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jueves, 16 de julio de 2026

Una Propuesta




Manolo Monereo 
Colectivo Prometeo

La izquierda ha decidido unir su suerte a la Pedro Sánchez. Señal de los tiempos; lo que pueda ser la izquierda ya lo deciden y lo definen las derechas. Este gobierno sería de izquierda radical y su presidente un oportunista capaz de poner en peligro la democracia del gobierno del Reino de España.
La polarización que nos gobierna deja poco espacio para la política real, para el programa y el debate de ideas y proyectos, coloniza el espacio público e impone una agenda con las cartas marcadas por los grandes poderes. A Sánchez siempre le vino bien; su fuerza, en gran medida, está relacionada con el miedo de una parte, significativa de la ciudadanía ante la probable victoria electoral de las derechas unificadas de Vox/PP. Razones tienen.

El margen de maniobra del gobierno es cada vez más escaso, las estrategias judiciales lo persiguen y la táctica de resistir cueste lo que cueste, se va agotando. La clave es determinar el momento oportuno para convocar elecciones: o el primer trimestre o el segundo del 2027. Lo astros son escrutados con mucho detenimiento y los zahories electorales andan interpretando datos y vislumbrando escenarios, Pedro Sánchez decidirá ¿Qué hace lo que antes se llamaba izquierda alternativa? Contarse, preparar listas, mirar a los cielos y esperar, sobre todo esperar, un milagro, a ser posible personalizado, que le permita obtener votos y escaños para seguir en política con alguna influencia institucional ¿Qué hace el PSOE? Calcular, con la información disponible que da Tezanos, si merece la pena esperar que su izquierda se una (están en juego algo más de una docena de escaños) o considerar llegado el momento para reclamar el voto útil y concentrarlo en el partido del gobierno. En medio, como siempre, todo tipo de sugerencias: posibles listas conjuntas para el Senado, retirada de determinadas circunscripciones para el Congreso o ir en las candidaturas del PSOE.

viernes, 10 de julio de 2026

La OTAN 3.0: adiós a la autonomía estratégica de la UE






Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

Fue una reunión de mercaderes en busca beneficios extraordinarios. La reunión de la OTAN en Ankara ha sido, sobre todo, una señal para que los empresarios, los grandes fondos de inversión y de pensiones, los fondos soberanos, los funcionarios estatales y militares de diversas especialidades entiendan, tomen conciencia de que hay un negocio garantizado por los Estados que prometen grandes retornos y que, por momentos, no tiene límites. Se trata de reconstruir potentes dispositivos tecno-industriales, complejos científico-militares para una guerra que tiene plazo fijo: 2029/2030. Negocio seguro, en expansión y con una demanda creciente. Eso solo lo puede ofrecer, como siempre, el maldito y corrupto poder político: abundante financiación pública para grandes beneficios privados.

miércoles, 24 de junio de 2026

Barcelona, jueves 25: La Guerra:¿el futuro de Europa?

 
Mañana jueves 25 nuestro querido amigo y compañero del Colectivo Prometeo, Manolo Monereo, junto con Rafael Poch, desarrollará el interesante análisis "La Guerra: ¿el futuro de Europa?".

Si te pilla por Barcelona, no te pierdas la convocatoria. 

lunes, 15 de junio de 2026

El PSOE empapelado



Manolo Monereo 
Colectivo Prometeo

Hace muchos años, leí un excelente libro de Carmen Martin Gaite titulado “El proceso de Macanaz: historia de un empapelamiento”. La gran escritora analizaba con mucha precisión y un gran acopio de datos el largo juicio de la Inquisición contra un destacado reformador ilustrado de nombre Melchor Rafael de Macanaz. Me quedé para siempre con el término. Como es conocido, empapelamiento hace referencia, entre otras acepciones, a un proceso judicial largo, complejo, tortuoso y con elevados costes para quien lo sufre.
El PSOE, desde hace meses, de forma acelerada y concentrada en el tiempo, está siendo empapelado sistemáticamente con variados procedimientos abiertos que incriminan a familiares del presidente del gobierno Pedro Sánchez, a destacados dirigentes y militantes de la organización y, recientemente, al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Lo de Leire Diaz casi no merecería demasiados comentarios ya que estamos ante un tipo de actividad más cercana a la de Mortadelo y Filemón del insuperable Ibáñez que la del Sam Spade del maestro Dashiell Hammett. Como diría el castizo: con estos amigos, mejor enemigos jurados.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Zapatero encadenado: los que mandan no olvidan ni perdonan






Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

No me sorprendió demasiado la imputación de Zapatero, sí el motivo y, sobre todo, la “construcción” de una estructura penal que lo situaba al frente de una trama criminal. El secuestro del presidente Maduro y la creciente sintonía de la nueva presidenta con la Administración norteamericana invitaban a pensar que algo sustancial estaba cambiando en las estructuras del poder venezolano.
La entrega de Alex Saab era una señal clara de que las autoridades de los EE. UU querían ajustar cuentas a todos aquellos que de una u otra forma habían trabajada para el chavismo en la difícil tarea de eludir las sanciones y esquivar las múltiples barreras que pretendían ahogar a la economía y la sociedad caribeña.
Dado el protagonismo público de Zapatero y las conocidas diferencias de Sánchez con Trump, no era demasiado aventurado pensar que algo terminaría llegando por ese lado. Las derechas llevan años hablando del tema, denunciando al expresidente por el cobro de mordidas, insinuando siempre la financiación ilegal del PSOE. La reunión en el aeropuerto de Madrid de Delcy  Rodríguez y Ábalos aún colea y ahora volverá con mucha mayor fuerza.

jueves, 23 de abril de 2026

La alianza entre Alemania y Ucrania, núcleo del Ejército Europeo








Manolo Monereo
Colectivo Prometeo


A Miguel Candel

No es fácil pensar estratégicamente en un mundo plagado de conflictos. La clave: atisbar las tendencias de fondo. La reacción contra el eje Netanyahu-Trump es tan comprensible que no siempre somos capaces de entender que la política que efectivamente realizan tiene referentes claros, nítidos, en prácticas políticas arraigadas norteamericanas y que la llegada de una nueva administración demócrata no implicaría cambios sustanciales, entre otros muchos factores, porque los poderosos lobbies israelitas seguirán conservando su poder de veto en la política de un país que lucha desesperadamente por no perder su hegemonía. Se trata del poder global y de cómo mantenerlo. En esto hay pocas diferencias entre las clases dirigentes de los EE.UU.

Los frentes político-militares, las líneas de fractura del Viejo Orden están en procesos complejos de cambio, de transformaciones que de una u otra forma tienden a converger en un enfrentamiento general. Un lugar central sigue siendo Ucrania y el enfrentamiento que ―por intermediación y activo compromiso del gobierno de Zelenski― mantienen la OTAN y Rusia. Siempre retengo en mi retina y reproduce mi mente un mapa de un libro de Brzezinski (El gran tablero mundial. Página 92. Paidós 1998) donde se ve Europa y en su centro, en forma de montera, cuatro países unidos.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vídeo: El Futuro de la Izquierda


Organizado por El Viejo Topo, ayer martes 17 de marzo, nuestro querido compañero del Colectivo Prometeo Manolo Monereo y nuestro querido amigo Héctor Illueca debatieron sobre " El futuro de la Izquierda".
En estos momentos se hacen indispensables los análisis lúcidos y las propuestas de acción, por ello resulta más que interesante  fomentar intercambios de ideas como el que nos ocupa.
Te dejamos el vídeo del encuentro 

lunes, 2 de febrero de 2026

La UE hacia su (auto)destrucción





Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

A la memoria de Juan Aguilera Galera, amigo y camarada de sueños y esperanzas

“Si Rusia es derrotada en Ucrania, la subyugación europea a los estadounidenses durará un siglo. Si, como creo, Estados Unidos es derrotado, la OTAN se desintegrará y Europa quedará libre”
Emmanuel Todd, octubre de 2025



