Antonio Pintor
Colectivo Prometeo
Córdoba Laica
Por primera vez y sin que sirva de precedente saldré en
“defensa” del Sr. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, ante las múltiples
críticas de que ha sido objeto en prensa en los últimos días. Algunas
realizadas por amigos y compañeros a los que admiro y respeto. No lo hago porque
comparta su opinión sobre la Ley de Identidad y de Expresión de Género e
Igualdad Social aprobada en la Comunidad de Madrid a la que ha calificado de
“bomba atómica para la iglesia”, pues mi pensamiento, principios y valores
están en las antípodas de las que este Sr. y la institución que preside,
Iglesia Católica, predican y practican.
Mi “defensa” surge porque este Sr. dice lo que debe decir siendo
coherente con los dictados de la organización a la que pertenece. Motivo por el
que cuenta con el apoyo de las Cofradías, sacerdotes y feligreses, como componentes de
la misma. No me parece correcto atacar al mensajero cuando el mensaje no es de
nuestro agrado, hay que ir a los orígenes del mismo, no quedarnos en la
superficie sino buscar la raíz del problema. No se trata de que las
declaraciones del obispo sean improcedentes en los tiempos actuales, que lo
son, pero no porque se le hayan ocurrido a este Sr. sino porque se apoyan en un
sistema de creencias que aunque, es compartido por millones de personas, en la
mayoría de los casos viven ajenas a las muchas barbaridades en las que se
sustenta, e ignoran el papel que representa en la perpetuación de los
conflictos humanos. Todo ello facilitado por haber acomodado la fe religiosa a
la cotidianidad social sin entrar en ningún tipo de análisis de las mismas.
Mecanismo que recuerda aspectos del trastorno psicopatológico del delirio.
