Tal como estaba previsto, el pasado miércoles 4 de marzo, se desarrolló la charla " Crisis ambiental. Riesgos para la Democracia" impartida por el científico Fernando Valladares y organizada por nuestro Colectivo.
El acto, presentado por el compañero de Prometeo José García, se planteó en un formato de entrevista conducida por nuestro querido amigo Miguel Antúnez,ambientólogo cordobés.
Durante más de 2 horas se fue desgranando una amena conversación rematada con las preguntas del público asistente.
Pese a la tarde intempestiva y lluviosa tuvimos la suerte de contar con una nutrida asistencia que disfrutó de la claridad expositiva y la riqueza de ideas aportadas por Fernando.
Como siempre , agradecemos infinitamente la asistencia a quienes nos acompañaron y la generosidad y facilidades que nos brinda la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales, encabezada por su Decano.
Gracias a esta colaboración podemos ofrecer reflexión y compromiso, basado en el análisis colectivo, al numeroso público que suele secundar nuestras propuestas.
Galería de Imágenes y artículo sobre el acto
Fernando Valladares ofrece una lúcida conferencia que analiza los lazos entre la crisis ambiental y los riesgos para la democracia
El Colectivo Prometeo organiza un encuentro en la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba donde se vinculó la degradación del planeta con la actual crisis de las libertades civiles y los derechos humanos a nivel global.
El salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba se convirtió ayer en el escenario de un debate urgente sobre los límites de nuestra civilización. Bajo la organización del Colectivo Prometeo, el investigador del CSIC Fernando Valladares, entrevistado por el ambientólogo cordobés Miguel Antúnez López, protagonizó una charla que trascendió lo ecológico para entrar de lleno en la arena política y geopolítica.
Un paciente en la UCI
La sesión comenzó con un diagnóstico contundente sobre la salud planetaria. Ante la pregunta sobre la gravedad de la situación, el también profesor de la Universidad Rey Juan Carlos fue tajante: "No estamos ante un paciente estable; estamos en la zona de urgencias hospitalarias, en la UCI, intentando no llegar a un colapso sistémico". En cualquier caso, no debemos abandonar la acción, porque “siempre estamos a tiempo de algo”, destacó Valladares. El investigador explicó que la pérdida de biodiversidad no es una cuestión estética de "pérdida de paisajes o de animales bonitos", sino el desmantelamiento del sistema de soporte vital que permite el desarrollo de nuestras sociedades.
Seguidamente, se analizaron los "puntos de no retorno" del cambio climático y aquellos límites planetarios a menudo olvidados, como la alteración de los ciclos del nitrógeno y del fósforo o el agotamiento del agua dulce. Valladares hizo mucho hincapié en los riesgos que sufrimos en relación con la disponibilidad del agua para nuestras sociedades. "Estamos rompiendo las relaciones básicas que permiten la vida en nuestro planeta", advirtió Valladares, coincidiendo con Antúnez en que este cambio global es un "hecho social" y, por tanto, susceptible de ser transformado mediante la acción colectiva. “La dificultad es ponerse de acuerdo sobre cómo actuar”, indicó Valladares, haciendo una reivindicación de la ciudadanía informada.
La geopolítica de la distracción
El núcleo más político de la conferencia abordó cómo la escasez de recursos está siendo utilizada para erosionar la democracia. Valladares alertó sobre el riesgo de que las instituciones democráticas empiecen a ser vistas como un "lujo ineficiente" frente a la urgencia de decisiones drásticas. Reivindicó los espacios de diálogo, frente a la proliferación del odio en redes sociales. "Creo que debemos intentar hacer más probables las conversaciones improbables", afirmó. "La crisis de la democracia no es una consecuencia de la crisis ambiental, sino más bien un requisito", añadió el investigador, sugiriendo también que el autoritarismo puede ser una estrategia del poder para no afrontar la realidad de un planeta finito.
Respecto a la Unión Europea, el debate giró en torno al desafío de mantener la ambición del Pacto Verde y el descafeinado pero necesario liderazgo mundial en políticas ambientales sin fracturar la cohesión social ni caer en un "vasallaje" ante EEUU, evitando, a la vez, que las políticas climáticas sean percibidas como elitistas. Valladares destacó el freno o bloqueo que representan países como Hungría o Polonia a la hora de incorporar medidas más ambiciosas en ámbitos como el cambio climático o la protección de la biodiversidad.
En uno de los momentos más incisivos, Antúnez interpeló sobre el papel de grandes potencias como EE.UU. o Rusia. La reflexión incluyó que el auge de los discursos de odio internos, la militarización o la búsqueda de enemigos externos pueden actuar como una "cortina de humo" deliberada. Valladares destacó el riesgo que supone el crecimiento de las ultraderechas a nivel global.
Esperanza activa
Frente al pesimismo de las grandes cifras, el diálogo aterrizó en lo local, con las ciudades y los pueblos y su potencial papel como el último laboratorio de resistencia democrática y ambiental contra el populismo del miedo. El acto concluyó con un mensaje de resistencia intelectual y civil. "No nos vale la esperanza sin más, necesitamos una esperanza activa", insistió Valladares, cerrando con una invitación a la acción y a seguir trabajando en el decrecimiento “o como lo queramos llamar”. De esta forma, el Colectivo Prometeo cerró una jornada que reafirma la necesidad de conectar la ciencia con la defensa de los derechos civiles.
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