lunes, 20 de marzo de 2023
Explotar lo Común
sábado, 4 de marzo de 2023
Agua
Colectivo Prometeo
No vamos a hablar en este caso de la película del mismo título, (“AGUA”) del año 2005, escrita y dirigida por Dipa Mehta y nominada a los premios Oscar; película que explora y expone la dramática vida de las viudas en un ásram de Benarés. Tampoco de “El Agua”, película también dramática de Elena López Riera, del año 2022 y que recibió dos premios Goya. En ambas está presente el agua, las mujeres y los prejuicios, mitos y creencias, si bien en la segunda ya se hace una referencia a “el agua llena de mierda”. Otra referencia cinematográfica, en este caso relacionada con el esfuerzo que suponía para las mujeres trasportar el agua al pueblo desde lo alto de la montaña, bajo un sol abrasador en Oriente Medio, y la curiosa solución que ingenian para poner fin al drama, se trata de “La fuente de las mujeres”, del director Radu Mihaileanu estrenada en 2011. Hoy el objetivo del tema no es el cine, pero sí del drama del agua.
El cine y el drama del agua aparecen reflejados en otra película “También la lluvia”, de 2011, dirigida por Icíar Bollaín y premio Goya a la mejor película. Y fue esta la primera aproximación cinematográfica a la privatización del agua de la que tuve referencia.
Desde entonces, las referencias a los conflictos por la posesión del agua, el uso ilícito para fines privados, e incluso en los últimos tiempos su privatización, son una constante en América Latina. Son muchas las zonas en que la lucha por el agua genera una guerra clandestina que se cobra muchas vidas.
La lucha por el agua cobra vidas cuando se contaminan ilícita e impunemente los acuíferos y, como consecuencia, la población enferma y muere. Cobra vidas cuando se asesina a la población, (fundamentalmente a sus líderes) porque se opone a que se instalen industrias o minería que contamina el agua, o a que se desequen ríos porque se extrae el agua para la producción masiva del aguacate, (el llamado oro verde por su alto valor de mercado), por lo que pueblos enteros están teniendo que ser abastecidos con camiones de agua para el consumo. También se cobra vidas cuando la falta de agua, ilegalmente sustraída, arruina las cosechas, causa hambruna y destroza la economía local de poblaciones que se ven obligadas a emigrar pero que su cualificación servía únicamente para cultivar la tierra.

