martes, 29 de septiembre de 2015

El Sistema se ha recompuesto.El circo continua






Juan Rivera
Colectivo Prometeo / FCSM

            “Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia” reza un dicho atribuido, con razón o no, a Mark Twain. Salvando las distancias y dejando claro que quienes han hecho descender el debate a su nivel no tienen un pelo de tontos,  se le puede recriminar a la Izquierda federalista catalana haber caído como pardilla en la trampa urdida por quienes querían alejar del escenario el debate social (ya se sabe, recortes, corrupción, deterioro de los servicios públicos...) para sustituirlo por el choque de trenes entre los nacionalismos españolista y periférico.
            Se han dejado timar por los ganchos y han entrado -nunca mejor dicho- al trapo de la guerra de banderas. No a las que realmente aman muchos de sus dirigentes (Andorra, Suiza, paraísos fiscales...) si no a las que  usan y ajan, rojigualda,  o cuatribarrada, hasta conseguir sus fines.
            Al dejar que se centrase el debate en el “y tú más” y en “lo identitario”, la Izquierda contribuyó a que se borrasen de un plumazo las tropelías de Mas/Rajoy. Para colmo la pugna  encrespó a muchos de los habitantes del cinturón industrial barcelonés que se sintieron  agredidos. Lo que interpretaban como ataque a su cultura les dolió más que el deterioro hasta la náusea de sus derechos sociales de los últimos años.
            Gran cantidad de los castellano-hablantes, pese a que algunos hijos optasen por la CUP, se  arrimaron a quien aparentemente garantizaba estabilidad y “status quo” sin reparar en que el proyecto socioeconómico de Ciudadanos es tan privatizador, recortador y excluyente como el de Convergencia o PP. Los cuatro (en este aspecto el PSC de Iceta por mucho que baile da también el cante) comparten el mismo modelo neoliberal.

