viernes, 13 de marzo de 2026

¿Cómo titular lo que se avecina?




Remedios Copa
Colectivo Prometeo

Podría comenzar este artículo con la referencia que hace José David Sacristán al último libro de Emmanuel Carrère, (Koljós, Anagrama). Dice: "Formo parte de ese grupo de personas, cada vez más numeroso, que están convencidas de que nos encaminamos a una catástrofe histórica sin precedentes: el hundimiento de nuestra civilización si somos optimistas, o la extinción de nuestra especie si nos ponemos en lo peor. Si es cierto, si de verdad es lo que está pasando, ¿qué sentido tiene escribir sobre otra cosa? Ante el hecho de que somos ocho mil millones en la Tierra, ante el desastre ecológico irreversible, ante la crisis migratoria, ante la inteligencia artificial, que se nos comerá antes incluso de que nos demos cuenta; ante, de paso, el fin de la democracia y de todos nuestros valores occidentales (digo «de paso» porque, aparte de nosotros, no parece que nadie lo vea como una gran pérdida)".

Si a esto añadimos la barbarie que Trump y Netanyahu están cometiendo en Irán y tratando de extender al resto de países de la zona, dónde Netanyahu ya viene ejecutando genocidio e intervenciones bárbaras desde hace tiempo, (Palestina, Líbano, Irán…), primero apoyado por los EE UU y ahora tirando del carro a la par, las declaraciones de la impresentable y ambiciosa Úrsula Von der Leyen vinieron a cerrar el círculo de los horrores a los que nos quieren arrastrar.

Hace tiempo que se veía venir a dónde nos estaban conduciendo los EE UU y sus cómplices traidores, Von der Leyen, Rutte, Zelenski y el resto de sus compinches oligarcas europeos; todos ellos conforman una tropa de corruptos que persigue únicamente sus propios intereses y lo hace debilitando económicamente a la U E, incautando su soberanía y sometiéndola a la tiranía de Trump de una forma humillante y vergonzosa hasta intentar convertirla en el convidado de piedra en las relaciones internacionales y, lo que es peor, promover la división interna que les permita destruirla por completo para liquidar así, junto con su potencial económico y estratégico, su democracia y los valores que representa.

No cabía esperar nada bueno de quienes en lugar de defenderla desde los puestos que ocupan se comportan como los lame botas infiltrados del hegemón que la quiere colonizada y sometida. Como tampoco se puede esperar lealtad del triunvirato Von der Leyen-Rutte-Zelenski, inmersos en corrupción, (la primera con proceso en curso por el negocio de las vacunas), y todos ellos en mayor o menor medida responsables de que parte del dinero y armamento destinado a Ucrania desapareciera por el camino y, como le reprochó en su día Biden a Zelenski, que parte del armamento que se le había enviado terminara en manos del mercado negro de armas.

Sirva como ejemplo la amenaza de Zelenski a Orban por la reciente detención de varios banqueros, la expulsión de Hungría de 7 ucranianos y la incautación por decreto, en tanto no termine la investigación, de 9 lingotes de oro, 40.000.000 de dólares y 35.000.000 de euros de un banco público ucraniano, bienes que formaban parte del transporte retenido, no realizado conforme a la práctica internacional, y que Orbán considera necesario aclarar su posible uso en Hungría, la finalidad y los posibles efectos de dicho uso sobre la seguridad nacional.

Las evasiones de capital desde Ucrania a paraísos fiscales ya se denunció en varias ocasiones e incluso figuraba Zelenski entre los evasores denunciados.

Con una U E cada vez más entrelazada con la ultraderecha, la señora Von der Leyen ya se quitó definitivamente la careta y se posicionó al lado de los invasores, Trump y Netanyahu en la guerra iniciada por ellos contra Irán. “No debería derramarse una lágrima por el régimen de Irán” y clama contra “la devastación y desestabilización provocadas por Teherán”, olvidando que Irán fue atacado, no el atacante en esta guerra.

El sol no se puede tapar con un dedo, por mucho que se quiera hacer a la víctima culpable de la debacle que otros han provocado. Tampoco es el régimen de Irán lo que mueve a los agresores en esta guerra. De igual modo se le olvida a la Presidenta de la Comisión Europea que los ataques contra Irán fueron realizados al margen de la ONU y del Derecho Internacional. Y, por cierto, la ONU pide investigar como posible crimen de guerra el bombardeo de la escuela de niñas en Irán.

Por si todo lo expuesto no despertara todas las alarmas, tanto por los hechos como por las imprevisibles consecuencias, hay dos cuestiones que nos deberían despertar todas las alarmas y nos sitúan ante la peor de las distopía que Europa se podría imaginar:

Von der Leyen abraza y se postula por un nuevo orden mundial regido por la ley del más fuerte, al margen del sistema internacional basado en reglas, y totalmente diferente del que siempre ha defendido Europa. Proclamar el adiós a las normas y valores europeos implica la renuncia a la democracia y a nuestras señas de identidad.

La otra cara de la moneda tiene que ver con su envalentonamiento y falta de democracia, pronunciándose desde la Comisión y sin consensuar con nadie sobre temas que están fuera de sus competencias, como muy bien le han señalado desde la Vicepresidente Teresa Ribera, al Ministro de Exteriores español, corrigiéndola en sus declaraciones incluso el Presidente del Consejo, Antonio Costas.

Auto-otorgarse competencias que no le son propias apunta, en la práctica, a una conducta dictatorial saltándose las normas y el respeto institucional, pisoteando la voluntad de la ciudadanía depositada en sus representantes y en las Instituciones propias de su sistema de Gobierno. Vamos, que esta señora se está mostrando similar a cualquier régimen dictatorial.








No hay comentarios: