Ángel B. Gómez Puerto.
Profesor Ayudante Doctor de Derecho Constitucional (Universidad de Córdoba).

Antonio Gómez Movellán. Presidente de Europa Laica
En España los bloques socio religiosos, en materia política, no han estado, en las últimas décadas, excesivamente polarizados ya que la mayoría de la población se declaraba, hasta bien entrados los años 90, católicos en un 80%. Es cierto que durante todo el siglo XIX y principios el siglo XX la religión y la política estaba muy relacionado, pero era más un aspecto relacionado con la aspiración social de la libertad de conciencia, el laicismo y la república como forma de gobierno en un país con un atraso finisecular e intolerante en materia de convicciones, donde la única religión posible era el catolicismo.
En la democracia, tras 40 años de nacionalcatolicismo, los partidos mayoritarios e incluso los minoritarios, se adaptaron a la sociología religiosa y obviaron entrar en conflicto con la Iglesia católica en asuntos tales como el divorcio, el aborto, la escuela católica etc. y mantuvieron, y aún mantienen, a la religión católica como la religión semioficial del Estado (financiando el clero y las escuelas católicas y manteniendo muchos privilegios); incluso el Partido Comunista estuvo décadas sin cuestionar el vergonzoso concordato con la Santa Sede de 1979 y solamente en el año 1994, Izquierda Unida fue el primer partido político que planteó un programa laicista en unas elecciones.