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sábado, 17 de noviembre de 2018

¿ Un Frente Antifascista Europeo?



Quien no quiere hablar acerca del capitalismo
debería callarse también respecto del fascismo
(Max Horkheimer)

Héctor Illueca/Manuel Monereo/ Julio Anguita
     Era previsible, aunque quizás no tan pronto. La consigna que se está difundiendo es construir un frente político antifascista europeo. Lo estamos viendo estos días. Con gesto adusto y semblante grave, algunos intelectuales proclaman el nuevo credo: “¡Frente a la amenaza del fascismo, unidad de los demócratas!”. El asunto tiene cierta lógica: si lo que está emergiendo en la Unión Europea (UE) es algo más que populismo de derechas, o sea, fascismo puro y duro, hace falta una gran alianza política que haga de freno, de dique, a algo que se presume como un mal absoluto al que hay que derrotar, cueste lo que cueste. En el centro de la propuesta, la defensa de unas instituciones que hay que estabilizar y consolidar. Nos referimos, naturalmente, a la UE y a la democracia liberal.
    ¿Un frente antifascista europeo? Vivimos la cultura del instante y la memoria desaparece de nuestro horizonte, que es donde realmente juega su papel. Grecia y Tsipras han desaparecido del debate público y no debería ser así. El país heleno fue escarmiento, experimento y, en muchos sentidos, castigo. La presencia del gobernante griego en septiembre pasado en el Parlamento Europeo no mereció la atención debida. Tsipras compareció con el orgullo del deber cumplido y del trabajo bien hecho en representación de un país transformado. Tres años después de haber sido propuesto como presidente de la Comisión por la izquierda alternativa bajo la orientación de “otra Europa posible”, aparecía como el defensor de esta UE frente a la barbarie populista. Es más, propuso una alianza que vaya desde Macron hasta la izquierda, abierta a los liberales y a los conservadores moderados. Se podría decir que estos tres años han dado para mucho y que han terminado por oscurecer cualquier proyecto que no sea la defensa de la UE realmente existente. Efectivamente, Grecia ha cambiado mucho. Ha pasado de tener una deuda pública del 135 por ciento del PIB en 2009 al 180 por ciento en la actualidad, el paro ha pasado del 10 al 20 por ciento y el país ha perdido 400.000 habitantes. Una tragedia asumida a mayor gloria de esta UE y de los mercados.

martes, 26 de enero de 2016

Otras visiones, otras lecturas: " Un año después, Syriza ha vendido su alma por poder"




Costas Lapavitsas
(Es profesor de Economía en la escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. Fue elegido diputado por Syriza en enero de 2015 y luego se pasó a Unidad Popular. )
Fuente: TheGuardian, 25 de enero de 2016
    Hoy se cumple un año desde que un gobierno de izquierda radical fue elegido en Grecia; su joven y dinámico primer ministro, Alexis Tsipras, prometió un golpe decisivo contra la austeridad. YanisVaroufakis, el poco convencional Ministro de Finanzas, llegó a Londres poco después de la victoria y causó un gran impacto en los medios. Aquí había un gobierno que ignoraba las convenciones burguesas y estaba buscando pelea. Las expectativas eran altas.
     Un año después, el partido Syriza está aplicando fielmente las políticas de austeridad. Se ha purgado la ala izquierda del partido y Tsipras ha desechado su radicalismo para mantenerse en el poder a toda costa. Grecia ha sido abatida.
     ¿Por qué terminó así? Un mito propagado por algunos círculos mediáticos sugieren que los radicales sufrieron un golpe de Estado compuesto por políticos conservadores y funcionarios de la UE, decididos a eliminar cualquier riesgo de contagio. Syriza fue superada por los monstruos del neoliberalismo y el privilegio. Aún así, peleó una buena batalla, y tal vez incluso sembró las semillas de la rebelión.
     La realidad es muy diferente. Hace un año la dirección de Syriza estaba convencida que si se rechazaba un nuevo plan de rescate, los prestamistas europeos serían afeados por un descontento político y financiero generalizado. Los riesgos para la zona euro eran, se presume, mayores que los riesgos de Grecia. Si Syriza negociaba duro, se ofrecería un "compromiso de honor" que relajara la austeridad y aligerara la deuda nacional. El autor intelectual de esta estrategia fue Varoufakis, y fue ávidamente adoptada por Tsipras y la mayor parte de la dirección de Syriza.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Hamlet y el euro

