miércoles, 1 de junio de 2016

EL SUJETO HISTÓRICO DE CAMBIO


 
Ciudad Real.31 de Mayo 2016.Acto Unidxs Podemos.Alberto y Pablo Ecnenique

Le hemos pedido a nuestro querido amigo Felipe Alcaraz una reflexión sobre el actual momento político.Aquí la tenéis.Sin desperdicio

Felipe Alcaraz

     El sujeto histórico de cambio, masivo y con perfiles de espontaneidad que surgió, o emergió, el 15M de 2011, se ha presentado, de alguna forma, a las puertas de la Moncloa. Es una dimensión de ese sujeto o, si se quiere, una de sus prolongaciones, de sus desarrollos posibles, en forma de coalición electoral (el sujeto real es mucho más amplio, claro). Pero, de otro lado, es un sujeto que no piensa exclusivamente en elecciones y que sabe de sobra que una mayoría electoral que no esté sustentada en una mayoría social, articulada y movilizada, puede rozar el pórtico del gobierno pero mucho más difícilmente la antesala del poder real, ese que permite transformar las cosas.
     Hasta la “llegada” del 15M el tiempo político se dividía en preelectoral, electoral y poselectoral. La política obtenía su forma más acabada a través de la lógica de la representatividad. Se votaba y el ciudadano pasaba a la espera. En realidad los programas, como dijo Tierno Galván, se redactaban para no cumplirlos. Y las movilizaciones, poco a poco, incluidas las huelgas generales, se transformaron en desahogos, paseos y descabreos que nunca se convertían en nuevas síntesis de un poder cambiante. El poder era algo lejano e inaccesible.
     ¿Dónde está ahora el 15M? Se podría preguntar al ver las plazas vacías, que otrora se llenaron a través de autoconvocatorias. Pero sin perder el rigor, en función de los cambios habidos, también podría emitirse la pregunta: ¿Dónde NO está el 15M? Efectivamente, la lógica electoral-representativa se ha visto sustituida, por los actores que pueden promover un cambio del sistema político, por la lógica del sujeto histórico de cambio, por el sujeto histórico constituyente. Frente al espíritu del régimen del 78, que hoy más que nunca aparece como un espacio carbonizado, el “fantasma” del proceso constituyente, que no solo ha de expresarse en una mayoría parlamentaria (causa y consecuencia a la vez), sino que deambula por calles, plazas y estudios demoscópicos desde aquel 15M.