            La Oligarquía siente que ha superado las turbulencias de los últimos años y se congratula al comprobar que amén de los partidos del turno vuelve a tener en nómina un ilusionista de cabecera -en la figura del líder naranjito- que borda el truco de desplumar al incauto mientras éste se lo agradece porque quien lo tima sonríe y le dice que es por su bien. Pura escuela Felipe González.
            Donde entran las banderas se diluyen los conflictos de clase y se pierden las lecturas dialécticas de oprimidos y explotadores. Por  ello no se deben poner paños calientes, la derrota de quienes querían impugnar el Sistema no admite paliativos. Ha sido total.
            No sirve ni recitar parodiando a Manrique el “¿qué se hizo del 15M? De los sueños “en común”, ¿qué se hicieron? ¿Cómo encajamos la sociedad alternativa en el nuevo panorama?
            Para Podemos el panorama pinta mal. Cada día se parece más a un souflé a punto de desinflarse. Se le ha vuelto en contra su falta de claridad en aspectos fundamentales, la incapacidad de indicar a sus votantes el “¡Por ahí!”, el entretenerse en deshojar la margarita…En la pizarra de entrenador novato ha desarrollado unos maravillosos cálculos que siguen al pie de la letra las enseñanzas de Ernesto Laclau pero, al intentar aplicarlos al día a día, al terreno de juego político, se han transformando en cuentos de la lechera.
            El varapalo griego tras la claudicación que siguió al triunfo del “No” en el referéndum, el apoyo a/de Tsipras tampoco ayudan. El Poder ha logrado que amplios sectores escarmienten en cabeza ajena al conseguir que  dirigentes de fuerzas que hasta ayer impugnaban el Sistema asuman como única respuesta el Posibilismo. La resignación hace que se instale en los votantes el pensamiento de que si hay que lustrar las botas del señorito, es mejor que lo hagan los criados  domésticos en lugar de los antiguos cimarrones de plantación. Sus lenguas llegan con más habilidad  a lugares recónditos y encima gozan de la simpatía del dueño.
            A estas alturas el conflicto está donde le interesa al Sistema y nadie le  discute el amaño ni la compra del árbitro. Cuando la idea de transformación social o el combate ante las desigualdades son sustituidas por simbología o señas de identidad enfrentadas que se retroalimentan, siempre termina aplastada la Libertad y emergiendo el pensamiento único. Si los que en teoría impugnamos al Neoliberalismo gobernante nos dedicamos al ancestral deporte de pegarnos tiros en el pie o a enredarnos en los últimos metros si vemos la meta cerca, la cabra de la Legión o el Orfeón pujoliano, según la zona, pueden preparar tranquilamente el desfile triunfal.
            Pareciera que el arrojo y la inteligencia que nos sobra al parar desahucios, secundar huelgas generales, afrontar las multas gubernativas de la ley Mordaza, mengua de tal modo si se agitan banderas que perdemos intuición y olfato  y nos dejamos atrapar en el abrazo del oso.
Los internacionalistas, los federalistas no podemos asentir o consentir cuando el único discurso se reduce al “Som una nació” o al “Soy español, español, español”. Menos aún legalizar el embrollo al no poner nuestra alternativa sobre la mesa. Aunque nos abucheen. Aunque chirríe en los oídos melifluos escuchar un “discurso profético” (Julio dixit) que ponga el dedo en la llaga y no guste o, si se prefiere por aquello de desterrar terminología que proviene de la cultura religiosa, ejercer de partido orgánico gramsciano al que no le importa, al contrario se crece en ello, mostrar sus propuestas .
            Por ello y ante el panorama que se avecina en noviembre/diciembre, debemos intentar centrar el debate político en nuestra propia agenda. Más aun teniendo en cuenta que, para las elecciones generales, las urgencias de ambos nacionalismos, una vez pasada la prueba catalana, serán menos agresivas, lo que permitirá desempolvar la agenda social que habla de los estragos causados por la Crisis inducida a la que nos han llevado los gestores del Capitalismo peninsular, tanto centralistas como periféricos.
A sabiendas de lo injusto que es personalizar un problema colectivo en una persona, va siendo hora de pedirle a Pablo que deje la calculadora y recupere la frescura e insolencia inicial de su proyecto o a Alberto de recordarle que, ya que tiene discurso con músculo ideológico, tenga también la valentía necesaria de intentar llevarlo a la práctica aunque ello se traduzca en enfrentarse a las rémoras que lo lastran.
            Porque como no espabilemos, el otoño electoral nos va a engullir por mucho que saquemos en procesión todo nuestro santoral. ¡Cuídate querido Julio de las calendas de noviembre, que te veo aupado en la silla gestatoria mientras te piden la bendición “urbi et orbe”!
            Porque si el Futuro es igual al panorama dibujado por las elecciones catalanas, mejor Carpe Diem.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

No os equivoquéis en el análisis; que existan independentistas catalanes y quieran una nación independiente no implica que nadie se haya olvidado de cómo funciona el mundo de los capitalistas. Pero lo cierto es que muchos no ven salida alguna, con razón y fundamento sobradamente demostrado, dentro de España porque está copada por mafias criminales y capitalistas que van a convertir el país en una colonia de esclavos.

Solo se sale de eso, o juntándose todo el proletariado y luchando coordinadamente o independizándose y haciendo lo propio en cada territorio independiente, en conjunción con el resto ya que se divide la fuerza legal del sujeto político y nacional que controla el propio Capital(ista).

Luis Martínez Aniesa dijo...

Desgraciadamente, las cartas estaban marcadas en las elecciones catalanas, lo mismo que lo están ya en las próximas generales. Los grandes medios de comunicación realizan todos los días (desde hace años, desde siempre) su labor de amansamiento y miedo, acudiendo a los instintos más básicos de la población.
La entrada en juego de Podemos puede tener un gran éxito, y aunque no cometa errores, conseguir movilizar a un montón de gente, pero no la necesaria para dar la vuelta a la tortilla. No se puede en un año cambiar la mentalidad de la gente tras 40 años de miedo y otros 40 de comodidad, para que sean ciudadanos de verdad y no siervos.
El problema es que en 4 años más casi todos seremos ya esclavos para siempre.

