viernes, 15 de octubre de 2021

Contra la Desmemoria ( octubre del 21)

 


Muro de la Memoria del cementerio de la Salud

Colgadura en el exterior del palacio episcopal cordobés



Juan Rivera

Colectivo Prometeo


     Mañana sábado 16 de Octubre en la “ catedral” de Córdoba ( los carteles de propaganda ponen un cuidado extremo para que por ningún lado aparezca el término “Mezquita”) la Iglesia católica celebrará una ceremonia de beatificación de 127 personas.

    La noticia no merecería comentarios - dentro de las creencias particulares cada uno sube a sus altares a quien le apetezca- si no fuese por la carga ideológica de Franquismo extremo que la acción,en su diseño y puesta en escena,lleva : el evento se anuncia como “Beatificación de 127 mártires de la persecución religiosa en España 1936-39 “ ( sic) y en las declaraciones publicitarias previa al mismo la jerarquía eclesiástica cordobesa, pilar ultramontano donde los haya, no olvida añadir nunca un “asesinados por odio a la fe”.

    Y no, no es un acto de "reconciliación y perdón" pues los organizadores no han mostrado la más mínima comprensión o empatía ( siquiera una brizna de "piedad cristiana") con las miles de víctimas republicanas asesinadas en la capital y provincia durante el periodo que acotan.

Así no puede extrañarnos que estudiando la puesta en escena del acto, al cerrar los ojos nos parezca entrar en un túnel del tiempo que nos lleva a la “ Causa General instruida por el ministerio fiscal sobre la dominación roja en España”1 y al programa de propaganda “goebbelsiana” de posguerra puesta en marcha por el ministro de Justicia Esteban Bilbao. De fondo la meliflua voz de fray Justo Pérez de Urbel2 celebra la sempiterna alianza Trono/ Altar en la Historia Contemporánea española.

  Por higiene democrática en estos tiempos de revisionismo histórico a calzón quitado que  quieren imponer los hoy negacionistas ( de los crímenes franquistas, del holocausto, hasta del Covid), ayer terraplanistas y siempre teocráticos, tenemos que negar públicamente la mayor y  no dejar que el ultraconservadurismo español, eternamente dispuesto a refocilarse en las cochiqueras de la Dictadura, imponga su relato. 

    Es  nuestra obligación  impugnar con datos y argumentos el cuento.Las 127 personas que van a subir al tercer peldaño en el camino de la canonización 3 ( entre las que estoy seguro habría muchas bondadosas y honradas  y ninguna merecía el sangriento final), no fueron asesinadas por “odio a la fe” sino por ser miembros activos de una Iglesia totalmente alineada con la sangrienta rebelión militar contra el legítimo poder de la Segunda República. 

    Una Iglesia representada en ese instante por un cardenal Gomá 4 que lo mismo elevaba la rebelión a la categoría de Cruzada,defendía en la “ Carta colectiva de los obispos españoles (1937) al llamado “ movimiento nacional” o se quedaba tan pancho declarando ( Budapest, junio de 1938) :«Efectivamente, conviene que la guerra acabe. Pero no que se acabe con un compromiso, con un arreglo ni con una reconciliación. Hay que llevar las hostilidades hasta el extremo de conseguir la victoria a punta de espada. Que se rindan los rojos, puesto que han sido vencidos. No es posible otra pacificación que la de las armas. Para organizar la paz dentro de una constitución cristiana, es indispensable extirpar toda la podredumbre de la legislación laica...»5

    Intentar descontextualizar los 127 asesinatos de la Guerra Civil es una burda trampa intelectual que debiera hacer sonrojar hasta personajes tan retrógrados como Demetrio el actual “vigilante “ 6 del rebaño cordobés, siempre proclive a no dejar que la realidad le estropee una creencia formulada desde el prejuicio.