Introducción. Las crisis siempre revelan lo que la normalidad oculta

La excepción no confirma la regla, la cambia. El riesgo que se corre es que los actores políticos básicos acaben repitiendo viejas fórmulas, conceptos que poco o nada dicen y que, como zombis, parasitan la academia, la esfera pública y siguen colonizando nuestro imaginario social, sobre todo de las élites, al servicio del poder. Ideas como democracia, fascismo, autocracia, derechos humanos, derecha/izquierda pierden su conexión con la realidad social y se convierten en obstáculos para nombrar lo que pasa y actuar, sobre todo actuar, conscientemente ante una realidad en mutación. Por eso, el discurso disciplinario se hace cada día más fuerte y la exclusión del discrepante se practica con tal fiereza que no deja espacio a la crítica. La esfera pública se estrecha y lo políticamente correcto se impone sin rubor, abiertamente.

La dramática situación del genocidio del pueblo palestino emerge con Gaza como cuestión humanitaria, desde la lógica de los derechos y el respeto al ordenamiento internacional. Es mucho más que eso. Pedro Sánchez ha encontrado un espacio que le permite sintonizar con una opinión pública cada vez más movilizada, arrinconar al PP y oponerse abiertamente a VOX. En este tema, el secretario del PSOE ha sido coherente: lleva meses defendiendo el reconocimiento del Estado palestino como tema central de su política internacional, perfectamente compatible, insisto, con su apoyo a la política de rearme impulsada por la señora Von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) y por señor Rute (secretario de la OTAN) y, nunca se debe olvidar, al servicio de la estrategia político-militar de los EE. UU.

Lo fundamental, ¿realmente esta es la propuesta que ayuda a resolver el problema de la masacre diaria de un pueblo? A mi juicio, se trata de una respuesta débil, simbólica, que no afronta el problema real. La clave es poner fin al asesinato diario de hombres, mujeres, niños, personal sanitario, periodistas. Reconocer un Estado palestino con una Cisjordania casi ocupada por colonos armados y protegidos por los militares judíos; con una Gaza militarmente sometida y con una población en vías de exterminio, es un brindis al sol y someterse a los que mandan, es decir, Netanyahu y Trump. ¿Reconocer a un Estado sin territorio? ¿Se lo devolverán los cascos azules de la ONU? Es la historia de Sánchez: posar, amagar, recomponer la figura y nunca enfrentarse al poder.

martes, 30 de septiembre de 2025

La Guerra, la de verdad, más cerca





Manolo Monereo
Colectivo Prometeo 

En estos días han aparecido dos artículos que obligan a reflexionar y, sobre todo, a prepararse para lo que viene, para lo que se nos viene y que no somos capaces de afrontar, ni siquiera verbalizar.

El primero, escrito por un economista solvente: Juan Torres (“El oro destrona a los bonos de Estados Unidos”, Rebelión 27/09/2025); el segundo, por un historiador especializado en relaciones internacionales y con una larga experiencia como corresponsal: Rafael Poch (“La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciadaCTXT ,25/9/2025) Ambos trabajos hay que entenderlos, eso pienso yo, como avisos de un incendio que ya comenzó y que puede terminar por consumirnos a todo. Como casi siempre el supuesto catastrofismo está en la realidad.


Juan Torres parte de un dato especialmente significativo: los bancos centrales están comprando masivamente oro, hasta el punto que pronto ―si no lo han hecho ya, ojo― superarán a los bonos del tesoro norteamericanos en sus balances. Se trata de una señal significativa de los cambios económicos y de poder que se están produciendo en nuestro mundo. ¿Razones?

jueves, 28 de agosto de 2025

Los dilemas de Donald Trump: Entre la amenaza del repliegue y la posibilidad de la escalada



