Juan García Ballesteros
Colectivo Prometeo
[En el Colectivo Prometeo convivimos y trabajamos juntos, desde nuestra fundación y sin problema, todas las sensibilidades de la Izquierda, tanto estatal como nacionalista.
Tras el fallido intento de concurrir en una sola candidatura a las elecciones del 29 N, que tanto dolor nos ha causado, el blog está abierto, como siempre, a las aportaciones de sus miembros y amigos, con una sola condición: el respeto mutuo.
Las reflexiones solo reflejan la opinión de quien las firma, nunca la postura oficial del Colectivo. Aquí tienes las de nuestro compañero Juan García Ballesteros ]
Para que no se repitan muchos de los errores cometidos, voy a hacer un poco de historia. Desde que en las elecciones generales de 1996 IU consiguió 21 diputados, esta coalición fue perdiendo fuerza y diputados. En las del 20 de diciembre de 2015 sólo consiguió dos. En las primeras elecciones, en 2016, en las que fueron juntos Podemos e IU, Unidas Podemos, los militantes de la coalición aceptaron ir juntos, porque estaban desesperados, pero nunca admitieron esa unión. Tanto es así, que los militantes de IU se negaron a hacer campaña y tuvimos que ser los de Podemos los que pegamos los carteles de Alberto Garzón.
En las elecciones del 26 de junio de 2016, Unidas Podemos (UP) consiguió más de cinco millones de votos y 71 diputados, entre ellos había 8 de IU y 63 entre Podemos e independientes. Por primera vez el bipartidismo, que tanto daño había hecho desde la Transición a la sociedad española, saltó en pedazos. Sonaron las alertas. El peligro para el régimen del 78 era evidente. En ese momento se puso en marcha una apuesta de acoso y derribo contra el partido morado que se había atrevido a poner en cuestión la falsa transición. Fueron miles de horas en TV con tertulianos comprados, cientos de páginas en prensa y, sobre todo, el traslado de todo ese aparato belicoso y agresivo a los juzgados. Desde la derecha y la extrema derecha comienzan a presentarse querellas contra Podemos.
Como hemos visto en los últimos años, los jueces admiten sin vacilar las falsas acusaciones, sobre todo, cuando los denunciados son grupos, partidos o personas de izquierdas, a pesar que, en bastantes ocasiones, puedan estar basadas en bulos, mentiras y recortes de prensa inventados por los aparatos mediáticos y parte de algunos de los poderes del Estado.
Durante muchas horas, muchos días, muchos meses, se ensañan en culpar a Podemos de todos los males. Las denuncias se propagan en las televisiones del régimen que, aunque sean falsas, van a tener el efecto deseado: intentar hundir a Podemos. Un ejemplo claro de esta maldad mediática lo tenemos en García Ferreras (Al Rojo Vivo en la Sexta) que, cuando le exigieron que pusiera en antena una de esas mentiras, la inexistente cuenta de Pablo Iglesias en las Islas Granadinas, este lamentable periodista aceptó. Publicó la información afirmando claramente su falsedad: “Es burdo, pero voy con ello”.
Esta grave acusación fue montada por OKDiario, acusando a Pablo Iglesias de tener una cuenta millonaria en ese paraíso fiscal. Tanto Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo desacreditaron y archivaron el caso al constatar que se trataba de un montaje fabricado y orquestado por la denominada "brigada política" del Ministerio del Interior del PP. Eduardo Inda fue condenado a indemnizar a Pablo Iglesias con 18000 €.
Todas, las 22 denuncias presentadas contra Podemos por la extrema derecha, fueron rechazadas, ninguna tenía consistencia delictiva, pero el daño ya estaba hecho. Las televisiones que habían propagado tantas falsedades, tantos bulos, tantas mentiras, nunca reconocieron su error, nunca pidieron perdón por tanta fechoría. Mucha gente creyó todo de este falso montaje perfectamente orquestado. A Podemos ya la habían condenado, siendo inocente.
Eso le pasó factura que era lo que pretendían desde los aparatos políticos, mediáticos y judiciales de la derecha y extrema derecha. En las siguientes elecciones generales, Unidas Podemos bajó. En las primeras de 2019, 42 diputados y en las segundas de ese año, 35, repartidos de la siguiente manera: 26 de Podemos, 4 de En Común Podemos y 5 de IU.
