Julio Anguita
Colectivo Prometeo
El profesor Juan Ramón Capella en su libro "Un fin del mundo:Constitución y democracia en el cambio de época", afronta con serenidad y valentía la cuestión de la hipotética, pero necesaria, consulta al pueblo de Cataluña. Sintetizaré su propuesta con algunos comentarios y añadidos míos.
Para Capella la consulta sobre la separación de Cataluña afecta a este territorio pero, además, al resto de España. En consecuencia el ejercicio de la libre determinación debe ser, necesariamente, consensuado. Y por ende, añado, derivado de un pacto político que represente a la mayoría ciudadana de ambas partes. Es decir, como dice el profesor, que una mayoría de ciudadanos constitucionalice ese consenso.
Iniciar este camino conlleva una gran campaña de argumentación política y de debate que, a mi juicio, debe estar presidida por la ausencia de conflictos, altercados y acciones coercitivas ligadas al objeto de la consulta y realizadas por cualquiera de las opciones que se someten a la libre determinación consensuada. Y ello supone, al menos, un período de seis meses. En esta atmósfera de debate ciudadano pacífico y libre, el comienzo del proceso debiera iniciarse desde el Parlament de Catalunya con el objetivo de conseguir una voluntad sostenida de ejercer ese derecho, lo cual impone una mayoría parlamentaria, la convocatoria posterior de elecciones y la ratificación del ejercicio de libre determinación por la cámara resultante de esos nuevos comicios. Si la nueva cámara ratificase la decisión de la anterior, se convocaría el referéndum pertinente.

