Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Desasosiego o lo que es lo mismo, intranquilidad, inquietud o desazón, es la percepción más común entre quienes tienen consciencia de los peligros reales que nos acechan y la falta de sensatez que ante ellos manifiestan quienes están en la obligación de resolverlos pero que utilizan su posición de forma manifiestamente negligente, o lo que es peor, actúan en defensa de intereses espurios.
Vivimos una época convulsa en la que los intereses de unos pocos, un número cada vez más reducido, condena a la indigencia a una gran mayoría de la población que aumenta día a día, conforme crece la desigualdad social en el mundo. En estos momentos ya se contabilizan en Europa 122.000.000 de pobres y se calcula que en 2025 se podría alcanzar la cifra de 146.000.000 y, aunque la posibilidad de cambiarlo está en nuestras manos, parece que todo lo damos por perdido y nos dejamos vencer sin hacer nada al respecto; simplemente la mayoría se está dejando llevar como si eso fuera algo inevitable y olvida que los cambios y las luchas sociales que los hacen posibles nacen de la suma de nuestras actitudes personales frente a determinados hechos y nuestras opciones políticas cuando votamos.
La portavoz de Oxfam/Intermón señalaba hace poco como lo que parecía una característica de los países en desarrollo y con rentas medias bajas, está resultando una constatación alarmante tanto en naciones emergentes como en países ricos; es una lacra que afecta también a las nuevas potencias económicas y que podemos observar en países con estructuras “aparentemente” democráticas y estructura social cohesionada.
Un ejemplo es ese sentido lo encontramos en los EE UU, dónde el 1% de su población acumuló el 95% del crecimiento posterior a la crisis del 2008. La U E también muestra una situación inaceptable y España es el país más desigual de la U E. Se calcula que nuestro país tendrá en 2025 más de 20.000.000 de personas en riesgo de exclusión social, casi el 42% de la población.



















