jueves, 15 de mayo de 2014

El Rey Heredia como símbolo necesario


Jorge Alcázar
 Colectivo Prometeo
 FCSM.
    La actuación del Ayuntamiento de Córdoba en el caso del colegio Rey Heredia ha dejado patente, en una primera lectura, que el gabinete del gobierno del PP ha jugado un papel, cuando menos, absurdo en este litigio.
     Desde su ocupación el 4 de octubre, los huéspedes del ayuntamiento han llevado a cabo una persecución implacable contra el colectivo de ciudadanos que pusieron en marcha la Acampada Dignidad y tomaron asiento en el Rey Heredia. El cenit de esta persecución se produjo durante el mes de diciembre cuando, además de presentar éste una denuncia por usurpación contra ocho miembros (ampliada a seis más) de la Acampada Dignidad, solicitó al juez instructor de la causa el rápido desalojo del colegio.
     Claro, puede pensar uno, que en aquellas fechas y dada la campaña difamatoria emprendida por el PP y sus adláteres contra los cientos de personas que allí participaban, la causa estaba vista de antemano. Pero resulta que tras diversas visitas judiciales al Rey Heredia, y tras comprobar con sorpresa que lo que se hacía en el colegio no casaba con la idea vertida por el consistorio, el juez instructor del caso no tuvo otra que, aunque dictara el desalojo en el plazo de 30 días el pasado mes de abril, recoger en su auto la necesaria y legítima labor realizada por los miembros de la Acampada Dignidad, hecho éste que ha motivado que el recurso presentado contra dicho auto haya sido admitido por la Audiencia Provincial de Córdoba, que además, revoca en su totalidad el auto emitido por el juez Rodríguez Laín.
     Mientras tanto, el Ayuntamiento, encarnado en las personas de José A. Nieto y Rafael Torrico, ha mantenido un tira y afloja con la Acampada; un sí es no; un “hoy puede ser y mañana ya veremos”; un “pórtate bien y…”. Tan es así que, horas antes de conocerse la buena nueva dada por la AP de Córdoba, y en vísperas de la visita del sr. Cañete, se solicitaba al grupo de cordobeses y cordobesas que tenían pensado manifestarse a las puertas del Teatro Góngora, que tuvieran un acto de buena voluntad y fueran buenos y comprensibles no manifestándose.
     El alcalde de Córdoba y su equipo de gobierno no han hecho si no retratarse en todo este proceso. Han puesto de manifiesto, aunque intentando soslayar sus reales pensamientos sobre todos y todas aquellos que ocupan el Rey Heredia, la postura que su ideología y su forma de hacer política representan. Argumentando de forma cansina que ellos velaban incansablemente –pobre mártires- por el cumplimiento de la legalidad, han seguido, hasta el último momento exigiendo el desalojo. Cabe preguntarse porqué no son tan veladores de la legalidad en casos como la Gürtel, el caso Noos o las concertinas; cabe preguntarse de la misma forma porqué no persiguen con tanto ahínco a los grandes defraudadores de impuestos o porqué ponen en libertad a cientos de narcotraficantes bajo el amparo de la abolición de la justicia universal. Mas estos señores ya ni siquiera distinguen entre legalidad y legitimidad, pues cuando uno deja de practicar una disciplina, acaba por olvidarla.

     Pero tras esta primera lectura, lo que realmente temían, aquello por lo que estos insignes representantes de la derecha española han comprometido su gestión y coherencia, no ha sido el hecho de la ocupación y el cumplimiento estricto de la ley. Lo que éstos y muchos otros de su frente temían es que tras esa ocupación existía la organización ciudadana. Lo que ellos temen realmente es que la indignación acumulada en millones de ciudadanos y ciudadanas en España se traduzca en organización, debate, estructura y lucha. Temen con pavor que podamos diseñar un acto de manifestación organizado –algo que recoge nuestra Constitución- , como el celebrado frente al Teatro Góngora, contra sus políticas de hechos consumados. Su miedo más atávico, como clase privilegiada que son y a la que representan, es que la clase pisoteada se rebele, se organice, cree su propia estructura, diseñe su lucha, entienda que ellos están abajo, muy abajo en la cadena de derechos y condiciones materiales, comience a crear alternativa y se subleve..
     Por eso ayer tuvo que ser un mal día para aquellos que como José A. Nieto y cia. adolecen de este temor. Pues el pueblo, cuando se une y cobra inteligencia colectiva, no se vende por un colegio o dos; no reprime sus necesidades y reivindicaciones por una acampada u otra. En ese momento, el pueblo es implacable en sus demandas.
     En consecuencia, sr. Alcalde de Córdoba, señores del PP y del PSOE, clases dirigentes y privilegiadas que nos conducen al abismo, entiendan que, más allá del cierre del colegio o no, más allá de que esta batalla la hayamos ganado y la próxima la perdamos, mucho más allá, en nuestra voluntad y en nuestro compromiso están cientos y miles de Reyes Heredia por toda España, cientos y miles de luchas organizadas y compartidas en torno a necesidades comunes que gente como ustedes crean en personas como nosotros. Pues lo de ayer no es si no una consecuencia lógica de nuestra condición, voluntad y determinación.
Y EL REY HEREDIA…NO SE CIERRA.