Fuente: Nortes

Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

Aparentemente, del Presidente norteamericano depende la próxima decisión estratégica y sus consecuencias. Haga lo que haga tendrá costes; algunos pueden ser muy graves y lo fundamental es que delimitará la fase. La partida está ya muy definida. El núcleo duro de la Unión Europea (Alemania, Francia y el Reino Unido desde fuera) está dispuesto a aceptar todas las exigencias de Trump (incluida las más humillantes) siempre que continúe la guerra y, claro está, seguir escalando. El supuesto básico es que los rusos no se atreverán a usar armas nucleares; se les puede, si no ganar, sí al menos, conseguir una paz asumible, vendible. En esto tampoco hay que equivocarse, debe ser un acuerdo que no se puede interpretarse como una derrota de la OTAN y de la UE. Zelenski no tiene autonomía y sus márgenes de maniobra se estrechan dramáticamente. La guerra en sus actuales dimensiones, repito, en sus actuales dimensiones, la tiene perdida. El frente está al borde del derrumbe y la retaguardia, incluidos los sectores más duros de la extrema derecha, están cansados y con una moral muy debilitada. Su fuerza es la alianza (la coalición de los “necesitados” de Trump) con Von der Leyen, Merz, Macron y Stamer.

El papel de Rusia es más complejo. Putin se sabe fuerte. Está ganando en el frente político-militar, las sanciones no han debilitado la estructura económico-productiva de Rusia; más bien al contrario, ha reforzado el papel dirigente y estratégico del Estado, reduciendo el peso de los sectores oligárquicos y propiciando una reindustrialización del país al servicio de su autonomía estratégica. Su liderazgo se ha fortalecido mucho en estos años. Si algo caracteriza al Presidente ruso es su prudencia y no dejarse llevar por las buenas noticias. Tarda en decidir e intenta, previamente, sopesar todas las variables desde una información meticulosa y detallada. ¿Cómo interpreta a Trump? No es fácil saberlo. Mi hipótesis es que lo piensa como el reflejo de bloque de fuerzas contradictorio, en pugna constante y en conflicto con, lo diremos así, el “Estado profundo” norteamericano. Putin cree que hay posibilidades de un acuerdo con él, más allá de Ucrania y, hasta cierto punto, de esta Europa que representa la UE. Dicho esto, hay que matizar inmediatamente: la posibilidad de un pacto en estas condiciones nunca estará garantizado del todo y siempre será reversible. No es personal, no es Trump, es una superpotencia en crisis y sus (contradictorias) dinámicas.

domingo, 17 de agosto de 2025

Después del acuerdo Trump/Von der Leyen: El coste de la protección es una expropiación de grandes proporciones





Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

Trump sabe que la guerra en Ucrania está perdida y su frente político-militar, al borde del colapso. La Unión Europea, empezando por Alemania, se oponen radicalmente a un acuerdo que, de una u otra forma, implique una victoria para Rusia.

Asombra que asombre. Hay una rara y singularísima unanimidad, se trata un pésimo acuerdo entre los Estados Unidos y la Unión Europea.
Algunos, heroicos ellos, hablan de rendición, de humillación, de traición. Hasta José Borrell lo critica ásperamente; se demuestra, una vez más, que no hay mejor remedio para recobrar lucidez que dejar el gobierno y un cargo tan gratificante como el de Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y de Seguridad. 
Por cierto, siempre me pareció significativo que la diplomacia de la UE llevara incorporada la seguridad y la defensa, eso que antes se llamaba ministerio de la guerra. Borrell, se puede decir sin exageración, lo ejerció con coherencia hasta el final: una diplomacia para la militarización y la guerra.

Lo que más me impresiona es la desazón, la decepción, las lágrimas de aquellos que han defendido, contra toda evidencia, la irreversible marcha de esta Unión Europea hacia un Estado Federal capaz de convertirse en un sujeto geopolítico determinante; sí, determinante, en un mundo que cambia radicalmente. Más Europa y menos Estados nacionales fue su consigna favorita. La última formulación resulta ahora enternecedora: autonomía estratégica europea. Ni más ni menos.

domingo, 20 de julio de 2025

Después de Sánchez,¿qué?



Manolo Monereo 
Colectivo Prometeo 


Parece que la mayoría de gobierno y aquellos que lo apoyan se han tranquilizado; Pedro Sánchez, cada vez más demacrado, resiste y no habrá elecciones. Tezanos sabe su oficio: ir a las urnas ahora es dar el gobierno a las derechas unificadas. Todo menos eso, se repite una y otra vez. La pregunta hay que hacerla: ¿hay un plan alternativo para revertir la situación? ¿Resistir por resistir? ¿El tiempo todo lo cura? No sabemos las dimensiones de la corrupción y hasta qué punto el PSOE está implicado; también desconocemos si algunos de los procesados “colaborará” con la fiscalía y delatará a posibles cómplices. Todo está muy abierto. Feijóo actúa con fiereza, mordiendo a una presa que cree, ¡por fin!, abatible. Abascal a lo suyo: apostando al medio plazo y, sobre todo, intentando crear un espacio político propio autónomo de la “derechita cobarde”. Hay una pequeña luz en el túnel: el ínclito Montoro ha sido procesado. Resistencia ante unos telediarios cada vez más adversos.

