lunes, 13 de abril de 2015

¿ Qué estamos haciendo mal en la Izquierda?



Fuente: Manel Fontdevila.Eldiario.es
Juan Rivera
Colectivo Prometeo y FCSM

            La viñeta en eldiario.es del dibujante Manel y su escueto “Aclarémonos” resume mejor que cualquier sesuda editorial la perplejidad que nos embarga a quienes nos situamos el campo de la Izquierda transformadora: teniendo objetivamente todas las herramientas que nos permitirían articular una alternativa política, económica y social al Sistema, ¿ por qué no logramos construirla?
            Puede que poseídos por el  “optimismo del activista” al contemplar la respuesta crítica y movilización ciudadana frente a la crisis, desahucios y lodazal de corrupción, hayamos vendido la piel del oso antes de cazarlo, sin aquilatar debidamente la capacidad de recambio  que tiene el Régimen (hoy) Felipista. Históricamente el Bipartidismo funciona así.
            Desde que germinó con éxito en la Gran Bretaña del XVIII ha  moldeado según las circunstancias sus patas de apoyo bien con cambios puramente  estéticos (  circunscripciones,leyes electorales ), de mayor calado (ampliando el derecho de voto) o, cuando hizo falta, sustituyendo a uno de los partidos puntales por otro nuevo si el antiguo mostraba signos de inutilidad o agotamiento (liberales por laboristas).
            Durante siglos depuró la técnica de moldear conciencias hasta el extremo actual de llegar a vendernos como permeable, participativo y democrático, fiel reflejo de la voluntad colectiva a  un sistema tan cerrado, impermeable  a los cambios,elitista y refractario a todo lo que implique pérdida de dominio como el representado por el  súmmum del modelo: el parlamentarismo estadounidense de las dos caras – republicanos / demócratas- de la misma moneda.
            Como ejemplo de la pura contradicción de quienes se reclaman dialécticos, mientras que en  muchos  reductos del marxismo catequético se niega el cambio de una coma de la “verdad intuida” por miedo a mutar la esencia, a estos  grupos de pensamiento neoconservador (capitalistas de toda la vida para entendernos) no les tiembla el pulso al manipular estadísticas, principios éticos vendidos a priori como inamovibles o verdades absolutas si con ello se aseguran el mantenimiento del dominio de clase. Con  marrullería innata utilizan  contra nosotros en la acción cotidiana todas las armas a su alcance, incluidas las que desde nuestra ingenuidad “revolucionaria” les prestamos.

            Frente a la realidad del muro de  la superestructura jurídica, cultural,del régimen político construido al dictado de los intereses de clase y contra el que topamos una y otra vez, nuestra realidad de “ conciencia transformadora” suele crear una alambrada previa de desprecio y cainismo que nos fagocita antes de intentar el salto de la valla. Emulando la  etimología de  Pakistan, nuestro territorio ideológico es  también “ tierra de pureza”, tan pura que preferimos dejarla yerma tras pisotear los  brotes  propios mientras destrozamos los del vecino.
            A la vista de la ciudadela -inexpugnable hasta ahora- del enemigo común desarrollamos unos rituales de cortejo que harían las delicias de los más avezados etnólogos. Por un lado ejecutamos el baile de las esencias. Al mismo  acuden danzantes portadores del Grial que terminan convirtiendo el himno o la bandera que  nos eriza la piel por su carga simbólica en un objeto sagrado “ per se”   transmutado en reliquia. Es la visión fanatizante que sublima la  obediencia debida cobijada bajo siglas mágicas.
            La  pista  de al lado se llena sin embargo de quienes pronto “ tocarán poder “ y para congraciarse con los mirones de las almenas diluyen los conceptos “transformación, cambio, revolución...”, aguándolos hasta lo irreconocible. Todo en nombre del realismo político pero –según ellos-  “sin perder  la pureza”.
            Visto lo visto, cuando se puso en marcha el Frente Cívico tuvimos claro los dos escenarios y por ello se subrayó que la pretensión era unir a la Ciudadanía en un programa de mínimos que plantase cara al retorno de la servidumbre diseñado por  la aristocracia financiera. Pensábamos que para  fraguar la unidad en torno a pilares irrenunciables era imprescindible dejar en la puerta el carnet partidario, pero nunca dijimos que junto al carnet tenían que dejarse las ideas.
            Si queremos alcanzar la hegemonía  política y social no podemos construir un Espantapájaros de paja y sin cerebro. Termina siendo tan inútil como el sacerdote que sacraliza los pelos de la barba de Lenin. A la vista de las murallas es mejor cantar el  Contamíname,mézclate conmigo,que bajo mi rama tendrás abrigo” que divertir a los oligarcas y sus mesnadas porque los teóricos asaltantes nos dediquemos a parodiar a los Monty Python con nuestro sui generis concurso  “ El más puros entre los puros”.
            Dediquemos algo de tiempo a aprender a sumar. Intentemos articular. Que de los Ganemos, Ahoras, En Común, Compromís, Podemos,IU... termine por salir el caudal que nos permita ensanchar la grieta del Sistema por la fuerza del torrente. Aprendamos de los errores de Mayo para no  repetirlos el próximo Otoño.
            Cuando analizo mis contradicciones y prejuicios siempre termino por preguntarme:”¿Alguien se negaría a ir codo a codo con Alberto,Maillo, Sarrión o Julio?.¿ Alguien tiene grima por avanzar al paso de Pablo, Ada, Manuela Carmena o Juan Carlos?¿ Sómos conscientes de los miles de Pablos o Albertos que se sumarían gustosos al ritmo de una batucada plural en las elecciones generales?”.
            No olvidemos que para que el futuro sea nuestro, la presencia en la calle debe ser constante. Sin abandonarla por parcelas institucionales. Éstas deben ocuparse pero manteniendo la tensión reivindicativa de las Marchas o las Mareas, elementos en los que nos sentimos cómodos pues en ellos solemos dejar  una buena parte del afán hegemonizador al que somos incapaces de sustraernos si el horizonte, en lugar de una reivindicación , es ocupado por una cita electoral .
            Todo ello para que, por una vez el sueño de la razón no  produzca monstruos .Que se pueblen de pesadillas las miradas de quienes  contemplan altivos y con desprecio nuestras miserias desde la atalaya.
            Y de dudas las acciones de quienes sostienen el dominio de clase y que a poco que se sustrajeran del control ideológico, caerían en la cuenta de que nuestra lucha también es la de ellos.
            El día que lo logremos estaremos cerca de ser esa Mayoría que tantas veces  anunciamos.Ese día podremos impugnar realmente al Bipartidismo.

