martes, 17 de noviembre de 2015

ATENTADOS DE PARÍS: NI RELIGIÓN NI PATRIA.





José Antonio Naz Valverde

Colectivo Prometeo / FCSM



     El viernes 13 de Noviembre a las 14 horas tomaba el RER (tren de cercanías) en la Plaine Stade de France para regresar a Córdoba. Había pasado una semana con un amigo en un apartamento en esa zona de Saint Denis, animado pueblo al norte de París, cuya basílica es uno de los mejores ejemplos del primer gótico y donde se encuentran las tumbas de los primeros reyes de Francia. En el siglo XIX recibió grandes flujos de inmigración de Bretaña, España y países del Magreb, mano de obra explotada de la salvaje Revolución Industrial y en la actualidad sufre la crisis y las medidas de austeridad, con gran número de personas en paro que sobreviven gracias al Estado Republicano y las políticas sociales que aún desarrolla.
     Me sorprendió el gran nivel de asociacionismo social y cultural y el gran activismo ciudadano de esta comuna. Los intercambios  con la vecindad, en su gran mayoría musulmana y negra,saludos en el pasillo, pequeñas conversaciones en la panadería o en el supermercado  fueron breves, pero  siempre respetuosos cuando no amables. En los continuos desplazamientos por toda la ciudad de París, en los paseos a distintas horas por los barrios del centro, en especial por Le Marais, Saint Michel, Les Halles, Republique o la Bastille, siempre nos sentimos con total seguridad. La única diferencia con respecto a la visita de hace varios años era la presencia de acampadas de personas sin hogar en algunas grandes plazas, imagen que ya estamos acostumbrados a ver en muchas de nuestras ciudades.
Por ello, cuando al poco rato de llegar a casa recibía las llamadas preocupadas de amigos que me creían en medio del "infierno terrorista", no podía dar crédito a las noticias, ni podía relacionar los sitios que acababa de patear y las gentes con las que me había cruzado con las imágenes que veía en la tele.

   Y viendo la TV5 las horas y la mañana siguientes, no podía creer las declaraciones que estaba escuchando. El presidente Hollande decía que " habían declarado la guerra a los valores occidentales y a la Patria francesa", y que la respuesta sería contundente "en el interior y en el exterior"; y yo me preguntaba si había otra forma más contundente de defender estos valores (la libertad, la democracia, los derechos humanos y la justicia social) que mantenerlos y salvaguardarlos; defendiendo así  a la Patria, que está compuesta por personas de distintas razas y religiones, con distintos orígenes. No podía entender el trasfondo de "ataque de civilizaciones" y "a la Patria" en un Estado con tal amalgama ciudadana. Y mucho menos me puedo imaginar a quién hacer la guerra, ya que los terroristas ejecutores parecen ser en su mayoría  franceses y de varios países europeos; ¿acaso piensa bombardear estos países y el propio?
   Más asombro me causaban las declaraciones de Sarkozy con cara seria y rictus de odio contenido: "tenemos que admitir que estamos en guerra"; ¿ahora lo descubre? , pero si él mismo como presidente ha firmado y como oposición ha apoyado todas las intervenciones militares de Francia, más de 50 en África desde 1950, la de Kosovo, Afganistán, Irak, Libia, Líbano, Somalia, Yemen, Malí o Siria...Por cierto, la mayoría de estos países son musulmanes. Si la guerra es a ISI o a DAESH, tratándose de grupos apoyados y armados por Arabia Saudí, con armas vendidas en parte por Francia, y utilizados por EEUU y otros países "occidentales" para combatir gobiernos como el de Siria, habría que empezar por retirarle el apoyo y aliarse con las gobiernos que combaten esos grupos. El bombardeo masivo sobre una ciudad Siria, supuesta capital de ISI, nos hace preguntarnos ¿por qué ahora?
   Luego concluyo: en Francia no se percibe ninguna guerra de religiones, sino la tolerancia hacia todas las creencias propias de un Estado Laico; la Patria francesa no se define por ningún parámetro único de raza o religión, sino por los principios republicanos; los terribles  actos terroristas del otro día sólo responden al fanatismo extremo de sicarios que pretenden responder de esta manera a las políticas guerreras decretadas por unos gobiernos, sin consultar a la población y que no tienen para nada el objetivo de defender otra Patria que la de intereses energéticos o  geoestrategicos.
   Otra cosa es que, sea quién sea la cabeza que ha dirigido esta atrocidad, se aproveche por el gobierno francés, como hizo el de EEUU con la tragedia de las Torres gemelas, para restringir las libertades en el país mientras se aplican políticas antisociales y acrecentar la política exterior imperialista. Esto puede hasta dar votos a corto plazo, aunque derivando hacia el ultra nacionalismo, pero incrementa la xenofobia y el racismo en el interior y en el exterior multiplica los riesgos de conflicto global.
   Confio en que el pueblo francés no lo permita.