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sábado, 13 de julio de 2024

Marchons, marchons

 




José A. Naz Valverde
Colectivo Prometeo

Hace unos días, antes de la segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia, escribía un artículo con el título del comienzo del himno de Francia,"Allons enfants de la patrie"  (vamos hijos de la patria) en alusión al llamamiento a la movilización para frenar el peligro de la ultraderecha. 

Parece que el llamamiento ha sido seguido por una mayoría de la ciudadanía que, en contra de todo los sondeos, ha dado el triunfo al Nuevo frente Popular de la izquierda, relegando a la tercera posición al RN, sobrepasado por el bloque del actual gobierno. Ensemble, el bloque macronista ha obtenido mucho mejor resultado del esperado, por el voto comprometido de muchos votantes de izquierdas por evitar la victoria de la ultraderecha.

 Ganó , en palabras de Melenchon, la patria republicana, inclusiva, la de “liberté, égalité, fraternité”. En los mítines de la noche electoral los lideres de la izquierda ganadora coinciden en que el gobierno tiene que formarlo este bloque y tiene que nombrar al primer ministro. Pero ya antes de celebrarse la votación el día 7, y mucho más en días posteriores desde Macron hasta el actual primer ministro Attal y otras personalidades políticas del centro-derecha repiten que hay que buscar una mayoría “republicana”. Como si no hubiera pasado nada. Como si la gente se hubiera equivocado al votar y se debiera rectificar los resultados de la elección popular. Es decir, que no se lleve a cabo el programa que ha votado la gente y no formen parte del gobierno los diputados y diputadas del partido que más votos ha recibido.

En el fondo, o a las claras, se trata de hacer un cordón sanitario a La Francia Insumisa, al partido que ha conseguido la unidad no sólo del partido socialista, el comunista o el ecologista, junto a otros menores, sino también de sindicatos, colectivos sociales, jóvenes y barrios populares. Aunque sea el que tiene más militancia, más votos o mas diputados. O precisamente por ello.

lunes, 8 de julio de 2024

Los españoles antifascistas saludamos al Nuevo Frente Popular francés




Juan Rivera
Colectivo Prometeo

El título de este pequeño escrito es un guiño a la pancarta que apareció en el campo de concentración de Mauthausen para recibir a la 11ª División Acorazada estadounidense ( "Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras", elaborada por nuestros compatriotas, los luchadores republicanos presos, de los que más de 5000 fallecieron en los campos de concentración nazis ) y un modesto homenaje a la hazaña conseguida ayer por el Nuevo Frente Popular de Francia.


Pese a la demonización de Jean Luc Melénchon, el NFP logró -contra todo pronostico- la victoria electoral en la segunda vuelta de las legislativas galas .

Y eso teniendo en cuenta el descarado empuje de muchos medios de " difusión ideológica" a la candidatura del lepenista Bardella.

Primero tras una cínica y nada disimulada operación de blanqueamiento y luego tratando de equiparar a quienes apuestan por una República democrática y solidaria donde ni el color de la piel, las creencias o las inclinaciones sexuales dividan, como el NFP y a quienes sueñan con una Francia autoritaria y desigual donde las palabras " Libertad, Igualdad, Fraternidad" pasen directamente al cajón del olvido.

Los demócratas de todo el mundo estamos hoy de enhorabuena. Pero sería una inconsciencia temeraria por nuestra parte pensar que todo está hecho. Los partidos reaccionarios de la Internacional del odio acumulan fuerzas como se está demostrando en las elecciones de distintos países. En Francia también lo han hecho.

La gran lección que nos ha regalado ayer  los amigos y amigas del Nuevo Frente Popular es que en lugar de esconder la cabeza y esperar a que escampe, han cogido al toro por los cuernos y han afrontado al fascismo rampante con nuestro grito universal de "No pasarán" ( en castellano y a voces miles de gargantas lo coreaban anoche).

Y ha sido esa extraordinaria movilización de los jóvenes, del extrarradio de las grandes ciudades, de los barrios populares, de los activistas de Izquierdas de toda la vida que nunca cejan en la lucha... la que ha conseguido frenar a terraplanistas, racistas y demás ralea de pensamiento único ( es lo que pasa cuando sobra propaganda y faltan neuronas) cuando la situación parecía más desesperada.

