José
Aguza.
Colectivo
Prometeo
Cuando
pensé escribir esta columna era el sábado 25, vísperas del día de las
Elecciones Municipales y Europeas, pero ante la idea de visionario descarté el
asunto para poder hacer con posterioridad un análisis más sosegado de la
situación y a decir verdad, si la hubiera escrito en aquella fecha no me
hubiera equivocado absolutamente nada de los resultados obtenidos en Córdoba
capital, posiblemente viendo la realidad que se respiraba en la calle y el desarrollo
de la campaña electoral.
De
nuevo la fragmentación de la izquierda, la falta de confluencia que podría
haber tenido un excelente resultado, ha pasado factura haciendo fracasar la
esperanza de un Ayuntamiento de izquierdas, debido a la obcecación de IU, la
ingenuidad incomprensible de Ganemos y las absurdas luchas internas, que como
siempre benefician dando el triunfo a la derecha. Las consecuencias de esta
fragmentación ha traído consecuencias nefastas no solamente en nuestro
Ayuntamiento, como hemos podido ver, si no a otras muchas corporaciones de la
geografía española de gran importancia, como podría ser el caso de Madrid (con
la eliminación o supresión de aquellos miembros más valiosos del gobierno de
Manuela Carmena que no les eran “santos de su devoción” por cuestionar ciertas
decisiones de dudoso interés social o integrando otros que únicamente han
cercenado aún más el crisol de grupos de izquierdas).