Delacroix:Hamlet en el cementerio


Colectivo Prometeo y FCSM

    Pronunciar el nombre de Hamlet es suscitar en nuestros oyentes la imagen del Príncipe de Dinamarca sosteniendo en sus manos la calavera de Yorick, el difunto bufón de la Corte, mientras desarrolla su famoso soliloquio del “ser o no ser, he ahí el dilema”. En la Historia real los ejemplos de dilemas cruciales a los que han debido enfrentarse gobernantes de todo tipo, son numerosos. Es normal entonces que la reflexión y el debate colectivo sean el método más autorizado para decidir y actuar en consecuencia. La única condición que el recto sentido y la razón imponen, es que tras los momentos de duda y discusión, la decisión no puede verse lastrada por ninguna otra consideración ajena a la realidad concreta que ha sido debatida.

     En absoluto comparto la calificación de traición que se le ha imputado a Tsipras. Y no lo comparto porque, además de no ser verdad, dicha acusación hace de velo, de distracción, de ocultación del verdadero problema que nos atañe tanto a los trabajadores de Grecia como a los de España y el resto de los de la UE. El problema de Tsipras, como también el de Varoufakis en menor medida, es que siguen creyendo que en la actual UE, con el euro y la deuda ilegítima cabe alguna solución mínimamente concorde con la aplicación de los DDHH, la Carta de Turín de 1961 o simplemente con las exigencias más elementales de un proyecto democrático.

martes, 22 de septiembre de 2015

Otras visiones, otras lecturas:"Tsipras: la normalización"

Fuente: Cuarto poder

MANOLO MONEREO |
Miembro del FCSM

Tsipras_la_normalización
                                                                fuente: EFE

     Grecia ya es un país normal. Las elecciones han sido las normales. La campaña ha sido la normal, sin injerencias externas; las pocas, favorables. El clima político, el normal, una mezcla contradictoria, entre la resignación y el “no ha podido ser”. La abstención, la normal, es decir, creciendo y mucho, no es bueno que la política provoque pasiones —los terribles populismos, tan dañinos para la estabilidad—, esta debe ser razonablemente aburrida y lejana. No ha habido polarización real, solo lucha por la alternancia entre la buena derecha y, ahora, la buena izquierda. Los medios han jugado a lo normal, escorándose a la derecha, pero sabedores —las encuestas estaban ahí— de que Tsipras podía volver a ganar; sin pasarse, pues; lo más neutrales posible. Todo normal, Grecia, gracias a Tsipras, ha sido normalizada y los griegos han aceptado la derrota como inevitable, al menos, por ahora.
     ¿Qué se elegía realmente en estas elecciones? Quién y cómo se iba a gestionar el programa de la troika, porque de eso se trataba y de eso se trata. Los hombres de negro hace tiempo que volvieron a Grecia y tienen acceso directo a las estadísticas públicas. Como comisarios políticos que son de la troika, tienen que discutir con los funcionarios griegos, cada punto, cada ley, cada decreto administrativo, cada resolución. La Grecia normalizada, la Grecia domesticada, va a aplicar ahora, democráticamente legitimado, el programa dictado por los enemigos del pueblo griego.

lunes, 24 de agosto de 2015

Otras visiones, otras lecturas."Alexis Tsipras: el transformismo como instrumento para derrotar al sujeto popular"