Jose A. Naz Valverde dijo...

No estoy seguro de que en las próximas elecciones se pueda hablar por fin de los problemas "reales". Más aún después del resultado de las catalanas. Más bien creo que se volverá a las banderas, ahora sobre todo con la Española y la sacrosanta Unidad de España.

joseluismorales dijo...

Una vez que los antiguos y sesudos analistas han asumido que era necesario regirnos por las pasiones y comunicarnos con su lenguaje, creo que se ha perdido la batalla; es el poder establecido quien controla fácilmente estos elementos, que provocan alineanciones, autocomplacencias, satisfaciones lacrimógenas, alucinaciones - aveces de una religiosidad extrema-, movimientos (vibrátiles), que pueden ser hermosos, pero completamente estériles. Yo, al Pablo -y a otros- no le pediría nada, sobre todo porque casi nada -ya- pueden darnos. Hubo un momentos en que la insatisfacción de las clases medias (pero sin exagerar) pudo servir de de base para provocar un cambio social mínimamente radical . Pero eran más fáciles -y posibles- otros objetivos. Hace falta una autocrítica colectiva e individual, y saber por qué -y quienes- se posibilitaron estas consecuencias. Pero sin apasionamiento, sin crucifixiones.....

F. Franco dijo...

Hace mucho tiempo que sigo sus artículos y da gusto leerlos y este no es menos.
"sin reparar en que el proyecto socioeconómico de Ciudadanos es tan privatizador, recortador y excluyente como el de Convergencia o PP".
Y yo creo que esto la gente lo sabe, pero mire usted:
Cuando se formo Esquerra Unida y Alternativa, yo forme parte de el desde el primer momento. Desde el día en que vino a Barcelona el compañero Victor Rios y se comenzó ha organizar para formar esta organización.
Cuando se comenzaron a debatir los estatutos del congreso constituyente empezamos por discutir una resolución en la que en uno de sus puntos decía que "sería una organización nacional de Cataluña"
Yo y la mitad de mi organización nos opusimos a este punto y todos los que nos opusimos terminamos abandonando Esquerra Unida y Alternativa.
Desde entonces e tenido la mala suerte que no ha caído ni un documento ni una octavilla que no este escrita únicamente en catalán, en mis manos. Parece que los que hablamos en castellano no existimos.
Y sino existimos como los vamos a votar.
Nos encontramos en un dilema.
Si para los de izquierda no existimos. ¿que hacemos?
¿Nos quedamos en casa?
¿votamos a la derecha?
Creo la gente esta artá de ver como cuando llega al gobierno la izquierda en vez del cambio le dan el cambiazo o al menos no nota el cambio. Y por tanto muchos ante la opción de votar nacionalismo o la unidad de España, opta por ciudadanos.
De cualquier manera si el cinturón rojo formado por trabajadores emigrantes venidos de toda España y de forma especial de Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha, se ha cambiado a naranja. En Hospitalet y el Prat incluso ha ganado Ciudadanos. Parece mentira, quien lo iba a decir.
Creo que la izquierda aquí tiene un problema y lo tenéis dentro.
Haríais bien en reflexionar sobre que es lo que estáis haciendo mal.

Un saludo Félix

Anónimo dijo...

"Creo que la izquierda aquí tiene un problema y lo tenéis dentro.
Haríais bien en reflexionar sobre que es lo que estáis haciendo mal."

Creo que a veces, en ocasiones, la izquierda tiende a ver a las personas de la sociedad como objetos neutros o buenos en cuanto a sus propias metas personales se refiere para con la nación cuando tienen que preparar unas elecciones.

