Entrevista a nuestro compañero Julio en " lainformacion.com"
Raquel Rivera
miércoles, 13/11/13 - 22:10
- Observa con decepción la forma actual de hacer política, para “tener puertas”. “No me preocupa la abstención. A ver si toman nota”. Critica la “sumisión de IU en Andalucía” y su histórica dependencia del PSOE.
- Piensa que el PC se equivocó en la Transición por no cuestionar nada, que Suárez erró en el café para todos y que el problema catalán se debe a que González y Aznar gobernaron con los nacionalistas.
Julio Anguita (Fuengirola, Málaga 1941)
recuerda cada vez que vuelve a la escena pública que no se ha jubilado
de la política. Nunca entendió que fuera una profesión, sino una
dedicación para intentar cambiar las cosas en torno a ideas y proyectos;
su oficio es la docencia. Pero lo que ve ahora en la política es
“espectáculo, insultos” y también una forma de “tener puertas en las
instituciones”.
Crítico con los políticos en activo, también los de IU, tiene una
visión pesimista sobre la sociedad española y su futuro; piensa que
“vivimos en una ceguera voluntaria, en una agonía, sin ideales, sin
nervio, sin querer saber”, y que la creación de la Europa de Maastricht
nos ha hipotecado. Y a pesar de todo esto, sigue convencido de que la
única manera de cambiar las cosas es desde la política, que asegura
practicar hablando con vecinos, jugando al dominó o a través del diálogo
que mantuvo con el periodista Julio Flor, que dio lugar a su último
libro ‘Contra la ceguera', en el que reivindica el cambio teniendo en
cuenta la perspectiva histórica -considera que los políticos deberían
tener asesores históricos y no tantos de imagen.
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“Esta no es la historia de un abuelito”, dice sobre su última
publicación. Anguita apela a la lucha cívica, como ya hizo con fuerza
hace un año con el Frente Cívico. Pero con los pies en la tierra. “Mis
creencias políticas me empujan a combatir hasta que me muera. Eso sí,
una vez un anarquista me dijo que nunca me creyera que podía cambiar el
mundo".
1. En su libro reivindica la pasión por cambiar las cosas,
combatir así la ceguera colectiva. ¿Cómo se puede hacer desde la
política teniendo en cuenta el descrédito actual?
Hay que rescatar a la política como visión de la sociedad y su manifestación sobre cómo se debe vivir. El problema es que ahora es un espectáculo. Ha habido sectores minoritarios del cambio. El secreto es recuperar a la mayoría que se queda en casa, que no se preocupa. ¿Cómo? Hay que tener paciencia e informar a la gente de las cosas.
Hay que rescatar a la política como visión de la sociedad y su manifestación sobre cómo se debe vivir. El problema es que ahora es un espectáculo. Ha habido sectores minoritarios del cambio. El secreto es recuperar a la mayoría que se queda en casa, que no se preocupa. ¿Cómo? Hay que tener paciencia e informar a la gente de las cosas.
2. ¿Cree posible inyectar ánimo y voluntad política entre
los ciudadanos en una sociedad con seis millones de parados, que no cree
en sus instituciones?
El problema es que la gente tiene fe en la esperanza de que venga algo mejor. Yo soy un hombre de fe en el sentido de apostar. Pero la gente es cómoda, lo que es letal. Y los políticos están perdidos por no tener el valor de enfrentarse al círculo de hierro de la UE y porque tienen miedo al euro.
El problema es que la gente tiene fe en la esperanza de que venga algo mejor. Yo soy un hombre de fe en el sentido de apostar. Pero la gente es cómoda, lo que es letal. Y los políticos están perdidos por no tener el valor de enfrentarse al círculo de hierro de la UE y porque tienen miedo al euro.
3. Los partidos
plantean ahora reformas del sistema político, como cambiar la ley
electoral, listas abiertas, más transparencia, mano dura contra la
corrupción… ¿Cree que esto puede mejorar el sistema y recuperar el
crédito político?
Todo eso está bien si el poder político mandara sobre la economía, pero esto no es así. Lo veo humo, totalmente inoperante. Además, estoy decepcionado con la forma de hacer política ahora. Cuando era alcalde de Córdoba, se hacía en nombre de un proyecto previo. Hoy se hace para tener puertas. La institución se eleva a santidad y el diputado sabe que representa la soberanía con mucha sordina. Esto debe combatirse con coherencia y consecuencia. Si no estoy en la institución, pues nada. Yo me doy a un proyecto, que me puedo quemar con él, pero no estoy por cuatro perras gordas.
Todo eso está bien si el poder político mandara sobre la economía, pero esto no es así. Lo veo humo, totalmente inoperante. Además, estoy decepcionado con la forma de hacer política ahora. Cuando era alcalde de Córdoba, se hacía en nombre de un proyecto previo. Hoy se hace para tener puertas. La institución se eleva a santidad y el diputado sabe que representa la soberanía con mucha sordina. Esto debe combatirse con coherencia y consecuencia. Si no estoy en la institución, pues nada. Yo me doy a un proyecto, que me puedo quemar con él, pero no estoy por cuatro perras gordas.






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