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jueves, 26 de abril de 2018

¿Para esto crecimos?





Jorge Alcázar
Colectivo Prometeo                                                            
FCSM

   Recientemente he tenido la oportunidad –y la satisfacción, por qué no decirlo- de leer un artículo en Público, escrito por Raúl Camargo (miembro de Anticapitalista Madrid), que recomiendo sin lugar a dudas. En este, el autor plasma de forma muy atinada y sin ambages un conjunto de pensamientos y un discurso que forjan una visión política más amplia de la que participo en alto grado, y de la que me consta que muchas otras personas, más o menos afines a los devenires de los partidos políticos de la izquierda española, también comparten. No es cuestión de desgranar en estas líneas lo allí dicho por Raúl Camargo, para eso mejor ir directamente a la fuente, pero a la luz de la respuesta que el núcleo oficial de Podemos, en la voz de Pablo Echenique y otros portavoces autorizados, ha dado a esta importante pata de Podemos, he creído necesario hacer una reflexión acerca de lo que hoy ocurre en la izquierda parlamentaria española, y más en concreto, en ese movimiento político en el que millones de españoles depositamos nuestras esperanzas de justicia en estos últimos años, y que hoy se decantó en el nombre de Podemos.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Otras visiones, otras lecturas:"¿A dónde va Podemos? Salir del ruido y atreverse / Podemos: el final de la Inocencia"


 ¿ A dónde va Podemos?...
Juan Carlos Monedero
Fuente: Comiendo Tierra

    Hubo un tiempo en el que, pese a todo, éramos felices
   Hubo un momento donde la militancia de Podemos estaba llena de orgullo. Lo demostraba llevando sus camisetas, protagonizando el boca a oreja,  llenando los mítines, sintiéndose en su día a día llena de argumentos. Ser de Podemos era un orgullo. En estos tres años de Podemos me he sentido muy a gusto porque pensábamos en grande y actuábamos en grande. Meterse en la política concreta era adentrarse, qué duda cabe, en un berenjenal. La experiencia de los académicos manchándose las manos en la política siempre ha terminado como el rosario de la aurora. Pero cada generación tiene que atreverse a vivir sus propios fracasos. No era fácil estar diciendo cómo había que mezclar los ingredientes de la política y, llegado el caso, negarme a mezclarme con los pucheros en la cocina. Había hueco para romper con la resignación en la que estaba la izquierda europea. Pablo Iglesias, tras muchas conversaciones en La Tuerka, me dijo: “Es el momento. Si no vienes no me meto en esto”. Entendí que había que meterse. Nos ha orientado siempre más el Quijote que Hamlet. Con Carolina y Pablo fuimos al registro y fundamos Podemos.
Artículo completo   de Juan Carlos Monedero.

 Podemos: el final de la Inocencia
Manolo Monereo
Fuente: Cuarto Poder 
 Nunca se puede perder de vista la política. No hay que despistarse y dejarse confundir por lo que acontece. Mejor dicho, por la percepción creada de lo que acontece. ¿Cuáles son los datos básicos de la presente coyuntura política? El primero —he insistido mucho sobre esto—, que las últimas elecciones generales invistieron a Mariano Rajoy para garantizar la recomposición del régimen, es decir, conducir una enésima restauración hacia un nuevo régimen más allá del pacto constituyente del 78. De hecho, tanto Rajoy como la vicepresidenta política Soraya Sáenz de Santamaría hablan ya más como representantes del régimen en transición que como dirigentes de partido

jueves, 28 de mayo de 2015

24-M, Pablo Iglesias y el 'Tercer Espacio'


      Tras los resultados de las elecciones autonómicas y municipales, caben múltiples interpretaciones y lecturas según desde el ojo desde donde se mire. Personalmente, los resultados los miro desde los ojos de un activista social afectado por la crisis y la hipoteca, que ha participado en los llamados movimientos sociales emergentes de estos últimos cinco años.
      Sin estos movimientos sociales como la PAH, las mareas ciudadanas, el 15M, las Marchas de la Dignidad, el trabajo de base del sindicalismo alternativo como el que practica el SAT entre otros, el movimiento estudiantil, las huelgas generales y un largo etc., no estaríamos en un nuevo escenario político. Son muchas las personas que han formado parte del corazón y la cabeza de la conflictividad social de estos años, que ahora van a estar en los ayuntamientos o parlamentos autonómicos. El exponente más conocido es Ada Colau, pero hay un sinfín de activistas que ahora forman parte de una nueva generación de representantes políticos, que van a trabajar al servicio de otras políticas a favor de la gente y no al servicio de los caciques locales de turno.
     De momento –lo cual me alegra enormemente- de las cosas más importantes que se están poniendo sobre la agenda son la paralización de los desahucios sin alternativa habitacional, y los niveles de exclusión social y vida precaria de nuestros barrios. Hay que hablar mucho de la microeconomía de las familias, de sus necesidades, de su presente y futuro. Sí, de nuestro futuro. Llevamos demasiado tiempo oyendo hablar de los problemas de los bancos y de cómo rescatarlos, demasiado tiempo hablando de la macroeconomía. Es hora de hablar de la microeconomía, de cómo se nos rescata a los millones de personas a las que esta crisis nos ha destrozado la vida.