Al menos las frases como la entrecomillada dan a entender muchas cosas; pareciera como si el hecho de no ganar significase irremediablemente que algo ha hecho mal el que estaba optando a que le votasen. En realidad, mucha gente vota por intereses propios sabiendo lo que vota. Por ejemplo, bastantes jóvenes se sacan un sueldo considerable especulando en bolsa y saben que PP o Ciutadans van a apoyar ese tipo de especulación, su continuación. De modo que por mucho que se sepan unos hijos de puta y sepan que el PPSOE es mafia, ellos prefieren la mafia que les da de comer a la honradez que consideran no podrá salir adelante en este mundo y consecuentemente, tampoco los podrán ayudar a ellos.

Hay que comprender la situación real del individuo para poder comprender cuales son sus necesidades, sus miedos, sus valores, sus prioridades, sus ambiciones.... la mayoría de la gente en capitalismo, se comporta como un hijo de puta, y saben perfectamente que cuanto más hijo puta seas más posibilidades tienes de sacarte las castañas del fuego, aunque sea jodiendo a los demás. Pocos son los realmente patrióticos. Ninguno del PPSOE desde luego.

Juan Antonio dijo...

Al hilo del comentario de F.Franco

Mi opinión coincide parcialmente con el comentario de que “los que hablamos castellano no existimos …… para la izquierda”. Yo le añado que eso se enmarca dentro de que “los que no somos nacionalistas no existimos para la izquierda de Cataluña” (ni Catalana, por supuesto). Y oficialmente tampoco para los partidos o asociaciones del resto de España.

Considero que el idioma catalán es el elemento diferenciador a la vez que discriminador con el que se ha conseguido marcar las diferencias y con el que se consigue discriminar efectivamente en esta sociedad. Es la piedra angular en la que se basa el montaje del sentimiento nacional-catalanista moderno.

A pesar de los inmensos esfuerzos por resaltar las diferencias, exagerarlas hasta deformarlas o incluso inventárselas. No podía ser el color de la piel, no podían ser las creencias, tampoco aspectos étnicos, ni culturales dadas las grandes mezclas y similitudes. Tenía que ser el idioma. De ahí el empeño en emplear los mismos esquemas lingüísticos que Franco: Franco prohibió y penalizó el uso del catalán. En el moderno nacional-catalanismo no se prohíbe el castellano, se designa como lengua “vehicular” al catalán, se penaliza la rotulación solo en castellano y se apela a la “discriminación positiva”. Después de 40 años de Nacional-sindicalismo en el que se “prohibía”; El nacional-catalanismo aprendió que es mas moderno y cínico llamarlo “vehicular”, ya que los ciudadanos no iban a mostrar el mismo rechazo, los coges desprevenidos y ni suena mal. Los poderosos saben muy bien utilizar, manipular y tergiversar el uso y sentido de las palabras.

Hace muchos años (40 en número redondos) que la izquierda de entonces (el PSUC), era el partido (no coalición) con la mayor capacidad de convocatoria de la época. Estaba formada por trabajadores y algunos otros personajes de relevancia social, cultural o artística, con cierta conciencia y solidaridad de clase y convencidos de la necesidad de normalizar la realidad en Cataluña: el uso y aprendizaje del catalán así como todas aquellas cuestiones, aspectos o particularidades. Se quería normalizar la realidad que era diversa y varia.

No tardó nada el PSUC (la izquierda) en empezar a marcar diferencias con sus bases trabajadoras, para pasar a abrazar incluso abanderar los planteamientos nacional-catalanistas. Habiéndolos continuado hasta hoy cambiado de siglas y coaliciones.

El cinturón rojo de Barcelona empezó a desteñirse y pasar a votar al PSOE (y PSC también, perdón), hasta llegar a diluirse y votar CiU. Ahora han encontrado “Ciudadanos”, que socialmente será privatizador, recortador etc. como CiU, ERC, Tripartito, PPSOE, pero no es nacional-catalanista. Cuando se consiguen plantear las cuestiones entre: Nacionalismo o no nacionalismo, la historia nos ha dicho muchas veces que gana el nacionalismo (II Guerra Mundial…), y si la autodenominada “izquierda”, también es nacionalista. Apaga y vámonos.

