sábado, 31 de enero de 2026

La regularización: derechos ciudadanos para los inmigrantes

 


Juan García Ballesteros
Colectivo Prometeo

 

Los inmigrantes, con una regularización, se encuentran en situación administrativa legal y pueden permanecer en nuestro país y conseguir un trabajo en igualdad de condiciones a los españoles. Estos derechos están recogidos en el desarrollo de la Ley Orgánica 4/2000 que asegura un trato digno, no discriminación, asistencia sanitaria y acceso a servicios sociales, no sólo a los regulados, sino incluso a inmigrantes irregulares, pendientes de normalizar su situación. Este es el caso para que más de 500000 inmigrantes puedan beneficiarse con el Real Decreto, aprobado el pasado día 27 en el Consejo de Ministros.

España, a lo largo de su historia, ha sido un país de emigrantes. Su pobreza estructural, su riqueza en unas pocas manos y la enorme imposición de los poderosos y sus leyes (a veces por la fuerza de las armas) han generado un pueblo hambriento, indefenso y desarrapado que ha tenido, para liberarse de tanta miseria y opresión, que huir de su tierra y emigrar, muchos para salvar su vida y otros buscando medios de subsistencia que aquí se les negaba (Cataluña, Francia, Alemania, Países Sudamericanos).

Durante Guerra Civil (1936-39) se exiliaron más de 500000 españoles. La inmensa mayoría (hombres, mujeres, niños, ancianos) se vieron obligados a huir del país para salvar sus vidas, tras la dura represión de los golpistas. Este exilio-emigración continuó después de la contienda y fueron acogidos por muchos países latinoamericanos.

En este periodo de exilio, el Gobierno de Méjico abrió sus embajadas y consulados de Europa para acoger a los miles de refugiados que huían de la barbarie de los sublevados contra el Gobierno democrático de la República. Fueron más de 25000 los acogidos por Méjico. Pero también otros países como Argentina, Chile, Unión Soviética, Estados Unidos o Francia ampararon a miles de exiliados republicanos. Aunque muchos de ellos, al llegar a este último país, fueron capturados por las autoridades y entregados a las fuerzas invasoras hitlerianas. Más de 7000 españoles fueron enviados por los nazis a campos de concentración y asesinados.

En este duro exilio, nuestro país perdió una parte significativa de autores muy brillantes en literatura, música, ciencias, economía, artes plásticas y escénicas, enseñanza, cine y radio, que enriquecieron con su saber a los países de acogida. Se marcharon, entre otros muchos: Luis Buñuel, director de cine, Juan Ramón Jiménez, escritor y premio nobel de literatura, Rafael Alberti, escritor, Max Aub, novelista, Antonio Ruiz Soler, Antonio el Bailarín, Ramón Sender, novelista y periodista, Remedios Varó, pintora surrealista, Carlos Bosch, economista, Rosa Chacel, archivadora y protectora de las obras de arte durante el conflicto, Blas Cabrera, físico, Manuel de Falla, músico, la familia de García Lorca, además de muchos maestros, profesores y médicos.

En la postguerra, la clase trabajadora (la inmensa mayoría jornalera) de nuestra comunidad se enfrentaba a dura situación social y económica. El hambre y la miseria provocados por unos bajos salarios (cuando los había) y con un alto coste de la vida, llevaba a las familias a la desesperación e impotencia para sacar adelante a tanta prole. Trabajaba el matrimonio, él jornalero y ella haciendo haciendas en casas de los terratenientes y los altos cargos institucionales, e incluso se quitaban una boca cuando un hijo con seis o siete años, era esclavizado como zagal en rebaños de ovejas, cabras o cerdos. Sin embargo, todo esto no era suficiente para dar alimento, ropa y calzado a los hijos.

A partir de finales de los cincuenta y casi las dos décadas posteriores, familias enteras o sólo los padres emigraban a media Europa (Barcelona, Alemania, Francia, Suiza, …) para buscar una salarió más digno que paliara las necesidades de las familias. Muchos de estos trabajadores tenían contrato en origen, pero otros muchos iban solos a la aventura. Los puestos de trabajo que ocupaban eran los que no querían los del país (como ocurre aquí ahora), ya fuera en minas, agricultura o industria. Siempre trabajos muy duros y muchas horas en el puesto. Estos emigrantes se sacrificaban al máximo para ahorrar todo lo posible y, así, poder enviar más dineros a la familia. Llevaban una vida austera, gastando lo mínimo, solo para comer. Este sacrificio emigrante contribuyó a mejorar la situación económica de las familias, pero no se puede olvidar que muchos padres se perdieron la niñez y adolescencia de sus hijos. Estas remesas económicas supusieron muchas divisas para nuestro país.

