Juan García Ballesteros
Colectivo Prometeo
En España sí hay armas de destrucción. Son armas de destrucción social que el PP y VOX utilizan para sembrar el odio, el rechazo tanto al adversario-enemigo político, como hacia las personas de diferentes razas o religiones. También atacan y niegan todo lo concerniente con los derechos de la mujer y una realidad palpable, el cambio climático. Para esta destrucción democrática utilizan como munición la mentira, la difamación, la manipulación, el engaño y los insultos.
La conciencia de culpa es una cualidad humana que reconoce y asume que una persona ha violado sus propios estándares éticos, morales o de convivencia. Esta cualidad, no sólo no la valoran los miembros de la derecha y la extrema derecha, sino que la están pisoteando continuamente.
Veamos algunos ejemplos de este intento de desestabilización social. La señora Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, nunca ha dado muestras de sentimiento de culpa, a pesar de las muchas barbaridades que dice sobre el legítimo Gobierno del Estado, lo mucho que ha tapado de corrupción en su partido y como protege a un presunto agresor por acoso sexual, como es alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. Tiene a su familia involucrada en bastantes chanchullos, tiene un exnovio que reconoce haber estafado al estado, tiene a sus espaldas la muerte en pandemia de 7291 personas y, ahora, con dinero público (6 millones 300 €) compra la Comunidad de Madrid un piso de lujo, para oficinas cuando sólo puede ser vivienda y que, por tanto, se adquiere para su disfrute personal.
Esperemos que las nuevas noticias que la vendedora va a rebelar, sirvan para demostrar como este gobierno madrileño ha vulnerado el expediente y todas las condiciones obligatorias y disposiciones necesarias para que una entidad pública pueda comprar un bien privado. A pesar de todos estos desmanes, su falta de ética y de integridad política, no ha llevado a la señora Ayuso a demostrar “conciencia de culpa”, porque jamás ha reconocido sus errores y tampoco ha pedido perdón por tanta corruptela.
El pasado 26 de agosto Rafael Hernando (PP) publicó una fotografía, como munición, en la que afirmaba que el presidente del Gobierno estaba de vacaciones en Andorra, a pesar de la crisis migratoria en Ceuta. Diversos medios demostraron su falsedad, pues era una imagen de 2024. Cuando se lo recriminaron desde los medios, lejos de rectificar y disculparse reaccionó con risas y burlas. Esa es la manera que tiene este “personajillo”, que se vanagloria de su metedura de pata, que se mofa de la verdad y que, por su falta de ética y moralidad, explica su desprecio a un gobierno elegido democráticamente. Su falta de conciencia de culpa y reconocimiento de su error rebasa todos los límites de los valores humanos.
Pero hay otro “elemento” social y político que demuestra también la total carencia de “sentimiento de culpa” y que promociona la violencia. Es el expresidente del Gobierno, señor Aznar. Este “caballero” nos metió en una guerra ilegal, como buen lacayo de los americanos, afirmando que Irak tenía “armas de destrucción masiva”. Se demostró su falsedad y este conflicto se llevó por delante a miles y miles de personas y dejó a Irak, como un estado fallido. Todavía estamos esperando que pida perdón. No lo ha hecho, ni lo hará. Tampoco lo ha hecho por su repugnante defensa de la autoría de ETA en los atentados del 11M. A este maestro del enredo político, su falta de “conciencia de culpa”, su inmoralidad y deshonestidad le han llevado a no ser capaz de reconocer los graves errores que ha cometido y, por tanto, a pedir disculpas, reconociéndolo.
Este sujeto político, señor Aznar, es uno de los máximos responsables de las armas sociales de destrucción. Su lema “el que pueda hacer que haga” le ha convertido en el patentador de toda una serie de ataques (aunque ya venían desde el comienzo de la legislatura) para agredir y derivar al gobierno democráticamente constituido. A raíz de esas declaraciones, tanto el PP como VOX, han elevado su munición destructiva y con el apoyo de bombas informativas continuas desde los grandes medios de comunicación (se sabe qué intereses defienden estos desinformadores) reproducen, con saña y tiempo, las mentiras, las manipulaciones y las falsas acusaciones que estos partidos lanzan. Pero el acoso y derribo no queda ahí. Un sector más o menos importante de los jueces, utilizan su privilegiada posición y su poder legislativo para retrasar y, a veces, perdonar la corrupción de la derecha y, en cambio, utilizan sus decisiones con rapidez como munición para atacar y condenar, en ocasiones, de forma totalmente parcial y subjetiva, la posible corrupción de personas progresistas o de izquierdas. Algunos miembros de la judicatura se comportan como fieles seguidores de la derecha y participan en la política sin haberse presentado a las lecciones, lo que trae consigo que pongan en duda y, a veces, que no acepten leyes aprobadas por el poder legislativo.
El señor Aznar se ha presentado esta semana en Ceuta ¿Quería interceder para plantear soluciones a la crisis inmigratoria? En absoluto. Ha ido a “el que pueda hacer que haga” y, por tanto, a movilizar a una determinada población ceutí que está viviendo con preocupación la situación, pero ha contribuido a envalentonar y a que elementos de extrema derecha (se han visto por las imágenes) aprovechen la ocasión para entrar en acción y atacar a los inmigrantes.
La manifestación que la población ceutí tenía prevista para este sábado, ha sido cancelada por los propios organizadores, cuando han detectado que elementos ultras han entrado en la ciudad para provocar disturbios. Este “elemento” político, expresidente, por dónde pasa no crece la hierba.
Cuando se lanzan bombas informativas con falsa munición, cuando se ataca con armas de destrucción social cargadas de mentiras, manipulaciones e insultos, se está agrediendo al propio sistema democrático, se está creando odio y división social y eso genera que, cada vez, la sociedad esté más harta de un partido (PP) que, creyéndose de estado, sólo se dedica a destruir lo que propone o aprueba el gobierno, sin que sea capaz de plantear alternativas serias, reales y necesarias para que, si en próximas elecciones (esperemos que no) gobierna, pueda solucionar los problemas que tiene nuestro país. Pero su futuro político está ligada a la extrema derecha con la que ya gobierna en coalición en cinco comunidades autónomas. Las exigencias impuestas por VOX ha obligado al PP a aceptar unas condiciones leoninas que atacan la Constitución y atentan contra derechos fundamentales y leyes aprobadas por el parlamento ¿Será ese panorama social y político, desolador, el que acuerden en un gobierno compartido? Lo veremos.

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