domingo, 13 de septiembre de 2026

Las Mentiras y el uso torticero según de dónde vengan o a quién se pretenda atacar




Remedios Copa
Colectivo Prometeo

Estos días en que la derecha española se llena la boca a todas horas y en cuanto foro pueda esparcir sus proclamas llamando al Presidente de España mentiroso y reclamando elecciones para que PP y Vox puedan salvar la patria y terminar cuanto antes con el legítimo Gobierno, conviene recordarle al Jefe de la oposición sus palabras cuando las mentiras difundidas, en este caso en boca de miembros del PP atacando al representante de una Institución del Estado.

El PP instituyó la mentira como norma cuando Alberto Feijóo afirmaba que “Mentir no es ilegal”. Con esta frase justificaba el PP la mentira, (bulo, falsedad, calumnia, o como le quieran llamar), de Miguel Ángel Rodríguez, actual Director del Gabinete de Isabel Díaz Ayuso, tras acusar al Fiscal General del Estado de haber filtrado información confidencial sobre el delito fiscal de Alberto González Amador, pareja de Ayuso, a sabiendas de que mentía, como más tarde admitió ante el juez. (la prueba se sustentaba “en la intuición por mis canas”), ¿recuerdan?

La falsedad de tal afirmación fue admitida por el mismo Miguel Ángel Rodríguez ante el Juez del Tribunal Supremo. El Juez Hurtado no tomó medida alguna ante esta vergonzosa declaración, porque al PP mentir siempre le ha salido gratis.

Ahora la mentira ya no se oculta; incluso se reivindica. Cuando el PP dice que “mentir no es ilegal” no es una mera coartada para salir del paso sino un reflejo del modelo político que prospera en Occidente; la mentira gobierna la atención y la política está sustituyendo el gobernar con leyes por hacerlo con narrativas. Y el PP no miente por error, lo hace por método y sirve tanto para destruir carreras como para impulsarlas.

Con la famosa “mentira” sobre la información disponible en la crisis de Ceuta que Pedro Sánchez, su Gobierno y/o determinados cuerpos del Estado tenían en su poder el día de la entrada masiva de inmigrantes, lo que interesa al PP, a Vox y a otros grupos ultra de este país, no es la Verdad real, ni la expuesta por el Gobierno, Ministros o Instituciones del Estado. La oposición y la ultraderecha no tienen interés alguno en arrimar el hombro para resolver la crisis y ayudar al país y a los ceutíes a aliviar cuanto antes las consecuencias de lo ocurrido.
Al PP le interesan nuevas elecciones cuanto antes y que se olviden las causas judiciales en curso que tiene pendientes con múltiples imputados, dilatar casos pendientes como por ejemplo el de Montoro y hacerse de nuevo con el poder que la derecha siempre ha considerado suyo.

Tratar de traidor, sin pruebas, al Presidente del Gobierno por el mero hecho de optar por la diplomacia para resolver una crisis severa, desatada en Ceuta pero que afecta a España e implica incluso a la U E, y no cometer el error de incriminar a Marruecos en tanto no tengamos pruebas sólidas para poder hacerlo, tiene delito. Eso demuestra que quién así actúa no reúne condiciones para gobernar España, tampoco muestra capacidad para ofrecer alternativas a ninguno de los problemas que afectan a la ciudadanía.

Desde luego, actitudes tan viscerales y generadoras de odio y enfrentamiento entre la ciudadanía española y con otros países, no sirven para la convivencia interna ni para la paz. Y quien se sitúa en ese relato muestra su absoluta incapacidad para manejarse en situaciones complejas y gestionar los intereses del país en un contexto geopolítico tan cambiante y complejo como el actual.

Como ya apuntaba en anteriores artículos sobre el tema de Ceuta, no hay que enfocarse solamente en Marruecos porque, independientemente del grado de implicación que ese país pueda tener en lo ocurrido, están otros países como EE UU e Israel, interesados en el control del estrecho que da acceso al Mediterráneo cuyo dominio junto con el de Ormuz y Panamá permitiría prácticamente el control del comercio mundial. A eso hay que añadir el uso de la tecnología militar y las plataformas como Palantir, de control digital de movimiento de la población y difusión de mensajes y relato en redes sociales utilizadas por el Mossad y la CIA, con gran capacidad de ocultación de la procedencia de toda esa operativa.

Sin olvidar para este caso la animadversión de EE UU, Israel y la ultraderecha europea profesan a los Gobiernos demócratas con políticas sociales y respeto explicito a los Derechos Humanos y a las normas de Derecho Internacional. Pedro Sánchez, al igual que quienes condenen el genocidio de Gaza, cuestionen la deriva armamentista o consideren excesivo el aumento de presupuesto dedicado a la OTAN, está en ojo de quienes tratan de derribar a los gobiernos democráticos y progresistas.

Cuando la ciudadanía está desinformada porque los relatos virales han sustituido a los datos verídicos sobre los hechos, no puede distinguir entre quienes le están engañando o los que dicen la verdad y, desgraciadamente, tiende a aferrarse a relatos que sean afines a sus emociones, ideologías y prejuicios. Es un hecho que conocen muy bien los políticos y el sistema capitalista, por eso tratan de evitar con mentiras el desgaste que supondría la coherencia.

Quisiera terminar con una cita de Heinrich Heine (poeta y ensayista del siglo XIX nacido en Düseldorf), sobre el estado democrático, que decía “nunca antes estuve desalentado, nunca desesperé por la patria, pero ahora al ver a sus salvadores perdí toda esperanza”. Heine fue una figura relevante en la literatura e influyente en la defensa de las ideas liberales y progresistas en Europa, con un estilo poético caracterizado por su agudeza, ironía y capacidad para combinar la belleza lírica con la crítica social. Su trabajo estuvo censurado en Alemania porque criticaba abiertamente al Gobierno y la sociedad de su tiempo, lo que le obligó al exilio. Tampoco quiero olvidar aquella frase: “dónde queman libros, terminarán por quemar personas”.

























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