 
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Manolo Monereo
     Ellos, los que mandan, nunca se equivocan. Aciertan casi siempre. Su especialidad es cooptar, integrar, domar a los rebeldes para asegurar que el poder de los que mandan de verdad y no se presentan a las elecciones se perpetúe y se reproduzca. El transformismo es eso: instrumento para ampliar la clase política dominante con los rebeldes, con los revolucionarios, asumiendo algunas de sus reivindicaciones a cambio de neutralizar y dividir a las clases subalternas.
    La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no solo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación.
     Con Tsipras no ha sido fácil. Era un reformista sincero y, además, un europeísta convencido, de los que pensaban que se podrían conseguir concesiones de los socios europeos; que a estos se les podría convencer de que las políticas de austeridad no solo eran injustas sino profundamente ineficaces y que para poder pagar la deuda se deberían incentivar un conjunto de políticas diferentes que relanzaran la economía, que solucionaran la catástrofe humanitaria que vivía el país y que hicieran compatible la soberanía popular con la pertenencia a la UE. Varoufakis ha sido la cara y los ojos de esta estrategia negociadora que él, en algún momento, ha definido comokantiana, es decir, basada en la razón y en la búsqueda del interés común.

domingo, 23 de agosto de 2015

Programa,programa programa


Juan Rivera
Colectivo Prometeo/ FCSM
       Desde hace semanas estamos recibiendo una cascada de llamadas telefónicas, invitaciones a encuentros personales informales, enlaces de artículos... La mayoría de las propuestas vienen de entornos o compañer@s muy querid@s. Si tuviésemos que señalar las palabras más repetidas, arrasan “confluencia”y “unidad popular” . Las acompaña el interés por conocer la opinión del FCSM.
      Prueban lo abierto que está el debate las reflexiones sobre el tema de nuestros compañeros Juan Balsera (Una visión de la Unidad Popular,Las bases de la Unidad Popular)y Rafael Juan (Lo que debería ser la Unidad Popular) publicadas recientemente en el blog del Colectivo Prometeo, las declaraciones del portavoz del FCSM, Héctor Illueca recogidas por la prensa (Movimientos sociales se organizan para articular una Unidad Popular más allá de las elecciones) o la idea de la Convocatoria Social lanzada por el Frente Cívico el pasado julio a distintos colectivos sociales en la reunión de San Lorenzo del Escorial que actualmente está en la fase de recogida de propuestas unitarias.
       El denominador común del magma que se está cociendo es el sempiterno y leninista “¿Qué hacer?” Expresa la inquietud -compartida- ante el panorama que se dibujará de aquí a diciembre. También la preocupación de much@s compañer@s que hacen la lectura política de estar ante una oportunidad única que si se malogra volverá a llevarnos de la nada a la más absoluta de las miserias. En las urgencias es imposible abstraerse y aún más difícil enfocar la situación buscando distancia.
     Las dudas nos rozan a tod@s .Desearíamos tener abierto el “manual de certezas” por la página correcta pero el tiempo es de análisis -con el riesgo de que resulte erróneo-, no de varitas mágicas o de mantras a los que asirnos para repetirlos como papagayos.
    Estas líneas van en esa dirección, la de poner sobre la mesa ideas por si ayudan a desbrozar algo el paisaje al que nos enfrentamos, pero desde el convencimiento que aunque sería un logro extraordinario articular una amplia alianza en las elecciones generales – dejemos en un segundo plano la denominación de la misma – ésta no serviría de nada si no va acompañada de una base sólida,un programa de mínimos contundente, listo para ser aplicado tras la victoria y de una gran movilización social que a la vez empuje y obligue a no olvidar los compromisos adquiridos.

lunes, 27 de julio de 2015

Otras visiones, otras lecturas.Yanis Varoufakis; ¿ Por qué he votado primero NO y después SI?

Fuente: Sinpermiso



 

Yanis Varoufakis
 
     Me decidí a participar en política por una razón: para apoyar a Alexis Tsipras en su lucha contra la servidumbre de la deuda. Por su parte, Alexis Tsipras me honró al reclutarme por una razón: una comprensión particular de la crisis basada en el rechazo del dogma de Papakonstantinos; a saber, la idea de que, si hay que elegir entre una quiebra anárquica y unos préstamos tóxicos, estos últimos son siempre preferibles.

     Es un dogma que rechacé porque es una amenaza permanente, que ayuda a aplicar políticas que garantizan la quiebra permanente y, finalmente, conducen a la servidumbre de la deuda. La noche del miércoles, se me pidió en el Parlamento que eligiese entre (a) la defensa de dicho dogma votando a favor del documento que nuestros "socios" habían impuesto a Alexis Tsipras en la Cumbre del Euro por medios golpistas y una agresión inimaginable, o (b ) decir "no" a mi Primer Ministro.