 Es lo que tiene predicar la UNIDAD con el ejemplo y un programa común consensuado y además practicar la generosidad a la hora de confeccionar listas y candidaturas. Aunque Le Pen y sus aliados suban 54 escaños con respecto a 2022  y se sitúen en 143, el NFP (180) y otras fuerzas diversas de la Izquierda (12), logran 41 escaños más, enjuagando la diferencia.

Y además han propiciado, gracias a su altruista retirada en aquellas circunscripciones donde lograron el tercer puesto durante la primera vuelta, que el macronismo ( 158) y los republicanos que se negaron a arrojarse en brazos de los ultras ( 67), queden por delante de la extrema derecha - los primeros- o que crezcan con respecto a las anteriores ( los segundos).

viernes, 5 de julio de 2024

Allons enfants de la Patrie






José A. Naz Valverde
Colectivo Prometeo

(Profesor de francés jubilado)

      Las elecciones legislativas en Francia, cuya segunda vuelta es el próximo domingo 7 de Julio, se están desarrollando para buena parte de la población bajo un clima de “salvación de la Patria”
     Estas elecciones anticipadas han sido convocadas por Macron, el presidente, tras la victoria en las europeas del 9 de junio de RN, el partido de extrema derecha, supuestamente para hacer un llamamiento al electorado de reaccionar y elegir entre el fascismo o él, ya que los partidos a la izquierda no habían tenido grandes resultados en dichas europeas. 
      No contaba con la reacción de estos partidos, que en 24 horas acordaron presentarse en coalición, en 48 habían negociado las candidaturas y en 4 días presentaron un programa común con 150 medida a aplicar en tres fases y con las partidas presupuestarias correspondientes.
     Esa coalición se presentó, casualmente, con el nombre de Nuevo Frente Popular, emulando al de 1936 y explicando que se está en una situación parecida. Aquel primer Frente se creó como respuesta al auge de la derecha fascista en Europa y al hecho determinante del asalto a la Asamblea Nacional el 6 de febrero de 1934, que se saldó con 17 muertos y 2000 heridos. La reacción social fue inmediata convocando los sindicatos y partidos Huelga General y manifestación en Paris para el 12. Ya en las elecciones municipales de 1935 se llega a un pacto entre comunistas, socialistas y radicales para votar en la segunda vuelta al candidato mejor situado y cortar el paso a la extrema derecha. Pero el considerado acto fundacional del Frente popular fue la manifestación antifascista del 14 de julio de 1935, convocada por 50 organizaciones políticas, sindicales y cívicas. La coalición se creó formalmente para las elecciones del 3 de mayo de 1936, que fueron ganadas por aquella.

viernes, 17 de junio de 2022

Mélenchon: lecciones francesas

 

Fuente:Nortes

Manolo Monereo

Sorprende mucho la poca atención que se presta en España a la experiencia de la izquierda francesa en un momento, dicho sea de paso, en el que se habla de nuevos inicios y de operaciones más o menos fundadoras. En Francia, en un contexto muy negativo, con una fuerte polarización entre liberales y populistas de línea dura, se ha ido construyendo un tercer espacio nacional-popular, plebeyo, desde una plataforma programática alternativa al neoliberalismo dominante. Cuando comenzó el ciclo electoral nadie daba mucho por el viejo león de la izquierda francesa que, de nuevo, protagonizaba una iniciativa política fuerte y sin ningún apoyo mediático. Mélenchon ha demostrado –y sigue demostrando- que se puede derrotar a las fuerzas de la extrema derecha y, lo más importante, ganar a una parte mayoritaria de unas clases trabajadoras y asalariadas que se creían definitivamente pérdidas para la izquierda.

