sábado, 14 de febrero de 2026

La Advertencia




Remedios Copa
Colectivo Prometeo

Tan solo hay que conectar los hechos para entender lo que está ocurriendo. No es una distopía. Lo que Orwell escribió en el siglo XX se está convirtiendo en realidad global en el siglo XXI.

El verdadero nombre era Eric Arthur Blair, hijo del Imperio Británico, educado en Eton entre la élite que gobernaría el mundo. Por su experiencia pudo ver el rostro real del poder: la bota sobre el cuello, la mentira institucional, la violencia disfrazada de civilización…Conoció la vida en la élite y quiso saber cómo se vive cuando no se tiene nada y el sistema te ha expulsado. 

En sus escritos utilizó el seudónimo de George Orwell, según algunas versiones, para no avergonzar a su familia por sus posicionamientos y convicciones.

Defendía la posibilidad de desarrollar un sistema económico, alternativo al capitalismo, un sistema más justo que evitara la pobreza y los problemas británicos. Partía de un pensamiento utópico pero no irreal. Fruto de sus ideas se crearon unas cincuenta sociedades cooperativas basadas en la producción y la distribución. Su propuesta contemplaba la unión de los obreros europeos trabajando en cooperativas de producción y distribución que fuesen más rentables y justas para los trabajadores que la producción industrial capitalista.

Su experiencia personal le proporcionó al autor una visión del comportamiento humano que merece ser conocida en estos tiempos, pues sería muy útil y aconsejable. Yo diría incluso que urge que quienes no la conocen la lean y los que ya la conocían la vuelvan a leer a la luz de lo que ahora estamos viviendo. 

George Orwell no era un vidente y, cuando se estaba muriendo de tuberculosis y escribía su última obra sabía que el futuro sería tal como él lo estaba escribiendo. Era una advertencia. Siete meses más tarde, fallecía en Londres el 21 de enero de 1950 

Su obra maestra, “1984”, fue su obra terminal. En ella hace una autopsia del totalitarismo; el Ministerio de la Verdad que falsifica el pasado, la neo-lengua que reduce el pensamiento, el Gran Hermano que todo lo ve. En definitiva, el crimen no es actuar contra el régimen. Es pensar contra él. 

Tanto “1984” como “Rebelión en la Granja” son obras consideradas cumbres de la literatura distópica y satírica, en ambas se hace una crítica profunda del autoritarismo y la manipulación de la verdad, siendo la primera la obra más profética.

Orwell no inventó nada. Solo conectó los puntos. Tomó las experiencias de la purga estalinista, la propaganda nazi, la vigilancia ejercida por los británicos en tiempo de guerra y lo proyectó al futuro con un resultado tan preciso que hoy usamos el “vocabulario orwelliano" para referirnos a situaciones concretas de la realidad actual. 

¿Por qué conocer la obra de George Orwell sigue siendo urgente? Porque en su análisis de los sucesos fue capaz de ver lo que los demás ignoraron. A diferencia de sus contemporáneos comprendió que el poder se ejerce con el ejercicio de la palabra, no con tanques, (al menos no solo con tanques y bombas); que para el control total de la población no hacen falta cadenas pero sí manipulación de lo verdadero; que prohibirte hablar no es la tiranía más grave sino la que te hace decir lo que al poder le viene bien que digas. 

"El lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato respetable". Afirmación realizada en su ensayo “La política y el idioma inglés”. Nos enseñó a desconfiar del poder, a cuestionar el lenguaje, a defender la verdad y a tener el coraje de contarla. 

Cuando la post-verdad es la nueva verdad, sabemos que Orwell no es una reliquia del pasado. Hoy vivimos en el mundo que él describió: cámaras en cada esquina, algoritmos que predicen nuestros pensamientos, gobiernos que reescriben la historia en tiempo real, y un lenguaje público tan manipulado que la verdad se ha vuelto negociable.

La verdad ha dejado de serlo para convertirse en la que convenga al relato que el poder necesite que hagas tuyo, los algoritmos te muestran lo que confirme tus convicciones y, las grandes corporaciones tecnológicas controlan todos tus datos, preferencias, contactos y hábitos en tu vida, y te venden el espionaje como “medidas de seguridad por tu bien”. Un bien que según las grandes plataformas tecnológicas está por encima del derecho de los menores a ser protegidos de la manipulación, coacción y otros riesgos para los cuales los menores no están preparados y de los que las plataformas no protegen ni filtran.

Hoy, lo mismo que las guerras se pueden hacer sin armas, el control no hace falta que lo hagan patrullando las calles. El verdadero control lo llevas en un bolsillo y lo facilitas continuamente tú mismo, les estás dando todo sobre ti: contactos, movimientos, personas con las que te reúnes, qué temas te interesan, afinidades de pensamiento, sexualidad, cuánto dinero tienes y en qué lo gastas, estado de tu salud…

El verdadero control es tu teléfono.




No hay comentarios: