Remedios Copa
Colectivo Prometeo
Cuando se habla de territorios de sacrificio se está haciendo referencia a lugares, sean comarcas, regiones o países cuyo medioambiente, reservas naturales, biodiversidad, cultura y medios de vida son destrozados en aras de beneficios espurios de terceros.
El extractivismo salvaje que genera territorios de sacrificio puede deberse a empresas o corporaciones que se dedican a la extracción de los recursos naturales del subsuelo o en superficie con fines comerciales, o bien a países, (o a imperios), que colonizan los territorios de otros para aprovecharse de sus recursos naturales o de la laxitud de sus normas sin importarle la contaminación medioambiental que producen con su actividad ni la ruina económica y social que conlleva la destrucción irreparable de los territorios sacrificados.
Eso sí, que esto ocurra o se impida, va a depender de la catadura ética y moral del Gobierno responsable del territorio en cuestión.
Si se trata de un Gobierno fiel a los intereses de los ciudadanos los defenderá con ahínco aplicando todos los resortes legales para impedir daños en la salud, la economía y formas de vida propias del territorio en cuestión. Pero si quien gobierna el territorio elegido para ser sacrificado tiene intereses políticos y/o personales en los negocios que quieren explotar los recursos naturales de la zona, pervertirá su función y defenderá los intereses de terceros frente a la defensa del bien común y de los bienes y reservas naturales del territorio cuyo gobierno ostenta, llegando incluso a actuaciones que muchos juristas tipifican de verdadera prevaricación.












