viernes, 16 de octubre de 2015

Córdoba (o el PSOE) con el TTIP

 
Berlin: Manifestación no al TTIP 10-X-2015
Jorge Alcázar
 Frente Cívico Somos Mayoría
Colectivo Prometeo
A la hora de la verdad, cuando las formaciones políticas y sus dirigentes tienen que mostrar lo que realmente ofrecen a la sociedad es cuando los ciudadanos podemos discernir, con mayor claridad, lo que en rigor nos pueden dar. Y así, ocurren hechos que, cuando menos, nos reubican en la penosa realidad política de nuestros días. Esto viene a colación por lo ocurrido en el salón de plenos del Ayuntamiento de Córdoba el pasado 13 de octubre. Los grupos locales tenían que adoptar una resolución sobre el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Europa, y la iniciativa partía con la voluntad de declarar ciudad libre del TTIP (en sus siglas en inglés) a Córdoba, al igual que otras ciudades españolas como Barcelona han sido declaradas, y dentro de la Iniciativa Ciudadana Europea que ya ha recabado más de tres millones de firmas contra este monstruo envenenado que el capital está fabricando. Y en esa hora de la verdad, las posturas políticas fueron manifiestas. Pero antes de entrar a relatarlas, conviene centrar, aunque sea brevemente, la vista sobre una de las mayores agresiones que hoy se ciernen sobre la ciudadanía y la clase trabajadora europea.
 El TTIP, negociado con total opacidad, a las espaladas no sólo de la sociedad, sino también de los grupos políticos y los parlamentarios europeos –sólo un reducidísimo grupo tiene acceso a las negociaciones y los acuerdos contemplados- y en el cual según vamos sabiendo son las grandes empresas transnacionales a través de sus lobbys a sueldo quienes están imponiendo las reglas del juego, es el Caballo de Troya tan ansiado por multinacionales y grupos de poder para tener manga ancha en el futuro inmediato. Este acuerdo, de llevarse a cabo, supondrá entre otras cosas la pérdida de derechos laborales y civiles como nunca antes se había dado en Europa (homologación con el sistema laboral norteamericano), la gestión sistemática y privilegiada de empresas privadas en sanidad, educación o servicios sociales, la total desregulación en lo que se refiere a productos transgénicos y fitosanitarios, o la pérdida de soberanía nacional e institucional en aras de un tribunal de arbitraje internacional (mecanismo ISDS) por el cual las mentadas empresas podrán denunciar a los estados por modificaciones en sus políticas que lesionen sus beneficios futuros. 

Dicho de otra forma, el TTIP vendrá a blindar y legitimar las políticas de recortes y deterioro que durante los últimos lustros la Comisión Europea, el BCE y el FMI han venido dictando contra los intereses de la mayoría, con la connivencia de populares y socialistas. Y en estas, es normal que en el pasado pleno del Ayuntamiento, Partido Popular y Ciudadanos no apoyaran la iniciativa, al entender la política y la economía desde el mismo rasero ideológico, y coincidiendo en lo esencial en lo que sus políticas propugnan: privatización, macro cifras al servicios de las grandes fortunas y un modelo económico por encima de las necesidades reales de las personas; es normal que IU y Ganemos rechazaran frontalmente el TTIP y sus consecuencias, denunciando entre otras cuestiones, el total oscurantismo y la amenaza que para los cordobeses y cordobesas supondría este acuerdo comercial.    Y como no, también es totalmente normal la postura adoptada por el grupo municipal socialista, al volverse a ubicar en una ambigüedad mal disimulada que pretende nadar y guardar la ropa, posibilitando con su abstención el que Córdoba hoy, a los ojos del resto de España y de Europa sea una ciudad que dé su acogida más cálida a este engendro del capital financiero y económico.
 Así, un partido que de socialista y de obrero tiene cada vez menos, por no decir nada, volvió a jugar a favor de los intereses de bancos, multinacionales y, en definitiva, de aquellos que con su dinero, sus empresas y su poder, controlan y condicionan nuestras vidas. Construyendo su propio relato, volvió a decirnos con sus políticas y sus hechos lo mismo que nos dijeron en su día con las reformas de las pensiones o las reformas laborales, con las privatizaciones masivas de las empresas nacionales estratégicas, o con su vasallaje para con los poderes económicos nacionales e internacionales. Y a esto, se me viene a la mente y me entristece que muchos de los votantes que han posibilitado que este grupo socialista gobierne hoy Córdoba, no estuvieran presentes en aquel encuentro auspiciado por Córdoba Solidaria a principios de año, en el que a requerimiento de un asistente, se preguntara a la aspirante a concejala socialista de turno que cuál era la postura de su formación ante el TTIP, a lo cual esta señora contestó, ni corta ni perezosa, que no sabía de qué se trataba, pero que si era tan malo como éste decía, no tuviéramos ninguna duda de que el PSOE de Córdoba se opondría rotundamente. Ver para creer.