    Quizás todo parta de un fuerte malestar, si aplicamos una lectura sintomática de los cambios y las reacciones sociales. Pero sería una explicación insuficiente. Porque del malestar se ha pasado en muy poco tiempo (semanas que acogían hechos que antes tardaban decenios en encadenarse) a una articulación popular que no solo ha sabido aislar cuáles son los enemigos del pueblo, sino que incluso ha aportado de forma explícita claves estratégicas: que no nos representan, sí se puede, lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura y no se ve, hay poco pan para tanto chorizo, unidos podemos…
Y todo indica que esta condensación de circunstancias, mínimamente articulada, es la que, sin complejos, se presenta ante la puerta de la Moncloa desafiando algo que parecía eterno: el sistema bipartidista. Y esta mínima articulación ya ha situado, por de pronto, en tierra de nadie a aquellos que intentaron construir un centro gatopardiano (PSOE y CS), y ha retado en plan de alternativa a la expresión más nítida del neoliberalismo y del régimen del 78, el PP. Una alternativa, digo, que no una alternancia, amenazando muy seriamente el turnismo de los dos grandes partidos tradicionales. Y solo esto ha hecho que tiemble el belfo grasiento de los poderes de hecho, esos que hasta ahora gobernaban sin presentarse a las elecciones y que ahora ven en riesgo esta lógica, ya que hay una coalición que puede gobernar presentándose a las elecciones y, además, puede hacerlo de forma diferente, distinta, alternativa.
    ¿Qué va a ocurrir? Por de pronto una campaña feroz orquestada desde el sistema y los acuerdos, cada vez más explícitos, de una trama que no va a permanecer neutral. Que su ferocidad no se vaya a traducir necesariamente en aciertos, es un hecho, viendo, por ejemplo, el caso de la temática venezolana, que da la impresión de que la circunscripción más disputada para el 26J es Caracas. Al mismo tiempo no hay que ocultar que pueden acelerarse las condiciones para una fórmula de gran coalición, a través de la abstención-suicidio del PSOE o de cualquiera de las otras fórmulas aritméticamente posibles. Hay que documentar que ha sido patético el intento por “convencer” a IU de que era mejor que se presentara por separado: tantos poderes que habían solicitado la disolución de IU, ahora no dormían preocupados por su futuro. Todos esos poderes y su entendimiento actual, en forma de trama, que deben llevarnos a una reflexión, a la hora de ver qué nos jugamos y cómo deberemos ser cuidadosos con nuestra unidad interna, porque quizás no seamos tan insignificante si nos paramos a considerar los enemigos tan poderosos que tenemos en frente.
    Las encuestas, en todo caso, parecen confirmar cambios reales , y la misma recomposición urgente a la que se proceda en el sistema borbónico de partidos, no va a anular la lógica necesaria de una alianza política que debe basarse, cada vez más, en una conjunción articulada de fuerzas políticas y sociales a raíz del efecto multiplicador de la alianza IU-Podemos. Dos y dos a veces son cinco. Y puede ocurrir que Unidos Podemos llegue a ser la segunda fuerza, sin descontar las posibilidades que existen, si se lanza el entusiasmo y la capacidad de desborde, de llegar a primera fuerza. Pero, en cualquier caso, todo va a cambiar.
     El sujeto histórico constituyente está en marcha. Sólo hace falta “verlo” en el seno del proceso electoral y, sobre todo, fuera de él, como paisaje social, cotidiano, de una nueva etapa. A esta nueva etapa estamos convocados. Todos cabemos, incluso aquellos que creen no caber. Solo hace falta pensar la historia en grande, sabiendo que el poder no es una cosa, como un santo grial que se persigue, sino una relación, o una correlación, si se quiere, que fundamentalmente se expresa a través de la posición y disposición de millones de personas. Pensar la historia en grande es siempre hablar con millones de personas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen articulo.

Anónimo dijo...

Pero ni por asomo penséis que el Capital está perdiendo, de hecho, incluso en el supuesto de que Unidos Podemos llegará al Gobierno, se extendiera por Europa, el Capital seguiría siendo usado para que existiesen personas de primera y de segunda tanto en derechos como en responsabilidades. Por lo pronto, no se venda el cántaro de leche antes de llegar siquiera al mercado no-libre, no vaya a ser que se termine por no asaltar los cielos, otra vez, y conformándose con pactar con el diablo para echar de la poltrona a Dios (el verdadero causante del mal, e incluso creador del propio infierno), o incluso algo peor: termine vendiéndose el asalto a los cielos como real cuando no sea más que la enésima copia cinematográfica del teatro criminal burgués

Carlos M. Rojas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Felipe Bermudez dijo...

Para Carrillo no podía haber “ninguna confusión entre eurocomunismo y socialdemocracia en el terreno ideológico”, pero la engañifa del discurso eurocomunista se vio en la práctica. Los partidos eurocomunistas actuaron como artífices de la recomposición de las “democracias occidentales” y garantes de su estabilidad. El caso italiano fue paradigmático, con el “compromiso histórico” de Enrico Berlinguer con los empresarios, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista para fortalecer a la democracia capitalista italiana frente a las tentativas “totalitarias”. Mientras en el caso español, Santiago Carrillo dirigió la política de la “ruptura democrática” durante la Transición, que en función de “conquistar la democracia”, aceptó la Constitución del ‘78, el retorno de la monarquía, las bases norteamericanas en la península y los pactos de la Moncloa. O sea, todo lo que Unidos Podemos acepta por defecto en su programa.