jueves, 9 de abril de 2015

FCSM Valencia: Hacia la Unidad Popular


Tania Sánchez, Manolo Monereo y Héctor Illueca participan en un acto político del Frente Cívico-Valencia
Hacia la unidad popular, un largo y laborioso proceso



Más allá de estructuras, partidos y siglas, o de querellas intestinas por el poder y los cargos, el reto más urgente frente al capitalismo neoliberal y sus efectos devastadores -en forma de recortes, austeridad y privatizaciones- es la unidad popular. Inmerso el estado español en una profunda “Crisis de Régimen”, la alternativa reside en un proceso que unifique a las clases populares en torno a propuestas muy básicas, que mejoren sus condiciones de vida y les convierta en protagonistas de un verdadero proceso constituyente. Éstas son algunas de las conclusiones del acto organizado por el Frente Cívico de Valencia en apoyo de la unidad popular, que ha contado con la presencia del politólogo Manolo Monereo, el miembro de la Mesa Estatal del Frente Cívico, Héctor Illueca, y la cofundadora de Convocatoria por Madrid Tania Sánchez.

     Las confluencias y los procesos de unidad miran de reojo a la experiencia griega. En el país heleno, recuerda Héctor Illueca, se logró que una malgama de corrientes y culturas políticas (comunistas, socialdemócratas, ecologistas, feministas o de izquierda radical) dejaran de lado las diferencias para converger en un programa común. El trabajo persistente y la gran implantación en fábricas, barrios y universidades hicieron posible, además, la creación de un contrapoder popular, reforzado por un movimiento obrero que no eludía la conflictividad (30 huelgas generales en los últimos años). Estos procesos trascendieron la calle y alcanzaron las instituciones. Antes que Syriza obtuviera la victoria en las últimas elecciones legislativas, ya gobernaba en el Ática y numerosos municipios, que no aplicaron políticas de austeridad y recortes excusándose en el gobierno central o los imperativos de la Unión Europea. Antes al contrario, desarrollaron políticas de apoyo a las clases populares.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Otras visiones, otras lecturas

Tania Sánchez y el ‘partido Bankia’: así mandan los que no se presentan a las elecciones
Manuel Monereo
Este es un problema permanente y cada vez más importante en nuestras escuálidas democracias capitalistas: cómo mandan los que no se presentan a las elecciones. Conviene detenerse un momento. Las fuerzas del capital tienen un poder estructural en nuestras sociedades que las capacitan para controlar y, en gran parte, determinar la vida pública. Democracia y capitalismo son realidades contradictorias y expresan un conflicto que, en determinados momentos, es especialmente agudo y hasta radical. Para mandar en estos regímenes electorales el Estado debe tener una cierta autonomía para unificar al bloque de poder dominante y organizar el consenso de las clases subalternas, desde, nunca se debe olvidar, su monopolio de la violencia más o menos legitimada. Cuando llega una crisis del sistema, esa relativa autonomía del Estado se hace más estrecha y la subordinación al capital es mucho más evidente. Esta es la etapa que estamos viviendo aquí y ahora.
Los cambios son tan acelerados y la sucesión de datos, noticias e informaciones tan ingente que el peligro que se corre es que perdamos el control sobre la realidad y nos convirtamos en esclavos de los acontecimientos. La clave está, no es nada fácil, en definir bien la fase y situar cada hecho, cada dato, en la relación con esta, y volver una y otra vez a ella, “leyéndola” permanentemente y cuestionándola. El “núcleo duro” de la fase hoy en la lucha entre las fuerzas de la ruptura y las fuerzas de la restauración: en el centro, el poder del Estado. La aparición de Podemos cuestiona el bipartidismo dominante y abre la crisis del régimen del 78, mejor dicho, es el 15M quien inicia el proceso y el partido de Pablo Iglesias lo profundiza y acelera. No entender esto es incapacitarse para comprender lo que pasa y, entre otras muchas cosas, no ver la dura y sistemática reacción de los poderes existentes, las fuerzas que organizan la enésima restauración borbónica en nuestro país.
La señal, el hecho políticamente relevante, es la intervención de los poderes económico-mediáticos en los partidos y en la modificación acelerada del sistema de fuerzas políticas promovido e impulsado por los que mandan y no se presentan a las elecciones. La así llamada ‘batalla de Madrid’ es un laboratorio apasionante y, a veces, dramático de estos cambios. Hemos vistos en pocos meses cómo eran liquidados tres candidatos de peso por el mismo procedimiento: campañas mediáticas perfectas y oportunas que consiguen, casualmente, que las direcciones de los partidos cambien de cabezas de cartel. Así ocurrió con Tania Sánchez, con Tomás Gómez y con, nada más y nada menos, Ignacio González, actual presidente de la Comunidad. Con Mauricio Valiente está a punto de pasar algo parecido y con los mismos protagonistas: periódicos, partidos del régimen, poderes económicos. Las cosas están llegando a tal complejidad que está siendo necesario construir una alternativa creíble a la propia derecha realmente existente: Ciudadanos al rescate. Es algo más que casta: una “trama” al servicio de la restauración, del nuevo régimen que está naciendo de las ruinas del 78.