terminan los Juegos Olímpicos (aunque ya nos tienen preparado el "valium fútbol") os dejamos dos lecturas imprescindibles. Las dos sobre Federico. Una de hace tres años. Otra de hace unos días. Las dos de la misma autora, a quién sabéis que apreciamos especialmente, Ana Isabel Bernal, periodista, escritora, y artista polifacética malagueña con un amplio conocimiento de la vida y obra de Federico, pero, sobre todo, enamorada de ellas. Ana es todo ternura y corazón, y, con él de par en par, escribe. A Federico o en Público o eldiario.es o como activista social. A continuación tenéis los enlaces a ambos escritos. Os los recomendamos. 

http://www.andalucesdiario.es/tiempos_interesantes/carta-a-federico-garcia-lorca/

http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Ay-requetequeridisimo-Federico_6_549155091.html

jueves, 9 de junio de 2016

Cuando no tienes ni idea de qué es la PAH



http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/idea-PAH_6_524657548.html
Rafael Juan Ruiz
Colectivo Prometeo
Organización Mesa Estatal FCSM

L@s que estamos todos los días trabajando porque nuestra sociedad cambie y la ruina en que nos han metido vaya desapareciendo, siempre queremos que el cambio sea rápido y contundente. Y todo nos parece poco. Y pensamos que no cambia nada, que la mayoría sigue estando en la otra parte. Pero no es así. Y hay datos objetivos. Uno de ellos es cómo está cambiando el periodismo. Pena que haya tenido que ser a costa de la precarización (esta palabra me suena suave para calificar el hecho) de l@s trabajadores de los medios de comunicación. Pero me consta que ejemplos como los de Ana Isabel Bernal Triviño serían iguales aunque su situación laboral, y, por lo tanto, personal, fueran mejores. Ella, Antonio Maestre, quien se ha currado los papeles de la Castellana, Carmen Reina, Olga Rodríguez, (qué curioso, la mayoría mujeres).... son ejemplos de dignidad profesional y humana. Medios como eldiario.es, publico.es, lamarea.com, Colectivo Burbuja, El Vórtice,... Experiencias como La Tuerka, ATTAC TV y Radio, Radio Dignidad, Radiópolis, y más de un centenar de medios libres que están haciendo más fácil saber la verdad de lo que ocurre, o que los colectivos sociales tengan voz para explicar sus problemas, proyectos y reivindicaciones.
Es lo mismo que está pasando en otros ámbitos de la sociedad. Y, aunque queremos más y ya, tenemos que reconocer y celebrar que hay muchos y en poco tiempo.

miércoles, 20 de abril de 2016

Otras visiones, otras lecturas: Precioso artículo de nuestra amiga Ana Isabel Bernal

Ana Isabel Bernal Triviño


Yo no estoy en los papeles de Panamá

Yo no estoy en los papeles de Panamá. Tampoco mi familia. Ni mis amigos.

Yo no estoy en los papeles de Panamá porque mi vida ha oscilado, según el mes, entre lo que se llama pobreza o respirar un poquito.

Yo no estoy en los papeles de Panamá porque, en cambio, he estado en muchos otros.

He estado en los papeles del paro, en los de cláusulas abusivas de los bancos, en la lista de espera del médico, en las de ayudas denegadas, en las de grupos de investigación anulados, la de emigrar, papeles de currículum repartidos que luego tiran a la basura, en la cartilla con números rojos, en las declaraciones de renta miradas con lupa, en el papel del autónomo, en los de becas para poder estudiar, en las solicitudes de préstamos rechazados, en la lista donde marcan y registran a aquellos que reclaman derechos en su empresa… Y en tantos otros que no quiero declarar porque son del ámbito más cercano, de los míos, y ahí yo pertenecía a eso que, con delicadeza, denominan como víctimas "secundarias". A veces, ni siquiera he tenido identidad para estar en ningún papel, sino de quedarme en un limbo, cuando en el paro se agotan todos los recursos y pasas a ser invisible.

Mis amigos y allegados también han estado en otros papeles, aunque esos apenas tienen repercusión. Han estado en la libreta de la tienda de ultramarinos, cuando debían la leche o el pan que no podían pagar a fin de mes. Han estado en los papeles del desahucio, en los morosos del agua, en la lista para cortar la luz, en los papeles de embargos, en las listas de dependencia, de los que esperaban su medicamento de hepatitis C, en las entrevistas de trabajo rechazadas, en la del comedor escolar para los niños... Y  conozco un par de casos en los que ni siquiera, en principio, formaron parte de ningún papel. Aquellos a quien la angustia les llevó al suicidio, y los que sufrieron su pérdida no quisieron reconocer su caso en las estadísticas.