lunes, 19 de octubre de 2026

Breve relación politológica de la posible destrucción de las Indias y de la izquierda

 


Juan Carlos Monedero 

[En el Colectivo Prometeo convivimos y trabajamos juntos, desde nuestra fundación y sin problema, todas las sensibilidades de la Izquierda, tanto estatal como nacionalista. 
Tras el fallido intento de concurrir en una sola candidatura a las elecciones del 29 N, que tanto dolor nos ha causado, el blog está abierto, como siempre, a las aportaciones de sus miembros y amigos, con una sola condición: el respeto mutuo.
Las reflexiones solo reflejan la opinión de quien las firma, nunca la postura oficial del Colectivo. Aquí tienes las de nuestro amigo Juan Carlos Monedero]

Nadie sabe quienes son los números dos, tres, cuatro.. de la lista que elige en las elecciones generales.

Porque se vota al número 1 de Madrid -ni siquiera de cada provincia-, porque ese número 1 es tradicionalmente el candidato a la presidencia del gobierno. Salvo para los partidos regionales, cuyo número 1 es a quien mandan al parlamento español a defender los intereses de su territorio (o de sus élites, como ha hecho tradicionalmente el PNV o CiU hoy Junts).

De manera que si dices que presentas a Pedro Sánchez en Madrid, la lista del PSOE en Albacete o en Barcelona es igualmente la de Pedro Sánchez. A no ser que renuncies a ello, como ha hecho PODEMOS al presentar el tándem Rufián/Montero como encabezamiento de la lista. 

Para ERC está claro: Gabriel Rufián irá a la carrera de San Jerónimo a defender los intereses de ERC, quedando en una suerte de limbo qué defenderá Irene Montero  al haber ido de la mano de una lista encabezada por un independentista (la defensa de asuntos sociales no va a separarse tan fácil del hecho territorial, como se vio con el asunto de la transferencia de las cárceles a la Generalitat). 

Con el añadido de la contradicción de hacer campaña en Cataluña a favor de Rufián y en contra de Ada Colau. Más el añadido de esperar a ver a qué grupo parlamentario, llegado el caso, se adscribirán. Un arroz con mango que dicen en el Caribe, o un lío de "narices" que dicen en Vallekas.

De manera que quien vote esa lista de ERC en Madrid o en Barcelona vota como si fueran en esas listas de número 1 Gabriel Rufián e Irene Montero. Dónde vayan personalmente unos u otros es irrelevante.

Sin olvidar que el mensaje es el mensaje, y toda la izquierda no regional va a pagar el precio, en todos sitios, de no lanzar una lista evidentemente unitaria. La perplejidad que refería.

Las elecciones generales en una democracia representativa son al parlamento de la nación. Es la teoría liberal (léase "Discurso a los electores de Bristol "de Edmund Burke, de 1774). El escaño no pertenece al partido, sino al diputado porque representa a toda la nación, no a la circunscripción que le ha elegido y menos al partido (un estado nacional es un mercado nacional). Por eso uno de Madrid puede ir por Ávila. Contradicciones de aplicar la teoría liberal al estado de partidos (y que casi nadie entiende). Lo dicho: votas en todo el país un proyecto representado por la cabecera de lista de la capital.

La conclusión de lo que ha llevado a algo que, como decía, es casi imposible explicar fuera de España sin sonrojo, es, desde lo político, un enigma envuelto en un misterio arropado por un acertijo. O dicho de otra manera, que se explica más desde otros ámbitos antes que desde la política.

La conclusión es que toda la izquierda ha perdido el halo de la unidad, que ERC se ha quitado la competencia de la izquierda en Barcelona y que Podemos gana poca cosa: en el relato, decir que no va en solitario -soledad en la que insistió la actual dirección y que le ha ido tan mal en todas las últimas elecciones-, se libra de ir con Sumar en Madrid (algo ajeno a la política y más cercano a un drama de Shakesperare), y cuenta, creo que equivocadamente, con que hacer actos con Rufián en Madrid le va a servir para conseguir al menos un escaño para quien encabece la lista madrileña.

Pasada la tormenta -que sería una necedad o una propuesta de trileros hacer como que no ha tenido lugar- hay que seguir pensando en lo importante: cómo hacemos, con lo que tenemos, para que el franquismo no regrese al Palacio del Pardo y a la Moncloa. Con honestidad, que es lo que nos llevó a poner en marcha Podemos hace una década al calor del impulso hermoso del 15M.

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