Pensar al ritmo de los medios, dejarse mover por un día a día cada vez volátil, no tener criterios claros para la fase política que vivimos es ir derechos a la derrota. No hay estrategia y se va por detrás de los acontecimientos, que, a su vez, los gobiernan los juzgados. Esto ya lo conocimos con el PSOE y con el PP. Tiempo, ¿para qué? El escenario europeo e internacional no invita al optimismo. La palabra clave es militarización de la política y de la sociedad, rearme general, incremento de la deuda pública y cuestionamiento a fondo de lo que va quedando del Estado Social. Putin como enemigo está funcionando bien, hasta muy bien; las élites dirigentes siguen pensando que es una buena cobertura para legitimar una mayor centralización del poder en una Unión Europea dirigida políticamente por la OTAN, reconvertir el viejo aparato productivo del núcleo central dominado por Alemania y, sobre todo, alinearse más que nunca con unos EEUU que exigen apremiantemente el pago inmediato del coste de su protección pasada, presente y futura. Nada es gratis.

lunes, 23 de junio de 2025

El Estado de Israel y la defensa del orden internacional basado en normas




Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

Para Augusto Zamora R.

Se veía venir. Donald Trump ha decidido intervenir militarmente contra Irán para destruir su programa nuclear. No parece haberlo conseguido del todo, pero la escalada del conflicto se ha agravado y amenaza con generalizarlo más allá ―mucho más allá― de la zona. El “pacificador” cuando se mire a su espejo verá reflejado en él a Bush padre, Bush hijo, a Clinton y Hillary, a Obama y a él, sí, a él, al fracasado presidente que no logró cambiar nada y fue derrotado. Es la venganza de Biden: el “Estado profundo” no puede ser cambiado e Israel es una prioridad estratégica. La guerra civil larvada que vive EEUU se agravará y el planeta se acerca aún más a una tercera guerra mundial que se anuncia en cada conflicto, en cada movimiento de una partida estratégica que tiende a acotar los márgenes para maniobrar. Sigue asombrado en estas condiciones dramáticas, la doble vara de medir, el descaro de los operadores mediáticos en su defensa de Netanyahu y, sobre todo, la huida de la realidad de las clases dirigentes que (des) gobiernan la Unión Europea y a todos y cada uno de los gobiernos que la componen.

miércoles, 18 de junio de 2025

Otras visiones, otras lecturas: Salvar a Europa de la Unión Europea




Héctor Illueca/Doctor en Derecho y profesor de la Universitat de València

Augusto Zamora R./Profesor de Derecho Internacional Público

Antonio Fernández /Escritor e historiador

Manolo Monereo/Analista político. Miembro del Colectivo Prometeo


Lo que parecía impensable hace sólo unos años, ahora es una realidad tangible: Europa ha entrado en una nueva fase de rearme. En términos presupuestarios, el salto es colosal y no tiene precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Los planes de la UE contemplan una movilización de hasta 800.000 millones de euros en el corto y medio plazo, mientras que el Gobierno de España ha anunciado su intención de elevar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB en 2025, lo que implica una asignación adicional de 10.471 millones de euros al ámbito militar. Aún más significativa resulta la declaración realizada el pasado 16 de mayo por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que afirmó que España alcanzará, “sin duda”, un gasto en defensa del 5% del PIB en los próximos años. Si se cumple este objetivo, España dedicaría aproximadamente 80.000 millones de euros anuales a ámbitos relacionados con la defensa y la seguridad.