En esta trama llama poderosamente la atención un elemento: quienes más ahínco ponen en negarnos la memoria histórica a los que queremos que las decenas de miles de cadáveres de represaliados republicanos (que inundan cunetas y fosas comunes de todo el territorio español)  tengan un lugar digno donde reposar  y que sus nombres no sean olvidados, siempre alegando que así tensionamos la sociedad y abrimos heridas, quienes se niegan sistemáticamente  a aplicar la vigente ley de Memoria Histórica, son los mismos que, a poco que te descuides, montan una canonización de “sus muertos” ( “siempre hubo clases” ) o devuelven al callejero los nombres de los más significados franquistas del lugar.

     Y ese empeño sería tragicómico si no estuviéramos en Córdoba, ciudad y provincia en la que sin ser exhaustivos y siguiendo a la máxima autoridad en la materia, Francisco Moreno Gómez (aunque el propio historiador reconozca que “ las cifras exactas del genocidio franquista jamás serán posibles,dado que la Historia choca con los mecanismos de “ desaparición” propios de los fascismos”) barajamos los siguientes datos sobre la represión franquista7,: 11582 víctimas republicanas del genocidio franquista con 6953 computadas en pueblos y 4629 en Córdoba capital.  

    ¿ Se les puede denominar también  como “víctimas de la persecución que sobre ellas realizaron gente a priori muy religiosa o de comunión diaria”?

    Basta fijarse en los muros de la memoria de los cementerios de la Salud o de san Rafael para hacerse una idea de la enormidad del crimen. Y la historia no está cerrada. Sin tener que irnos muy lejos , el pasado miércoles 13 ( hace dos días) aparecía la siguiente noticia en los periódicos locales: " Hallan el Córdoba una nueva fosa de represaliados por el Franquismo" ( cementerio de la Salud, 9 personas que murieron de forma violenta como atestiguan las balas , manos atadas o disposición de cuerpos). Suma y sigue.

Por ello se hace tan necesario negarnos al olvido. Porque quienes beatifican a unos a la par les niegan la categoría de víctimas a quienes se mantuvieron fieles a la República. De ahí la importancia del relato. Quien lo impone crea hegemonía y esto explica el empecinamiento tradicional del conservadurismo hispano en su intento de arrebatarnos nuestra memoria, nuestro universo sentimental, nuestro pasado histórico y así tener manos libres para imponer la suya sin disidencias. 

¡Que pregonen lo que quieran!, pero por favor , no les sigamos el juego. Combatamos la Desmemoria


PD: ¿Para cuando una iniciativa eclesiástica similar con bombo y platillos para reivindicar la memoria de los decenas de miles de niños objeto de abuso sexual?. ¡Vaya ocurrencia!Cuando no hay "rojos" por medio, no hay mártires.

1Ejercicio de propaganda franquista puesto legalmente en pie el 26 de abril de 1940 donde con escasa fiabilidad y mucho estímulo a la delación se instruía un sumario “ad hoc” para culpabilizar de la Guerra Civil al bando republicano

2Religioso hispano,capellán de la sección femenina de la Falange,procurador “ ad eternum” en las Cortes franquista y Consejero Nacional de las FET de las JONS

31º siervo de Dios, 2º venerable, 3º beato y 4º santo

4Isidro Gomá y Tomás, cardenal primado de España durante la Guerra Civil

5 Sueiro, Daniel; Díaz Nosty, Bernardo (1986). Historia del franquismo.


6Obispo (gr. epí­skopos, “supervisor”, “el que supervigila”). Como se lo usa en el NT, este término generalmente se refiere a la persona que sirve como “supervisor”, “superintendente” o “guardián” de una iglesia

7Francisco Moreno Gómez “ Los desaparecidos de Franco”

4 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Es vergonzoso que esta gente, los dirigentes católicos (algunos desde luego) sigan con las tesis del fascismo de la Guerra Civil, con su cruzada particular en el siglo XXI. Es más lamentable que estén financiados ellos y sus medios de comunicación que si que generan odio constantemente a diario, con nuestro dineros. Y nadie hace nada por quitarles cuando menos la financiación y que se financien con los dineros de sus acólitos.

Felipe Rodríguez dijo...

A estas alturas del siglo XXI, resulta increíble que en determinados prelados de la Iglesia Católica Española, den cobertura ha este tipo de actos y no asuman de una vez, que la única víctima de tan citado periodo fue el Pueblo Español en su conjunto, al que se le arrebató un sistema democrático como el que gozamos hoy día, pero no con las urnas, sino con un golpe de estado utilizando las armas, el cual desencadenó en una Guerra Civil y que la Iglesia Española, no solo apoyó, sino que posteriormente contribuyó de forma activa a la consolidación de un régimen de dictadura fascista y asesina. Desde luego nada que ver con los postulados de la Cristiandad, esperemos que el Vaticano tome cartas en este tipo de asuntos y les ponga fin de forma definitiva, al igual que está intentando con los casos de pederastas.

Pepe Aguza. dijo...

De vergüenza que en los tiempos que corren, donde se pueden comprobar parte de los archivos de fusilados y desaparecidos en cunetas, de los miles de esclavos en los campos de concentración estatales y en especial en nuestra tierra, Córdoba, donde reposan miles de masacrados en fosas comunes durante y después de la Guerra (in) Civil por las hordas católico fascistas, se siga ensalzando a esas otras "víctimas" de la izquierda en el siglo XXI.
La hipocresía de esos que se dicen cristianos y hermanos es inadmisible y los representantes de la Iglesia (los Papas) que lo apoyan y autorizan peor aún. ¿Cuáles son los méritos de esos beatos para merecer tal honor? Recordar los escandalosos números de personajillos elevados a los altares como beatos por los últimos Papas:
Juan Pablo II se puso las botas, nombró 1345 beatos y 482 santos.
Benedicto XVI nombró otros 862 más y el actual Papa (¿progre?) se está pasando siete cielos, lleva a día de mañana (16 de octubre) 1301 beatificados. ¡A este paso, no van a quedar huecos en los altares para tanta figurita!
Si hay algún Papa que intentó poner freno a tanta superchería, creo recordar que fue Pablo VI, quien en 15 años solo autorizó la beatificación de 64 individuos, frenando la escandalosa y estúpida escalada beateril.
Quien quiera recordar algo la historia, recomiendo únicamente echar un ojo al APÉNDICE 1 - "LOS FUSILAMIENTOS DE LA POSGUERRA EN LOS PUEBLOS DE CÓRDOBA -del historiador Francisco Moreno ("LA VICTORIA SANGRIENTA 1939-1945) y la historia continuó hasta la muerte del Dictador... y ahora venís a contarme
y recordar a las pobres víctimas de los rojos.

joaquín Luque i Tenllado dijo...

La barbarie es barbarie provenga desde donde provenga. Una masacre de inocentes es un acto repudiable siempre. En este tipo de cosas estamos, creo, todos de acuerdo. Recordar y reivindicar la dignidad de los republicanos asesinados por los franquistas es justo. Como es justo que la Iglesia reivindique la memoria de sus miles de integrantes asesinados por los republicanos. Qué mas da que los beatifique -un acto religoso protocolar-, si hoy también la izquuierda "beatifica" laicamente a sus represaliados nominándolos como "mártires de la clase obrera", "luchadores por la democracia"...

En su momento la institución eclesial pidió perdón por colaborar con el franquismo tildando a la guerra civil como "cruzada". Si la llamada del PCE, en su momento, a la reconciliación debe ser admitida como veraz, el porqué no el de la Iglesia.

Aunque a regañadientes, hoy en día, en las sociedades liberales occidentales el cristianismo respeta la separación de poderes, Ya quisiéramos que otras religiones hiceran lo mismo.