martes, 31 de marzo de 2026

Carta de Porto Alegre: Unidad contra el Fascismo y por la Soberanía de los Pueblos

 


Reunidos en Porto Alegre —ciudad que simboliza las luchas internacionales, con importantes tradiciones y aspiraciones democráticas— miles de activistas de más de cuarenta países de los cinco continentes celebraron nuestra unidad en la diversidad, buscando impulsar la organización de la resistencia y la lucha contra las diversas formas de fascismo, la extrema derecha y el imperialismo en su fase más agresiva.

Esa misma semana, tuvo lugar la caravana de Nuestra América a Cuba; más de un millón de personas salieron a las calles de Argentina para luchar por la memoria y contra Milei; cientos de miles participaron en la manifestación antifascista en el Reino Unido y, especialmente, en la multitudinaria e histórica manifestación "No Kings" en Estados Unidos, con millones de estadounidenses congregados en cientos de ciudades, declarando una vez más a Trump enemigo de la humanidad.


El sistema capitalista-imperialista atraviesa una profunda crisis y un marcado declive económico, social y moral. La respuesta de las potencias imperialistas a este declive ha sido el fomento del fascismo en todas partes, la imposición de políticas neoliberales, la agresión militar contra las naciones más débiles y su recolonización. En cada país, las amenazas fascistas y neoliberales adoptan formas particulares, pero comparten puntos en común: la eliminación de las libertades democráticas, la destrucción de los derechos laborales, el aumento exponencial del desempleo estructural, el desmantelamiento de la seguridad social, la represión de los sindicatos y las organizaciones populares, la privatización de los servicios públicos, las políticas de austeridad que eliminan toda inversión social, la negación de la ciencia y del cambio climático, la expropiación de campesinos en beneficio de la agroindustria, el desplazamiento forzado de poblaciones indígenas para promover el extractivismo desenfrenado, políticas migratorias ultrarrestrictivas y un enorme aumento del gasto militar.

La extrema derecha y las fuerzas neofascistas están desarrollando una amplia ofensiva que instrumentaliza el descontento con las desastrosas consecuencias del neoliberalismo para acelerar estas políticas. Con este fin, al igual que el fascismo clásico, buscan dirigir este descontento contra los grupos oprimidos y marginados: migrantes, mujeres, personas LGBTQ+, beneficiarios de programas de inclusión, personas racializadas y minorías nacionales o religiosas. El nacionalismo exacerbado, el racismo, la xenofobia, el sexismo, la fobia a las personas LGBTQI+, la incitación al odio y la trivialización de la crueldad acompañan el avance de la extrema derecha en cada etapa, según las particularidades de cada país.


La voluntad de acumular riqueza en manos del capital, la búsqueda desenfrenada del máximo beneficio que sustenta las políticas de extrema derecha, también se manifiesta en la intensificación de las agresiones imperialistas para monopolizar los recursos y explotar a las poblaciones.

El imperialismo se vuelve cada vez más desenfrenado, agresivo y beligerante, pisoteando el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la autodeterminación de los pueblos, sancionando, atacando y bombardeando a las naciones que no se someten a sus dictados, secuestrando y asesinando a sus jefes de Estado. Esto va de la mano con la perpetuación de situaciones coloniales que, en el caso de Palestina, adoptan la forma de un genocidio explícito en Gaza, orquestado por el Estado sionista de Israel, con el apoyo incondicional de Estados Unidos y la complicidad de otros dos países imperialistas. Además, Israel acaba de invadir y bombardear Líbano de forma criminal y afirma que lo anexará.


Luchamos contra todos los imperialismos y apoyamos la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios.

La extrema derecha, además de su complicidad con el gobierno genocida de Netanyahu, forja lazos internacionales, organiza congresos, centros de pensamiento, emite declaraciones conjuntas, brinda apoyo mutuo en procesos electorales, colabora y lleva a cabo programas de propaganda y desinformación. Esto se suma al apoyo directo (o velado) de las llamadas grandes tecnológicas, desestabilizando a los gobiernos que se resisten al imperio e impulsando la propaganda reaccionaria en los medios digitales.

Dado que las fuerzas que combaten el auge de la extrema derecha son diversas y presentan diferentes análisis, estrategias, tácticas, programas y políticas de alianzas, la experiencia nos enseña que, si bien reconocemos estas diferencias, es esencial articular la lucha contra nuestros enemigos de manera unificada. Esta convergencia debe incluir a todas las fuerzas dispuestas a defender a las clases trabajadoras, campesinas, migrantes, mujeres, personas LGBTQ+, personas racializadas, minorías nacionales o religiosas oprimidas y pueblos indígenas; a defender la naturaleza contra el capitalismo ecocida; a combatir las agresiones imperialistas y coloniales, independientemente de su origen; a luchar por el fin de la OTAN y a apoyar la lucha de los pueblos y gobiernos que resisten. Es urgente compartir análisis, fortalecer los lazos y llevar a cabo acciones concretas.

Además de resistir el fascismo y el imperialismo, también aspiramos a construir bases para el progreso, mediante nuestra convergencia en aspectos centrales y unificados.

 Para combatir el autoritarismo, es necesario rescatar, ampliar y profundizar los derechos democráticos basados ​​en la participación popular, desde el ámbito local hasta el nacional y las organizaciones internacionales. Afirmamos la relevancia del mundo del trabajo y proponemos promover iniciativas conjuntas para organizar la resistencia global contra la violencia fascista y la precarización neoliberal. La defensa de un futuro sostenible implica confrontar directamente el ecocidio promovido por el capitalismo y los gobiernos de extrema derecha, que tratan la naturaleza como una mercancía y desmantelan la protección ambiental en nombre del lucro. Hemos constatado la importancia de la Reforma Agraria como estrategia necesaria para la soberanía alimentaria.

Nunca antes la lucha contra el imperialismo o el fascismo había sido tan relevante y necesaria. Esta lucha debe articularse internacionalmente.

 La Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos se compromete a continuar la lucha incansablemente y a ser un espacio para construir unidad contra el auge de la extrema derecha y la agresión imperialista. Ante la barbarie, alzamos la bandera de la solidaridad internacional, la lucha de los pueblos y un futuro socialista, ecologista, democrático, feminista y antirracista.

Propuestas:


- El Comité Internacional, en conjunto con el comité local, es responsable de: organizar la planificación de la próxima Conferencia; proponer criterios e iniciativas para la inclusión de nuevas organizaciones.

- Considerando la existencia de numerosas organizaciones y asociaciones dedicadas a la lucha contra el fascismo y el imperialismo, proponemos la creación de una mesa de coordinación internacional para unificar globalmente esta lucha y fomentar la celebración de conferencias regionales y nacionales antifascistas y antiimperialistas, con el fin de celebrar una 2.ª Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos.

- Todas las organizaciones que participen en esta Conferencia, salvo que manifiesten lo contrario, se adhieren automáticamente a esta carta.

- Apoyar la construcción de una conferencia latinoamericana en Argentina, en la fecha y el formato que propongan la delegación y las organizaciones argentinas, en diálogo con el comité internacional.

- Apoyar una conferencia regional en Norteamérica con la participación de organizaciones de México, Estados Unidos, Canadá, el Caribe y Centroamérica.


- Apoyar la Nueva Flotilla Global (Flotilla Sumud), que busca, entre otras cosas, desmantelar, reconocer y denunciar el genocidio de Gaza. La lucha del pueblo palestino —en Gaza y Cisjordania— es una causa de la humanidad. Respaldamos una plataforma activa materializada en espacios y movimientos como el BDS.

- Solidaridad con Cuba contra el bloqueo criminal promovido por Estados Unidos, que amenaza con una agresión contra su soberanía. Apoyar todas las iniciativas de solidaridad, como las recientes iniciativas de flotilla para la isla.

- Repudiar la invasión de Venezuela y el secuestro y encarcelamiento del presidente Nicolás Maduro y  la vicepresidenta Cilia Flores, y apoyar la lucha por su liberación.

- Repudiar el ataque militar contra Irán  de Estados Unidos e Israel. Respetar la autodeterminación del pueblo iraní y exigir el fin de las sanciones unilaterales.

- Defensa de la independencia, la autodeterminación y la soberanía de todos los territorios bajo ocupación colonial e imperialista.

- Denuncia de la injerencia extranjera en Haití y apoyo a la lucha de su pueblo.

- Apoyo a la lucha del Frente Polisario por la independencia de Shara Occidental, un derecho reconocido por la ONU.

- Apoyo a la lucha del pueblo puertorriqueño por la autodeterminación y la independencia.

- Apoyo a la reunión contra la Otan en Turquía en 2026.

- Apoyo a la contracumbre del G7 en Francia y Suiza en junio de 2026.

- Apoyo a las iniciativas contra la negación del cambio climático, como las reuniones ecosocialistas que se están organizando.

 - Apoyo y promoción del próximo Foro Social Mundial en Benín, en agosto de 2026.

DERROTAR EL FASCISMO Y EL IMPERIALISMO ES UNA TAREA URGENTE DE NUESTRO TIEMPO


Porto Alegre, 29 de marzo de 2026.

 

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