     El primer ministro nos preguntó: "¿es el chantaje real o un farol?", planteando el dilema horrible que todos teníamos en nuestras conciencias – la suya también. Claramente, el chantaje era real. Esa "realidad" me golpeó por primera vez cuando el 30 de enero J.Dissjenbloem me visitó en mi oficina para presentar el dilema "memorándum o bancos cerrados". Sabíamos desde el principio hasta qué punto serían despiadados los prestamistas. Y sin embargo, decidimos hacer lo que nos seguíamos repitiendo unos a otros durante las largas noches y días en la sede del gobierno: "Vamos a hacer todo lo posible para conseguir un acuerdo viable financieramente. Llegaremos a acuerdos, pero no nos dejaremos chantajear. Solo cederemos lo imprescindible para asegurar un acuerdo dentro de la Eurozona. Sin embargo, si somos derrotados por las políticas catastróficas del memorándum, dimitiremos y cederemos el poder a aquellos que creen en tales medidas; que sean ellos los que las apliquen: nosotros volveremos a las calles".

viernes, 17 de julio de 2015

El problema de Europa: Alemania ha vuelto

 
Imagen: Miembros de la Troika aplicando sus directrices a Grecia


Artículo: Fuente Cuartopoder

Manolo Monereo y Héctor Illueca *

     Fiódor Dostoievski es uno de los escritores que mejor ha retratado los aspectos más oscuros de la condición humana. En un pasaje memorable de Los hermanos Karamazov, cuenta la historia de un rico propietario que vivía retirado en su hacienda, asistido por sus criados y entregado a sus aficiones, entre las que se hallaba la caza. Un buen día, el hijo de uno de sus siervos, un niño que no tenía más de ocho años, lanzó una piedra a su perro de caza favorito, hiriéndole en una pata y provocando la ira del amo. Con el fin de castigarlo, congregó a la servidumbre en un descampado y encargó a los perreros que dispusieran la jauría para una jornada de caza. A continuación, hizo traer al niño y ordenó que lo desnudaran delante de todos. Aterrorizado por la situación, el niño echó a correr por el descampado y el viejo lanzó en su persecución a los perros, que en pocos minutos despedazaron al muchachito ante la mirada horrorizada de su madre, obligada a contemplar la escena. El castigo ha sido siempre un instrumento para disciplinar e infundir temor a los oprimidos. El desenlace de la crisis griega demuestra que continúa siéndolo.
    El reparto de papeles encaja perfectamente en el molde narrativo trazado por Dostoievski: Grecia aparece como una víctima que ha sido sacrificada para dar ejemplo a los países de la periferia. Su delito, haber desafiado las políticas de austeridad impuestas por la Unión Europea en las elecciones del 25 de enero y, más recientemente, en el referéndum del 5 de julio, con el apoyo de movilizaciones masivas y una creciente solidaridad internacional. El castigo, un draconiano plan de ajuste que entierra la voluntad popular bajo una nueva oleada de privatizaciones, subidas de impuestos, reformas laborales y recortes en las pensiones públicas, a cambio de asistencia financiera para atender vencimientos de deuda y recapitalizar el sector bancario. Por supuesto, Alemania es la dueña de la hacienda, a la que todos obedecen y sirven fielmente como vasallos. Los pueblos del sur de Europa contemplan estupefactos la insensata humillación de Grecia, evocando el atemorizado rostro de los siervos que aparecen en el relato de Dostoievski.

domingo, 5 de julio de 2015

¡OXI, OXI, OXI!

Pese a los miedos inducidos
pese a las manipulaciones de los poderosos
pese a la Troika, Merkel y Rajoy....
Va a ser que OXI
¡Gracias Grecia por la lección de Dignidad!
NO a la Troika. Sí a la Dignidad de un pueblo libre