lunes, 16 de junio de 2025

Cambio de régimen: una nueva restauración


W. Turner: El Naufragio
                                
Manolo Monereo
Colectivo Prometeo


Para Alfonso Ortí

Me abruma la desazón, el desconsuelo y el pesimismo que se abate sobre las gentes que se proclaman de izquierdas. Motivos hay, sin duda. Hace unos días, un destacado escribidor del mundo de Vox lo decía claro: la crisis del equipo de Sánchez servirá para librarnos del PSOE, de la izquierda comunista-podemita y de una parte mayoritaria de los periodistas del régimen. Caza mayor sin duda. Lo han conseguido; se ha cerrado el circulo sobre el Secretario General socialista y jefe del Gobierno de España. Salidas pocas y todas malas. Hay que escoger, hay que decidir.

Centrarse en Koldo, Santos Cerdán, en Ábalos y Cía. ayudará entender lo que pasa, pero no nos darán las claves de lo que realmente se mueve en los centros de poder europeos y españoles. La corrupción en el aparato socialista es un hecho desencadenante, un punto de ruptura en un proceso que viene de atrás y que tiene una dinámica propia. Pedro Sánchez ya cumplió su papel, ahora hay que pasar página lo antes posible e iniciar un nuevo tiempo para otra política. Su mayor mérito debe ser reconocido: neutralizar el 15M y centrar a Podemos. Esta tarea no fue fácil y nunca tuvo guion previo. Lo fundamental era reconducir la crisis de régimen y gobernar un proceso que llevaba -es un hábito nacional- a una nueva restauración, teniendo al monarca en su centro y a la Unión Europea como límite y garantía. Tampoco en esto hay que engañarse: el actual Presidente del Gobierno siempre tuvo como referente a los poderes fácticos; para poder reorganizar un sistema político en crisis, el PSOE -el suyo- sería el mejor instrumento; bien mirado, el único. Los resultados están a la vista.

En los próximos días la labor del gobierno y de sus aliados será evaluar el mapa de daños, valorar las filtraciones que inevitablemente conformarán la agenda política y decidir qué se hace con la legislatura. Ahora se entienden mejor los cinco días de reflexión de Sánchez en abril del 24. Fue consciente de que iban a por él, que la caza comenzaba; que venía de los que mandaban y no se presentaban a las elecciones, él los conocía de primera mano; que todas las cloacas se aprestaban a la ofensiva total y que estaba sujeto a una vigilancia férrea e implacable. Pronto veremos cuáles son las verdaderas dimensiones y la hondura de la corrupción y, con un poco de suerte, los corruptores.

martes, 27 de mayo de 2025

¿Quo Vadis, Europa?

 


Nuestro compañero del Colectivo PrometeoManolo Monereo,  es uno de los intervinientes en la interesante charla " Quo vadis, Europa? organizada por El Viejo Topo. 

sábado, 19 de abril de 2025

La guerra civil del Occidente colectivo






Manolo Monereo
Colectivo Prometeo 


La occidentalización del mundo, la otra cara de la globalización neoliberal, ha fracasado. Tanto más traumático será el declive histórico de Occidente cuanto más se nieguen sus líderes a reconocer la inevitabilidad del futuro mundo multipolar.

El poder es esencialmente jerárquico y conflictivo, y su disputa implica una competencia permanente por más poder y por la conquista y control monopolístico de las condiciones más favorables para la expansión de ese poder”

José Luis Fiori, 2024

Los hechos en sí poco dicen si no se tiene un marco teórico que los interpreten y les den sentido. Esto es así siempre; ahora mucho más. ¿Por qué? Porque la historia real evoluciona a saltos, con quiebres, con rupturas. Hay periodos de normalidad, es decir, de sucesión de acontecimientos en un espacio-tiempo homogéneo, estandarizado, previsible. Hay también periodos de fracturas, de discontinuidades radicales.

Su característica básica: la excepción se convierte en “normalidad” y el tiempo se acelera. Cada mañana desayunamos con algo nuevo, los acontecimientos se suceden vertiginosamente; nos asombran, nos inquietan, no lo entendemos. Atisbamos el peligro y nos quedamos sin referentes. Los actores estatales, los grandes operadores financieros y empresariales, los formadores de opinión suelen interpretar estas fases históricas como periodos de caos, de desorden, de incertidumbre. Son épocas de crisis y se viven como tales.