Al formarse el primer gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos (enero de 2020), a este grupo le concedió el partido socialista cinco ministerios. La coalición morada (siendo amplia mayoría), haciendo un gesto de generosidad, concedió a IU dos: Alberto Garzón y Yolanda Díaz (ésta a propuesta de Podemos), a Podemos dos: Pablo Iglesias e Irene Montero y uno independiente: Manuel Castells.
La presión de UP en el consejo de ministros hizo posible la consecución de avances sociales importantísimos: reforma Laboral, subida del salario mínimo interprofesional (de 736 a 1080), revalorización de las pensiones, ingreso mínimo vital, regulación temporal de empleo (ERTEs, que afectó 3,5 millones de trabajadores durante el COVID), eliminación del copago farmacéutico, primera ley de vivienda, ley de “Sólo sí es Sí”, bono de alquiler joven y bono cultural (250 € para alquiler joven y 400 € para cultura), ley de eutanasia, equiparación de permiso por nacimiento (16 semanas para ambos progenitores), ley Trans y de derechos LGTBI y ley de Memoria Democrática.
Desde marzo de 2022 (todavía con el gobierno PSOE-UP), Yolanda Díaz, con su afán de protagonismo (pertenecía a Más Madrid) crea la plataforma “Movimiento Sumar”. En todo este entramado organizativo participa de forma activa Íñigo Erejón, político que depila antipodemos desde que perdió las votaciones democráticas en Vistalegre II. El 30 de mayo de 2023 se registró Sumar como partido político. En este movimiento se integraron IU, Compromis, Más Madrid, Chunta Aragonesista, Alianza Verde, Los Comunes, …
Para Sumar, Podemos era un adversario político que le puede hacer sombra, por tanto, hay que arrinconarlo. En toda esta animadversión hacia el partido morado también contribuye IU, resucitada en las elecciones de 2016 y que se cree capacitada para liderar una izquierda estatal. La alianza de UP (que tantos logros había conseguido) se ha ido al traste.
Para las elecciones generales de 23 de julio de 2023, Podemos, tras una negociación agónica con Sumar y, a pesar del veto a Irene Montero, nada más antidemocrático, aceptó participar. Se consiguieron 31 diputados y más de tres millones de votos. Se repartieron así: 10 para independientes de Sumar, 5 para Podemos, 5 para Comunes, 5 para IU, 2 para Más País y Más Madrid, 2 para Compromis, 1 para Chunta y 1 para Mes (Baleares).
Los cinco ministerios que van a ocupar en este nuevo parlamento se reparten de esta manera: 2 para Sumar, 1 para Más Madrid, 1 para Comunes y otro para IU. Le han asignado a Más País un ministerio, cuando sólo tiene dos diputados. Comienza la marginación y excluyen a Podemos del Gobierno. Ya con el grupo parlamentario comenzando a funcionar, desde los partidos que componen Sumar se toman decisiones que afectan significativamente al funcionamiento democrático de Podemos. Se le niega voz propia y capacidad de acción, pues desde Sumar se les veta y bloquea sus iniciativas, se les niega tener una portavocía, como tenían otros miembros de la coalición y se les impide participar en las comisiones legislativas del grupo parlamentario. Podemos está atado, sin iniciativas, sin voz y marginados sus dirigentes ¿Qué les queda? Nada más que salirse e integrarse en el grupo mixto, por lo menos ahí, van a tener autonomía de voto, podrán presentar propuestas a la política ramplona del gobierno, darán la batalla para exigir cambios sociales necesarios y se posicionarían en contra de proyectos de ley que atenten contra la mayoría social. Eso ocurrió con el proyecto de ley de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que recogía un recorte en las bases de cotización a la seguridad social de los desempleados de más de 52 años. Esto suponía una rebaja de la base progresiva (en cinco años) del índice actual de 125 % al 100 % de la base mínima lo que afectaría a las futuras pensiones de cientos de miles de trabajadores y, por tanto, a una bajada salarial en su jubilación. Podemos votó en contra y, a pesar de las fuertes críticas desde el ministerio de Trabajo, el proyecto fue rechazado, lo que obligó al gobierno a retirarlo.
(continuará)

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