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domingo, 15 de noviembre de 2020

Educación Laica para mantener la cabeza

José Antonio Naz Valverde
Profesor jubilado de francés
Miembro del Colectivo Prometeo y de Córdoba Laica.
   Hace un mes, un joven musulman decapitaba a un profesor francés por haber mostrado imágenes indecorosas de Alá en una clase de Moral Cívica, ilustrando la libertad de expresión en un Estado laico y democrático. Este hecho apenas tuvo repercusión en los medios de prensa españoles, ni en la clase política. Pero en Francia provocó reacciones de toda la sociedad, de todos los sectores educativos, del gobierno y de todos los partidos políticos sin excepción . A las condenas se sumaron los líderes religiosos islámicos. Todos argumentaban la necesidad de seguir profundizando en el laicismo en la educación. 
   El ministro de educación explicaba que el profesor fue asesinado por poner “el saber al servicio del espíritu crítico”, para “formar ciudadanos libres”; como decía el presidente Macron, porque “explicaba la libertad de expresión, la libertad de creer o no creer”. El escritor Pascal Bruckner argumenta que los fundamentalísimos no soportan que se despierten las conciencias en las escuelas, porque ellos se desarrollan en la ignorancia y la estupidez, que favorecen el odio. Y explica las reacciones antifrancesas en distintos países “islámicos”, por su modelo de laicismo, no porque opriman a los musulmanes, sino porque dan a todos la libertad de ser indiferentes a las religiones, les libera de la opresión religiosa. El laicismo protege todas las creencias, también las religiosas, en su desarrollo individual, pero protege igualmente a la sociedad de todas ellas. Hay un respeto para todas las creencias, pero ninguna neutralidad, sino denuncia contundente de los fundamentalismos y persecución penal de la violencia. Este debate en nuestro país vecino se está materializando en medidas concretas de reforzamiento del laicismo y de los valores ciudadanos en los centros escolares, potenciando la “Charte de la laïcité á l’école”.
    Mientras tanto, en las cortes del Estado Español se está debatiendo una reforma de ley de Educación que, si no se producen cambios al texto propuesto, mantiene el dogma religioso en los centros escolares. Cuarenta años después de una Constitución que proclama la “aconfesionalidad” del Estado, y cuarenta previos de una cruzada genocida y un régimen dictatorial- catolico , se sigue subvencionando con dinero público centros que forman en dogmas e idearios particulares, se pagan catequistas, seleccionados por los jefes religiosos, en los centros de titularidad pública, y se dedican más horas del curriculum a estas catequesis que al aprendizaje de saberes o materias fundamentales.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Otras visiones, otras lecturas: Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda y el paso al frente de Francia, el crecimiento del ISIS y las injerencias



eldiario.es

Los inicios de lo que después sería el ISIS
    Los antecedentes que dieron lugar al ISIS surgen en el contexto de la ocupación de Irak. Tras la toma del país por las tropas británicas y estadounidenses (y españolas hasta 2004), se formaron diversos grupos armados para luchar contra los invasores.
Entre ellos aparece la autodenominada organización de la base yihadista en Mesopotamia (procedente de Jamaa al Tawhid wal-Jihad, nacida en 1999), conocida en la prensa como Al Qaeda en Irak. Posteriormente se uniría a otros grupos bajo el nombre primero de Consejo de Muyaidines y después, en 2006, Estado Islámico de Irak.
El contexto en Irak
    Miles de iraquíes fueron detenidos en cárceles secretas estadounidenses, donde recibieron torturas diarias. Algunos arrestados desaparecían para siempre. Otros reaparecían años después devastados por las torturas, y con una sobrevenida, inquebrantable y extremista fe religiosa.
Tras la ocupación EEUU desarticuló inmediatamente las Fuerzas Armadas iraquíes, criminalizó el partido Baaz e integró a milicias sectarias en las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes para luchar contra la resistencia. Fomentó las divisiones y entrenó a integrantes de milicias policiales que sembraron el terror.
Fue lo que se llamó los escuadrones de la muerte, comandos que arrestaron a miles de jóvenes suníes, muchos de los cuales aparecían semanas después muertos en las calles de ciudades como Bagdad, con orificios de bala en la cabeza, pies o pulmones, con huesos rotos, cráneos aplastados, piel quemada o arrancada, signos de descargas eléctricas u ojos fuera de sus órbitas.
Cientos de miles de familias huyeron del país. En tan solo unos meses más de cinco millones de iraquíes se convirtieron en refugiados. Dos millones y medio de ellos se instalaron en Siria.
En poco tiempo Irak, que había sido un país donde muchos chiíes y suníes convivían juntos, donde un elevado porcentaje de los matrimonios eran mixtos, donde no había grandes tensiones sectarias, se convirtió en un infierno. Muchos antiguos integrantes de las Fuerzas Armadas desmanteladas compartieron celda con miembros de grupos religiosos que iban radicalizándose a medida que aumentaba la violencia y la represión.
   El grupo de la cárcel de Camp Bucca
Abu Baker Al Bagdadi, que se convertiría en 2010 en el líder del Estado Islámico de Irak, fue arrestado por los estadounidenses en 2004 en la ciudad de Faluya, duramente golpeada por las fuerzas de ocupación, que bombardearon viviendas, mercados, escuelas, hospitales y emplearon fósforo blanco, un armamento letal que abrasa la piel de sus víctimas. El dolor provocado en aquella ciudad es recordado hasta día de hoy por sus habitantes.
Al Bagdadi fue enviado a la cárcel de Camp Bucca, donde las torturas estaban a la orden del día. Algunos se empaparon allí de las doctrinas más extremistas y desvirtuadas del Islam, como el wahabismo. De aquella prisión saldrían muchos hombres listos para integrar las filas del Estado Islámico (ISIS o Daesh).