En 1966, yo fui emigrante. Estaba estudiando y mi familia necesitaba medios económicos para mantener a sus siete miembros. Un vecino del pueblo, Almodóvar, tenía contactos con un empresario francés dueño de varias fábricas. Fuimos 22 trabajadores, con contratos muy bien marcados (condiciones y horario de trabajo, salario de la jornada de ocho horas y el precio de las horas extras). Duraba desde finales de junio hasta finales de septiembre. Después dos días de tren y una noche durmiendo en el suelo en la estación de Irún, llegamos al pueblo de Sainte-Bazeille, donde estaba la fábrica de conservas de haricot vert (judía verde). Los españoles trabajábamos mínimo doce horas y, muchas veces, hasta dieciocho. A las cinco poníamos en marcha la fábrica (calderas, preparación de las habichuelas cercanas a las cintas transportadoras y barrido de los suelos). A las seis empezaba el turno de trabajo para los franceses y francesas, así como para el resto de los españoles. Había dos turnos: de seis a dos y de dos a diez. A esta hora un grupo de españoles (entre cuatro y cinco) se quedaba para limpiar todas las máquinas hasta las 11 de la noche. En esta fábrica estuvimos hasta el 15 de agosto que el patrono nos trasladó al pueblo de Bouglon, a su fábrica de envasado de tomates. En ésta continuó la misma estructura de condiciones y de trabajos que en la anterior. Siempre muchas horas y los trabajos más duros para nosotros. Por ejemplo, el vuelco de las cajas de madera con veinte kilos de tomates, había que levantarlas del suelo (llegaban en una cinta transportadora) y vaciarlas en un enorme recipiente con agua para el primer lavado. Como nos dieron unos guantes muy débiles (se rompían con facilidad), el roce a la madera en los dedos al volcar la caja producía sangrado, por lo que continuamente teníamos de cambiar al compañero que hacía ese trabajo.

Como ya he recogido, repito decir que a los españoles nos tocaban los trabajos más duros (traslado de cajas, volcado de tomates en la pila de lavado), más peligrosos (sacar las latas a altas temperaturas de las grandes ollas de cocción), movimientos y traslado de cajas de conservas y limpieza de las fábricas.

Los domingos que descansábamos sólo salíamos a pasear, nunca se nos ocurría entrar en bares, ni comprar cosas extras. Además, ahorrábamos todo lo posible para traer el máximo dinero a nuestras familias.

Las respuestas entre el PP y VOX sobre inmigración están cada vez son más hermanadas. En sus planteamientos, críticas y propuestas rivalizan para ver quién dice la barbaridad o mentira más impactante. A pesar de la necesidad que tiene nuestro país de trabajadores extranjeros que ayuden en labores que los españoles no quieren hacer (agricultura, limpieza de viviendas, cuidado de personas mayores y dependientes, albañilería, hostelería, …), la derecha extrema y la extrema derecha (PP y VOX) rechazan a los inmigrantes con falacias y mentiras como: vienen a quitarnos trabajo, reciben más beneficies sociales que los de aquí, son delincuentes y violadores, no respetan nuestras normas sociales, nos quitan la sanidad y un montón más de mentiras. Quieren expulsar a cientos de miles, sin papeles, que son necesarios para nuestra economía. Olvidan que sin los 258000 inmigrantes que trabajan en la agricultura (26 % de afiliados al Sistema Especial Agrario), el campo pararía. Pero son bastantes más. Hay, además, muchos miles que no constan oficialmente porque los patronos no los tienen dado de alta. Son los que trabajan y recogen en los invernaderos de Almería, en la fresa de Huelva, la aceituna de Jaén y en zonas de recogida de frutas. Muchos inmigrantes imprescindibles, por su condición de “sin papeles”, están mal pagados y los obligan trabajar bastantes horas extras que no les pagan. La inmigración cuida en 90 % (1,2 millones) de ancianos españoles que viven solos. No admiten, en muchas de las autonomías gobernadas por el PP con el necesario apoyo de VOX, que los menores no acompañados (MENAS) vayan de Canarias, totalmente saturada, a sus autonomías.

Ante cualquier avance social, cualquier cambio para mejorar la vida de la gente, tanto el PP como VOX utilizan todo su arsenal mediático para mentir y soltar todo tipo de bulos. No les importan las personas. Lo único que quieren es que las mejoras sociales no salgan adelante. Para esta regularización siguen el mismo patrón. Dicen: “regularizan a los inmigrantes para aumentar el censo electoral y conseguir sus votos” (falso, la regularización no les da la nacionalidad y, por tanto, no pueden votar), “vienen a quitarnos el trabajo” (falso, los inmigrantes realizan las tareas que los españoles no quieren), “saturan nuestra sanidad” (falso, los inmigrantes son jóvenes y utilizan bastante menos que nosotros la asistencia sanitaria) y “son delincuentes” (falso, según datos de la propia policía, el porcentaje de delincuencia entre la inmigrantes es porcentualmente más bajo que el de los españoles).