sábado, 4 de julio de 2015

La destrucción de la democracia en Europa

 
Héctor Illueca BallesterDoctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social
Mesa Estatal FCSM
    El 27 de junio de 2015 pasará a la historia por los insólitos acontecimientos que se produjeron en la reunión del Eurogrupo, convocada para decidir sobre la prórroga del rescate griego, que expiraba el 30 de junio. Conocemos los detalles a través de Yanis Varoufakis, que ha filtrado a la prensa el desarrollo del cónclave. Según ha trascendido, el Ministro de Finanzas de Grecia expuso a sus colegas las fundadas razones que avalan la convocatoria de un referéndum para que los griegos se pronuncien sobre la propuesta de la troika, que supedita la continuidad de la ayuda financiera a la adopción de nuevos recortes, especialmente en materia de pensiones, y no ofrece solución al acuciante problema de la deuda. La iniciativa griega fue recibida con una mezcla de desdén e indignación, y acabó provocando la expulsión de Grecia del Eurogrupo, un hecho de una gravedad extrema. En plena discusión, alguien espetó a Varoufakis una pregunta directa: “¿Cómo puede usted esperar que la gente común entienda asuntos de tal complejidad?” Pocas veces se ha expresado tan claramente la pulsión autoritaria y demofóbica que late en el interior de la Europa neoliberal.

lunes, 29 de junio de 2015

Eduardo Garzón: ¿Qué está pasando con Grecia?


Ya varios meses antes de que Syriza llegase al gobierno muchos ciudadanos griegos comenzaron a acudir a sus bancos a retirar parte de sus ahorros debido al miedo que los grandes medios de comunicación generaban a tenor de la posible victoria electoral de la izquierda radical. En realidad en Grecia no había cambiado nada, pero sólo el hecho de esos temores creados y difundidos por los grandes intereses económicos y mediáticos nacionales e internacionales (contrarios a Syriza) estaba provocando que los bancos griegos se quedasen sin dinero porque demasiada gente estaba llevándose sus ahorros a sus casas o a otros bancos extranjeros. Frente a ello, el Banco Central Europeo (BCE) activó un mecanismo de emergencia para que todos los bancos griegos pudieran disponer de tantos euros en efectivo como fuese necesario.

Tras la victoria de Syriza, la élite económica y mediática alimentó el miedo todavía más, y la cantidad de ahorros retirados de los bancos griegos fue en aumento. Para evitar que se secasen, el BCE continuó permitiendo que los bancos pudieran acceder a tantos euros como necesitasen. Así, desde finales de 2014, el BCE ha estado suministrando euros a todas las entidades bancarias griegas para cubrir las necesidades de sus clientes. Y lo ha estado haciendo sin descanso… hasta el día de hoy, lunes 29 de junio.

Tras el anuncio del primer ministro griego de convocar un referéndum el 5 de julio para que sea el pueblo el que decida si aplicar o no las medidas de austeridad que les impone la Troika, el BCE ha cambiado de estrategia y ha cerrado el grifo que permitía a los bancos griegos operar. En consecuencia, los bancos no van a tener suficiente dinero en efectivo para atender a todas las retiradas de ahorros que se produzcan. Para evitar que algunas personas saquen todo sus ahorros y otras personas no puedan sacar nada, el gobierno griego ha establecido un control de capitales, de forma que durante una semana los ciudadanos griegos no puedan sacar más de 60 euros en efectivo al día. Así se asegura que todo el mundo pueda sacar al menos algo de dinero. Ahora bien, se pueden realizar pagos sin límites utilizando tarjetas de crédito y también a través de internet, siempre que las compras y transferencias sean internas y el dinero no salga del país.

El gobierno griego le ha pedido al BCE que mantenga abierto el grifo de dinero a los bancos al menos hasta el día del referéndum, para que los ciudadanos puedan votar libremente en democracia y no chantajeados por el miedo, pero la respuesta ha sido negativa. No hace falta ser muy perspicaz para entender de que esta nueva maniobra del BCE pretende presionar (aún más) a la ciudadanía griega, de forma que finalmente se acepte el acuerdo en el que se recogen las medidas de austeridad. Se puede considerar un chantaje en toda regla, y de los más salvajes.

domingo, 28 de junio de 2015

"Ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana". Texto íntegro del discurso de Alexis Tsipras al Parlamento Griego el 26-6-15

Queridos compatriotas griegos.
Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país.
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones.
Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza.
Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego.
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea.
Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales.
Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas.
Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego.
Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo.
Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea.
Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego.
Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime.