jueves, 26 de febrero de 2026

Salir de la OTAN, con más razones






Manuel Marrero Morales
Colectivo Prometeo

El 12 de marzo de 1986, hace 40 años, Canarias dijo NO a la OTAN. El PSOE de Felipe González, que había hecho su precampaña para la mayoría absoluta del año 82, con el slogan “OTAN, de entrada NO”, -enfrentándose a la firma realizada en mayo de ese año, como miembro 16º, por el Presidente Calvo Sotelo-, convocó el demandado Referéndum y defendió lo contrario cuatro años más tarde. Y salvo en Cataluña, Euskadi y Canarias, cuyos pueblos nos pronunciamos por el No, en el resto ganó la apuesta socialista, bajo la tutela de los EE.UU. y la entonces Comunidad Económica Europea, que no iban a permitir que la puerta de entrada del Mediterráneo y las bases de Rota, Morón, Torrejón de Ardoz y Zaragoza no estuvieran bajo su control. Con una participación del 59,42% (poco mas de 17 millones), el Sí lo respaldó el 56,85% y el No un 43,15%. Alianza Popular defendió la abstención. En Canarias, el 53,69% (280.639 personas) se pronunció por el No.

La papeleta recogía el Acuerdo del Gobierno de permanecer en la Alianza Atlántica, no incluyendo su incorporación a la estructura militar integrada, prohibiendo instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español y procediendo a la reducción progresiva de la presencia militar de los EE.UU. en España (iniciada desde los Pactos de Madrid de 1953). 
Y a continuación preguntaba “¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlantica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?”. El referéndum era meramente consultivo; pero Alfonso Guerra afirmó que el Gobierno lo consideraba “políticamente vinculante”.

En 1997, con Aznar en la Presidencia, se incumplió el primer condicionante, incorporándose a la estructura militar integrada. Y se enmendó el segundo condicionante, introduciendo una cláusula por la que EE.UU. puede instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, previa autorización del Gobierno. Y aunque los yanquis abandonaron la bases aéreas de Zaragoza y Torrejón, su presencia continúa en la Base Naval de Rota y en la Base Aérea de Morón, que junto con otros puertos españoles están siendo determinantes para el apoyo logístico de EE.UU, al Estado genocida de Israel en la toma y destrucción del territorio y del pueblo palestino, con la anuencia del gobierno de Sánchez.

El gasto militar desde 1982, año de la entrada en la OTAN hasta hoy, ha evolucionado notablemente. De aquellos 5.000 millones de euros de la época se tienen unas expectativas para 2026 cercanas a los 80.000 millones de euros de gasto consolidado, si se incluyen partidas de I+D militar y seguridad. Del actual 2% del PIB se ha comprometido Pedro Sánchez a alcanzar el 5%.

La entrada en la OTAN significó recortes en materia educativa en la implantación de la LOGSE, cuyo presupuesto inicial se redujo a la mitad. Esos mismos recortes se trasladaron a la sanidad pública. La entrada en la CEE supuso la imposición de todos aquellos planes de reconversión industrial, que tanto sufrieron los trabajadores y trabajadoras de las zonas industrializadas, que se fueron desmantelando, para convertirnos en un país de sol y playas. Se implantó un proceso creciente de privatización de los servicios públicos, con una progresiva pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora y un modelo de absoluta acumulación en pocas manos de todo el capital producido por la burbuja inmobiliaria, que ha ocasionado la actual crisis de vivienda, considerada como un bien de mercado y no como un derecho ciudadano.

En un mundo donde han desaparecido las reglas del derecho internacional, donde a las poblaciones se les infunde miedo, para justificar el incremento del porcentaje del PIB destinado a la OTAN, se está produciendo otro proceso de empobrecimiento de la mayoría, de pérdida de derechos, para favorecer el saqueo de nuestro dinero hacia las multinacionales de la muerte, los fabricantes de armas de EE.UU., que son los que imponen las decisiones de a qué país se invade, a qué país se destruye, a qué país se le roban sus productos naturales, o a qué país se le arrebata su soberanía y se toma posesión del mismo.

La OTAN, más que nunca se ha demostrado como una organización que no garantiza nuestra seguridad, que no respeta el derecho internacional, que saquea a los pueblos, que ni siquiera respeta a sus propios miembros (caso de Dinamarca con Groenlandia), que es un instrumento para eliminar derechos de la ciudadanía infundiendo miedo, y que, en definitiva, no aporta nada positivo para la ciudadanía de este país. Por tanto, si queremos recuperar soberanía, si queremos defender un mundo basado en normas, si queremos recuperar derechos, si luchamos por la paz y la convivencia frente al miedo, las guerras y la destrucción de la vida, tenemos que salir de la OTAN. Y en Canarias, además, exigimos un Estatuto de Neutralidad.




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