Existe un empate técnico entre el bloque liberal y las fuerzas unidas de las izquierdas. Eso significa disputarle directamente la hegemonía a los grandes poderes económicos y mediáticos y la posibilidad de una victoria. La táctica cuenta, la sabiduría cuenta. La habilidad de Mélenchon ha sido unir presidenciales y legislativas desde una propuesta fuertemente autónoma, unitaria y diferenciada. Ha sido algo más que un sorpasso; se trata de la reconstrucción de una izquierda distinta con voluntad de mayoría y de gobierno desde un programa socialista. Como he dicho antes, la experiencia ayuda mucho a (re)pensar la izquierda en una Europa que camina aceleradamente hacia la disolución de los proyectos transformadores y democrático-populares. Llama la atención, en primer lugar, que la propuesta no se deja corromper por las modas imperantes: Mélenchon es una persona mayor (70 años), con poderosos enemigos, polémico y al que no es fácil avasallar. Defiende sus ideas con tesón, asume riesgos y transmite credibilidad. La gente con él sabe a qué atenerse.

martes, 26 de abril de 2022

Mélenchon: La lucha por la autonomía

 




Fuente:Nortes

Manolo Monereo



El candidato de la Francia Insumisa dio la sorpresa y a punto estuvo de pasar a la segunda vuelta. Todo habría sido distinto. En la primera se configuraron tres grandes espacios: el liberal de Macron, el populista de derechas de Marine Le Pen y el nacional-popular republicano de Jean Luc Mélenchon. Nada más terminar las elecciones, éste dejó las cosas meridianamente claras: ningún voto para madame Le Pen. Más adelante tomó una iniciativa valiente, convertir las próximas elecciones parlamentarias de junio en una tercera vuelta con dos objetivos claros: organizar desde abajo el nuevo espacio político y conseguir que Mélenchon sea el primer ministro de la República.

Audacia e imaginación parecen ser las características que la izquierda necesita en Francia para salir de una situación en la que siempre hay que elegir entre lo malo y lo peor. No es fácil, pero merece la pena seguir con detenimiento la experiencia. Si la política es –entre otras cosas- el arte de diferenciarse, el concepto clave es autonomía. Construir un proyecto propio, definir una propuesta con característica específicas, ha sido siempre la cualidad de una izquierda que, por serlo, busca construir un espacio singular a la socialdemocracia. En la Izquierda Unida de Anguita a esto se le llamó alternativa; es decir, una fuerza que busca algo más que una simple alternancia en el marco de un modelo bipartidista férreamente controlado por los grandes grupos de poder económico y mediático. Se hablaba de una izquierda alternativa a las políticas neoliberales y a los modos de ejercerla desde una perspectiva que valorizaba la participación, el trabajo colectivo y el programa.

miércoles, 13 de abril de 2022

Elecciones presidenciales en Francia

 




José Antonio Naz
Colectivo Prometeo


El 10 de abril se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Y los resultados suponen la repetición de la segunda vuelta de hace 5 años, elegir entre el neoliberalismo de Macron, apoyado por la mayoría de los poderes económicos y mediáticos o el populismo racista de Marie Le Pen. El candidato mejor situado de la izquierda, Jean- Luc Mélenchon, ha quedado a un par de puntos en tercer lugar, consiguiendo un 22% de respaldo, frente al 23 y 26 de los dos primeros. La campaña mediatica ha repetido todo el tiempo que el escenario que marcaban los sondeos era lo que ha resultado. Por mucho que se viera una gran movilización de la izquierda, esos sondeos siempre la mantenían “fuera de juego”, muy por debajo de los otros dos. Incluso dos días antes de las elecciones los sondeos no le daban mas del 17%. En los noticieros españoles se informaba todo el tiempo del duelo inexcusable, igualado, de Macron y Le Pen, comentando luego los porcentajes de los demás candidatos antes que el de Melenchon, al que apenas se le dedicaban unos segundos.

Mélenchon: El sujeto nacional- popular en disputa






 Fuente: Nortes

Manolo Monereo


    No merece la pena entrar en debate de lo que hubiera pasado si socialistas, comunistas y verdes se hubiesen retirado y pedido el voto en favor de Mélenchon. Se sabía que el candidato de La Francia Insumisa estaba en ascenso y que tenía posibilidades reales de pasar a la segunda vuelta. ¿Por qué no lo hicieron? Porque para ellos el peor escenario posible era un enfrentamiento entre Macron y Mélenchon. La misma noche de las elecciones pidieron el voto incondicional para el actual presidente de la V República. No era solo cainismo, era mucho más: impedir el triunfo de Mélenchon, en un momento que el sistema -es lo decisivo- se cierra y los “partidos unificados de las oligarquías” toman el mando. Las personas cuentan y los dirigentes también.