La cita de Gramsci parece obligada, por mucho que le pese a Adam Tooze: “La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se dan los más diversos fenómenos morbosos”. Ahora bien, hay que tener cuidado. El viejo sardo la formula relacionándola con “la crisis de autoridad”, cuando “la clase dominante ha perdido el consenso, esto es, si ya no es “dirigente” sino solo “dominante”, detentadora de pura fuerza de coerción, esto significa simplemente que las grandes masas se han separado de las ideologías tradicionales, ya no creen en lo que creían antes, etc.”. Después, solo después, viene la cita tan repetida en estos días, que, es bueno recordarlo, se relaciona inmediatamente con la “cuestión de los jóvenes”. Yo la voy a emplear en este sentido más general y en otro más restringido relacionado con la crisis de hegemonía en las relaciones (de poder) internacionales.

Conviene no dejarse confundir desde el principio. No, no es verdad que ahora se esté poniendo fin al orden internacional instaurado después de la Segunda Guerra Mundial. Eso terminó con la desintegración / derrota de la Unión Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia. A lo que ahora se pone fin es al Orden Internacional proclamado e impuesto por los EEUU desde, al menos, 1991. 
Lo que se quiere esconder es que ese orden institucionalizaba una determinada correlación de fuerzas (de dominio y control) bajo hegemonía unipolar norteamericana basada en unas “normas” singulares; definidas, interpretadas y aplicadas por el “soberano” victorioso sobre el “imperio del mal”. El “momento” unipolar implicaba subordinar el Derecho Internacional a los intereses de los EEUU, poner a su servicio las instituciones internacionales y arrogarse el (único) poder para hacer y declarar la guerra.

viernes, 4 de abril de 2025

¡Guerra No!





Antonio Fernández
Héctor Illueca
Manolo Monereo ( Colectivo Prometeo)
Augusto Zamora R.




Desde hace meses se habla en los medios de comunicación de prepararse para la guerra, de aumentar los presupuestos para defensa, de comprar más armamento, de enviar tropas a Ucrania. En las últimas semanas se ha producido una aceleración en los contenidos e intensidad de estos discursos y mensajes en el ámbito de la Unión Europea, a la par con las declaraciones e intervenciones del Presidente de los EEUU y de las personas más representativas de su nuevo Gobierno.

Sin ir más lejos, el “honorable” presidente de la V República Francesa dice que ofrece su paraguas nuclear para proteger a Europa (con misiles un poco anticuados y oxidados, la verdad) y con él, quizá envalentonados por los misiles franceses, los jefes de Gobierno de numerosos países europeos afirman que están dispuestos a enviar tropas a Ucrania.

Siguiendo el ejemplo de sus homólogos (palabra que siempre queda bien), que no iguales, el presidente del Gobierno del Reino de España dice que también se suma a esas iniciativas, imprescindibles para garantizar la seguridad europea. Y, a continuación, todos los representantes del espectro político español, con alguna excepción, se apuntan a lo de la defensa colectiva europea con el fin de no quedarse fuera de tan importante misión pacificadora. Por su parte, el rosario de partidos de la llamada izquierda transversal ha entrado en confusión, no quedando claro si están en contra o a favor de la OTAN, si de entrada sí, y de salida no, si apoyan o no el rearme, el envío de tropas a Ucrania y, en definitiva, la guerra contra Rusia. Con tanto lío y tanta confusión, ganancia de pescadores. Pero ojo, los pobres no somos los pescadores.

martes, 1 de abril de 2025

La guerra civil del Occidente Colectivo



Manolo Monereo
Colectivo Prometeo




La occidentalización del mundo, la otra cara de la globalización neoliberal, ha fracasado. Tanto más traumático será el declive histórico de Occidente cuanto más se nieguen sus líderes a reconocer la inevitabilidad del futuro mundo multipolar.