4 comentarios:

José Miguel Bascón Mateos dijo...

Como siempre se ha dicho... La Unión hace la fuerza! Pena que falte la primera de ellas...

Maite dijo...

Juan, hay muchos que aún no se enteran y además toman al Frente, como "el patio de mi casa". Hay que reinstruir a los compañeros para poder sumar.

Anónimo dijo...

"Visto lo visto, cuando se puso en marcha el Frente Cívico tuvimos claro los dos escenarios y por ello se subrayó que la pretensión era unir a la Ciudadanía en un programa de mínimos que plantase cara al retorno de la servidumbre diseñado por la aristocracia financiera."
------------- Sigo esperando ese programa, pero en su lugar veo cada vez mas desunión. Cuando uno se junta con un borracho siempre te trata convencer de lo normal que es que todo el mundo se emborrache, cuando la realidad es que los que se emborrachan son sus cuatro amigos.
A los que militaís en los partidos os pasa lo mismo, que pensáis que todo el mundo piensa como vosotros.
Yo estuve en la formación de esquerra unida y alternativa. pero como no estaba de acuerdo con que fuera una organización nacional de
Cataluña la tuve que abandonar como si todo el mundo en Cataluña estuviera de acuerdo con crear una barrera nacional en Cataluña.
Mas bien la clase obrera ha estado siempre por destruir las barreras nacionales.
Que le vamos ha hacer

Paco Muñoz dijo...

Siempre digo que es más difícil repartir la tarta de las ideas que la tarta del dinero, por esa razón la derecha se pone más fácilmente de acuerdo. Pero la realidad es que me temía que no llegaría ese necesario entendimiento, no digo acuerdo simplemente entendimiento, que me parece es lo que falta. No has hablado de personalismos, que es otro elemento del que se ha hablado poco, y de una enorme falta de cultura política.

Por otro lado en los emergentes (siempre me refiero a la izquierda, aunque se trate de llamar de otra manera ahora con visos de marketing) veo casi tanto o más de esa falta de entendimiento. Veo, en las bases que son las que conozco, una soberbia del humo, una visualización de enemigos que no son. Un ejemplo: en Ganemos Córdoba se plantearon dos opciones, Agrupación de Electores, y Agrupación de Electores camuflado en Coalición de Partidos.

La segunda opción era para mí la mejor. Siempre y cuando los acuerdos interiores no hubieran sido sospechosos, pero debería haber existido el beneficio de la duda, como siempre. Pero no se cedió y se siguió adelante. Hoy todo son complicaciones, soslayables pero complicaciones, no tendría que haber dificultad alguna para conseguir 5000 firmas, es más se debían haber conseguido en un día. Sí una opción con aspiración de gobernar una ciudad de trescientos mil habitantes, con más de 250000 potenciales votantes, no reúne 5000 avalistas en un día apaga y vámonos.

Todas la teorizaciones que se quieran, pero la cuestión es la unidad. Dejar en el camino en pro de esa unidad lo que haya que dejar, pero ¿se está dispuesto a ello? Vemos que no. Siguen primando los intereses personales de una minoría. Y lo he leído por ahí, que incluso hay división en los creadores de este invento, o los impulsores mejor dicho, que son el Frente Cívico. ¿Qué pasa? ¿Por qué las cosas no son más simples? ¿Por qué los animales no tropiezan dos veces en la misma piedra y los humanos todas las que hagan falta?