La campaña ha estado marcada por la guerra. El gobierno ha intentado arrinconar a Le Pen y a Mèlenchon por sus “ambiguas” posiciones. A la candidata populista se le recordaban sus viejas relaciones con Putin y al candidato de La Francia Insumisa se le reprochaba que se opusiera radicalmente a la OTAN y que defendiera una política para Europa realmente autónoma de los EEUU. El esfuerzo de Mélenchon se centró en la defensa de los derechos sociales desde un proyecto alternativo de país. Su campaña ha ido de menos a más resituando elementos del imaginario colectivo, e interpelando a un sentido común nacional-popular en disputa con Marie Le Pen. La presencia de Éric Zemmour ayudó mucho a la candidata de la derecha facilitando un discurso más moderado y más asentado en las demandas populares. Aun así, la abstención ha sido muy grande. Todos auguran una clara victoria de Macron; es posible. Hay una diferencia nítida con las elecciones anteriores: la Covid19 y la guerra han acentuado la percepción de un gobierno claramente a la derecha dispuesto a impulsar los planes de austeridad que vendrán de la Unión Europea.

lunes, 11 de abril de 2022

Gracias Jean -Luc, gracias Union Populaire

 



   Ayer domingo 10 de abril se celebró en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales. A la segunda concurrirán el candidato del neoliberalismo económico Macron (27.6%) y la candidata ultraderechista Le Pen (23.41%). 
    Por desgracia para los franceses  otra vez están obligados a elegir entre "lo malo " y "lo peor", entre dos candidaturas que defienden el mismo modelo económico en beneficio de una minoría y se diferencian en los componentes clasistas y racistas de sus mensajes.
El tercer candidato, con un 21'95% de los votos ha sido nuestro querido amigo Jeán-Luc Mélenchon y su Unión Populaire.
   Contra viento y marea han puesto en pie una iniciativa política de cambio  que partiendo de una intención de voto modesta al inicio de la campaña,  a punto ha estado de dar la gran sorpresa.
   Y lo han conseguido con mensajes claros, propuestas creíbles, programa y movilización social, No se nos escapa que si otros actores políticos de la Izquierda francesa hubieran tenido más amplitud de miras ( el PCF que en las dos ocasiones anteriores apoyó la candidatura conjunta, en esta ocasión ha presentado  candidato propio - Fabien Russel - que ha obtenido un magro resultado del 2'31%) este lunes de resaca electoral todos los demócratas y progresistas europeos podríamos estar celebrando la esperanza de un futuro mejor.
Por ello, sabiendo que la Unidad desde la Diversidad  es el método adecuado y que las compañeras y compañeros franceses lo han señalado perfectamente , desde el Colectivo Prometeo, en este día triste y agridulce queremos decir: ¡Gracias Jeán-Luc!, ¡Gracias a L'Unión Populaire!, ¡Gracias a los 7.605.225 francesas y francesas que han apostado por el cambio!
La lucha, combinada con la credibilidad en las propuestas y la firmeza en los principios es el camino

lunes, 4 de abril de 2022

Anguita, Lafontaine, Mélenchon: Lecciones de futuro







 
Fuente:Nortes

Manolo Monereo


Para Aniceto Muñoz

Las personas cuentan y los dirigentes también. Anguita, Lafontaine y Mélenchon vivieron en el mismo tiempo y en el espacio común de una Europa en crisis y bifurcación. Venían de tradiciones diferentes, de culturas en conflicto y de fuerzas políticas muchas veces enfrentadas. Las transformaciones del capitalismo, las derrotas y la ferocidad del neoliberalismo los unieron. Fueron grandes por eso, porque no se rindieron, porque siguieron luchando contracorriente, pero siempre con voluntad de mayoría y de gobierno. Estuvieron en el filo de las contradicciones, hicieron política, se equivocaron y supieron rectificar. Fueron derrotados en ocasiones, pero nunca bajaron las banderas. No estuvieron solos. Combinaron lealtades profundas con traiciones de alto calibre. Nunca hicieron de la política venganza. Dejan ejemplaridad, coherencia y coraje moral. Mélenchon es el único que queda en la política activa, Oscar ya lo dejó y Julio se nos fue, pero sigue vivo entre nosotros.