El poder es esencialmente jerárquico y conflictivo, y su disputa implica una competencia permanente por más poder y por la conquista y control monopolístico de las condiciones más favorables para la expansión de ese poder”

José Luis Fiori, 2024

Los hechos en sí poco dicen si no se tiene un marco teórico que los interpreten y les den sentido. Esto es así siempre; ahora mucho más. ¿Por qué? Porque la historia real evoluciona a saltos, con quiebres, con rupturas. Hay periodos de normalidad, es decir, de sucesión de acontecimientos en un espacio-tiempo homogéneo, estandarizado, previsible. Hay también periodos de fracturas, de discontinuidades radicales.

Su característica básica: la excepción se convierte en “normalidad” y el tiempo se acelera. Cada mañana desayunamos con algo nuevo, los acontecimientos se suceden vertiginosamente; nos asombran, nos inquietan, no lo entendemos. Atisbamos el peligro y nos quedamos sin referentes. Los actores estatales, los grandes operadores financieros y empresariales, los formadores de opinión suelen interpretar estas fases históricas como periodos de caos, de desorden, de incertidumbre. Son épocas de crisis y se viven como tales.

La cita de Gramsci parece obligada, por mucho que le pese a Adam Tooze: “La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se dan los más diversos fenómenos morbosos”. Ahora bien, hay que tener cuidado. El viejo sardo la formula relacionándola con “la crisis de autoridad”, cuando “la clase dominante ha perdido el consenso, esto es, si ya no es “dirigente” sino solo “dominante”, detentadora de pura fuerza de coerción, esto significa simplemente que las grandes masas se han separado de las ideologías tradicionales, ya no creen en lo que creían antes, etc.”. Después, solo después, viene la cita tan repetida en estos días, que, es bueno recordarlo, se relaciona inmediatamente con la “cuestión de los jóvenes”. Yo la voy a emplear en este sentido más general y en otro más restringido relacionado con la crisis de hegemonía en las relaciones (de poder) internacionales.

miércoles, 19 de marzo de 2025

¿Salvará el rearme a la Unión Europea?





Manolo Monereo
Colectivo Prometeo

“La UE se ha convertido en la correa de transmisión de la OTAN, cuando no en la rueda de repuesto, respecto a la totalidad de los asuntos esenciales, empezando por el gasto militar y el suministro de armas”
Marco d’Eramo. 2025

     Es tan viejo como nuestro mundo: buscar un saludable y bien plantado enemigo para unir al pueblo e identificar el enemigo interno. Ambos asuntos están conectados y forman parte de nuestra experiencia histórica. Rusia da la talla como antagonista de lujo. Nuestro imaginario está colonizado por representaciones de un oscuro mal que viene del Este: asiáticos, rusos, soviéticos y, desde hace años, Putin. 
Una Unión Europea en crisis desde que Alemania impuso las políticas de austeridad, agravada -sí, agravada- por el conflicto ucraniano. El enemigo interno fue identificado desde el principio: los que se opusieron a la subordinación de la UE a los intereses estratégicos de los EEUU; los que denunciaron las políticas dirigidas y organizadas por la OTAN para aislar, asediar y presionar al país euroasiático; los que defendieron la necesidad de una salida negociada al conflicto político y militar. Con una rapidez inusitada, se impuso un discurso único que devino en disciplinario, estableciéndose un concurso en los medios para ver quien insultaba más y quien identificaba con mayor precisión a los agentes de Putin.


Con la victoria de Trump todo parece haber cambiado.; sin embargo, hay que tener cuidado con este Presidente -nos lo enseño en su anterior mandato-, la distancia entre lo mucho que dice (y rectifica) y lo que realmente hace puede ser muy grande, a veces enorme. Lo fundamental, no equivocarse en el diagnóstico. De ganar Kamala Harris -dada la dramática situación del frente militar ucraniano- tendría que haber elegido entre la escalada militar o negociar la paz. No había posiciones intermedias. La diferencia sustancial entre Trump y la candidata del Partido Demócrata es que aquel no estaba por la escalada y esta sí. Dicho de otro modo, muchos sabíamos que una de las decisiones cruciales que se dilucidaban en estas elecciones era la continuidad, ampliada y multiplicada, de la guerra en Europa. Los dirigentes y los gobernantes de la UE también lo sabían y por eso apostaron por la señora Harris.