Manuel Marrero Morales
Colectivo Prometeo
Coincido con el profesor estadounidense Jeffrey Sachs, que se ha posicionado frontalmente contra la ilegal guerra en Irán, contra el genocidio en Palestina, contra el bloqueo a Cuba y contra el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y además defiende que “la seguridad no se logra mediante hegemonía militar, sino mediante acuerdos políticos, cooperación económica y derecho internacional.”
En la reciente Cumbre de la CELAC en Bogotá, donde se reunieron también países
africanos junto a los de America Latina y el Caribe, el Presidente brasileño Lula da Silva se reafirmaba en el Derecho a la indignación. Indignarnos frente a esta guerra imperialista, neocolonialista y teocrática que ha devenido en Guerra Internacional ilegal.
Desde la distancia ultraperiférica y la soledad geográfica canaria, la mayoría social
ha venido soñando con un mundo mejor, con un mundo donde impere la paz y la justicia social, el diálogo, la cooperación, la solidaridad, las relaciones de buena vecindad y el respeto a las normas, un lugar donde algunas personas seguimos reclamando el reconocimiento de un Estatuto de neutralidad.
Sin embargo, los jinetes del apocalipsis cabalgan por el planeta en esta guerra internacional en la que nos han metido, y para ello han dado argumentos diferentes:
desde la excusa falaz de imponer la supremacía de la civilización occidental y las
democracias liberales en las que no creen, hasta salvaguardar los derechos de las mujeres, bombardeándolas. Y para ello están utilizando el miedo, creando enemigos, inventando armas nucleares inexistentes y, además, cada uno de los contendientes invocando a su Dios, como si de una misión divina se tratara.
El territorio canario como el resto del Estado forma parte de la UE y es socio de la OTAN. La sociedad reclama la paz en Ucrania, en el Líbano y en Irán, exige que se pare el incesante genocidio en Palestina, se pronuncia contra los atropellos a Venezuela o Cuba, y recuerda al Pueblo Saharaui.
El importante No a la guerra de Sánchez ha quedado neutralizado por sus propias contradicciones y fundamentalmente porque la mayoría ultraconservadora de la UE, con sus erráticas políticas seguidistas, se ha convertido en un irrelevante apéndice del imperialismo estadounidense.
Un mes de ilegal guerra contra Irán, el sueño de décadas de Netanyahu, con el apoyo incondicional de Trump, ha abierto un boquete de impredecibles e incalculables consecuencias a nivel planetario. Algunas ya comienzan a aflorar:
muertes por miles y destrucción de territorios e infraestructuras militares y civiles,desplazamientos forzosos de personas refugiadas, aumento de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, que traerá consigo escasez de alimentos y mayores hambrunas para sectores importantes de la población del planeta; paralización de las cadenas de producción, por falta de energía y por falta de materias primas; imposibilidad de continuar desalando agua con todas las consecuencias donde es imprescindible;empobrecimiento generalizado de las clases populares y acumulación exacerbada de riqueza en manos de los señores de la guerra; hasta la amenaza nuclear, que significaría una catástrofe mundial, exterminando la vida en el planeta. Y todo ello, eliminando libertades, imponiendo la fuerza de las armas y y el autoritarismo para contener y reprimir el creciente descontento de sus propias poblaciones.
¿Se aproxima un alto el fuego? Por parte de Irán, que ha pasado de defenderse aatacar, no parece que lo desee hasta que no vea las bases norteamericanas fuera del Golfo Pérsico y sus alrededores, no se garantice que no continúen las sanciones y que reciba reparaciones por la destrucción producida por esta guerra ilegal.
Lo mismo parece acontecer del lado israelí, cuya obsesión es la construcción del Gran Israel y la eliminación de todos sus contrincantes en la zona. Y por parte de Donald Trump, el más imprevisible, cualquier cosa pudiera ocurrir, hasta incluso la retirada de sus ejércitos anunciándolo como una gran victoria.
Es una evidencia que estamos asistiendo a una reconfiguración del mapa geopolítico que se estableció a partir de 1945. También es evidente que se está produciendo de manera acelerada el declive del imperialismo yanqui que ha sido hegemónico durante décadas. Y que por otra parte hay movimientos de aproximación y alianzas de los países agrupados en los BRICs, aunque la solidez de ese grupo la conformen exclusivamente Rusia, China e Irán, el triángulo que puede dar estabilidad a Eurasia.
Probablemente nos encaminemos hacia un mundo multipolar, de reequilibrios; pero en ese tránsito hacia una nueva estabilización pueden ocurrir muchos otros desastres, que hoy no contemplamos.
Por todo ello, las gentes que nos oponemos a las guerras y defendemos el diálogo, el acuerdo, la cooperación y el respeto al derecho internacional, como formas civilizatorias, y abogamos porque resplandezcan los Derechos Humanos y la defensa del planeta, como la casa en que podemos vivir con dignidad, todas estas personas, que somos la mayoría, debemos alzar la voz, tomar las calles y confluiren la protesta encauzando nuestra indignación. No a la Guerra. No a la OTAN. Referendum ya.

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