Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Un análisis de la situación actual resulta amenazante desde todos los puntos de vista que lo queramos enfocar.
En el análisis que hace Jorge Reichmann sobre los resultados de la última edición del informe de la Fundación SM Jóvenes españoles 2026 observa cambios importantes en cómo se sitúan las generaciones más recientes frente al mundo.
Destaca cómo "al ahondar en los sentimientos frente al futuro del planeta con relación al medioambiente por la vía cualitativa, la palabra clave de cómo ven los jóvenes el futuro a medio y largo plazo es apocalíptico. El largo plazo, con muy contadas excepciones, parece surgido de alguna distopía especialmente cruel y apocalíptica del mundo”.
Siendo esa una de las expresiones más usadas por los jóvenes, asegura Reichmann, otras emplean sobre el futuro significados similares: negro, oscuro, devastador, inhumano, caótico,o catastrófico. En el discurso de los jóvenes aparecen diversas formas de imaginar el futuro, pero los referentes a barbarie, pobreza, hambre, superpoblación, guerra por los recursos e incluso Guerra Mundial, y enfermedades reflejan una imagen del panorama ecosocial demoledora y claramente negativa que, al contrario de informes anteriores, deja poco espacio a las contradicciones o fisuras interpretativas de mayor calado.
La visión con respecto a la llamada crisis ecológica de la humanidad ha aumentado un 17,4% en este informe con relación al de 2021. Por otra parte, el negacionismo como fórmula ideológica en relación con la crisis medioambiental se está reformulando hacia un neonegacionismo que, admitiendo la existencia de una crisis climática, niega la intervención humana, su gravedad o la rapidez en la precipitación de sus consecuencias.
Una de las alarmas derivadas del mencionado informe es que el 52,1% de la gente joven considera que “aún nos queda mucho tiempo para actuar frente a los problemas medioambientales”. Frente a esta creencia, el bloque colapsista considera que la batalla por salvar el medioambiente ya está perdida y que, hagamos lo que hagamos, el colapso ecológico ya es inevitable”; esta convicción ha pasado del 31% al 45% con respecto a los datos de años anteriores.
Con esas posturas el panorama no pinta nada bien. Al menos así lo pensamos algunas personas porque lo que se avecina requiere concienciación, debate y actuación frente a las consecuencias. El científico Antonio Turiel, siempre fiel al rigor de los datos, gran divulgador y siempre informando con mesura, tanto en foros civiles como en el ámbito de responsables políticos y Gobierno, hace un llamamiento recientemente ante la necesidad de tomar medidas urgentes para afrontar la crisis actual. Turiel asegura que lo que viene es peor que la crisis de 2008.
En el contexto actual, y con la guerra ilegal declarada a Irán, “lo mejor que nos puede pasar es que tengamos una crisis económica peor que la de 2008”. Pero estamos entrando en una etapa diferente de la historia de la humanidad y vivimos todavía en la ilusión de que no pasa nada y sin embargo, hay un deterioro muy rápido y creciente de la situación; el escenario que se está esbozando es de pesadilla.
Puesto que España es un país cuya principal industria es el turismo, debe estar preparada para quedar sin turistas, dada la confrontación bélica y la actuación de los EE UU con respecto al control del suministro de petróleo y las sanciones que impone arbitrariamente a diestro y siniestro. Ante esta situación, Turiel insiste en la importancia de que “la gente se empiece a organizar, creando grupos de base, grupos de apoyo mutuo, grupos de comunidad, grupos de resiliencia y grupos de colaboración”. En relación con Europa considera que todavía está peor que España, puesto que le falta el 30% del petróleo que debería estar disponible; en el caso de España falta en torno al 15%.
Dada la deriva que está tomando la política estadounidense puede decidir, al margen de controlar los precios, prohibir las exportaciones de petróleo y gas a Europa. Lo que está muy claro es que no se va a volver a la situación anterior. Estamos en una etapa que muchos sociólogos e historiadores consideran el fin de las clases medias, la muerte de la democracia y la vuelta a la Edad Media.
La mayoría de las cosas que dábamos por asumidas y normales se están volatilizando: Derechos nacionales, DD HH y Derecho Internacional están siendo pisoteados por los EE UU e Israel y, en la U E, Von der Leyen y Rutte están sometiendo a la U E a la bota del hegemón, en contra de sus intereses y de la voluntad de los Estados que la conforman.
Conviene repasar en qué consistió el feudalismo en la Edad Media para comprender bien lo que se nos viene encima. Volviendo al desastre inmediato de lo provocado por la guerra y la pérdida de la energía, la situación a la que vamos es a un desastre económico, desabastecimiento de muchas materias primas, fracaso del modelo de transición energética y una política inclinada al neofascismo y el ecocidio, por lo que la única escapatoria que nos queda pasa por retomar la organización a nivel local.
Y como dice Turiel esta es la realidad, “una realidad dura, es una realidad que no se quiere aceptar. Es una realidad que además no podemos esperar que lideren los gobiernos”, cosa que lo expuesto y la realidad de los acontecimientos que vamos conociendo a diario ilustran la dirección al abismo que se está forjando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario