lunes, 22 de febrero de 2016

Solidaridad con Antonio Garrido

Rafael Juan Ruiz
Sindicalista de Co.bas y miembro del Colectivo Prometeo y FCSM


Cuando desde los sectores más concienciados socialmente de la población se critica la externalización o privatización de los servicios públicos (aquellos que estaban cubiertos con personal funcionarial o laboral de las administraciones), aún hay personas, enmarcadas en las clases más populares que piensan que “tampoco es para tanto”.
Curiosamente, desde los sectores empresariales y los sectores políticos del centro derecha (PSOE, PP, ahora Ciudadanos) la visión es la contraria. Mientras menos personal tenga la administración mejor.
Los mencionados sectores empresariales y políticos son defensores de que el estado tenga el menor número personas empleadas. Dicen que así se aligeran las cargas y no se necesitan tantos impuestos. La realidad es bien distinta. Los impuestos siguen altos para la clase trabajadora, pero para dedicar nuestro dinero a salvar bancos, a pagar autopistas y aeropuertos inútiles, y a llenar los bolsillos de algún que otro (centenar, claro) de corruptos y corruptas que, además, llevan ese dinero a paraísos fiscales para evadir.
Hoy, cuando estemos leyendo este escrito, un compañero estará en el Servicio de Intermediación y Arbitraje intentando llegar a un acuerdo (que no llegará) por haber sido despedido de su empresa. Esa empresa, PROAZIMUT S.L., decidió en enero prescindir de su trabajo después de nueve años. La excusa: que tuvo errores en el trabajo. Curiosamente, después de nueve años ejerciendo su labor de forma impecable, aparecen estos errores cuando el compañero ha sido y sigue siendo un sindicalista de los de verdad, de los que pelea, de los que negocia con la fuerza de la movilización, de los que no pone el cazo mirando para otro lado. Por eso acabó fuera de CC.OO., como muchos otros miles. Y, después de haber logrado la empresa mediante el miedo a la plantilla, que no pudiera encabezar una lista de su sindicato actual, Co.bas, ha aprovechado para despedirlo y quitárselo de en medio.
Se preguntarán que a qué viene la entradilla. Pues debido a que la empresa PROAZIMUT S.L., es la adjudicataria del servicio de Teleasistencia del Servicio Andaluz de Salud. Es decir, una actividad que, en vez de hacerla plantilla funcionarial o laboral de la administración andaluza (Junta de Andalucía) es pagada a una empresa privada para que la haga. Por lo tanto, personas con la fuerza de un gran colectivo ante la patronal son sustituidas por otras en pequeñas empresas en las que cobran un tercio del salario normal y perseguidas en caso de luchar por sus derechos laborales. Por eso, es de entender que las clases poderosas prefieran que el Estado sea lo más delgado posible. Para que el dinero que se les pagaba a las personas empleadas en él se dedique a pagar sus burbujas inmobiliarias o financieras, y para que les contraten esos mismos servicios a un buen precio y ganar mucho, muchísimo dinero, a costa de los y las de siempre: las trabajadoras y trabajadores.
Estas políticas de destrucción de empleo mínimamente digno y con derechos colectivos han sido aceptadas por las dos fuerzas mayoritarias. Aunque cuando ha habido reformas laborales han hecho el papel de estar en contra, incluso montando huelgas generales, la realidad es que su lucha solo duró ese día, cuando saben perfectamente que las luchas son largas y continuadas en el tiempo. Es más, en grandes empresas incluso han firmado ERES por el que cientos de miles de puesto de trabajo en unas condiciones laborales dignas han sido sustituidos por empleos basura. Extraño concepto del sindicalismo de clase.
Por todo ello, el sindicato Co.bas de Córdoba está hoy en alma con Antonio, quién, además, sufre una minusvalía severa, del 40%, y quién, por culpa de estas actitudes empresariales, se ha quedado sin sustento. Hoy todos y todas estamos en el CEMAC de Sevilla. Y el Frente Cívico “Somos Mayoría” de Córdoba llama a la población a ser consciente de las mentiras que nos cuentan para hacernos ver que la economía y el mercador laboral son cosas que funcionan por sí solas. Nada más lejos de la realidad. Ambas dependen de la decisión de los gobernantes. Con el mismo dinero o menos hay dos opciones: Dárselo a empresas para que nos exploten o dedicarlo en empleo potencialmente digno y con más posibilidad de derechos (y siempre de mejor calidad para las personas usuarias) desde la gestión pública.
¡¡Hoy, todos y todas somos Antonio!!