Estos políticos, a los que se podrían añadir algunos más, aportaron principios ético-jurídicos que es necesario recuperar en un momento en el que la izquierda casi nada es y el mundo vive una transformación radical en sus fundamentos que, dicho sea de paso, ellos entrevieron y se prepararon activamente para estar a la altura de unos desafíos de época. Quiero señalar algunos elementos que nos podrían ayudar mucho en esta etapa:
a)Pensar a lo grande; es decir, situarse en el momento histórico, definir la fase y hacerla productiva para los movimientos emancipatorios. Conocer el mundo para transformarlo fue un estilo que relacionaba de modo específico teoría y práctica, viejos y nuevos problemas. Analizaron con mucha información lo que significaba la globalización capitalista y se opusieron rotundamente a ella. Defendieron el Estado nacional sabiendo que era el lugar del conflicto de clases, de la democracia de los de abajo, de la soberanía entendida como programa. Lo hicieron compatible y necesario con el internacionalismo, con la solidaridad con las clases trabajadoras en busca de un proyecto común basado en un nuevo orden internacional más justo, democrático e igualitario.

viernes, 1 de abril de 2022

Jean-Luc Mélenchon: La fuerza de la República


 Fuente: Público

Manolo Monereo


Para Oscar Lafontaine, dignidad en tiempos de vileza.
Este artículo ha sido publicado previamente en El Comején

Mélenchon y Lafontaine entraron en nuestro mundo como parte de aquella socialdemocracia que no quería dejar de serlo y que hacía de la coherencia, fuerza y programa. Eran tiempos de optimismo: foros sociales, movilizaciones de amplio espectro e izquierdas que crecían en Francia, Italia, Grecia, Alemania, Portugal... El Partido de Izquierda europeo como expresión de un sujeto político que quería construirse con vocación de mayoría, desde un programa claro y nítido de izquierdas. "Otra Europa es posible" resumía y sintetizaba una voluntad, una apuesta diferenciada formulada en positivo. Todo esto terminó el día que Alexis Tsipras se plegó al chantaje de la Unión Europea y aplicó un durísimo programa de austeridad que, lo sabemos hoy con claridad, solo sirvió para pagar deudas y terminar de hundir a la economía griega.

Los tiempos han cambiado para peor, mucho peor. Lafontaine deja Die Linke después de que este partido aceptara los nuevos presupuestos de guerra, en el marco de un reforzamiento estructural del complejo militar-industrial alemán y de una OTAN que cierra cualquier posibilidad de una apertura al Este. Mélenchon sigue en la pelea, en una lucha desigual por reivindicar una nueva república asentada en un bloque nacional-popular que existe y se moviliza pero que no tiene, hoy por hoy, una definición política autónoma capaz de convertirlo en sujeto de un proyecto alternativo de país. Esta es la cuestión decisiva.

jueves, 31 de marzo de 2022

Con Jean-Luc Mélenchon y la Unión Popular (Avec Jean-Luc Mélenchon et L'Union Populaire)

 


    El próximo domingo 10 de abril se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Como en las dos anteriores el Colectivo Prometeo muestra su apoyo y cariño a la candidatura de Jean-Luc Mélenchon  y L'Union Populaire. 

     Consideramos que la unidad en torno a un programa común y la movilización social son las herramientas que tenemos para construir contrapoder ciudadano y ese es el camino señalado por las compañeras y los compañeros de Francia. 

    Como dicen en su lema " Otro mundo es posible". La combinación de coherencia, fortaleza y no renunciar a los objetivos de poner en pie otra sociedad más solidaria e inclusiva puede ser la forma de lograrlo

    Ojalá ese domingo 10 celebremos el pase a la segunda vuelta de Jean-Luc.

Si quieres más información

Melenchon2022.fr

El blog de Jean-Luc Mélenchon

domingo, 6 de marzo de 2022

Ucrania es solo el inicio: El objetivo es China

 





Fuente:Nortes

Manolo Monereo



Para Pedro Baños, maestro y hombre de honor.