La deshumanización de estos dos partidos reaccionarios los lleva a rechazar a las personas extranjeras, no les interesa comprender que la mayoría de los inmigrantes huyen de zonas de conflictos, de la pobreza, del hambre o de la marginación social y buscan en nuestro país salvar sus vidas o mejorar en lo posible unas condiciones infrahumanas que sufren. Nadie sale de su país si no es por necesidad extrema, como le ocurrió a nuestros emigrantes.

A pesar que admitieron todos los grupos parlamentarios, menos VOX, llevar a trámite al Congreso una iniciativa legislativa popular (ILP) con más de 700000 firmas para la “regularización de inmigrantes ilegales a través del arraigo” (afectaría a unos 500000 extranjeros), a la hora de la votación, el PP asumió la postura de VOX y, al negarse ambos partidos, la propuesta fue rechazada. Esto demuestra (en Valencia, Madrid, Extremadura, Castilla la Mancha y cientos de ayuntamientos) como el Partido Popular es preso de VOX y asume los planteamientos y postulados de la extrema derecha.

El pasado martes, día 27, el Consejo de Ministros aprobó gestionar por Real Decreto (la única manera posible) la regularización de los inmigrantes. Este Ley podría afectar a más de 500000 personas. Ahora comienza la tramitación de la reforma de la Ley de Extranjería que permitirá la aplicación automática de esta ley. A partir de primeros de abril se comenzará a registrar las peticiones de regularización. Una vez admitida a trámite la solicitud, aunque no haya una resolución en firme (la Administración tiene un plazo de 15 días para resolver), la persona solicitante tiene permiso para trabajar y no podrá ser expulsada. La autorización será de residencia con permiso de trabajo en todo el territorio del Estado y en cualquier sector laboral. Su duración, en principio, será de un año. Pasado el cual, los aprobados podrán, de nuevo, solicitar un permiso ordinario definitivo, regulado por la Ley de Extranjería.

Esta medida ha estado bloqueada en el Congreso durante años y ahora ha salido adelante por el acuerdo entre el PSOE y Podemos. Así se ha podido evitar la vía parlamentaria y que se pongan en marcha los trámites para aprobar por vía de urgencia en dos meses una regulación extraordinaria con el objetivo de reconocer los derechos ciudadanos a los inmigrantes que cumplan una serie de condiciones. ¿Cuáles son?

-En primer lugar, las personas extranjeras que demuestren haber vivido en España cinco meses antes del 31 de diciembre de 2025.

-También, los solicitantes de asilo que hayan registrado su petición antes de esa fecha.

¿Qué requisitos se requieren para poder conseguir la regulación? Cualquier documento público o privado, confirmado por el Ministerio de Migraciones. También mediante el empadronamiento o cualquier otro documento que demuestre una vida continuada en nuestro país (factura de la luz o del agua, recibo de registros municipales, informes médicos, pagos de alquiler, nóminas o documento acreditativo, certificado de envío de dinero, …).

Realmente, este acuerdo ha sido fruto de una gran presión popular de amplios colectivos que, en torno a “Regularización Ya”, consiguieron esas 700000 firmas de la ILP. Esto presionó para que el PSOE llegara a un acuerdo con Podemos. Esta regularización, tan reclamada por amplios sectores sociales, bloqueada en el Congreso durante años, supone un avance importantísimo, pues reconoce los derechos sociales y humanitarios a los más 500000 inmigrantes que podrán acogerse a este Real Decreto.

La oposición frontal de la extrema derecha y de la derecha extrema (PP y VOX) ha servido para manejar, y lo siguen haciendo, todo tipo mecanismos para impedir avanzar socialmente. Lo hacen con el Senado (convirtiendo la cámara en un juzgado del PP para atacar a sus adversarios políticos), con los medios de comunicación afines, con la judicatura (con jueces reaccionarios que apoyan sus tesis) y con las instituciones europeas a las denuncias sus pataletas. Pero en este caso han fallado el tiro. La denuncia presentada por la extrema derecha (PP y VOX), pidiendo que rechazaran la “regulación de inmigrantes”, ha servido para que la responsable de la Comisión Europea, Von der Leyen, les contestara que la competencia sobre regularización de inmigrantes es capacidad de cada nación. Olvidan estos malvados incompetentes que en casi todos los países europeos se han producido regulaciones de inmigrantes, concretamente la presidente italiana, Meloni, regularizó a 450000 inmigrantes el pasado 2025.

 

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