domingo, 15 de noviembre de 2015

Queremos la paz. No a la guerra


Manuel Marrero Morales
Colectivo Prometeo/ FCSM
 
    Un viejo adagio latino decía "Si vis pacem para bellum" (si quieres la paz, prepara la guerra) Pero Occidente ha cambiado el texto por "Si vis bellum, para bellum" (si quieres la guerra, prepara la guerra), porque esa parece la máxima que pretende seguir profundizando Occidente frente al Estado Islámico, que en poco tiempo ha pasado de referencia ideológica deslocalizada a tomar posesión de unas tierras y a hacerse una realidad tangible

     La guerra es el fracaso de la razón. Y declarar en Francia el Estado de guerra es el reconocimiento de un fracaso político y policial. La creación de frentes "anti", como quieren PP-PSOE-Cs, no ofrece soluciones, antes al contrario, genera reacciones y respuestas simétricas.

     El desencanto de centenares de jóvenes idealistas (cual brigadistas internacionales apuntados a la causa del islamismo radical) ha hecho expandirse la idea no sólo en la parte de Siria que hoy ocupa el Estado Islamico, sino, de manera transversal, en muchos de los paises de la UE y de la vecina Africa.

domingo, 18 de octubre de 2015

Otras visiones, otras lecturas: Aristóteles Moreno, "Crónica de un Expolio"


Detalle del Mirhab de la Mezquita de Córdoba

Crónica de un expolio

Aristóteles Moreno


Publicado en www.secretolivo.com

En marzo de 1972, en sesión plenaria presidida por el alcalde Antonio Alarcón Constant, el Ayuntamiento de Córdoba aprobó por unanimidad cursar a la UNESCO la solicitud para que la Mezquita fuera declarada Monumento Internacional, lo que años después acabó por denominarse Patrimonio Mundial. El acta oficial no dejaba lugar a dudas. La Mezquita de Córdoba, indica el documento manuscrito en tinta azul, es “universalmente reconocida por su carácter de joya única del arte árabe”. No la Catedral. Ni siquiera la Mezquita Catedral. El Ayuntamiento en pleno, en las postrimerías de la dictadura franquista, nada sospechoso de veleidades laicistas, ni mucho menos yihadistas, expresaba una encendida defensa del extraordinario monumento omeya a lo largo de cuatro páginas plagadas de argumentos patrimoniales, artísticos e históricos.

“Dadas las características de nuestra Mezquita”, declaraba solemne Antonio Alarcón Constant, “el alcalde que suscribe tiene el honor de proponer que se acuerde elevar petición a la Unesco, a través del Ministerio de Educación y Ciencia, para que la Mezquita de Córdoba sea declarada Monumento Internacional”. Cuatro meses después, en una nueva sesión municipal, el alcalde ponía en marcha una comisión de expertos con el objeto de elaborar un expediente detallado que justificara ante el organismo internacional la pertinencia de la candidatura. Alarcón Constant recordó sin medias tintas la misión histórica del Consistorio como administración garante de la conservación de la Mezquita. Y trajo a la memoria el ya legendario episodio que enfrentó en el siglo XVI al comendador Luis de la Cerda, como representante de la ciudadanía cordobesa, y al obispo Alonso Manrique, empeñado en demoler el tesoro arquitectónico andalusí para construir en su corazón una Catedral renacentista.

En un texto inequívoco, que se conserva en el Archivo Municipal, Alarcón Constant se proclamó heredero de la determinación de Luis de la Cerda por defender la integridad del singular monumento cordobés frente a la Iglesia y elogió sin fisuras el papel secular del Ayuntamiento como custodio de sus valores universales. En los años setenta, la ciudad estaba inmersa en un gran debate sobre la oportunidad de desmontar la Catedral y devolver la Mezquita a su “pureza”. Ese es el término exacto que usó en repetidas ocasiones el alcalde de Córdoba y la mayoría de expertos que, encabezados por Rafael Castejón, director de la Real Academia, y Rafael de la Hoz Arderius, director general de Arquitectura, abogaban por la restitución del espacio islámico perturbado bruscamente por el apéndice injertado en su interior en 1523.