“…porque yo creo que ese sería el verdadero modo de ir al Paraíso: aprender el camino del Infierno para evitarlo”

Carta de Nicolás Maquiavelo a Francisco Guicciardini. 17/Mayo/1521

     Desde hace más de una década alguno de nosotros veníamos advirtiendo que el mundo estaba cambiando de base y que eso nos acercaba peligrosamente a la guerra. Sabíamos que no venía el Paraíso y que había que hacer todo lo posible para alejarnos del Infierno de la guerra. La palabra catastrofista se repitió muchas veces. La crisis del 2008 ponía fin a una etapa, la de la globalización neoliberal e iniciaba otra en cuyo centro estaba la cuestión del poder en el sistema mundial. No he sido el único y siempre caminé a lomos de gigantes.
    La actual guerra en Ucrania hay que interpretarla en este contexto internacional nuevo y distinto. Tres son sus rasgos básicos. El primero, la crisis de hegemonía norteamericana en el mundo, su incapacidad para gobernarlo y sus derrotas militares permanentes. Es una crisis a la vez interna y externa. No es casual que sea la administración demócrata la más agresiva e intervencionista frente al conservadurismo de Donald Trump. El segundo, la razón última de este momento histórico es la emergencia de nuevas potencias que objetiva y subjetivamente impugnan la Pax americana y sus instituciones internacionales. China es muy diferente a lo que fue la URSS porque cuestiona su primacía económica, sus fundamentos de control tecnológico y compite con éxito en las relaciones comerciales internacionales. Rusia se ha reconstruido mejorando sus capacidades económicas, reestructurando eficazmente su complejo militar e industrial y consolidando un núcleo dirigente más homogéneo. La nueva etapa es mucho más que todo eso, es un Oriente el que se despliega con la India, con Indonesia, con Pakistán. El tercer rasgo es que donde EEUU siguen manteniendo su supremacía es en el poder militar y técnico militar. Dicho de otro modo, el peligro en el que nos adentrábamos en esta etapa de transición es que EEUU usara este poder para reequilibrar unas relaciones internacionales que les eran desfavorables.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Francia derrota al Radicalismo?

Fuente: Vetustideces

José Antonio Naz Valverde.
Profesor de Francés
Colectivo Prometeo/FCSM.

     Esta frase como afirmación rotunda, sin la más mínima interrogante, se difundía el lunes desde las rotativas y televisiones de las grandes empresas comunicativas europeas. Las mismas que durante toda la precampaña y campaña de las elecciones presidenciales francesas han apoyado incondicionalmente al hombre señalado por todos los poderes "serios" de Francia y de Europa para ser el presidente necesario para mantener el orden establecido por la UE de los banqueros y los mercaderes. Y Macron ganó, a pesar de no representar a ningún partido, pero apoyado por los lideres de otros como Hollande, del partido socialista, que lo prefiere al de su propio partido. Aunque 1 de cada 4 electores no participó y el 12% de los que lo hicieron votaron en blanco o nulo. Obtuvo el 66% de los votos válidos frente al 34 % de su oponente. Es decir ha recibido el voto de un tercio del censo, unos 20 millones frente a los 11 de la señora Le Pen y 12 que no han querido elegir entre la derecha ultraliberal y la derecha racista.
     Según estos datos habría que concluir que dos terceras partes del electorado francés es "radical". A lo que habría que añadir los votos "barrage " (dique) recibidos por Macron de "radicales de izquierdas" para frenar a los "radicales de derechas".
   Pero lo importante es que se ha evitado el peligro del radicalismo, supongo que en la acepción de "reformas extremas", porque no creo que toda esos magníficos analistas políticos consideren peligroso"ir a la raíz" (la otra acepción del término). Todos los gobiernos de la UE y las buenas gentes pueden respirar y tranquilizarse. Macron va a continuar las reformas "moderadas" y tan necesarias, aunque la mayoría de la población francesa no las entienda y se haya enfrentado a ellas en los últimos años, como: 100.000 funcionarios menos, reformas laborales para facilitar la economía (despido libre, contratos parciales, aumento de la edad de jubilación, rebaja de las pensiones...),incrementar la privatización de los servicios públicos, profundizar las políticas monetarias europeas que tanto se han denunciado, reformas fiscales para que los ricos paguen menos y aumento del IVA, seguir sin rechistar las decisiones de la Troika y de los grandes bancos... En política internacional se ha evitado el peligro de las políticas de paz y neutralidad que propugnaban los extremistas y se afianzarán las alianzas con la OTAN y EEUU incrementando la participación en las guerras como la de Siria, sin necesidad de la aprobación de la ONU. Frente al racismo del Front National contra los inmigrantes se impondrá la política de la UE, seguir pagando a Turquía y otros países para que les impidan el paso, rechazando el radicalismo de la France Insoumise que pretendía considerar francesas a todas las personas que vivan en Francia.