En tiempos de Franco se decía: “Libertad sí, pero dentro de un orden”. Los partidos de ”izquierda” en Cataluña dicen: “Política social sí, pero dentro de un orden”, dentro del orden nacional-catalanista. Los de izquierdas no hemos perdido una batalla, hemos perdido dos guerras, la social y la no nacionalista.

Con el nacionalismo no me refiero solo a Cataluña, ya que, por supuesto, todos los partidos “de izquierdas” se cuidan mucho de no acercarse con sus siglas a Cataluña y de acatar de antemano el estatus nacionalista dominante, no hay ninguno que no se transforme y acepte los planteamientos nacionalistas, o sus distintos grados, Autonomista, Federalista o Independentista. ¿Donde está el Internacionalismo? Un amigo mío dice muy convencido que es un nacionalista internacionalista. Las ideas ya no salen de la cabeza, del uso de la razón, salen del uso de la calculadora (que se lo digan a Podemos) o vete tú a saber. Hemos perdido mas de lo que se podía perder y estamos empeñados en perder el futuro.

Anónimo dijo...

¿Qué es el internacionalismo?

¿Acaso no es un término derivado y asociado al propio nacionalismo?

Ambos son el esquema mental (forma de organización mental de los conceptos) de dos modalidades de un mismo sistema lógico bivalente.

¿Acaso alguno de los que escribe por aquí a favor del internacionalismo está a favor de crear un sistema, por ejemplo de organización del trabajo, que integre a todo el planeta Tierra, y más allá de ello en un futuro, al sistema solar?

En el fondo todos sois nacionalistas, sea españoles, sea catalanes pero no porque sea inevitable sino porque os engañáis o no tenéis claras todas las ideas. Porque yo no veo a Julio Anguita, a Monereo y a otros muchos defendiendo y actuando para el beneficio de los intereses de las clases obreras alemanas, por ejemplo, o las suhajilis.

Es más les veo argumentando con conceptos puramente genéricos y nacionales; "que si ALEMANIA ES LA OPRESORA DE EUROPA", "QUE SI LOS ESPAÑOLES TENEMOS UN PROBLEMA DE NO SE QUÉ...". Es la terminología que venden los medios de desinformación del Capital, y parece ser que no podemos o queremos (por vagancia intelectual?) comunicarnos entre nosotros con términos más rigurosos y reales, no tan generalistas e impersonales.

Todas estas contradicciones hay que aclararlas.

El problema es que ahora el nacionalismo catalán no le viene bien al federalismo español "de izquierdas" que parece que acaba de despertarse de su letargo de 40 años y quiere unir a todo el pueblo en un Frente Popular. Pero lo cierto es que las incoherencias que llevan a desavenencias, malentendidos y hojas de ruta que no tienen coherencia lógica con la propia realidad, son un hecho.

Todo ello debe abordarse con rigor intelectual.

Incluso la propia terminología dicotómica de "izquierdas/derechas" que la propia progresía humana ha utilizado sin rigor, y lo sigue haciendo, es un mal augur de que no se tiene la cabeza lo suficientemente bien amueblada y ajena a la propaganda irreal del Capital, como para abordar con rigor y coherencia empírica los problemas que se presentan frente a la barbarie de los capitalistas (siempre de derechas, según la izquierda, conceptos ambos que han de definirse con rigor).

A mi me gusta más hablar con conceptos y terminologías ideológicas porque se han solido establecer y definir con mayor rigor. Se sabe con mayor acierto a qué hacen referencia, a qué fenomenología y en qué sentido hacen referencia.

Saludos

F. Franco dijo...

A Juan Antonio.
No puedo estar mas de acuerdo contigo. Lo podrás decir mas alto, pero mas claro y mejor no.
Yo lo suscribo totalmente.
Lo siento si alguien le molesta que me pueda conocer, porque hoy parece que esto no se pude decir.
De cualquier manera con esto la izquierda tiene un problema.
Si no reflexionan sobre esto perderán las próximas elecciones generales.
Aunque creo que ya va ser un poco tarde.
Si no lo quieren ver y engañarse ellos mismos, peor para ellos.