jueves, 4 de mayo de 2017

La batalla de Francia: el odio a la República

 Fuente: Cuarto Poder
Fuente: France 24
Héctor Illueca 
FCSM Valencia
Manuel Monereo
Diputado Unidos Podemos
FCSM

Nunca he creído que amar a la patria impidiera amar a sus hijos;
tampoco comprendo que el internacionalismo del espíritu o de
las clases sea irreconciliable con el culto de la patria. O, más
bien, cuando interrogo mi conciencia, me doy perfecta cuenta de
que esta antinomia no existe. ¡Pobre corazón el que se prohíbe
albergar más de una ternura! 
Marc Bloch (La extraña derrota)

Se trata de esto, de odio, de un odio viejo y antiguo que se acentúa con los años y que hoy parece hacerse irreversible. El odio es a la “anomalía” francesa, a la singularidad francesa, a su específica relación entre Estado y sociedad y, sobre todo, al republicanismo, a unos valores basados en la igualdad, la libertad y los derechos de ciudadanía. ¿Por qué? Las élites francesas y las élites dominantes en la Unión Europea llevan años intentando liquidar un específico modo de ser, de estar y de organizarse del pueblo francés. Molesta, específicamente, el tamaño y dimensión del Estado, los mecanismos de regulación del mercado y los derechos laborales conquistados. Molesta la rebeldía subyacente, la capacidad de resistencia que se le supone a un pueblo al que se teme y al que se desprecia. Molesta la Francia surgida de la Resistencia, la Francia de los días gloriosos y de las conquistas del Estado del bienestar. Molesta la República.
No se trata de idealizar el pasado. Todo lo anterior, lo sabemos sobradamente, ha sido erosionado, disminuido, limitado, pero sigue vivo y basta movilizarlo con honestidad para que se organice y se convierta en una opción política real. Jean-Luc Mélenchon es el mejor ejemplo de lo que acabamos de decir y, si se nos permite, Marine Le Pen es también un reflejo de esto. No hay que confundir las causas con los efectos. Las élites dominantes llevan años intentando imponer un nuevo régimen político contra la Francia republicana. Llevan años criticando la burocratización, el conservadurismo de la sociedad, los excesos de la democracia, la baja competitividad y, sobre todo, la dotación de derechos y libertades conseguidos por las clases trabajadoras.

miércoles, 12 de abril de 2017

Jean-Luc Mélenchon: La remontada

 Fuente: Cuarto Poder


Manolo Monereo
Diputado Unidos Podemos
FCSM
    A mí me asombra. De las personalidades que más me interesan en la izquierda europea tres son socialdemócratas que, por serlo, abandonaron los partidos socialistas oficiales, devinieron defensores a ultranza de los derechos sindicales y laborales y son críticos muy duros de la Unión Europea. Me refiero a J. P. Chevenement, a Oskar Lafontaine y, sobre todo, a J-L. Mélenchon. A Jean-Luc lo vi hace pocas semanas en Roma en un debate sobre la UE y su futuro; como siempre, claro y preciso. Si llegara a la Presidencia de Francia, su propuesta sería reformar los Tratados y poner fin a las políticas de austeridad. Si esto no fuese aceptado, iniciaría el proceso de salida del euro. Es más, en una conversación privada me dijo que él no aceptaría un acuerdo con Hamon y que arriesgaría. Él creía que el pacto con los socialistas significaría el fin de cualquier proyecto alternativo en Francia, dejando las manos libres a Marie Le Pen.
   La biografía de Mélenchon es conocida. Nacido en Tánger –habla un excelente español con acento del Sur– desciende de españoles por ambos progenitores. Hizo una larga carrera en el Partido Socialista francés y fue ministro con Lionel Jospin. Abandonó el Partido Socialista y creó el Partido de la Izquierda. En las elecciones presidenciales de 2012 quedó en 4º lugar (11,1%) encabezando el Front de Gauche junto al Partido Comunista y otras fuerzas. En 2015 anunció que quería ser candidato a la Presidencia de Francia sin el Front de Gauche, fuera del marco de los partidos y apostando por una Francia insumisa. Ni más ni menos.